domingo, 16 de febrero de 2020

En el nombre de Dios…



Jlriveirof, OP
     La reciente disrupción en el palacio legislativo de la hermana República de El Salvador; perpetrada por el showman presidente Bukele; ha empañado de matices absolutos la incipiente democracia en el triángulo norte; avizorando descalabros societales de graves envergaduras.
La lectura que permite ese grave incidente previamente concebido; aunque política e intelectualmente incorrecto, es que tenemos a otro fanático religioso  esgrimiendo un evangelio fascista; -como el que predican en sus púlpitos los cabreros evangélicos constituidos en alianzas- haciendo  alarde de un trato del tú a tú con Dios, afirmando que Él le habló mientras oraba sentado en la silla del presidente del congreso; después de invadir el parlamento salvadoreño, acompañado de un séquito de militares ignorantes en extremo de la misión constitucional que tienen por delante.
Al salir de ese recinto se dirigió a sus seguidores y les dijo que acababa de hablar con Dios sobre la situación y que Dios le contestó: “Paciencia, paciencia, paciencia”. De buena suerte no cayó en la tentación original descrita en los textos veterotestamentarios de: “seréis como dioses”. De lo contrario; a imitación de Prometeo, habría robado el fuego divino para chamuscar a los diputados que se oponen a la aprobación de un préstamo millonario que asciende a ciento nueve millones de dólares, para finalizar la fase tres de su plan de control territorial. Con esas acciones contrarias a la ley y a la independencia de poderes, el fin santifica los medios…
     En palabras de Bertrand de Jouvenel podríamos describir al joven mandatario salvadoreño como a alguien que, ante esa coyuntura, se siente más hombre imponiéndose a los demás convirtiéndolos en instrumentos de su voluntad, los ve como unos medios para alcanzar sus grandes berrinches o sus fines, cuando la visión lo embriaga…
     “Hable con Dios y Dios me contestó” ¡vaya fraude! …, en los últimos tiempos hemos visto con holgura, como los líderes pseudo político-religiosos, pretenden engatusar a los incautos, camuflándose de cristianos. Solo hasta que sacan las uñas, como el caso de Bukele e Inmorales, James Inmorales, dejan al descubierto que tan solo son lobos rapaces disfrazados con piel de oveja. Muchos de ellos suelen creer que han sido ungidos para ocupar la primera magistratura en sus países; que Dios los puso ahí y que solo Él los puede defenestrar.
      En virtud de la psicología popular; algunos padecen del complejo de Dios creyéndose un dios, y que por lo tanto son infalibles, omnipotentes y omnipresentes.
En Guatemala no podemos olvidar al histrión que desgobernó Guatemala durante cuatro largos y tristes años; aún continúa despidiéndose en todos sus actos públicos y privados con “un Dios los bendiga”. En vano se esfuerza en hacerse el cristiano si con sus obras desdeña la moral, la ética y las buenas costumbres. Su testimonio de vida demuestra de manera concluyente que su dios; no es el Dios de Jesucristo.
Infaustamente; le pasó la batuta a otro personaje que también finaliza sus discursos con un “Dios bendiga a Guatemala”. Todos sabemos de antemano de forma experiencial; que aquellos políticos que apelan a Dios en sus discursos, el poder los termina de corromper siempre. Así la cuestión; su argumentación política preñada de bendiciones, está teñida de imposturas. Al final termina siendo una chafarrinada sobre sus palimpsestos de chirivisca condición.
     Desde antiguo se nos ha vendido la idea de que en una democracia el poder radica en el pueblo; quizás por ello, el mandatario salvadoreño amenazó con encabezar una insurrección, con el pueblo por supuesto como carne de cañón a la vanguardia y a la retaguardia sus achichincles, los policías y militares que con las armas lo respaldan.
Los psicólogos dirían que; la motivación de poder que ostentan esos políticos, tiene como meta la utilización de otras personas para sus aviesos fines. He ahí el pueblo que lo quiere acompañar en una insurrección, los miembros policiacos y la soldadesca como actores antagónicos de esa problemática de turno.
     Mientras tanto; el plazo de una semana concedido a los dipugánsteres salvadoreños por Nayib Bukele ha concluido; sin embargo, sus amenazas no fueron materializadas. Al parecer ese petitorio que Dios le hizo de tener tres veces paciencia ha surtido sus efectos. No ha encabezado ninguna insurrección, ni ha intentado otro autogolpe de estado violentando el estado de derecho.
     A la sazón; en plena depresión socioeconómica, política, religiosa y militar, al igual que Roosevelt en su tiempo, pensará: <<Es de sentido común tomar un método y probarlo. Si falla, admitirlo claramente e intentarlo con otro. Pero, sobre todo, hay que intentar algo.>>
En ese contexto y a guisa de colofón cabe preguntarse: ¿Cuál será esa intentona con efectos polimorfos; que explicitará en la mierdilésima parte de un tweet el falso dictador?

domingo, 2 de febrero de 2020

Reclutar, retener y retirar...



Jlriveirof, OP
     Al comenzar a transitar por las nuevas callejuelas que nos depara el año 2020; deje entrever al equipo de trabajo que me acompaña en su tránsito, algunos cambios serios, significativos y profundos, a implementar en nuestras formas de hacer las cosas, que nos permitan salir de los vericuetos por donde caminamos durante el año que ya pasó. Que, dicho sea de paso; algunos siguen ahí, empantanados…
Como primera medida anuncie una tolerancia cero al incumplimiento de la visión, misión, valores, objetivos y estrategias tanto a nivel individual como organizacional. Para el efecto; lleve a cabo una sesión de coaching con cada uno de ellos, una auditoría comercial, un taller de prospectiva estratégica y conjuntamente elaboramos el plan estratégico para este 2020. Con todo ello; se dio la misión, pero también se dieron los medios. Como un reloj suizo de lujo; en nuestra agencia no puede haber fallo a futuro. Las piezas ya están ahí, en jaque…
     Tal; como sugiere el título con que se da pie a la andanza de este artículo, este año, será un año de muchos retos, de muchos desafíos. Estando convencido como estoy, debo reclutar nuevo personal, retener a la crema y nata de la industria del seguro y retirar a quienes no se quieren desarrollar, así de simple…
     En lo que concierne al reclutamiento; de forma experiencial he venido viendo que cada vez debo enfocarme en perfiles más específicos, hombres casados preferentemente y mujeres con compromisos, casadas o solas con hijos, tomando en consideración que éste es el mejor perfil para la creación de una agencia de alto rendimiento y desempeño. 
Pero ¿Cuál es la diferencia entre un equipo de alto rendimiento y uno de alto desempeño?
Dejemos que la headhunter Ángeles Madrigal marque la diferencia:
Un equipo de alto desempeño, es aquel grupo de personas dentro de una organización que tienen un objetivo claro, así como la ruta para conseguirlo; es decir, son aquellos que consiguen los resultados que se han fijado como meta. Mientras que un equipo de alto rendimiento es aquel que tiene un alto nivel de resultados, que va más allá del objetivo fijado; es un grupo de personas motivadas y con un alto grado de satisfacción.
     Evidentemente; en el seno de esta organización; hemos de inclinarnos por convertir a los actuales miembros en un equipo de alto rendimiento; amén de las personas que serán seleccionadas, entrevistadas, reclutadas e integradas en el futuro; con ellas crearemos y potenciaremos un equipo de lujo, para la reconstrucción de una agencia de lujo. Ateniéndonos estrictamente al concepto etimológico de tal término: lujo se deriva del latín luxuria y significa dar demás, exceder lo necesario; es decir, da la milla extra…
     Los tiempos actuales; exigentes y cambiantes, obligan a irrumpir en los campos deontológico y axiológico, para buscar ahí los deberes y los valores que permitan catapultar nuestro hacer con alto grado de precisión; y de esos mundos, hemos extractado algunos valores que marcarán la diferencia:
     1.- Hombres y mujeres de negocios; comprometidos con un mismo fin, consigo mismo y con los demás. En términos coloquiales, requerimos personal que esté usando y sudando la camiseta de GyT; que sean fuente y no canal en la distribución y comercialización de unos productos únicos: los de la compañía de seguros que en ellos tiene puesta su confianza. Somos un equipo con compromiso, no somos freelancer. En tal virtud no nos interesan los buhoneros que tienen mil oficios y catorce necesidades.
     2.- Apostamos por la construcción de un equipo coherente: que su decir este concatenado con su hacer, un equipo que en los objetivos comunes encuentre su punto de cohesión, que todos trabajen por un mismo ideal, trabajando siempre por lo que nos une y no lo que nos separa. Constantes ante la adversidad, tenaces, audaces, asertivos en el diálogo, que su sí sea sí y el no, no. Que construyan relaciones estables, alejados de las tertulias, los chismes y las contiendas, íntegros en su proceder, con motivaciones internas y externas que se vean a flor de piel. Orgullosos de la profesión que han escogido, respetuosos de nuestra conformación: multidisciplinaria, pluricultural, multilingüe y multiétnica. Altamente productivos, cumpliendo cada quien, con su rol de hombres y mujeres de negocios de seguros de vida y daños, gestionando bien el más valiosos de los recursos: el tiempo. Trabajando desde que sale el sol, hasta que se oculta en el horizonte. Velando por la visión, cumpliendo con la misión, trabajando dentro de un marco de valores, alcanzando los objetivos en el tiempo. Velando todos; por mantener el clima laboral incólume, etc.
     Obviamente; la obviedad más obvia de todas las obviedades estriba precisamente de que un equipo de alto rendimiento, de lujo, no nos caerá del cielo, cual maná en los tiempos del éxodo israelita. Hay que partirse la madre y la depresión geolocalizada en la parte baja de la espalda para lograrlo.
En consecuencia; constituye un imperativo categórico, la conversión del agente general, CEO, gerente, director, supervisor o el ejecutivo que liderará al grupo, cuyas características se vislumbran en los apartados anteriores.
     A vista de pájaro; debe llevar a la praxis, algunas actividades, tales como:
Definir y dirigir la empresa, mediante una estrategia prospectiva de negocios, modelar el clima y establecer la cultura organizacional de la empresa a su cargo, hacer una reingeniería a su equipo de trabajo, construyendo y liderando hacia el porvenir, reclutar, retener y retirar entre tantas otras cosas; tales como: matar al gerente capataz que lleva dentro, ser propositivo, preactivo, proactivo, convertirse en coach tanto para sus clientes internos, como para los externos, guiar, motivar, influenciar, inspirar, capacitar y ser parte del equipo de trabajo. Ayudar a ayudar, a ser, a hacer, a crecer y a retirar a aquellos que ya no se encuentren satisfechos en “el nido”.
Admitir los yerros y los desaciertos personales, empoderar, ratificar y rectificar en aras de seguir siempre hacia adelante; dar seguimiento al cumplimiento de forma semanal y mensual. Ser empático, dar feedforward de manera efectiva, ser pertinente siempre, entre mil y una cosa más…
     A guisa de colofón; estoy plenamente convencido que se puede transfigurar la organización bajo mi dirección y procuración, se puede hacer de ella un lugar más digno para trabajar.
 En virtud de la holocracia aumentaremos la agilidad en todos nuestros procesos, se acrecentará el poder para ser y hacer, se vigorizará la transparencia en nuestra interacción diaria, innovaremos nuestras estrategias y mantendremos el compromiso y espíritu de servicio dentro y fuera de la organización a la que nos debemos.
Con este faro de luz con que iluminaremos el caminar, podremos decir con un orgulloso timbre de voz al final del 2020: ¡misión cumplida! …

lunes, 13 de enero de 2020

El factótum del imperialismo yanqui


Jlriveirof, OP
     El 29 de octubre del 2015; escribí un artículo intitulado “Ni corrupto ni ladrón”, (https://jlriveirof.blogspot.com/2015/10/ni-corrupto-ni-ladron.html?m=1) haciendo alusión a la arenga  que un bufón de profesión hacía durante el tiempo de campaña política, al participar como candidato a la Presidencia de la República de Guatemala, que dicho sea de paso con ese artilugio ganó la elección.
Cuatro años después; a pocas horas de entregar la banda presidencial al presidente electo, todos los ciudadanos del mundo podemos argüir que, al comediante en cuestión le quedó grande el escenario por donde se pavoneo haciendo toda clase de papeles infames, el guión de presidente del ejecutivo no se lo aprendió muy bien que digamos, y por eso los cuatro años que duró su muy pobre actuación fueron tiempos perdidos, no hizo nada, absolutamente nada por el bien de sus connacionales.  Por eso la historia lo juzgará por ser la antítesis de su perorata esa, de ni corrupto ni ladrón.
     En consecuencia;  optó por los papeles antagónicos, y con su expertis de comediante de poca monta, con soltura aprendió a ser un político ignominioso, perverso y falaz, sabiendo interpretar muy bien los papeles de ungido,  comandante general de un ejército acostumbrado a tirarse a la yugular del erario nacional, para vaciarlo hasta ver a Cristo, kaibil honorario, marinero de agua dulce, paracaidista en tierra, factótum de la Casa Blanca, tonto útil de las cúpulas empresariales impresentables, judío errante, azote de la justicia y los derechos humanos, borracho, comilón,  ladrón, mujeriego, rufián, cuatrero, andarín, patán,   entre un largo e inacabado etcétera.
     Por todas esas circunstancias desfavorables que lo califican como el más abominable de los presidentes de la era democrática; cuando el “14 a las 14 horas”  se baje el telón y los endebles aplausos de sus adláteres y achichincles rastreros con quienes se repartieron el botín, sean los únicos escuchados, ojalá y la Fiscalía Especial contra la Impunidad (FECI);  le confiera el premio Mariscal Zavala en la orden de gran Cerote, por todos los desmadres cometidos por él y toda su camarilla de corruptos; castrados todos, de todos los valores humanos y cristianos, habidos y por haber en el mundo ético.
     De esos papeles interpretados por él y mencionados en párrafos anteriores; cabe destacar el más abyecto, pusilánime y vulgar de todos: el de factótum del imperialismo yanqui. 
Al buscar en cualquier diccionario el concepto de la palabra factótum; nos podemos encontrar con varias acepciones. Sin embargo; para los fines de este artículo, prefiero aquella que explicita que la palabra en cuestión, describe a una persona entrometida, que oficiosamente se presta a todo género de servicios.
Un concepto que le viene como anillo al dedo, al aciago comediante que, gracias a todos los santos, después de las catorce horas del día catorce, ya tendría que estar transitando del teatro nacional, hacía la cárcel VIP que se encuentra en el interior del cuartel militar Mariscal Zavala. Ahí; se sentirá a gusto este mequetrefe y lacayo de las mafias representadas en cúpulas militares, empresariales, evangélicas y políticas entre tantas más.
     Un indigno servil del imperio yanqui, que con tal de congratularse con el poderoso del norte, ha empeñado inclusive hasta su alma, creyendo que, bajándose de forma metafórica el pantalón hasta las rodillas, quedará bien con él Tío Sam y gozará de su beneplácito. Morirá creyendo que, en virtud de su pobre política exterior, Guatemala y Estados Unidos mantendrán una “histórica relación de cooperación.” Un timo que merece ser desarticulado por las nuevas autoridades, en virtud que por haberse prestado este payaso y quienes lo antecedieron en el cargo, de manera servil y oficiosa a todo tipo de servicios hacía el imperialismo, incluyendo el lameculismo institucional, es que la democracia en Guatemala y la dignidad del pueblo, siempre han sido pisoteados por estos hijos de la Gran…, Bretaña desde tiempos inmemoriales.
     La mirada de este lacayo de los gringos; es tan cortoplacista, que aún no se da cuenta que ya para el imperialismo yanqui dejó de ser útil, así como para el gobierno criminal del “pueblo elegido de Dios”, quienes, sin duda alguna, lo verán con un desprecio absoluto y como a un tonto útil, como un fantoche que creyó en la sonrisa hipócrita y del falso apretón de manos, de todos aquellos que hilvanaron los hilos del titiritero, mientras estos eran movidos al compás de intereses espurios. Incluyendo a aquellos oligarcas que le dieron financiamiento electoral ilícito, con tal de que se les permitiera mover los hilos aparejados a sus macabros y avaros intereses pecuniarios.
     En conclusión, llegó el catorce de enero y son las catorce horas, cayó el telón y el fantoche que a troche y moche hachó el estado de derecho, el estado de bienestar, la institucionalidad, los derechos humanos, la justicia, el derecho, la educación, la salud y la seguridad en perjuicio de toda la nación. Inmediatamente después de entregar la banda presidencial;  de un salto cuántico intentará llegar a la caverna del Parlamento Centroamericano, en donde más de cuarenta ladrones intentarán cobijarlo con el manto de la impunidad, al menos que la FECI lo pillé en el camino e invierta su destino rumbo a las mazmorras del Mariscal. Ahí se dará cuenta que las oraciones y las imposiciones de manos de parte de los cabreros de la alianza, no fueron del todo efectivas, no pasaron del más acá hacía el más allá. En clave bíblica sus bendiciones serán solicitas; cuando se escuche  el llanto y el  crujir de dientes, pero cuando esa hora llegue; ellos, tampoco estarán...

martes, 7 de enero de 2020

Al comienzo del 2020



Jlriveirof, OP
     El seis de enero del año 2001; durante la Solemnidad de la Epifanía del Señor, en los albores de un nuevo milenio, el entonces Papa Juan Pablo II escribió una Carta Apostólica intitulada Novo Millennio Ineunte, en ella nos invita a recordar con gratitud el pasado, a vivir con pasión el presente y a abrirnos con confianza al futuro.
     Hoy; inmersos también en la misma solemnidad, pero del año 2020, a comienzos del final de la segunda década del milenio en cuestión, organizacionalmente hablando,  muchos nos encontramos imbuidos por los preparativos de las estrategias prospectivas con que planeamos el porvenir de forma micro para el próximo decenio, tales palabras Prospectiva y Estratégica, resuenan también hoy para nosotros, los miembros de la Agencia de Seguros GyT Cobán; invitándonos a dividir el tiempo en esos tres momentos: Pasado, presente y futuro.
     El pasado lo recordamos con mucha gratitud por todas las cosas buenas que nos ha dejado; para el efecto, nos remontamos específicamente al comienzo del milenio, en donde cabe precisar la adquisición accionaria que Seguros GyT, S.A. hizo de Seguros CASA, en donde se me permitió continuar liderando y desarrollando al personal de la Agencia de Cobán. Valga recordar también con agradecimiento; todos los conocimientos técnicos y académicos adquiridos en diversos diplomados realizados, con el patrocinio de esa institución. Así como también a todas las personas que hemos conocido y con quienes hemos compartido alegrías y tristezas en todas y cada una de las actividades inherentes a nuestro cargo.  
No podemos dejar pasar por alto las magnas convenciones nacionales e internacionales en donde hemos estado presentes: Miami, Cancún, Cuba, Varadero, Santo Domingo, Huatulco, Playa del Carmen, Isla Mujeres, Acapulco, Centro América y Panamá, Cartagena de Indias, Curazao, Bonaire, Aruba, Las Bahamas, entre un largo e inacabado etcétera y próximamente Los Cabos, Baja California.  Amén de los lugares paradisíacos que a nivel nacional hemos frecuentado todos estos años.
     El presente lo estamos viviendo con ilusión, con entusiasmo, con profesionalismo, con una visión del futuro, una misión previamente concebida, algunos de los valores de la ilustración, objetivos, metas, anhelos, proyectos, rigor, claridad, razón y pasión etc.
Es decir, lo vivimos con lujo. Entendido el lujo a partir de su concepto etimológico, mismo que se deriva del latín luxuria, que significa dar demás, algo más. Eso nos permite ser hombres y mujeres de negocios de seguros de lujo, porque siempre aportamos la milla extra.
Cuando hablamos de profesionalismo, no nos estamos refiriendo a títulos rimbombantes, sino a un modo particular de hacer las cosas, con excelencia, excedencia, vocación y espíritu de servicio.
     Esa adjetivación de nuestro modo particular de hacer las cosas; nos permite darle una mirada profunda y minuciosa, sencilla pero exhaustiva al proceso estratégico que nos servirá de base para cumplir nuestras expectativas con alto grado de precisión durante el 2020; y mejorar así nuestra productividad, lograr competitividad, trabajando en un marco de ética y cabalidad, compromiso y responsabilidad social empresarial.
Actuando así de continuo, minimizamos las posibles sorpresas desagradables que pudiésemos encontrar en el camino.
     Al tomar en consideración  otros modelos de planificación estratégica, me he inclinado  y propuesto para este año, por el modelo secuencial del proceso  estratégico sugerido por D`Alessio Ipinza (2013); que inicia con el análisis de la situación actual a nivel macro, determinando así las oportunidades y amenazas que inciden en el sector, la organización en sí, y la competencia; el análisis del sector y la competencia, a partir del cual se podrá determinar el perfil competitivo de los competidores y el análisis interno de la organización, para identificar las fortalezas y las debilidades (Fredrickson, 1983).
En la fase subsiguiente; se establece la visión, misión, los valores, y el código de ética; para guiar y normar el accionar de la organización (D`Alessio Ipinza, 2013; Fuentes & Luna Cardoso, 2011).
     Al futuro nos abrimos con confianza, con esperanza, con ilusión; y en su bregar no le daremos tregua al fatalismo, determinismo, postergación, tolerancia, inacción, pobreza y extrema pobreza alienante y esclavizante, tanto de nuestros clientes internos y externos. Cabe hacer mención que durante este año tendremos una tolerancia cero a la improductividad.  De modo que, hoy no prevemos el futuro, sino que lo preparamos.
En realidad; no existe para nosotros un futuro único, sino un abanico de futuros posibles que avanzan al compás de nuestros propios tamboriles. Si bien es cierto, no está de nuestra parte el determinismo de la futurología y de la bola de cristal, como tampoco la clarividencia; si, nos abrimos al futuro con la confianza puesta en Dios, en nosotros mismos y en los demás, merced a la cualificación obtenida a través de varias décadas de bregar por estos caminos; en donde hemos hecho una alianza con el progreso, con el uso adecuado de la fe y de la razón, cuál alas en sensato equilibrio nos elevarán a la cúspide de la pirámide sugerida por Abraham Maslow, en correspondencia con  la prospectiva estratégica como una disciplina intelectual.
     En ese sentido; con la prospectiva en mención, iluminamos todas las acciones que emprendemos en el presente, con la luz que arrojan los futuros posibles. De cara a ese futuro inmediato; nos vemos involucrados en más viajes nacionales e internacionales, en más desarrollo personal, intelectual y material, integración de nuevo personal, más hombres y mujeres desfilando durante cada mes de febrero hacia el sitial de honor para recibir los más altos honores: agencia líder a nivel nacional, estatuillas de jaguares en todas sus denominaciones y viajeros frecuentes, entre otras cosas…
     A guisa de colofón me quedo con las palabras de Gaston Berger quien dice que; el futuro es la razón de ser del presente, para revelar de manera concluyente que el mismo puede ser rico o pobre del futuro que se tiene ante sí.
     Al pasado entonces lo recordamos con gratitud, el presente lo vivimos con pasión y nos abrimos con confianza al futuro
     ¡Bienvenido sea el 2020 con todas sus implicaciones! ...

lunes, 30 de diciembre de 2019

La mujer de la guadaña



Jlriveirof, OP
     Los dramáticos reportes del Instituto Nacional de Ciencias Forenses de Guatemala; (INACIF) dan cuenta que, en el país, todos los días fallecen siete personas, solo como consecuencia de accidentes de tránsito. Estos hechos; constituyen, la segunda causa de muerte en todo el territorio. Lo anterior pone en relieve la poca importancia que las autoridades de tránsito ponen sobre el asunto, las malas carreteras en donde el automovilista tiene que zigzaguear para sortear túmulos, zanjas y agujeros enormes, en adición a la poca cultura vial que muchos de ellos ponen de manifiesto y, una falta de pericia que presentan de continuo.
     No se diga, la corrupción a nivel general en donde los mismos interesados, en insensato contubernio con propietarios y empleados de escuelas de automovilismo y empresas emisoras de licencias, se prestan para que, por menos de dos mil quetzales, cualquier persona sepa o no conducir un automóvil, pueda obtener su licencia sin tener que pasar por las pruebas teoréticas y técnicas previas.
Ante ese infortunio, podemos constatar casi a diario, como motociclistas sin su equipo mínimo, (casco, rodilleras y botas) buses del transporte urbano, taxistas y particulares, rebasan por la derecha, y circulan a excesiva velocidad, poniendo en peligro su propia vida y la de los demás.
     Lo anterior expuesto, visto con la lupa de la indiferencia, parecería ser que no constituye causa de delito o falta grave. Sin embargo; esas podrían ser las causas entre otras tantas; por las cuales muchas familias guatemaltecas quedan desprovistas del sostén económico al faltar el padre, la madre o ambos en el peor de los casos, a consecuencia de un nefasto hecho de tránsito.
     Aunque cualquier accidente sea concebido como algo súbito, fortuito, casual e inesperado, ajeno a la buena voluntad del individuo y sumiso a fuerzas violentas; y que en consecuencia, puede causar, daños, lesiones e inclusive la propia muerte, destrucción de objetos u obstrucción de la libre locomoción, también es cierto que muchos pueden ser evitados, con el uso adecuado de la razón; tomando en consideración las normas del fabricante del automóvil, las leyes y los reglamentos de tránsito  y no siendo permisivos; mucho menos negligentes, con la ingesta de bebidas espirituosas con alto contenido alcohólico.
Reza el refrán <<quien bebe no maneje y quien maneje que no beba>>. Una norma ética de permanente actualidad, que de continuo es violentada por gran cantidad de personas que tienen en tan poca estima lo más sagrado, y que es la vida misma.
     Ante tales desvaríos; le estamos hacemos una atenta y cordial invitación a la mujer de la guadaña, a la dama del alba, para que nos visite antes del tiempo de la siega de nuestra propia vida. De tal suerte que la segadora en mención; se ha constituido en nuestra eterna acompañante, al tener la facultad de poder estar presente en todos los lugares y en todos los momentos al mismo tiempo.
Como lo único seguro en la vida; es la muerte y el pago de los impuestos, seguro que llegará y de cualquier manera nos llevará. Pero todavía no, como diría Agustín de Hipona; siempre y cuando tomemos las debidas precauciones antes, durante y después de un viaje.
      Pues entonces; pongamos el problema en cuestión. Para ello es preciso que nos hagamos las siguientes preguntas, mejor si es en clave filosófica: <<¿Qué podemos saber? ¿Qué debemos hacer? Y ¿Qué nos cabe esperar?>>
     Lo primero que debemos saber es que estamos solos, casi desamparados de parte del estado, y que las leyes son como las serpientes, que solo clava sus afilados y venenosos colmillos a quienes llevan los pies descalzos; es decir, a los pobres. Hecha la ley, hecha la trampa.
Ante el infortunio de un accidente de tránsito, ocasionado por una unidad de transporte público de pasajeros o de carga pesada, el oligarca, rápido aceitará sus piezas para echarle la culpa al pobre, a la víctima, y bajo la tutela de algún abogánster,  (dícese de aquel sujeto que estudió derecho pero que trabaja torcido) harán todo lo que esté al alcance de sus manos, para no reparar las pérdidas humanas y materiales que hayan ocasionado; y si lo hacen, lo harán pactando un ínfimo valor a las cosas. No se diga si el infractor es un alto funcionario o un comerciante de polvitos mágicos, de aquellos que ante una eventualidad se baja con pistola en mano, echando sapos y culebras, rayos y saltapericos hasta por el sisiflís. Ante ese infortunio todos los vientos estarán en nuestra contra
     Referente a la segunda interrogante y que contiene la consulta ética en cuestión, cabe reflexionar con ese ¿Qué debemos hacer? Una pregunta que no encuentra cabida a la hora de un evento, es casi seguro que no sabremos qué hacer. Sin embargo, lo primero que hay que hacer es actuar con aparente paz, con calma, con cordura, pensar, hacerle frente a la situación e intentar remediar.
Si quedamos conscientes, no estamos malheridos y no tenemos la culpa, hacer todo lo posible para que intervenga la policía de caminos o la de tránsito. Si salimos responsables y hay terceros golpeados, prestar toda la asistencia humanitaria posible, jamás darnos a la fuga en virtud que eso acrecentará la pena, si tenemos un seguro de automóviles vigente, aunque sea uno mínimo de responsabilidad civil, llamar a la cabina de emergencia de la aseguradora que emitió la póliza, para que ellos a su vez, en el término de la distancia, envíen una unidad para que brinden toda la asistencia técnica y legal que el caso amerite.
     En el peor de los casos, preguntémonos, ¿Y ahora qué nos cabe esperar a la hora de un lamentable hecho de tránsito? Siempre hay tres escenarios posibles: La cárcel, el hospital o el cementerio. Víctimas y victimarios corren por igual la misma suerte, culpables o no culpables, inocentes peatones que estaban parados un “martes 13” en el lugar equivocado, un día equivocado, una hora equivocada…, y la situación se pondrá color de hormiga si no contamos con una economía sólida, contante y sonante a la hora del litigio; o, una póliza de seguros…
     De vida, para hacerle frente a las circunstancias desfavorables que dejó la muerte. Solo mediante el pago de una póliza de seguro de vida, muchas familias pueden mantenerse a flote. La viuda podrá contar con una renta que le permita sobrellevar la pena ante el infortunio de no contar ya con la presencia de aquel, que procuraba el sustento de su hogar, los hijos tendrán al menos una canasta básica vital en su mesa día a día, mes tras mes, año tras año; techo mínimo, abrigo, educación, instrucción, salud, seguridad y confort.
     De gastos médicos; para paliar las crisis económicas que se derivan después de una larga estadía en algún nosocomio, a consecuencia de una larga enfermedad, accidente, atentado, etc. Una póliza que cubra desde una consulta médica, hasta una intervención quirúrgica, pasando por todos los análisis y exámenes de laboratorio y dotación de medicamentos;  necesarios todos, para el restablecimiento de la salud.
     De automóviles; para resarcir el daño físico o material causado a terceras personas o a sus bienes materiales, así como el de ellos mismos. Robo del bien asegurado, pillaje, volcaduras y colisiones. Atención de emergencias en menos de lo que canta un gallo tartamudo; cómo pago inmediato en el lugar del accidente, fianza de excarcelación en caso de ser necesario, autorización de reparación en el lugar del accidente, rotura de cristales, grúa, asesoría legal las 24 horas del día, 365 días al año, que cubre asistencia en tribunales, Ministerio Público, cuerpos de policía de parte de profesionales del derecho, trámites ante el juzgado de asuntos municipales de tránsito, etc.
     En todas los márgenes de la vida, es mejor prevenir que lamentar. En ese sentido, resulta más práctico y menos oneroso asegurar. Solo así, podremos romper de un solo tajo el nudo gordiano ese, con que nuestras decisiones y malas prácticas nos atan por detrás.
Es de sabios entonces; hilvanar una cuerda de tres cabos que se entrelazan entre sí. Un seguro de vida, uno de gastos médicos y uno de vehículos automotores.  En cultura previsional, ese triduo de pólizas constituye esa <<cuerda de tres cabos que no es fácil de romper>> (Eclesiastés 4,12).
Ella nos dará la paz, la seguridad, y la tranquilidad mental que tanto anhelamos en este mundo posmoderno, en donde la mujer de la guadaña, pretende hacernos compañía, saliendo a nuestro encuentro de noche y de día…

martes, 24 de diciembre de 2019

El infierno



Jlriveirof

     Ante la pandemia de peste que ha asolado a la sociedad guatemalteca durante los últimos ocho años; transmitida por los politicastros de turno, que con sus mañas y artimañas han convertido los edificios que dan cobijo a los tres poderes del estado de Guatemala, en una pestilente fosa común; cuyos olores nauseabundos permean a flor de tierra, especialmente cuando sus trapitos sucios son ventilados al sol.
En esa sepultura en cuestión; ellos, esa caterva de politicastros, enterraron vivos la moral, la ética y las buenas costumbres, matando así la democracia, el estado de derecho y el estado de bienestar. Así lo dispusieron esos malhechores; ante la mirada impávida de un pueblo permisivo y pusilánime, cuyos habitantes vemos y criticamos como pasan las cosas, pero no hacemos nada para cambiar las cosas, cuando lo mínimo que podríamos hacer es revolucionar el statu quo mediante la práctica de la desobediencia civil, como aquella que emprendió y lideró Mahatma Gandhi en la India para defenestrar a los ingleses.
     En ese bregar por caminos chuecos; muchos de esos individuos desnudos, -cosas cualitativamente indeterminadas, en el pensamiento ontológico de Mario Bunge- que a pocos días dejarán sus cargos con más penas que glorias; aún intentan patadas de ahogado, al pretender hacer un aprovechamiento ilícito para obtener coimas, mediante la concreción de negocios aparentemente legales pero inmorales. Un claro ejemplo lo vemos en la terquedad esa, de querer obtener aviones para el ejército nacional, cuya cúpula, se ha empeñado en doblegarse y plegarse al denominado pacto de corruptos, presuntamente tutelado por el nefasto presidente del ejecutivo, que gracias a la acción y al efecto del paso del tiempo, hoy si, está a pocos días de irse al puto infierno.
     Un infierno construido a imitación del descrito por Dante en su Divina Comedia; en donde esta caterva de malhechores, crearon sus propios círculos, viciosos en el caso de ellos.
Muchos ya estaban perdidos en el camino de su propia vida; en virtud que las maras políticas constituidas en partidos políticos, así los prefieren. Mientras más castrados de valores estén, mejor para sus aviesos fines.
Timil, timil; -despacio, despacio- como diríamos en lengua maya kekchí, fueron ingresando a ese infierno, abriendo la puerta para tener acceso al ante infierno. Ahí se sintieron como Pedro por su casa, al encontrarse con toda clase de personas inútiles, mediocres, pusilánimes, gentes carentes de voluntad y toma de decisiones. Ahí socializaron con muchas personas que, al estilo de Poncio Pilato, tienen por costumbre lavarse las manos, después de haberse constituido en autores intelectuales y materiales de más de algún derramamiento de sangre.
     En el tránsito ese; hacia las profundidades de su propio infierno; los politicastros, se encontraron en el limbo. Y ahí, estaban aquellas personas que no han cometido ningún delito; y que, en consecuencia, no pueden ser estigmatizadas, señaladas o castigadas por la sociedad. Son aquellas personas que, al igual que el cisne, cruzaron el pantano de aguas putrefactas, pero no ensuciaron su plumaje. Ellos; son los personajes que siempre abanderaron las causas nobles y se opusieron a todas las medidas espurias y políticas, que vieron la luz en desmedro de la población. Ellos; son los que con sus acciones han causado daños físicos al infierno político que los malhechores crean. Su pecado original consistió en ser demasiado crédulos y pensar que ellos solos podían cambiar las cosas, estando ahí dentro.
     Ya en el segundo circulo; y que es, en donde comienza ese puto infierno, nos encontramos con un diputado fornicador, lujurioso en extremo, aquel que utilizó su automóvil como habitación y el parqueo del congreso de la República como motel. También encontramos a todos aquellos acosadores que aprovechándose del cargo que ostentan, intentan fornicar con las trabajadoras del estado, así como también, aquellos que, a los viajes inherentes a su cargo, se llevan a sus secretarias, so pretexto de necesitar de sus servicios profesionales en el extranjero, no obstante, lo que pretenden es una dama de compañía a costas del estado de Guatemala.
     En el tercer circulo, seguimos encontrando viciosos incontinentes, particularmente aquellos que padecen del pecado de la gula, y que en consecuencia se hartan y beben hasta ver a Cristo, ávidos de todos los placeres y codiciosos en extremo. Aquí encontramos sentado a sus anchas, a aquellos borrachos y comilones, los miembros de la SAAS y el presidente del ejecutivo que, con los dineros del estado, comen y beben lo que nunca habían probado. Amén de los dipugánsteres que tragan todo lo que encuentran a su paso.
     En el cuarto circulo están los avaros y los pródigos; aquellos que medraron a costillas del estado, enriqueciéndose de forma lícita o ilícita, fomentando caletas de dinero proveniente de estupefacientes, bienes muebles e inmuebles obtenidos de forma ilegal y los robos a mansalva provenientes de las coimas obtenidas en las contrataciones del estado y obras sobrevaloradas.
     En el quinto circulo están los incontinentes emocionales, iracundos y perezosos; todos sumergidos hasta el cuello en el pantano de la putrefacción, habilidosos en el amaño y el engaño. Los resguarda aquel que incendio el hogar -in- seguro Virgen de la Asunción para crear una cortina de humo, que pudiera ocultar sus felonías.
Es de suponer también, que en ese pantano se arrastran los soberbios, los envidiosos y los débiles de carácter.
     El sexto circulo se encuentra ubicado en la novena avenida y zona uno de la Ciudad de Guatemala, cuyos recintos están bien resguardados por muros y vigilados por una legión de diablos, una soldadesca cuya cúpula militar, repta al compás del tamboril de su comandante general y de algunos miembros impresentables del CACIF -no todos- para cuidar sus bienes; así como también los cuerpos policiacos, que lejos de cuidar a la población de la delincuencia común, resguarda al crimen organizado en bloques legislativos.
     Después de las hecatombes causadas por los politicastros; especialmente los violentos, se accede al séptimo circulo, custodiado y representando por “la loca bestialidad”; es decir, por todos aquellos que violentaron todos los derechos del prójimo, entre los que encontramos homicidas, criminales, tiranos, violadores y bandidos. Aquí vagabundean los fantasmas atormentadores de los generales que rigieron los destinos de la patria, mediante los fraudes electorales y golpes de estado: El chacal de oriente, el caguachín del norte, Ríos de sangre Montt, Mejía Víctores, Laugerud, etc.
Están también los que renunciaron a su naturaleza humana, suicidándose; para escapar al imperio de la ley.  Y aquellos que se metamorfosearon en chacales, hienas y toda clase de aves de rapiña, arrastrándose por un “hueso”, como comúnmente se le denomina a cualquier puesto, se tengan o no las cualificaciones pertinentes para ocuparlo. Así como toda clase de derrochadores con objetivos destructivos específicos.
Aparecen también en esta escena; aquellos que blasfemaron el nombre de Dios, utilizándolo en sus arengas políticas, los que usaron la religión, especialmente la sectaria evangélica para predicar en sus púlpitos a favor del candidato de su predilección y aquella alianza evangélica que reptó a favor de las huestes corruptas y corruptoras, dándoles su bendición.
     Continuando siempre por los mismos caminos que conducen a las profundidades de ese infierno, en el octavo circulo están los malosos, seductores, aduladores, inmorales, fraudulentos y los rufianes; aquellos que aparentan tener caras de hombres justos, pero se arrastran como si tuvieran cuerpo de serpiente, se hacen acompañar de toda clase de proxenetas y embaucadores, que hicieron de los organismos legislativo, ejecutivo y judicial una casa de prostitutas.
 Aquí no pueden faltar los simoníacos; es decir, aquellos que prostituyeron sus oficios eclesiásticos; como el extinto arzobispo de Guatemala Mariano Rossel y Arellano, el Nuncio -rancio- Apostólico de su Santidad Nicolás Thévenin, curas borrachos, mujeriegos, ladrones y pederastas,  los pastores de las mega iglesias construidas con fondos de dudosa procedencia, una tal alianza evangélica, entre una caterva de indignos que utilizan el nombre de Dios para engatusar a los incautos e ignorantes fieles, que con tal de ganarse el cielo compran la gracia barata.
No pueden faltar todos aquellos que malversaron fondos públicos, aprovechándose de los cargos que les fueron conferidos, los hipócritas que se vistieron con piel de oveja siendo lobos rapaces, aquí están todas aquellas personas que creen que haciendo apología del pueblo de Israel, a ellos también les alcanzará su bendición, toda clase de ladrones comunes y asesores legales fraudulentos que brindan consejos engañosos.
     En la fosa número nueve, están todas aquellas personas que van por el mundo sembrando cizaña, aquellos que siembran vientos y cosechan tempestades, los cismáticos en materia social, política y religiosa, aquellos que se enriquecen con la comercialización de pertrechos de guerra y de ella hacen su industria, todos aquellos militares retirados que transan estos artefactos, sin importar que sus clientes sean las maras, las clicas y huestes subversivas. Están también los falsificadores de cosas: personas, dinero o palabras. Aparecen también los traidores, especialmente de la patria.  
     Metafóricamente hablando cada quien construye su propio infierno y lo confecciona a su medida, así como también cada quien labra la estaca en donde se sentará después y cada quien es el carpintero de sus propias cruces, como bien decía San Felipe Nery.  En ese sentido, las personas descritas anteriormente, son los ciudadanos predilectos de ese pandemónium. Sin embargo, también lo son aquellos que actúan como gallo-gallinas, los muertos en vida, el don nadie, que mientras no se metan con ellos de forma directa, no hacen nada, ni dicen nada. De ellos también están atestados los círculos infernales.
     A guisa de colofón; los dejo con este párrafo de Marco Aurelio: <<Sería propio de un hombre agraciado morir sin haber llegado a contagiarse de la falsedad, la hipocresía y la vanidad del lujo. Pues morir saciado de ello es morir dos veces. ¿Acaso prefieres vivir en el vicio antes de huir de esa peste? Porque peste es la corrupción de la inteligencia tanto más grave que la corrupción del medio ambiente que nos rodea. Esta segunda es corrupción de animales puesto que proviene de animales; aquella es corrupción de hombres, en cuanto proviene de hombres.>> Reflexiones, IX,2:
    
Fuentes bibliográficas:
Alighieri, Dante, La Divina Comedia, traducido por Bartolomé Miltre, (1922).  Centro Cultural Latium, Buenos Aires

domingo, 8 de diciembre de 2019

Abriendo puertas y derribando muros...




Sir Jlriveirof, OP
     El 12 de junio de 1,987; el entonces presidente de los Estados Unidos de Norte América Ronald Reagan, parado frente a la puerta de Brandemburgo, pronunció uno de los más famosos y comprometedores discursos ante los más destacados personajes de la política internacional. Una retórica política dirigida con alto grado de precisión hacía la humanidad del líder soviético Mijail Gorbachov, a quien, le cayó de canto al no esperarlo ese día.   Lo recibió, como un poderoso e inesperado proyectil jamás enviado a la cabeza de un líder de la talla de Gorbachov.  
    El Señor Reagan hizo un aprovechamiento intelectual y político al utilizar las políticas de glasnost – transparencia, apertura o franqueza- y perestroika -reformas económicas- anunciadas con bombos y platillos por el entonces líder soviético. El objetivo de tan aclamado discurso, fue sin más ni menos en abrirse al mundo, reunificar Alemania y abrir las fronteras hasta entonces cerradas; derribando esos muros de la vergüenza que dividieron no solo a Alemania sino al mundo mismo.
Aunque poniendo en cuestión la perspectiva de su inspiración, no fue creación del presunto y autodenominado “líder del mundo libre”. Según se sabe, utilizó un negro para que redactara el discurso, -como negro se conoce en literatura a un escritor profesional contratado para escribir especialmente discursos para políticos que carecen de tiempo y seso suficiente para esbozar sus propios discursos-.  
     El discurso en cuestión, implosionó en las mentes y en los corazones de los entes pensantes en todo el mundo; y para lograr los efectos deseados con este escrito, rescato el siguiente compendio. Secretario general Gorbachov, si usted busca la paz, si usted busca la prosperidad para la Unión Soviética y Europa oriental, si usted busca la liberalización: ¡venga aquí ante esta puerta! Señor Gorbachov, ¡abra esta puerta! Señor Gorbachov, ¡derribe este muro! , el resultado de tal pronunciamiento es historia.
     La puerta a la que hago referencia en forma de parábola; y a la que hay que abrir “sin prisa, pero sin pausa”, es aquella que muchos de ustedes mismos han cerrado, igual que la puerta negra aquella, a la que alude el cantor, cuando dice que fue cerrada con tres candados y remachada por el miedo a una querencia.
       En circunstancias similares es que muchos no salen del sopor que causa la tranquilidad y el confort del hogar y, quizás por ello, el mundo se les esté despeñando encima, como muchas veces suele suceder cuando permanecemos inactivos. O talvez  se deba a miedos injustificados, iras, contiendas, postergación, cuando las cosas no salen como quisiéramos, amores fallidos e incumplimientos del deber; o simple y llanamente por holgazanes…
     El miedo, la ira, el amor y el deber, son cuatro gigantes, a los que hace alusión el doctor Emilio Mira y López, en su obra intitulada precisamente así: Cuatro gigantes del alma. Que para no auto plagiarme dos veces en un mismo día no mencionaré a detalle en este artículo, en virtud de haberlo hecho antes en un artículo precedente con la sinopsis esa; que le da sustento a lo que planteo hoy.
     Pues entonces; detrás de esa puerta negra, hay un mundo atestado de oportunidades y un sinfín de caminos y veredas que nos llevan a lugares distintos y distantes, en cuyos mercados podemos bregar, incidiendo de forma positiva para hacer el bien que anhelamos. Pero muchas veces como dice el apóstol, hacemos el mal que no queremos.
     Señoras y señores, amigos míos, coadjutores: “¡Vengan aquí ante esta puerta! ¡abran esa puerta!”. Si ustedes buscan la paz, abran esa puerta. Recuerden lo que decía Gandhi: “No hay camino para la paz, la paz es el camino”. Ello; significa que no hace falta ruta alguna para alcanzar la paz. 
¿Cuántas veces se pierde la paz a consecuencia de no cumplir con las tareas inherentes a nuestra profesión? 
¿Cuántas veces hay discordias a consecuencia de la falta de una oportunidad, del dinero que nunca es suficiente, y de la falta de empleabilidad y emprendimiento? 
¿Cuántas veces se pierde la paz, cuando de nuestro interior se escapa suma facilidad y frecuencia la ley moral, escrita en nuestra mente?
     La puerta que hay que abrir entonces; es, esa que conduce hacia la paz. Si aspiramos a la felicidad no hay otro camino, que el camino de la paz.
     Si ustedes buscan la prosperidad para Guatemala entera, para la empresa que les abrió las puertas, para ustedes mismos y sus familias, ¡Abran esa puerta! ¡Derriben esos muros! Son muros de vergüenza como lo fue el de Berlín en su momento y el de Trump en la actualidad. Son los muros del indiferentismo, del chapuz, de la ignorancia, de la pobreza, pobreza extrema, inacción, omisión, falta de objetivos sociales, éticos, responsabilidad social empresarial, personales, organizacionales, inteligentes, planes, metas y valores entre un rosario de pendientes, que nos quitan la paz y no permiten el desarrollo y el progreso.
     Si ustedes buscan la liberalización ¡vengan aquí ante esta puerta! Señores míos, ¡abran esta puerta!  ¡derriben este muro! … la liberalización que buscamos es de todo aquello que nos aliena y esclaviza, que no nos permite un desarrollo sostenible y sustentable, ni un crecimiento exponencial, y, nos llenan de animadversión e irrespeto de forma acelerada, sobre todo cuando el cielo estrellado se desinstala de nuestros entornos y la ley moral fuera de nosotros, imposibilitando una conexión con nuestras conciencias. Aquí; parafraseo a Kant.
     Ese desbloqueo que sugiere Reagan; en nuestro caso particular, sería de todos aquellos cepos, físicos, mentales y espirituales que nosotros mismos nos imponemos, y que, en consecuencia, no nos permiten avanzar, a dar la milla extra, a desarrollarnos, a cumplir con excelencia y excedencia todas aquellas cosas que queremos obtener y, no nos dejan salir de nuestra zona de confort.
     Por lo tanto, no es dable a nuestra esperanza, seguir abrigándose con imperativos hipotéticos, como aquellas frases trilladas con que suelen acometernos: haz esto y lo otro y veras que bien te va. Decalogos falsos e inútiles sugeridos como si de un recetario de cocina se tratase. 
El mismo Kant nos da algunas coordenadas, para salir de lo bajo, de lo abyecto, de lo tosco, de lo rutinario; y es a través de lo que él llama imperativo categórico y que equivale a actuar por deber. Ese  es el espíritu de la ética kantiana, actuar porque la obligación nos asiste, la necesidad nos desviste y el contrato social regenera nuestra moral y nos pone en la cima del mundo ético, el estético y el de la vida ordinaria; que nos permite vivirlos de forma extraordinaria…
     Solo un agente de cambio cambia, y si no cambia el cambio lo cambia. Esa es; la obviedad más obvia de todas las obviedades…