domingo, 12 de mayo de 2019

El presidente más orado, ¡vaya engaño!



Jlriveirof

     Cuenta una anécdota que  un día sin nombre ni fecha en el calendario,  un grupo eclesial visitó  la casa parroquial del presbítero del lugar, a quien  solicitaron su anuencia para imponerle manos y  orar para que el Espíritu Santo morara en su interior. Sumamente molesto el cura les increpó diciendo que no tenían necesidad de ello porque desde el día de su bautismo, el Espíritu del Señor estaba sobre él. Entonces lo refutaron los seglares diciendo; padre entonces, hagámoslo para que se le   note…
La metáfora en cuestión, viene al caso  poco tiempo después de que el presidente de Guatemala, afirmara en una  radio emisora  evangélica, que él era el presidente por quien más ha orado el pueblo guatemalteco. Una afirmación que a todas luces resulta risible porque a pocos meses que le quedan para terminar su mandato sin mandato, es evidente que al igual que el párroco de la anécdota, a este personaje no se le nota en lo absoluto que el Espíritu del Señor esté sobre él;  y  por supuesto es un timo afirmar que es la persona más  orada por los guatemaltecos, si  así fuera  lo que dice sería coherente con lo que hace.  A menos que las oraciones que le hacen, sean echadas en saco roto porque  no acoge y no acepta  estar en gracia de Dios…

     Lo anterior me recuerda las oraciones, ayunos  y el trance en los que un pastor evangélico entró, previo a cerrar los ojos e  imponer las manos sobre “la pecaminosa y endiablada humanidad” de un conocido homosexual;  según sus propias palabras, cuando clamó  y exclamó a viva voz, oró y cruzó los dedos para que las frases proferidas no sé si en   sánscrito, latín,  griego, hebreo o arameo antiguo; surtieran su efecto, frases sin  sentido que según los incautos testigos oculares y presenciales del trance en cuestión, el cabrero poseía el “don de lenguas”, y gozaba del  favor del Altísimo para hacer este tipo de trabajos; no obstante, en nuestra población es más conocido por la lengua que tiene y esa verdaderamente si es un don…, en virtud de su capacidad para enmarañar a toda una comunidad y causar división entre la misma.
Como se pudo observar, después de que el pastor en mención,  entrará en trance y se pusiera en comunicación con los siete espíritus que rigen el más allá, clamó y exclamó al cielo para que “su oveja gay” volviera al redil de los machos cabríos, aduciendo que el homosexualismo es obra de satanás y que algún pingo con la misma desviación  lo tenía en esa condición.
Es importante hacer mención que la oveja descarriada estaba a gusto con su estilo de vida homosexual; y en cada “yo te reprendo espíritu inmundo para que en el nombre de Cristo abandones este cuerpo de varón” de parte del pastor, él refutaba diciendo: quiero ser gay, quiero ser gay, quiero ser gay...,  una frase que repitió setenta veces siete, es decir infinidad de veces. Obviamente hasta el día de hoy, sigue siendo lo que tanto anhela  y las oraciones del pastor pusieron pies en polvorosa

     Algo así pasará en la mente del presidente en cuestión, por más que hagan jornadas de oración de parte de las más de mil y una  secta de corte neo pentecostal que hay en el país; y que infaustamente avalan todas  sus felonías, él seguirá siendo la antítesis de lo que dijo durante su campaña política: “Ni corrupto, ni ladrón”. Su actuación  se empeña en demostrar  que está a gusto liderando el llamado pacto de corruptos, feliz practicando toda clase de  actus nefandus, y como el rey Midas convirtiendo en oro todo lo que se le pone enfrente, en insensato contubernio con otros actores políticos impresentables e innombrables por abyectos.
Por todo eso y más,  cualquier persona con cuatro dedos de frente, podría conjeturar que en  su iglesia practican una religión vana, apócrifa e infecunda; toda vez que resulta evidente  que en ella, el falso ungido,  no ha alcanzado la plena configuración con Cristo y una perfección sobrenatural. Amén de que si en la casa de estudios superiores que según presume le confirió un diplomado en teología, le enseñaron verdadera teología.

     Resulta paradójico entonces y  un timo, que él diga que es el presidente más orado por los guatemaltecos, y que todavía crea en el canto de sirenas, cuando carteristas espirituales le dicen al oído que él es el “escogido de Dios” para gobernar Guatemala. 
Cuando Jesús fue ungido por Dios con el Espíritu Santo para predicar la buena noticia y liberar a los cautivos; lo hizo bien y por eso se dice que  paso por el mundo haciendo el bien. Del presidente nadie podrá decir que paso por los caminos de la historia patria haciendo el bien, y que todo lo que hizo lo hizo bien.  En el mundo civilizado todos saben que  desde sus comienzos en la política disoció la fe de la cultura, la ética, la moral y la razón.

     Esas consideraciones y esos excesos  nos llevan a la creencia de que él; metafóricamente hablando claro está,  ya mató a Dios, quizás emulando a Jean Paul y a Nietzsche, pero con la diferencia abismal que ellos lo hicieron para ser libres.  Él, para ser esclavo del artificio y oropel del que es acólito.
Muy a pesar  que en su desempeño  apela a un Dios de misericordia y de bondad,  su forma  para relacionarse con El no es creíble,  por ello  sus mitos y sus ritos, dan pie para iluminar sus futuros posibles con la luz que arroja la filosofía de la religión y la fenomenología de la religión, para poner en relieve que quien presume de ser el más orado por los guatemaltecos, no tiene puesta su confianza en Dios, sino en una cúpula corrupta  militar; en una caterva de diputados y jueces perniciosos en extremo, y en unas oligarquías nacionales y transnacionales  que en pocos meses dejaran de verlo como un aliado presumiblemente estratégico.

     Al absolutizar lo profano y relativizar lo sagrado como ha sido su costumbre durante estos casi cuatro años, demuestra de manera concluyente que su entrega a los demás es totalmente nula; no sabe que ese sentimiento de oblatividad, es condición sine qua non para construir el reino del más allá, en el más acá, aquí y ahora…

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