domingo, 15 de marzo de 2020

¡El viaje a Los Cabos! ¿Un salario emocional?



Jlriveirof, OP

     En fechas recientes; un grupo de hombres y mujeres de negocios de seguros, fuimos convocados para participar en la premiación de Jaguares que año con año, Seguros GyT, S.A. Lleva a cabo en algún lugar de Guatemala.
En esta ocasión; la celebración se desarrolló en el Hotel Tikal Futura; en Ciudad de Guatemala, en donde recibimos la grata noticia que algunos de los presentes, nos habíamos hecho acreedores a un viaje internacional, que tenía como destino final, Los Cabos, Baja California, México.
Con este viaje en mención; las personas galardonadas, obtuvimos un importante “mantenimiento” de parte de nuestra compañía de seguros; en cuyo seno, nos desarrollamos y desempeñamos con ritmo, constancia y perseverancia, entre otras cosas…
Ese “mantenimiento” forma parte de un salario emocional adicional a los pagos pecuniarios que recibimos en el ejercicio de nuestra profesión concreta; que consiste en asesorar con alto grado de precisión personas; para posteriormente poder asegurarlas, así como a sus bienes materiales.
     ¿Mantenimiento? Objetarán algunos incrédulos…, ¡sí, mantenimiento! así como se escucha…
     La primera vez que leí sobre el término en cuestión; fue en la obra de Enrique Reig: Modelos de motivación. En sus páginas expresa que; tanto las empresas como los individuos, necesitamos un servicio de mantenimiento cada seis meses o diez mil kilómetros de recorrido, así como lo necesitan los aviones y los automóviles que nos transportaron a ese gran taller que fue, nuestro destino final en ese paradisíaco lugar, mencionado anteriormente. Ahí; nos “lubricamos” y nos cuidamos así mismos, dándonos un trato de altura, el cual nos ganamos a puro pulso, forcejeando a tiempo y destiempo en ese maremágnum que los economistas llaman mercado.
     Como sujetos y supremos objetos a la vez de toda filosofía; en Seguros GyT, siempre hemos sido consentidos. En consecuencia; cada seis meses nos vemos favorecidos con un viaje nacional y a uno internacional respectivamente. En eso consisten los salarios emocionales adicionales a las retribuciones pecuniarias que recibimos dentro de la organización.
Simple y llanamente; la entidad que represento en Alta Verapaz, siempre se ha decantado en darnos “mantenimiento” …
     ¿En qué consiste ese “mantenimiento” se preguntará el caro lector? -en todo le respondo con un orgulloso timbre de voz- holísticamente hablando. Ahí cabe un mantenimiento psicofísico, socioeconómico, mental, lingüístico, etc.

Veamos la sinergia en esas partes…

     Al ser transmitido el nombre de los ganadores en nuestra premiación de Jaguares, a posteriori muchos de los galardonados se empezaron a poner en forma en algún gimnasio para agrandar y achicar medidas a la vez; y poder así, presumir sus mejores curvas…, algunos fueron donde el dietista para reducir aquellos gordos que se forman alrededor del abdomen, otros donde el psicoterapeuta para minimizar el miedo que a no pocas personas, ocasiona el viaje en avión, otros donde el cura de su parroquia para ponerse “al día” con El Hombre de arriba y a solicitar el Sacramento de la Unción de los enfermos, por si las moscas…
     Todos; recibieron uno o varios bonos en dólares estadounidenses, hasta cuatro, como otro de los salarios emocionales adicionales al pago de sus comisiones. Hasta tres mil dólares contantes y sonantes; para que ellos a su vez, pudieran darse otro mantenimiento de acuerdo a sus gustos y aspiraciones: comidas y bebidas fuera del hotel, scuba diving, flyboard, luxury sunset sailing, whale shark encounter, luxury day sailing, mountain bike adventure, snorkel & sea adventure, outback & camel safari, whale watching photo safari, outdoor adventure; entre otras cosas.
     Ese mantenimiento también incluye actividades lúdicas y culturales, así como espacios antes, durante y después de las comidas para conversar y generar pensamiento creativo, tratando temas sociales, políticos, económicos, religiosos, acerca de las experiencias del día, o de los “clavitos” de quien se excedió con las bebidas espirituosas y terminó siendo la comidilla del día…
En esos conversatorios hilamos palabras, párrafos, estrofas. Elucubramos, filosofamos, teologizamos; en la búsqueda de un porque, de un para que, de dar sentido y significancia a la vida con lo que somos y hacemos.
Llegamos a feliz término hasta que el espesor de la noche nos cubrió con su negro manto; o en el peor de los casos, cuando alguien no pudo conservar el ritmo, arqueó la ceja y perdió la mirada en lontananza, y nos dijo de forma tácita: “¡Ya cállate, que me desesperas!” ...
     Muchos de nuestros clientes también se vieron inmersos en este “mantenimiento”, algunos comentando las fotos que cada 24 horas subíamos a nuestros estados de WhatsApp o en tiempo real a las redes sociales. Ellos; también son parte importante en nuestro desarrollo; y, por consiguiente, requieren también su parte de mantenimiento.
Cabe resaltar que; en este “mantenimiento”, nos permitimos expresar sentimientos, pensamientos y emociones que fortalecieron nuestros vínculos afectivos; como la solidaridad, la tolerancia, el respeto y, la empatía que nos permitió colocarnos “en los zapatos de los demás.” Sobre todo; en los de aquellos que, por una u otra causa, no pudieron asistir a tan esperado viaje.
     La premiación de jaguares que durante la primera quincena de febrero de cada año se lleva a cabo; los bonos, el viaje nacional y el internacional que cada año; Seguros GyT nos da, constituyen un ejemplo preclaro de lo que son los salarios emocionales; y con ellos me queda claro que, una persona bien motivada, bien tratada, bien descansada y feliz; es más productiva…

Fuente bibliográfica:
Reig, Enrique. Modelos de Motivación. Estrategias de desarrollo al alcance de todos. México, agosto de 1,996, Avelar Editores e Impresores, S.A.
       

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