lunes, 15 de septiembre de 2025

“Cuando amanezca, ¡más vale que estés corriendo!

     En nuestra acostumbrada reunión de cadencia de rendición de cuentas de hoy, un  lunes cualquiera, con emoción conté la historia de El león y la gacela, cómo abrebocas a una pregunta poderosa de coaching, que es: ¿Qué
te impide tener éxito en un mercado laborioso?

El tema en sí, es bastante escabroso y puede dar de sí para un sinfín de conjeturas. Por eso siempre es mejor preguntar qué conjeturar…

Sin paracaídas, nos cayó una lluvia de respuestas, sin rodeos, directas al cerebro triúnico que, desmontaron todas las creencias limitantes para actuar en consecuencia y con frecuencia a efecto de que, cuando amanezca, más vale que estemos corriendo…

     Eh aquí la pequeña narración que captó nuestra atención, en esta fría mañana y última sesión del mes de agosto que sereno y con prisa, agoniza:

     Cada mañana en África una gacela se despierta. Ella sabe que debe correr más rápido que el león más veloz o morirá bajo sus garras.

     Cada mañana en África un león se despierta. Él sabe que debe correr más rápido que la gacela más lenta o morirá de hambre.

     No importa si eres león o una gacela… cuando amanezca, ¡más vale que estés corriendo!

     El poder del relato en cuestión radica en la última sentencia: cuando amanezca, más vale que estés corriendo. Esa frase es una clara, atenta y abierta exhortación para ponernos en acción, sin importar la explicación o justificación de alguien que, no quiera salir de su zona de confort. Sin duda es la antesala del infierno organizacional que uno mismo sopla para arder socioeconómicamente en el, cuando no quiere hacer lo que tiene que hacer en un tiempo y en un lugar concreto.

Es un lugar reservado solo para aquellas personas que gozan de la somnolencia causada por la complacencia y que, con displicencia se conducen por la vida “sin ton ni son.”

     Dado que, a esta reunión solo mujeres de negocios de seguros asistieron, concluyo con la siguiente frase mágica: “talitha kumi.” Una frase aramea pronunciada por Jesús, que significa: “doncella levántate.”

Invitación clave para seguir en acción, estar en movimiento, a desinstalarse para esperar el nuevo día, para que las encuentre corriendo con alegría.

No hay comentarios:

Publicar un comentario