miércoles, 31 de octubre de 2018

A propósito del día de todos los santos y fieles difuntos…



Jlriveirof


     Los días uno y dos de noviembre de todos los años, la Iglesia conmemora el día de los Santos y fieles difuntos respectivamente, ambas son  celebraciones de vida y no de muerte, porque  Dios es un Dios de vivos y no de muertos. En consecuencia,  lo que una inmensa mayoría de personas proyectan con esta celebración, es dar gracias a Dios por la gracia abundante, que  ha conferido  a todas aquellas personas que pretenden imitar las virtudes, y a seguir el ejemplo de los santos  que nos han antecedido.
Ellos, están ahí para demostrar que es posible caminar por las sendas del bien, y llevar una vida santa, irreprensible y ejemplar. Ellos con su estilo de vida, pudieron demostrar, de forma concluyente,  que si se puede ser santo en este mundo posmoderno, a pesar de todas sus dificultades, tentaciones  y sus nuevos ídolos: el poder, el tener, el placer y el parecer, entre otros tantos ídolos modernos, ante los cuales, muchos inclinan las rodillas y rinden reverencia…
     Hay tantos santos y santas; unos han sido elevados a los altares y otros se encuentran en el anonimato, pero no por eso dejan de ser santos ante los ojos del Señor, los hay de todas las edades y nacionalidades, provenientes de todas las razas, pueblos, culturas y estratos sociales; algunos fueron miembros de la realeza, como es el caso de Santo Domingo de Guzmán, discriminados como San Martín de Porres, por ser hijo ilegitimo y mulato, inclusive dentro de su propia orden religiosa, militares como San Ignacio de Loyola, grandes pecadores como San Agustín; y otros fueron seglares,  como Santa Catalina de Siena y Santa Rosa de Lima, ambas de la orden de los dominicos…
     Con estos referentes es dable postular que la santidad no es para unos cuantos elegidos, como  piensan algunos, sino para todas aquellas personas que hacen la voluntad de Dios.  Tal y como lo expresa Pablo a los tesalonicenses: “Porque esta es la voluntad de Dios: su santificación, pues no nos llamó Dios a la impureza, sino a la santidad. -1ª Tes 4,3.7-
Queda sabido y entendido entonces que, la santificación es necesaria para la salvación. El texto bíblico es bastante claro y contundente. Tan importante es la santidad que, de muchas maneras, con diferentes personajes, diversos estilos redaccionales y géneros literarios, las Sagradas Escrituras  hacen ese llamado a la Santidad. El autor de la epístola a los Hebreos,  ratifica lo conducente al decir: “Procuren la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie vera al Señor”.  -12, 14-   Asimismo,  lo vuelve a recalcar el Apóstol  Pedro en su primera epístola: “Serán santos, porque santo soy yo”.
     “Ser o no ser, esa es  la cuestión”.  Evocando la famosa frase de William Shakespeare, en su obra egregia Hamlet,  en esta reflexión sobre la santidad, como síntesis de los procesos mentales, ante la duda que podría embargar y enajenar al ser humano, sobre esa decisión de ser o no ser santos. En virtud que, la santidad,  no es una invención de la Iglesia Católica, sino más bien, una obligación que le incumbe al género humano, para vivir en gracia, y poder así,  alcanzar la santidad  para  poder ver de frente al Señor, en el día postrero…
     En lo que concierne a la festividad del día de los fieles difuntos o día de los muertos, como comúnmente se le conoce, el autor anónimo  judío,  del libro segundo  de los Macabeos, (12, 44-46) dice pensando en la resurrección: “Pues de no esperar que los soldados caídos resucitarían, habría sido superfluo y necio rogar por los muertos; más si consideraba que una magnifica recompensa está reservada a los que duermen piadosamente, era un pensamiento santo y piadoso. Por eso mandó hacer este sacrificio expiatorio en favor de los muertos, para que quedaran liberados del pecado”.
      Como se puede constatar, este texto afirma claramente que los vivos si pueden interceder por los muertos,  mediante la oración y los sacrificios de expiación; tales como, misas, ayunos y oraciones, para borrar sus pecados. Por lo tanto, esta antigua tradición de orar por los fieles difuntos, tiene un fundamento bíblico bien sustentado.
     Lamentablemente muchas personas han tratado de desvirtuar las verdades fundamentales del cristianismo, y quizás por desconocimiento, una catequesis mal impartida, la costumbre impía o la ignorancia extrema,  vinculan con estas festividades,  la infausta fiesta de Halloween, pero el Halloween que tiene que ver con la noche de brujas, fantasmas, diablos y terror, y  que hoy mezcla las  drogas, al sexo, al  alcohol, a los robos, asesinatos y desapariciones forzosas y muchas más tendencias pecaminosas, sobre todo en los Estados Unidos de Norte América, el máximo consumidor de drogas en el mundo, contrasta con la verdadera festividad de rezar por las personas que nos han antecedido en su peregrinaje hacia la casa del Padre y,  el testimonio de los santos; contrastan con el verdadero fervor religioso, porque con estas prácticas putrefactas se está regresando de nuevo a las practicas paganas que tanto daño  han causado a la sociedad a lo largo de todos los siglos.
      Para sustentar la tesis que antecede, se puede constatar desde un punto de vista multidisciplinario, estas conjeturas. Aprovechándose  de algunas ciencias para dar respuesta a tal problemática, que a ojos vistas es “anti evangélica, anti ética y perversa”…
     Desde el punto de vista histórico es importante verificar que,  la noche aparentemente casta de disfraces, se originó en el siglo VI antes de Cristo, con los celtas del norte de Europa que celebraban el fin de año con la fiesta del sol,  que daba comienzo el 31 de octubre. Ellos creían que esa noche, su dios de la muerte les permitía a todos los muertos volver a la tierra, para encontrarse con los vivos y poder tener al menos, por unas cuantas horas, algún tipo de comunicación. Creían a la vez que, esa misma noche,  los espíritus malignos y fantasmas podían salir a asustar a los vivos, por eso los sacerdotes  celtas, llamados druidas,  hacían fogatas y ofrecían holocausto de animales para tranquilizar a los muertos.
      Pero en el año 800 de la era cristiana,  en esas tierras,  el entonces Papa Bonifacio IV,  permutó esa fiesta lesiva del sammein, como se le conocía entonces,  por la fiesta de todos los santos. Es decir,  que santifico la fiesta. Lamentablemente, no todos los habitantes dejaron sus antiguas creencias fanáticas. Algunos historiadores sostienen que, fueron los primeros irlandeses, que llegaron al nuevo mundo,  aproximadamente en el año de 1,846, quienes llevaron estas abominables prácticas a los EEUU.  Y hoy, el cine y el comercio voraz, se han encargado de fomentar esa cultura de la muerte.
     Desde el punto de vista sociológico, esa celebración,  responde a una influencia extranjera, perniciosa, relativa a una sociedad que no es el mejor ejemplo de moralidad y ética cristiana, por lo tanto es importante desecharla de los pueblos, que aún creen en Dios,  por ser contraria a todas las prácticas cristianas.
      Desde el punto de vista filosófico, todas las acciones que se promueven en esta noche de brujas aparentemente sanas, son mentiras con apariencia de verdad; en donde lo que se trata de favorecer es el comercio voraz, en donde hoteleros, dueños de discotecas y expendios de licor,  son los más beneficiados.
     Desde el punto de vista antropológico, con ese comportamiento anti religioso,  hay mucha gente que está encontrando un punto de cohesión social en dicha festividad, muy a pesar de la pérdida de la racionalidad, en los excesos  en el comer, bebidas embriagantes, sexo, drogas y toda clase de bailes exóticos, que rompen con la moral y la urbanidad entre tantas otras cosas. Penoso y  lamentable observar, como mucha gente se encuentra a sí misma en estas celebraciones, aplicándose bien el dicho popular de que “Dios los cría y el diablo los junta”…
     Desde el punto de vista teológico; la palabra de Dios es muy clara  para iluminar ese contexto. En el  libro del Deuteronomio se lee lo siguiente: “Cuando hayas entrado en la tierra que Yahvé tu Dios te da, no aprenderás a cometer abominaciones como las de esas naciones. No ha de haber dentro de ti nadie que haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, que practique la adivinación, la astrología, la hechicería o la magia, ningún encantador, ni quien consulte espectros o adivinos, ni evocador de muertos. Porque todo el que hace estas cosas es una abominación para Yahvé tu Dios y por causa de estas abominaciones desaloja Yahvé tu Dios a esas naciones a tu llegada.” (18, 9-12)
      Por lo tanto, quien tenga ojos para leer,  lea…, y “oídos para oír, oiga”.

domingo, 28 de octubre de 2018

¡Duc in altum! -Rema mar adentro-





Jlriveirof
     En el siglo I de la era cristiana, el lago de Genesaret era el centro comercial y de trabajo del pueblo. A sus alrededores se aglomeraba toda clase de gente. Compradores y vendedores, ocupados y desocupados y por supuesto, pescadores. En medio de esa sociedad,  se encontraba un hombre, inmerso en el contraste que causaba el bullicio de las muchedumbres que se agolpaban a su alrededor y, la densa paz que se circunscribía en los alrededores del lago en mención. En eso, el hombre en cuestión, divisó un par de embarcaciones y a unos pescadores, que cansados, desvelados, atribulados y quisquillosos, quizás con hambre,  lavaban sus herramientas de trabajo,  después de haber bregado toda la noche, sin haber alcanzado su cometido.
     De hecho,  sube a una de esas barcas que se encontraban con las amarras puestas,  y desde ahí se puso a predicar ante esas gentes que se aglomeraron a su alrededor. Sin lugar a dudas, les habló  sobre el Reino de Dios y su justicia, como fue su inveterada costumbre, en su tránsito por aquellos caminos polvorientos de la Palestina de los primeros tiempos, de la era cristiana...
       Al terminar su sermón,  le dijo a Simón, el dueño de la embarcación que había utilizado como ambón para disertar sus reflexiones: <<lleva la barca mar adentro y echen las redes para pescar>>.
 Esa petición habrá  causado asombro a dicho pescador, tomando en consideración que   era un hombre de mediana edad,  diestro en el trabajo oficioso de la pesca, y que por la vasta experiencia que solo el tiempo da,  sabía que a esas horas del día, era fácil pescar, pero quizás alguna insolación.
 Sin embargo, le obedece  y le dice: <<Maestro, hemos estado bregando toda la noche  y no hemos pescado nada; pero, por tu palabra, echaré las redes>>. –Lc 5, 1, 7-
     Del relato anterior, se pueden obtener algunas consideraciones, útiles al ser  contextualizadas en cualquier profesión u oficio concreto.  De tal modo que, es posible  vertebrarlo sobre tres ejes para su mejor comprensión y dilucidación.  
     El primer eje a considerar es que él que  lidera, lidera aunque se equivoque.  Pero el que obedece nunca se equivoca.  Simón,  contra todo pronóstico,  se aleja de su zona de confort y se adentra nuevamente en las profundidades del lago. Hace a un lado el sopor de la complacencia.  Calla y obedece. Y en la tentativa de su empresa, obtiene un rotundo éxito, porque las redes casi se rompen ante el peso exagerado de la pesca abundante.
     El segundo eje a considerar es que en esa  ocasión,  lo hizo en el nombre del Señor, y con esa acción,  aseguró  la bendición en el ejercicio de su oficio como pescador. Esto  permite sostener que todo lo que se hace, se dice y se pide en el nombre de Jesús, no puede quedar inconcluso. Ya él mismo lo dijo, que todo lo que se pida en su nombre se concederá.
     En el acontecimiento que antecede se ve a un Simón  persistente y determinante ante el mandato del Señor, y por eso obtuvo abundante pescado. Hay un dicho que dice que “si se quiere comer pescado fresco, hay que mojarse”,  y eso fue lo que  hizo Simón,  mojarse. Mojarse hasta lo más recóndito de su ser…

     ¡Persistencia y Determinación!

John Calvin Coolidge Jr. 30 Presidente de los EEUU dijo al respecto:

“Nada en este mundo puede reemplazar la persistencia. El talento no puede hacerlo: nada es más común que hombres fracasados con talento.
El genio no puede hacerlo: un genio sin recompensa es casi un proverbio.
La educación no puede hacerlo: el mundo está lleno de indigentes educados.
Solo la persistencia y la determinación son omnipotentes”.

     ¿Cuántas personas en el ejercicio de una profesión o un oficio concreto  abandonan el objetivo después de un día arduo, fatigoso e infructuoso?
Posiblemente,  bregaron  todo el día, y metafóricamente hablando,  no  pescaron nada, porque no tiraron   las redes en el nombre de Jesús, y por eso,  no  vieron los resultados inmediatos.
      En los Estados Unidos de Norte América, existió  un prominente asesor de seguros, llamado  Joe Gandolfo, quien sostenía  que,  su éxito, se debía a que él antes de hablarle a un candidato de seguros, le hablaba a Dios, acerca  de ese candidato, para que el Señor abriera  su mente,  y  despertara el interés durante su exposición. Al culminar su actividad,  le ofrecía al Señor el crédito, porque nada, absolutamente nada, decía,  es fruto de una conquista personal. Todo lo que una persona es,  tiene y hace,   siempre se lo debe a alguien.
Además indicaba que,  para tener éxito en cualquier negocio, se tiene  que estar bien con todos, manteniendo sanas  relaciones inter personales, especialmente con “el hombre de arriba”, como condición sine qua non,  para atraer y obtener la bendición que se espera en la tentativa de cualquier faena.
      Y el tercero y último  eje  en esa lectura del evangelio aludido,  es que cuando  Simón echó al agua  las redes, estas casi se rompen por la abundancia de los pescados, y de inmediato llamó a sus compañeros de  la otra barca para que lo ayudaran.  Llegaron estos y llenaron las dos barcas, las que por poco  se hunden por el exceso de peso...
     ¿Qué valores pusieron en práctica en esa escena?
     En primer lugar el valor de la obediencia, precedidos por el de la paciencia,  la solidaridad, del compañerismo, de la confianza, el trabajo en equipo. Etc.
       En segundo lugar,  llevaron a la práctica las virtudes de la fe, la esperanza y la caridad.
 Valores y virtudes que hoy día son imprescindibles para tener éxito en la ejecución de cualquier trabajo.
     Muchas veces la barca de Simón, es comparada con la iglesia, la empresa, la industria, la escuela, el colegio o la universidad. Y,  muchos emprendedores,  al igual que esos pescadores,  viajan en una barca en circunstancias similares. Muchas veces a la deriva, parece ser que viajan sin capitán, sin velero y sin timón, tratando de pescar siempre lo mismo, y no pocas veces por los individualismos, egoísmos, falta de propósito, emprendimiento y trabajo en equipo, amenazan con hundir la barca, pero no por la abundante pesca, sino por la construcción de un clima laboral defectuoso.
Muchos quieren remar al ritmo de su propio tambor  y,  no se dan cuenta que la falta de compromiso y responsabilidad de uno solo de sus  compañeros de trabajo, con uno solo que deje de remar, la barca, representada en esta ocasión por la organización, amenaza con hundirse. No por la abundancia, sino por la carencia de una pesca milagrosa.
     Muchos pretender  navegar a la orilla de ese inmenso mar representado en el mercado, un mercado lleno de  oportunidades y,  hacen caso omiso de ese “rema mar adentro”, tal y como reza el título de este post, ¡DUC IN ALTUM! Quizás porque desconocen su concepción.  Es una frase que encierra una proposición y que dado su concepto etimológico, da  pie para echar a andar al pensamiento. La misma, en  latín medieval significa “llevar hacia  lo alto”,  y en griego condúcete a lo profundo. Por consiguiente,  podríamos precisar su significado como “condúcete  hacia lo alto” o “condúcete  hacia lo profundo”. El autor sagrado la atribuye a Jesús cuando le dice a Simón: “rema mar adentro”, “vayan a pescar a lo profundo del mar”.
      En opinión del autor, la frase en cuestión,  más que una atenta invitación, constituye un imperativo categórico,  para que todos se alejen de la orilla, de lo superficial, de lo cercano, de lo fácil, de la alienante y esclavizante rutina, del chapuz,  para conducirse a lo alto o a lo  profundo de ese inmenso mar de gente llamado mercado, cuyos habitantes,  ante las circunstancias desfavorables que viven actualmente, necesitan urgentemente de una asistencia personalizada, cualificada, pronta y cumplida.
 En el caso de un asesor de seguros, a quien van dirigidas con especial  interés estas letras, para  que pueda arquitecturar  con prontitud y esmero el  porvenir de su apreciable clientela. Tomando en consideración los datos revelados por un matutino fechado a comienzos del presente año, los cuales son incuestionables.  Hizo mención que este año como todos los anteriores, empezó  con olor a plomo y sangre,  y por lo que se vive en Guatemala en este tiempo presente, todo apunta a que va de mal en peor. Toda vez que,  cada 90 minutos, muere un conciudadano como consecuencia de la violencia, que aquí, allá y acullá,  es,  el pan  de cada día…
Cada vez hay más robos de vehículos. Cada día se atenta contra la vida y la propiedad privada; los accidentes de tránsito y los problemas societales que casi siempre terminan en desgracia, van de Guatemala a guatepeor.  Las catástrofes naturales cada vez son más frecuentes.
 Por lo tanto, hoy más que nunca, las circunstancias  están dadas para echar las redes en el nombre de Jesús, y llevar la paz y la tranquilidad mental, a todas aquellas personas que necesitan  un seguro. (Todos lo necesitan)
      Pero para lograr la bendición en la tentativa de cualquier empresa, se  debe  “remar mar adentro”,  para llegar a  donde hay abundante pesca, hay que ser itinerantes, salir a lugares distintos y distantes;  no se puede actuar como marineros de agua dulce, pretendiendo encontrar pesca abundante en los charcos estancados, a la vera de los caminos, tirando dos o tres veces el anzuelo.  Simón y sus compañeros de trabajo no se desanimaron  ante el desconsuelo de una noche infructuosa, volvieron a salir a seguir intentando,  volvieron a echar las redes, pero cuando lo hicieron en el nombre de Jesús,  el resultado fue satisfactorio.
     Del mismo modo,  narra el evangelio que esos pescadores, lo dejaron todo y siguieron al líder. Hoy, al igual que aquellos tiempos pretéritos, a veces es necesario  dejar  muchas cosas y seguir al líder. Entre las muchas cosas que se tienen que dejar están las envidias, los individualismos, los vicios, el conformismo, el trabajo a medias, la pasividad, los malos hábitos, la postergación, la falta de voluntad, la insana competencia y la extrema ambición. La última es notable  cuando se pasa por encima de quien sea, y de las normas éticas y morales,  con tal de lograr lo que de otra forma no se lograría. Muchas veces  las redes ajenas son rotas  y atracado el contenido, al estilo de la vieja usanza de los piratas  que ayer, truncaron los siete mares. 
     Por lo tanto, hay que tirar por la borda de la barca, todas aquellas circunstancias anti éticas y malignas  que ponen en peligro  mantener el rumbo, la perspectiva,  la visión y la misión previamente establecida, y combatir con la buena lid, a todos aquellos bucaneros de este tiempo presente que atentan contra la gloria,  la  paz, la tranquilidad y las buenas costumbres de las gentes, que quieren hacer las cosas a imitación de Jesucristo y con un alto grado de civilidad.
      Dentro de lo mucho que también se tiene que dejar, no pocas veces están: el cónyuge,  los hijos, la comodidad y el confort del hogar, para ir a navegar y  echar las redes a lugares remotos, a lugares inaccesibles, ante condiciones  climáticas adversas y caminos difíciles, siendo  indiferentes ante  las adversidades que se puedan encontrar al paso,  y tener siempre presente que “los mejores marineros son aquellos que se hacen en las peores tormentas”…


Bibliografía referente:
Biblia de Jerusalén
Diccionario de Latín Español, 2003, SPES Editorial, Barcelona, España.

domingo, 21 de octubre de 2018

La diáspora centroamericana




Jlriveirof

     Las intenciones con que inscribo estas páginas, se derivan de los diversos apuntes noticiosos que se dan en los diferentes medios escritos y hablados,  tanto nacionales como internacionales,  respecto del mito del sueño americano que tienen nuestros compatriotas centroamericanos,  que bajo circunstancias desfavorables –de mojados-  viajan al país del norte, a la tierra de promisión, a la tierra prometida, a la tierra del tío Sam, a la tierra de la libertad,  como muchas personas creen y por eso le llaman así,  a los Estados Unidos de Norte América,  en su anhelo de obtener un futuro mejor. No saben que sus creencias existen únicamente en su mente, en virtud que el pueblo norteamericano es todo, menos eso que ellos piensan. La mayoría de sus habitantes son clasistas, racistas y xenófobos en extremo, máxime sus gobiernos que desde antiguo se han ensañado con todos los pueblos  latinoamericanos en su conjunto y,  a quienes han visto y tratado como el patio trasero de su casa, y que en la tentativa de cualquier faena: reducen al silencio, destripan, humillan, martirizan, adjetivan, y sojuzgan sin igual…
      Empero, en los últimos días hemos sido testigos oculares de los cientos de miles de hondureños que se dirigen a ese imperio del mal, en la búsqueda de una oportunidad para poder mantener a sus familias. Presuntamente huyen del miedo, que les causa la pobreza y la pobreza extrema que viven en su país. Y al ser considerado el miedo como el gigante de las carencias, huyen por la carestía de la vida, la falta de un trabajo digno, techo mínimo, pan en su mesa, paz, salud física, mental y espiritual, seguridad,  tranquilidad, confort y sosiego del alma entre tantas otras cosas básicas.
Y, como si lo anterior no fuera suficiente, sufren ante el hecho de ser gobernados por un déspota, amante del poder, aunque sea mal habido, y que en su afán de mantenerse incólume en su puesto, le importa un comino la seguridad de sus compatriotas, a quienes, conjuntamente con el presidente guatemalteco han criminalizado, diciendo que están siendo instrumentalizados y politizados por entes sociales, que pretenden desestabilizar el establishment en el Triángulo Norte, conformado por Guatemala, El Salvador y Honduras…
     En ese intento, imposible resulta descartar que a nuestros hermanos hondureños, se les sumen salvadoreños y guatemaltecos. En ese afán desmedido en la  búsqueda de un mejor destino. 
Y en el vía crucis  que con energía y valentía han emprendido, echándose la cruz a cuestas,  tanto hombres como mujeres, niños y personas mayores,  hacía esa tierra de la “oportunidad”, ya en su paso por Guatemala y  México,  han sido criminalizados por los presidentes de esas naciones, los lacayos de turno, que ante la pérdida de su dignidad como gobernantes, se inclinan muy a menudo ante el todopoderoso gobernante norteamericano. El presidente mexicano rápido obedeció las órdenes de su amo y señor, y ha destacado a la frontera con Guatemala, a todas las huestes de policías y militares para detener ese maremágnum de personas que viaja desde Honduras.
Ante ese descaro al no ser tratados como pares, a los presidentes de México y Centro América, exceptuando al tirano que desgobierna Nicaragua, que con tal de congraciarse con el imperio,  acatan  todos sus mandatos,  aunque los mismos sean inhumanos.  Poco les falta para que después del fuerte apretón de manos, la fotografía y el abrazo insincero  que se dan cada vez que tienen un encuentro,  le den el ósculo infame. Diciéndolo  eufemísticamente, claro está…
¡Trío de Indignos, vasallos de los EEUU! Hechos a la imagen y semejanza de la mafia.  Que por el poco poder temporal que les da el puesto que hoy ocupan;  y por el dinero que reciben licita o ilícitamente,  son capaces de vender su alma al diablo, porque su vida ya no les pertenece, la han cedido desde hace mucho tiempo a los grupos criminales que en paralelo, gobiernan con ellos…
     Lo más lamentable y deplorable ante estas circunstancias que afectan a nuestros pueblos, es que todos los gobiernos de turno, nunca han buscado una solución para paliar las crisis en que viven inmersos nuestros hermanos. Lejos de criminalizarlos y aporrearlos con sus hordas uniformadas y armadas,   deberían  crear más y mejores fuentes de trabajo, para evitar la migración ilegal, el mal trato, la explotación, la trata de personas, la exclusión, el robo agravado, las masacres y la disgregación que causa en la familia la partida de un hijo, una hija o el padre o la madre,  para lograr la manutención de aquellos que dependen económicamente de ellos.
Pero, evidentemente esto no les conviene, porque para lograr todo lo anterior,  ellos,  no podrían ser “ni corruptos, ni ladrones”; porque al ser  quienes abanderan la corrupción institucional, imposibilitan la existencia de fuentes de trabajo digno, la salud y la seguridad, la justicia pronta y cumplida, la educación y la instrucción para el pueblo.
 Mientras tanto,  construyen su paraíso a expensas de esos pueblos oprimidos, y mantienen hirviendo el infierno, que es  en lo que han convertido a estos países del tercer mundo.
      Como si el calvario que se vive en el tránsito hacía el “otro lado” fuera poco,  la mayoría de los que llegan y se quedan,  son motivo de explotación, expolio, racismo, discriminación, encarcelamientos injustificados, torturas y deportación por parte de las autoridades migratorias y policíacas estadounidenses. 
Máxime con la aplicación de leyes anti- evangélicas,  inmorales y perversas que han adoptado y llevado a la práctica algunos estados en ese país en contra de la gente que busca un futuro mejor para sus hijos. Pero, que por ser diferentes racial y culturalmente, son maltratados física y verbalmente.
      Ese mito del sueño americano, también ha creado falsas expectativas en el pueblo de   Guatemala, sobre todo en los  pueblos afectados directamente por la guerra intestina y asesina perpetrada desde comienzos de los años 60, hasta finales de los 90. Que ya en el tiempo  de la pos guerra, muchos son poblados únicamente por mujeres y niños,  ante la desaparición forzada o el aniquilamiento de la mayoría de los hombres, por parte del estado, que vio en ellos un objetivo militar al ser considerados comunistas.
     Y como “la virtud del capitalismo está en su eficacia económica”, las autoridades gubernamentales, han querido establecer acuerdos con el pueblo norteamericano, no tanto porque les interese la salud y la seguridad de la gente que viaja y trabaja en ese lugar, sino por el aporte significativo que ellos representan en el envío de dólares a nuestros países pobres. Sin duda alguna,  lo que ninguna empresa pública o privada  pueden producir.
      Y lo peor está en ciernes, porque los gobiernos norteamericanos siempre han predicado, pero nunca se han convertido.  Su pensamiento político y religioso no es acorde con su ser y hacer, al extremo que han acuñado su lema oficial: “In Good we trust”,  –En Dios confiamos- hasta en su dinero, para que no se les olvide a sus ciudadanos y al mundo entero,  por quien viven y se desviven. Demostrando de manera concluyente que ellos están a las órdenes del capital. El liberalismo es el altar en donde se inclinan muy a menudo para adorar a Mammón, el dios de las finanzas especulativas, de la avaricia, de las riquezas mal habidas y de las injusticias…
Entonces, ilusos son los gobernantes centroamericanos que todavía creen que el imperio “confía en Dios”, y que podrían “racionalizar” las inmigraciones de centroamericanos que todos los días intentan cruzar la frontera.
Ellos confían en su supremacía mundial, en el liderazgo económico, la hegemonía de su raza, los yacimientos petrolíferos, en su expansión imperialista, en el culto al dinero, en la apología del liberalismo, en la prosperidad material, en la desvalorización de los valores  y  en el Banco Mundial. Poco les importa si en su tránsito por el desierto fallecen calcinados nuestros hermanos campesinos, los pequeños comerciantes, el artesanado  y toda clase de trabajadores.
     Lo anteriormente expuesto nos permite concluir que su dios,  no es el Dios de Jesucristo. En tal virtud,  su lema oficial no tendría que ser “In God we trust”, sino “in gold we trust”, porque es lo único en lo que creen y a quien le doblan las rodillas con asiduidad…

viernes, 19 de octubre de 2018

La primavera democrática en Guatemala


Por jlriveirof

       "Gloriosa Victoria", el mural pintado por  Diego Rivera a instancias de Miguel Ángel Asturias, cuya copia precede este artículo,  es una representación bastante fidedigna de la invasión estadounidense a Guatemala, por defender los intereses espurios de la United fruit Company que operaba impunemente  en el país bananero, como así se le llamaba a Guatemala,  a comienzos de la década de los años 50.
Dicho mural,  fue pintado como una manifestación artística para denunciar éste hecho deleznable en la historia del noble pueblo guatemalteco.
Evidencia en su epicentro una bomba con la cara plasmada del Presidente de los Estados Unidos de Norte América, Dwight Eisenhower. También aparece en escena el traidor coronel Carlos Castillo Armas, que a imitación de Judas, aparece de forma rastrera, subordinándose servilmente y con un fardo de dólares entre la bolsa, ante el Secretario de Estado, Foster Dulles. Entre los otros siniestros personajes aparecen, Allan Dulles, director de la CIA; el embajador estadounidense acreditado en el país, John Peurifoy y el también rastrero monseñor Rossell y Arellano, arzobispo de Guatemala, bendiciendo a los asesinos...
     Como a sido su inveterada costumbre, él pueblo guatemalteco no puede faltar en esta escena, y los vemos resistiéndose a la matanza, entre niños, hombres y mujeres que ya duermen el sueño de los justos...así como presos políticos agitando una bandera de Guatemala, en el interior de una mazmorra.
     Rivera tituló esta barbarie, parafraseando sarcásticamente  lo externado por el miserable Secretario de Estado de los EEUU quien celebró el golpe de estado, diciendo: "está fue una gloriosa victoria"...

     Aquellos que, nos hemos interesado en conocer la historia patria, a la luz de la memoria histórica y sin perder el principio de racionalidad,  sabemos que el gobierno estadounidense, en insensato contubernio con el también asesino Movimiento de Liberación Nacional,  como siempre lo han hecho, utilizaron a la CIA e  intervinieron Guatemala, para defenestrar al segundo gobierno de la revolución, como se le llamaba al gobierno presidido por el Coronel Jacobo Arbenz Guzmán.
Y eso, es lo que motiva mi interés de participar en política a través de las letras, como lo hicieron los sofistas en su tiempo,  esperando no  caer en la tentación de la tautología  sobre los hechos suscitados antes y después de la revolución del 20 de octubre de 1944; y  contemplar  aquella heroica y maravillosa gesta revolucionaria que, involucró hombres y mujeres, sin distingo de ninguna naturaleza,  en un mismo ideal: cambiar el statu quo imperante y reconstruir la patria en el orden social, político, económico, cultural, militar y religioso...
 Desde ese entonces,  Guatemala se está construyendo, "pasito a pasito", como dice el cantor,  aunque “la vieja política” desdeñe el cometido y  procure todo  lo contrario. Parece que "no se mueve, pero se mueve" como lo dijera  un bufón  en fechas recientes y,  se sigue construyendo...
Pero,  para poder continuar en ese proceso hay que dar una mirada crítica al pasado y hacer una introspección en las mismas entrañas de nuestros pueblos, para afianzar el presente y reinventar el futuro. Porque del ayer y del hoy,  construimos el  mañana...

     Retrotrayendo la mirada al pasado, específicamente a los tiempos de la guerra fría,  “un telón de  acero” caía sobre Europa;  dividiendo al mundo en capitalistas y comunistas en palabras de Sir Winston Churchill. Los primeros liderados por los Estados Unidos y los segundos por la URSS. Mientras tanto en Guatemala  el déspota  general de línea Jorge Ubico Castañeda, émulo del fascismo llegaba a su fin; después de Gobernar Guatemala durante 13 largos y negros años con mano súper dura, a su sabor y antojo, al grado que,  la Fulanita, Doña -in- justicia no era solo ciega como hoy, sino coja, muda y puta...

     Era el año de 1944 cuando muchos sectores de la población, entre ellos el otrora heroico magisterio nacional,  –no supeditado a intereses espurios como el que ahora lidera impunemente “Jodiel” Acevedo-, el proletariado  y los estudiantes universitarios de pura cepa. –No bochincheros, borrachos y huelgueros-  Estos sectores unidos en un solo fin, lograron que el dictador renunciará al cargo que ostentó impunemente. En su lugar, fue nombrado un militar cobanero con el grado de general, quien estuvo en el cargo durante 108 días haciendo lo mismo que el  tirano,  por lo que fue derrocado por una junta militar, era el 20 de octubre de 1944.

     El triunvirato rápido convocó a elecciones libres y;  Guatemala, con los dolores de parto de una primeriza y sin anestesia para no sentir el dolor, daba a luz la primavera democrática, vivió muy poco tiempo, tan solo 10 años,  murió en  1954; vilmente asesinada por la Agencia Central de Inteligencia –CIA- en insensato contubernio con sectores ultraconservadores nacionales  y milicos que traicionaron al ejército y a  la Patria, liderados por el coronel Carlos Castillo Armas, un servil lacayo de los gringos, que en premio al deshonor recibió la Presidencia de la Nación. Cuánta razón tuvo Pierre-Augustín de Beaumarchais al expresar que  “mediocre y sabiendo arrastrarse, uno llega a todas partes”.

     En virtud de esa convocatoria, gana democráticamente las elecciones el Doctor Juan José Arévalo, quien durante su mandato sufrió una serie de golpes fallidos de estado, contrarrestados por su Ministro de la Defensa, el Coronel Jacobo Arbenz Guzmán, fue vilipendiado y criticado durante su mandato por las fuerzas oscuras enemigas de la democracia, pero terminó incólume su administración, entregando el poder al segundo gobierno de la revolución, presidido por el coronel Jacobo Arbenz Guzmán. 
Este,  a diferencia de otros, sí llego al poder con un plan de gobierno eficiente y políticamente correcto, estructurado   para sacar al país del subdesarrollo, en su amplia concepción. Pero, por ser un militar culto, refinado, instruido, preparado académicamente para gobernar, con  ideas progresistas y por velar por los intereses del pueblo guatemalteco, rápido encontró enemigos acérrimos, siendo el más poderoso la United Fruit Company, que en ese tiempo  “sus órdenes las giraba  en inglés” como lo hace hoy, el embajador estadounidense que ha hecho de Guatemala, su patio trasero…

     El problema de los gringos es que siempre han visto el fantasma atormentador del comunismo hasta en la sopa, al menos eso es lo que hacen creer y por eso, rápido acusaron  a Arbenz de comunista y se empezaron a confabular contra el segundo gobierno de la revolución, adoptando una política exterior criminal como abortifaciente de la primavera democrática,  que se estaba viviendo en Guatemala.  ¿En dónde no han asesinado democracias los gobiernos estadounidenses?

     Desde que Marx y Engels dijeron que “un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo. Todas las potencias de la vieja Europa se han unido en una Santa Alianza para acorralar a ese fantasma: el Papa y el Zar, Metternich y Guízot, los radicales de Francia y los polizontes de Alemania” y los pro-gringos en Guatemala...

     “¿Qué oposición no ha sido acusada de comunismo por sus adversarios en el poder?” “¿Qué oposición, a su vez, No ha lanzado a sus adversarios, de derecha o de izquierda, el epíteto zahiriente de comunista?”…

     Hasta clérigos ávidos de poder y tener como el rastrero  Arzobispo Mariano Rossel y Arellano, XV Arzobispo de Guatemala y primer prelado Nullius de Esquipulas  se confabuló contra Arbenz y en tosco servilismo rápido se alió al caudillo auspiciado por los EEUU, para “sofocar el comunismo soviético” que según él,  Arbenz representaba y que   importaría desde la URSS. Fue tan servil y deshonesto  que utilizó el púlpito para “predicar” contra Arbenz y el segundo gobierno de la revolución acusándolo de ateo y comunista, fue tan repugnante que rápido cayó   en la deshonesta  práctica del lameculismo institucional gringo,  al grado que ávido por intereses abyectos, utilizó inclusive la imagen del Cristo Negro de Esquipulas como estandarte en contra del  gobierno, cuya imagen fue sacada a las calles y ascendida al grado militar de “”comandante en jefe” de los caitudos del Movimiento de Liberación Nacional, liderados por Castillo Armas. Un abuso y una falta de respeto grave para el pueblo católico pensante  que en ese tiempo era mayoría…

¿Cuál fue su premio ante la traición y participación en la muerte de nuestra incipiente democracia de parte de este clérigo del mal?: Que la Iglesia Católica recuperará parte del poder perdido durante 1872, después que la reforma liberal expropiará muchos de sus bienes materiales, en virtud que órdenes del clero regular eran los principales terratenientes del Partido Conservador de Guatemala en esos “dorados tiempos” y que el gobierno de la liberación incorporará en la Constitución Política de 1956; cambios jurídicos en favor de la Iglesia, entre otras cosas...

     El golpe fue un gancho al hígado y el tiro de gracia en la endeble democracia del pueblo de Guatemala. En medio de bombardeos lanzados por los “sulfatos”, Arbenz renunció al cargo, humillado y despojado de sus vestiduras, fue sacado del país…

     Así fue como   el sueño de vivir en democracia  de parte de los habitantes de este “valle de lágrimas” fue acallado, ajusticiado por esas huestes demoníacas, que  sembraron la idea de un comunismo fulminante, que cuajó en las mentes poco cultivadas del imaginario de derecha, del acaudalado empresariado  y del político mediocre de generación en generación, hasta nuestros días…

     La primavera democrática en Guatemala, ha muerto, no existe ya, muchos asistieron a su funeral, sin embargo aún existen héroes con dotes taumaturgicos intentando resucitarla, aunque parezca imposible. –Parafraseando  una máxima del   doctor Rafael Echeverría, contenida en su libro Ontología del Lenguaje-

     
“Green go home”…


Santo Domingo de Cobán; 19 de octubre de 2016

Referencias:

Karl Marx y Friedrich  Engels, El Manifiesto Comunista, ediciones elaleph.com,
Doctora Mirna Calderón Márquez;  Universidad de San Carlos de Guatemala, Revolución de 1944, Historia Crítica de Guatemala, 06-03-2012.
Cuadro Gloriosa Victoria de Diego Rivera, tomado de The Guatemala Chronicle.-

Wikipedia.-

domingo, 14 de octubre de 2018

Y Dios dijo: hágase la palabra… 6ª y última parte



Jlriveirof

     En los cinco capítulos anteriores sobre el poder de las palabras,  he analizado  sobre el dominio que éstas  tienen durante una conversación, tomando en consideración que cada vez que hablamos,  siempre habrá alguien escuchando.  Aunque a veces, seamos nosotros mismos tanto los oyentes como también los receptores, no necesariamente tienen que existir dos o más personas para que exista diálogo.
     En éste apartado tratare sobre las conversaciones nacientes y  la interrupción que se puede dar en el diáfano fluir de la vida, a cuya interrupción desde el punto de vista del coaching, se le denomina quiebre.
      Hemos recorrido un buen trecho y hasta aquí no he mencionado el  significado de la palabra “ontología”, y de la ontología ya Aristóteles en su tiempo, consideraba que era el estudio de las sustancias. Heidegger, en el suyo, decía que era el estudio del Ser,  Badiou,  consideraba que la ontología analiza la estructura de las situaciones. Badiou denomina situación a todo lo que existe en el mundo. Leibniz dijo que todo ser es un ser, en ese sentido, el ser humano es el principio fundamental de la ontología.  Rafael Echeverría, dice que es la parte de la metafísica que estudia al ser en general y sus propiedades trascendentales.
 Pero, alejándonos de estos conceptos clásicos y apartándonos un poco de la metafísica, la ontología hace referencia a nuestra comprensión genérica, nuestra interpretación de lo que significa ser humano.  “El lenguaje es por sobre todo, lo que hace de los seres humanos el tipo particular de seres que son. Los seres humanos, plantean, son seres lingüísticos, seres que viven en el lenguaje. El lenguaje, postulamos, es la clave para comprender los fenómenos humanos." Dice Rafael Echeverría.
     Asimismo, de los cinco artículos que anteceden sobre este particular,  muchos me han preguntado ¿Por qué has metido a Dios en un ensayo meramente filosófico? Con el filósofo y teólogo francés  Nicolás Malebranche les respondo: “vemos todas las cosas en Dios.” Pero no el dios de Baruch Spinoza para no caer en el panteísmo, claro está. Porque Dios es la única causa verdadera, siendo las demás causas ocasionales. Cuya doctrina considera que el trabajo filosófico no comienza en el hombre sino en Dios, no sale del espíritu del ente sino que desciende del ente al espíritu.
Espero explicarme bien, porque en este diálogo interno que estoy sosteniendo conmigo mismo, pensando, investigando y escribiendo, siento que, me mareo en una danza interminable al compás de un ritmo melodioso de palabras  dichas y hechas…
     ¿Qué por qué he metido la teología en éste trabajo? Dejando por un lado el hecho de haber sido acusado de panteísta Vincenzo Gioberti, filósofo y sacerdote italiano del siglo XVIII, que  pretendió explicar el origen de las ideas mediante la adecuada intuición del Ser Absoluto, y que  sustentó  la “idea primerísima” es decir, Dios, es la primera idea de la mente. Para Gioberti vemos todas las cosas en Dios, fórmula del ontologismo, pero a través del hombre y en él. Por lo tanto, sólo conocemos, si admitimos  previamente que Dios es en nosotros y en nuestra mente con presencia ontológica, aunque no se identifique con nuestra mente. Por eso lo he incluido en éste discurso.  “Al principio existía la palabra y la palabra estaba junto a Dios, y la palabra era Dios. Ella existía al principio junto a Dios, todo existió por medio de ella, y sin ella nada existió de cuanto existe. En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres; la luz brilló en las tinieblas y las tinieblas no la comprendieron.” -Jn 1,1-5-
     Si bien es cierto el ontologismo como sistema filosófico da a Dios prioridad tanto en el Ser como en el conocer,  su posición ontologista ni es obvia ni su razonamiento muy correcto y, tal vez por eso, se vio seriamente criticado por la filosofía neo-tomista en varias ocasiones. 
Pues bien,  para no correr la misma suerte que corrió el ontologismo en el siglo XVIII, al habérsele  encontrado y  condenado siete errores de tipo ontologista por la Congregación  del Santo Oficio –que de santo solo tuvo el nombre- en decreto del 18 de septiembre de 1,861  y, esperando no ser quemado en leña verde,  metafóricamente hablando,  por haber  decidido concatenar lo filosófico con  lo teológico, en virtud que,  tal y como decía Santo Tomás de Aquino, sacerdote dominico del medioevo y actual doctor de la Iglesia:  “Si la existencia de Dios es evidente de por sí, en contraposición a las evidencias mediatas por la demostración y a lo totalmente desconocido.”
     Partiendo de éste modo particular de ver las cosas, creo que no hay que divagar en tanta elucubración, según el argumento ontológico de Santo Tomás, que considera posible demostrar la existencia de Dios a partir de su comprensión intelectual del concepto de Dios, sin utilizar ningún dato del mundo, ninguna experiencia de la realidad. Argumentando con la inteligencia,  en virtud que va de la mente al mundo y no de la experiencia del  mundo a Dios, sino a partir de la comprensión de una idea, partiendo de otra. Es decir combatiendo una idea con otra…
 ¿Acaso no son ideas las que queremos materializar? No basta comprenderlas y razonarlas,  hay que llevarlas a la práctica, de lo contrario, tan sólo sería una palabra, una idea muerta si no nos lleva a la acción.
¿Acaso no está Dios, en todo acto creador que se dé mediante la acción de una idea, escrita o hablada?
      A pesar que mi buen amigo y hermano de la Orden de Predicadores, Fray Guillermo delgado, dice: “Cuida que las palabras y las ideas no se te vayan al infinito.” Las mías creo,  han llegado al espacio sideral y me están causando quiebres…
 Y con ellas, estoy interrumpiendo el fluir transparente de mi vida. Con tanta idea, con tanto pensamiento. Transportando datos del pasado, hacia el presente para que me oriente en mí viaje hacia el futuro. A pesar que el pasado ya murió y del futuro que aún no llega; me afano a veces, por el mismo. Muy a pesar que no debo de jactarme del día de mañana, porque no sé lo que me reserve. -proverbios 27,1-
     Pues bien, ¡Basta ya por tanto afán! y el quiebre es precisamente eso, decir basta ya, a las cosas que causan disgusto, a los problemas, a lo que no deja crecer y ser trascendente en todos los aspectos de la vida. (Aunque los quiebres no son sinónimo de problemas) Basta ya al indiferentismo,  a la falta de acción, de voluntad, de deseo de superación, a la mediocridad.  Basta ya a los vicios, al pecado en todas sus manifestaciones, a un trabajo chapucero, a la falta de liderazgo. Declaro que a partir de ahora, mi vida será diferente, haciendo las cosas diferentes, pensando diferente, liderando diferente, accionando diferente. No se obtienen cosas diferentes haciendo exactamente lo mismo, como decía Einstein. Sin evolucionar, sin transformar las realidades temporales…
En el concierto del mundo he sido puesto por Dios para hacerme cargo del mismo con soberana exactitud: “Y les bendijo Dios y les dijo: Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla.” -Génesis 1,28- Y fui obediente, en la parte esa, de ser fecundo y  multiplicarme… pero de manera licenciosa  y díscola…
     El versículo bíblico dice “sométanla” que significa  conquistar, subyugar, pacificar, subordinar, encomendar entre otras cosas; por lo tanto si Dios me facultó para hacer con toda la tierra y demás seres de la creación todo lo anterior, a lo largo y a lo ancho de la misma ¿Cómo no voy a ser capaz para dominar, conquistar y subordinar una acción? ¿Por qué no he de subyugar todas aquellas ideas que no me dejan avanzar? ¿Por qué no puedo dominar mi forma de ser, de hacer, de aprender, de desaprender?
     Para ilustrar los conceptos vertidos, me remontaré a los tiempos idos, partiendo del año  1996,  un amigo mío, que fungía como Gerente de Ventas de una importante aseguradora del país, Seguros de Occidente, S.A.  Me nombró Gerente de Agencia para la región de Alta Verapaz; después de diez años ininterrumpidos en la colocación y venta de seguros.  Inmediatamente a ese nombramiento, se me presentó otra oferta de parte del Gerente de Ventas de Comercial Aseguradora Suizo Americana, S.A.  –Seguros CASA- para ocupar el mismo puesto, en el mismo lugar pero con mejores oportunidades, a la cual accedí. Y, nueve años después, se me nombró Gerente Corporativo tanto de Seguros CASA como de Seguros GyT, S.A. Ante el hecho de una importante adquisición accionaria de parte de Corporación GyT; comprando tanto la aseguradora como la afianzadora CASA.
 Ambas coexistían en el mercado guatemalteco con su respectiva razón social y con administraciones diferentes; pero al poco tiempo CASA fue fusionada a GyT y desapareció como tal; y  continúe con el cargo en la agencia de  Cobán, hasta el día de hoy…
     Durante todos estos años he tenido tantos quiebres como circunstancias hay en la vida, que interrumpieron el fluir transparente de mi vida, pero todos me llevaron a la acción, por ejemplo: en los diez primeros años en el campo de las ventas de seguros ¿Cuántas gentes me dijeron que no necesitaban un seguro? Por diversas razones: “el precio del cardamomo bajó”, “el café bajó de precio en la bolsa de Nueva York”, “no tengo dinero”, “el dinero del seguro servirá para el lechero”, “si mi mujer y mis hijos no me quieren oler que me entierren” entre tantos otros argumentos sin fundamento. La mayoría fueron quiebres por muy corto tiempo, siempre me invitaron a la acción, refutándolos y demostrando que todo lo anterior carece de sentido en la adquisición de un programa de seguros completo, seguro que en su momento se convierte en  una maravillosa lámpara de Aladino proporcionándole a la viuda y a los hijos, seguridad económica, comida, techo, abrigo, educación, instrucción, comodidad y confort, entre otros. El haber refutado tanta objeción y formulando juicios diferentes, me llevó a la acción, y poder así concretar la venta. Generando acciones futuras.
Y hoy, más que nunca, postulo que las circunstancias están dadas para colocar una póliza de seguro de cualquier índole, ante la actual situación social, política y económica, que vivimos los guatemaltecos todos los días. En virtud que según los expertos, cada noventa minutos muere un conciudadano a consecuencia de la violencia. Todos los días, hay robos y atracos de vehículos. Como diría el filosofastro guatemalteco “Aristónteles” –in-Morales, en fechas recientes “la tierra no se mueve, pero se mueve” y, a  menudo está temblando en el mundo, causando terremotos con su alto índice de caos, destrucción, desolación y muertes. ¿Qué más razones necesitamos explicitar para colocar un seguro?
      En el ámbito gerencial durante mucho tiempo estuve varado en el camino hacia el éxito por causa de un quiebre, cuántas veces llegué a suponer que estaba asociado sólo por gente mediocre y descontenta, incluyéndome.  Hasta que mediante las conversaciones para la coordinación de acciones, empecé a generar acciones futuras, modificando las cosas respecto de su estado actual, poniendo en evidencia que el quiebre está siendo superado.
      En este nuevo estilo de gerenciamiento como líder coach y mediante el poder de las conversaciones, los actos lingüísticos me permiten hacer surgir nuevas realidades. En virtud de las peticiones, ofertas, promesas y declaraciones.
     ¿Acaso no es eso lo que nos cambiará la vida en el devenir de los tiempos, mediante el acto creador de una palabra dicha y hecha?
      Mediante una promesa, procurando que otras personas ejecuten las acciones pertinentes de acuerdo a ciertas condiciones. Cumpliendo y haciendo cumplir las mismas; mediante peticiones presentes. Esperando acciones en el futuro.  Pidiendo y esperando que algo pase, con el poder de las mismas. Incrementando nuestra capacidad de logro, estableciendo tiempos definidos, mediante las ofertas aceptadas, proponiendo a mis asociados llevar a cabo el cumplimiento de sus metas en el futuro,  y hacerse acreedores a la amplia gama de premios e incentivos que existen para todos aquéllos que cumplen sus promesas y metas; mediante el buen uso y conocimiento de los actos lingüísticos, evitando las principales incompetencias:
 1. No hacer peticiones correctas y necesarias,
  2. No comunicar lo que quiero,
 3. Incumplir promesas,
 4. Crear falsas expectativas,
  5. Tono inmoderado de voz.
Lo intelectualmente correcto y comunicable,  son, las afirmaciones verdaderas, validando o invalidando declaraciones, emitiendo y fundando juicios con hechos y evidencias, revisando la temporalidad de tales juicios a la hora de una planificación estratégica.
     Ésas son las competencias que me acompañarán de ahora en adelante, haciendo las cosas viejas nuevas, relacionándome más a menudo con los demás,  coordinando acciones con ellos, cambiando mi mundo, mi realidad y a la vez, cambiando sus mundos y también sus realidades, mediante el poder de los actos lingüísticos, de  palabras hilvanadas en el interior de la empresa, al considerar que la misma es una red estable de conversaciones, trascendiendo con el poder de las mismas a todos y cada uno de sus miembros individuales.
     ¿Acaso no es el seno de la empresa donde se dan las promesas mutuas? Y las promesas resultan de las conversaciones. ¿No es aquí en donde se satisfacen las ofertas, las peticiones y declaraciones?
     ¡Somos una palabra dicha y hecha!... Por lo tanto, hoy, declaro que estamos siendo eternamente bendecidos y en estado permanente de victoria. Los muertos han resucitado y han vuelto a la vida empresarial; diciéndose,  ¡Levántate muerto!
Y a guisa de consumación, recordemos al poeta que dijo: “No son muertos los que en paz descansan en la tumba fría, muertos son los que tienen muerta el alma y viven todavía”...

      Y Dios dijo: Hágase la palabra…


Referencias:
Santiago Armando y Polanco Scalerandi, Filosofía siglo XXI para Principiantes, primera edición, Buenos Aires, Era Naciente.
Rafael Echeverría, Ontología del Lenguaje, primera edición, Chile,  Lom ediciones S.A. 1,994

domingo, 7 de octubre de 2018

Y Dios dijo: Hágase la palabra... 5ª parte



Jlriveirof

      “Prepara mi lengua e infunde la gracia de tu bendición en mis labios.” La frase que antecede es  parte de una oración que Santo Tomás de Aquino hacía, antes de enseñar, escribir o predicar. Si a imitación del aquinate,  todos pusiéramos en manos de Dios nuestra boca, antes de sostener un diálogo con otra persona, ya sea durante una sesión de coaching, mentoring, feedback, o simplemente para platicar, las mismas serían más sanas y placenteras, alejadas por completo de las pláticas infructuosas y los resultados serían sorprendentes. Si le sumamos la bendición de lo alto a las técnicas,  procedimientos y al arte de las buenas comunicaciones; pensaríamos más antes de externar un juicio, y al hacerlo sería para levantar al caído, mediante el uso adecuado de las competencias conversacionales.
       En adición a lo anterior, también podríamos hacer nuestras las palabras atribuidas a un profeta anónimo de quien se desconoce su nombre y el lugar desde donde habló alrededor del año 538 antes de Jesucristo; a quien se le atribuyó el nombre de  Isaías II o Deuteroisaías, y dijo: “El Señor me ha dado una lengua experta, para que pueda confortar al abatido con palabras de aliento.”-Is 50,4-
     ¿Qué es un abatido? Según el DRAE significa abyecto, ruin, despreciable. La última palabra tiene por sinónimo vil, y vil según la misma referencia se dice de una persona que falta o corresponde mal a la confianza que en ella se pone. ¿Acaso no la mayoría de las personas defrauda la confianza de alguien? En el hogar cuando se tropieza una y otra vez con la misma piedra. En el trabajo cuando dejamos de cumplir las expectativas difundidas con antelación por nosotros mismos. Y, en la sociedad, viéndola en su totalidad cuando no pasamos de simples espectadores, sin cumplir con nuestra misión en la vida, para la cual fuimos creados, y poder ser transformadores de las realidades temporales: familiares, laborales, científicas, técnicas, políticas, culturales, etc.
     ¡El Señor nos ha dado una lengua experta para confortar al abatido! ¿Acaso no es eso lo que necesitamos?, ¿Una lengua experta? Para poder confortar, ayudar y levantar al que se ha desviado de sus objetivos. A aquél, que anda como barco sin velero y sin timón, surcando mares de desaliento, desaprobación e incumplimiento. Siempre a la deriva, sin un puerto seguro en donde atracar, por la falta de fe, de  una misión, una visión y valores nucleares compartidos. ¿Acaso no es esa la herramienta que necesitamos los coach líderes? ¿Una lengua experta para confortar al abatido? Mediante la reflexión filosófica,  haciendo preguntas poderosas y externando juicios  positivos,  de aliento y no juicios preconcebidos, provenientes de cómo nosotros vemos las cosas y no cómo son las cosas en la realidad  la mayoría de las veces.
     Debemos partir de la premisa que en la vida siempre hay errores que señalar, actitudes que discriminar y rumbos qué corregir. Es una actividad que estamos haciendo todos los días desde nuestras actividades domésticas hasta las laborales y pastorales,  que mejor si las hacemos con instrucción, a fin de obtener “esa lengua experta” que lejos de minar las sanas relaciones personales, la paz y la calma, sirva para catapultar al que está caído,  porque si para el que corrige el rumbo le es difícil emprender la acción, más lo será para el que lo escucha. Ante todo cuando lo hacemos con falta de pericia, olvidando que los juicios siempre deben encaminarse a las acciones no a las personas. Y, sin utilizar todos aquellos juicios que lejos de ayudar, coartan la libre emisión del pensamiento e imposibilitan un diálogo ameno, constructor de nuevos mundos y nuevas realidades.
     Cuántas veces, inclusive en el hogar hemos sido etiquetados desde niños con juicios como: eres un torpe, un inútil, bueno para nada, suspenso, cero a la izquierda, mediocre, fracasado, decrépito, idiota entre un largo etcétera. Juicios que muchas veces  seguirán haciendo eco a donde quiera que vayamos…
     ¿Cuántos de estos juicios nos persiguen el resto de nuestra existencia,  marcándonos la vida y por supuesto el destino? En virtud que los mismos no han sido escritos en piedra, sino en nuestras mentes; por lo tanto, es importante ver de dónde vienen para restarles autoridad. Un autor dice que “Por lo general nuestras acciones y pensamientos coinciden con nuestra propia imagen.” Quien tal piensa tal es.
      En el 9º enunciado de la concepción ontológica de los juicios, del libro Ontología del Lenguaje, el Dr. Rafael Echeverría nos dice: “Los seres humanos estamos en permanente transformación de quienes somos, que depende de nuestra capacidad de aprendizaje. No somos de una determinada manera, fija, inmutable, de por vida. Podemos aspirar ser distintos. Por sobretodo, podemos aspirar a ser mejores.” En nosotros está el poder de cambiar esos viejos pensamientos y discriminarlos a fin de que no tengan parte con nosotros.
     Muchas veces optamos por callar, pensando que con no decir nada se corregirá la situación, el tantas veces mencionado Doctor  Echeverría dice: “es importante advertir que cuando optamos por callar nuestros juicios críticos, éstos no desaparecen, sólo quedan donde el otro no los ve”.
      En los capítulos anteriores vimos el significado de coaching, veamos ahora el de feedback y no es más que “recibir información de algo que hemos hecho, dicho o simplemente “somos” y que usado de forma correcta tanto por el emisor como por el receptor, se convierte en un arma de desarrollo personal con enorme potencial.”
      Haciendo énfasis en el “somos” porque hay tantas concepciones como personas hay en el mundo y a veces describimos lo que somos desde la particular concepción de lo que veo y no de lo que realmente soy.
El Profesor Ignacio Bossi, Entrenador de Liderazgo, Innovación y Negociación de la Universidad del CEMA puntualiza:
     “Cuando se trata de conducir un barco, la función del piloto es corregir la “tendencia natural del barco” a desviarse del rumbo establecido para el viaje. El viento, las olas, las corrientes del océano y los defectos del casco del barco contribuyen a hacerlo desviar del rumbo que debería tener. El piloto utiliza diversos instrumentos y recursos: ayudas portuarias, brújulas y seguimiento satelital, que le permiten re-establecer el rumbo. La relación entre fuerzas que hacen desviar el navío y las que por el contrario lo mantienen en el curso establecido” es lo que llamamos feedback.
      Pero para que el feedback catapulte tanto al que lo da como al que lo recibe, es preciso renovar nuestra mente a fin de que se den los resultados concretos que esperamos al final del mismo. Es preciso que el receptor realmente quiera cambiar su forma de ser, de hacer, de aprender a aprender, aprender a desaprender, aprender a vivir y aprender a convivir.  Alfred Adler nos dice: “Puedes llevar a un caballo al agua, pero no puedes obligarlo a beber.”
      El Apóstol Pablo en la Epístola que escribió a los romanos desde Corinto, en el invierno del 55-56 de nuestra era,  nos dice que no debemos acomodarnos al mundo presente, sino más bien transformarnos mediante la renovación de nuestra mente, -renovación de la inteligencia y de las decisiones-  de forma que podamos distinguir cuál es la voluntad de Dios: Lo bueno, lo agradable, lo perfecto. -Rom 12, 2- ¿Acaso no es una transformación la que esperamos después de una retroalimentación? Pero no podemos transformar el hacer, si antes no transformamos el ser, mediante un cambio de la forma de pensar, que es lo que Dios quiere, desechando todos los pensamientos negativos de nuestra mente que nos trastornan y no nos dejan avanzar y ser felices, ni desarrollarnos como seres humanos exitosos, no fracasados, como muchas veces el mundo nos ha etiquetado. Recordemos que Dios no hace basura, pero es preciso pasar la escoba todos los días de nuestra vida por nuestra mente, a fin de desechar todos los malos pensamientos, que en su mayoría son cepos que nosotros nos ponemos a nosotros  mismos y que no nos dejan avanzar. Recordemos que en el lenguaje del amor hemos “sido dichos y hechos por el poder de una palabra” (Fray Guillermo Delgado, OP) y que desde el punto de vista biológico somos  el  líder; porque somos el espermatozoide más veloz, el campeón, aquel, que fecundó el óvulo maduro de nuestra madre, en aquélla carrera vertiginosa hacia la vida, los miles de miles de postergados fueron desechados. El líder soy yo, fui dicho y hecho para triunfar no para fracasar.
     En Ontología del Lenguaje existe un decálogo para entregar juicios y un decálogo para recibir juicios.  Cristo  resumió el decálogo de Moisés  en un solo mandamiento: Amarás al Señor tu  Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente y al prójimo como a ti mismo. (Mt 10,37.39)  Si yo amo a Dios y al prójimo, como a mí mismo, ¿saldrán de mi boca palabras groseras, obscenas o ruinosas? ¡No! Porque  Dios nos ha dotado de “una lengua experta,” para consolar al abatido, no para destruirlo, ni para  clasificarlo con una X como la mayoría de los muertos que yacen en los cementerios clandestinos, sino para restituir, para animar con el poder de una palabra dicha y hecha en el tiempo y en un lugar concreto.-
      Una palabra sabia dicha y hecha justo a tiempo, a la medida, metafóricamente  me convertirá en un taumaturgo. Me dará el poder y la facultad para resucitar a los muertos que quieran volver a la vida, a una vida con sentido, trascendente y soberana.
Recodando al poeta: “muertos no son los que en paz  descansan en la tumba fría, muertos son los que tienen muerta el alma y viven todavía”…