lunes, 6 de agosto de 2018

La actitud, remedio infalible


Jlriveirof
    
     Como ha sido nuestra muy arraigada  costumbre,  el primer lunes de cada mes,  los agentes de cambio, de la Agencia de Cobán, nos dimos cita a la hora establecida,  para hacer un alto en el camino y dar una mirada profunda a nuestro desempeño. En esta ocasión, para ver, juzgar y actuar, sobre los resultados obtenidos,  durante estos siete meses que ya se fueron, para nunca más volver...
     Dimos un segundo ver a   la planificación estratégica que concebimos el año pasado, y que hemos venido  desarrollando  y ejecutando, en el diario acontecer. Una  planeación que en su momento,  no  fue determinada,  como un simple balance de sumas y restas, de estira y encoje, para ver quién da más o quien da menos, según la capacidad instalada de cada uno de los miembros de la fuerza de ventas, sino  como un presupuesto de ventas, a la altura de nuestras expectativas. Y que hoy, nos permite adentrarnos en la analítica  anticipativa, para  conocer los posibles escenarios a los que estaremos expuestos,  si seguimos en la ruta que nos hemos trazado, con la debida antelación. Asimismo, monitorear el futuro inmediato al fin de año, para hacer  los ajustes que sean pertinentes, y  que nos permita cerrar el  año en curso,  con una buena y notable excedencia. Y, de paso, facilitar que todas aquellas personas que están sub utilizando su capacidad instalada, procuren los logros personales que se programaron.
      Después de consensuar y tener claro el horizonte hacía donde queremos llegar; analizamos tres cosas: “¿Qué cambiar? ¿Hacia qué cambiar? Y ¿Cómo provocar el cambio?”. De hecho, revisamos nuestra visión,  misión y  valores que hemos venido utilizando,  como herramientas administrativas, que nos sirven  para corregir el rumbo.
     Para darle respuesta a las tres interrogantes hicimos un inventario de nuestras fortalezas y debilidades, nuestras oportunidades y amenazas y percibimos que los cambios más serios,  significativos y profundos, los que están en nuestras manos poder cambiar son internos,  todos tuvimos diferencias, pero tuvimos en común una sola cosa: La actitud. En consecuencia, determinamos que solo cambiando nuestra vieja manera de pensar y hacer las cosas, podemos asegurar el porvenir. Solo deponiendo nuestra actitud mental negativa,  lograremos cambiar todas nuestras realidades presentes y futuras…
     Siempre he postulado que un cambio de actitud trae como consecuencia un nuevo estilo de vida; y hoy, me  da la razón el profesor  Víctor Kûppers, en su obra literaria denominada, “El efecto actitud”. Ahí trata de la gestión del entusiasmo, en la vida personal, como en la laboral y,  pone de manifiesto que la única diferencia con nuestros competidores está en las actitudes de las personas de nuestro equipo y que “la ventaja competitiva de las empresas de servicios que triunfan son las actitudes de sus personas”.
En ese libro,  escribe sobre las competencias emocionales, que todos podemos llevar a la práctica y que son: la automotivación, la pro actividad y el entusiasmo.
 Acerca de estas tres competencias subrayo con negrita el entusiasmo, un sustantivo procedente del griego “En theós”, que  etimológicamente significa “Dios en tu interior”.
 Según los griegos la persona entusiasta, recibía un don y éste consistía en “poder interactuar con el entorno y transformarlo”.
¿Acaso no es lo que hacemos asiduamente, cuando analizamos una situación y la transformamos, para nuestro sumo bien? ¿No es lo que hacemos en estos precisos momentos, analizar la situación actual de nuestra agencia, para transformarla y alcanzar la situación deseada?...
     Sin duda alguna todos debemos ser gestores de actitudes y una actitud mental positiva,  será la pauta para cumplir con nuestra visión de futuro y con esa misión que en nuestro caso concreto es, ha sido y será,  asegurar personas y sus bienes materiales, con emprendimiento. 
 Como dice el profesor Kûppers,  respecto de la actitud: “Para mí, es sin duda la variable estratégica de una empresa de servicios,  por tres razones.
 Uno: Porque es la actitud de las personas la que genera la confianza del cliente;
Dos: Porque no cuesta tanto dinero como crear una marca;
 Y tres: Porque es la más difícil de copiar.”
 ¿Qué se puede inventar que no pueda copiar la competencia? Solo la actitud de las personas y; eso,  es lo que nos está dando una ventaja competitiva,  aquí y ahora…
 Como un apalancamiento hacia nuestra actividad, el profesor Kûppers determina el valor profesional de una persona, por la siguiente fórmula: Conocimientos + Habilidades x
actitud.
      “La actitud es el factor que diferencia a dos personas”. Esta fórmula   viene a sumarse a las otras que tenemos, dentro de nuestra caja interna de herramientas. Como aquella viejita conocida,   CASH, de LIMRA; que supone: conocimiento, actitud, soltura, hábitos.  
 Solo así podremos  salirle al paso al fracaso, vencerlo  y asentar nuestra residencia, en el tan anhelado éxito.
     Pero como dice Kûppers,  el conocimiento y las habilidades son importantes pero nunca suficientes, solo la actitud es el factor  diferencial.
     A cinco meses de finalizar el año   2018, vale la pena recordar,  que solo la actitud es el remedio infalible para garantizar  nuestra visión, misión, valores, metas y objetivos  con un alto grado de exactitud y excedencia.

Santo Domingo de Cobán, 6 de agosto de 2018

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