viernes, 4 de septiembre de 2015

“Quitando el agua al pez”



Los últimos acontecimientos societales ocurridos en Guatemala  acrecentados desde el mes de abril del año en curso, llevaron al Presidente de la Nación al cadalso político; presuntamente por comandar una asociación criminal denominada “la línea” la cual se dedica entre otros ilícitos a la defraudación aduanera. Según investigaciones de la Comisión Internacional contra la impunidad en Guatemala –CICIG- y el Ministerio Púbico; tal agrupación acuerpó en insensato contubernio a  Vice-Presidenta de la Nación, quien ya guarda prisión preventiva en la Cárcel de Santa Teresa;  al Secretario privado de ésta, desaparecido o muerto se desconoce su paradero, a Diputados al Congreso de la República, Ministros de Estado, al yerno presidencial quien fungía como su Secretario Privado, empleados públicos entre los que figura el Presidente del Instituto Guatemalteco de Seguridad social; a altos jefes de la Súper Intendencia de Administración tributaria, empresarios que se beneficiaron en las transacciones ilícitas y demás delincuentes que durante varios años se han  enriquecido ilícitamente a la sombra del poder.
En su obcecación por mantenerse incólume en la silla presidencial el mandatario, desató una serie de conflictos tanto nacionales como internacionales al grado que una inmensa mayoría de la sociedad, civil, el sector empresarial, Universidades, Iglesia Católica y Evangélica; el Magisterio Nacional (a excepción del grupo de disidentes que lidera Joviel Acevedo, pro-gobierno y lacayo del ex mandatario) diputados, servidores y funcionarios públicos exigieron su renuncia unidos en una sola voz y se consiguió “sin choque sangriento” como reza una de las estrofas del Himno Nacional de Guatemala separarlo del cargo por la vía de la ley al haberse implicado en los delitos de asociación ilícita,  cohecho pasivo y caso especial de defraudación aduanera.  Fue presentada una solicitud de antejuicio en su contra, para ser  desaforado posteriormente por los mal llamados “padres de la patria”,  inclusive por aquellos que pertenecían a su partido y que en su afán de lograr su re-elección este seis de septiembre lo traicionaron como judas a Jesús, (aunque Judas solo recibió 30 monedas de plata, los que logren re elegirse recibirán mucho más que eso) aduciendo lealtad a la Constitución y estar al servicio del pueblo; aunque en estos tres años y medio han demostrado todo lo contrario. 
Ante la presión de todos los sectores mencionados anteriormente el obcecado Presidente renuncia al cargo, es aceptada su dimisión por el Congreso, los órganos jurisdiccionales competentes dictan orden de captura en su contra, se presenta a las cortes y es aprehendido y ligado a proceso. Del Palacio Nacional como Presidente  de la República pasó al Cuartel Militar de Matamoros como un vulgar ladrón, con más penas que glorias.
A escasas horas de haberse logrado un avance en la restauración del gobierno y elucubrando sobre el  odio que generó en la sociedad guatemalteca los ilícitos cometidos por este gobierno que hoy está finalizando y que anidó en su seno a una gran cantidad de oficiales del ejército en retiro extremadamente corruptos,  generó tanta antipatía en la población que logró  retrotraer a la misma a los tiempos energúmenos del conflicto armado interno, del cual el ex Presidente fue protagonista actuando bajo el seudónimo de Mayor Tito Arias, quien en su intento de totalitarismo y esfuerzo radicalmente reaccionario por eliminar a la subversión se inspiró en el conocido concepto maoísta que reza “la guerrilla apoyada por el pueblo , se desenvuelve dentro de éste como pez en el agua” y decidieron entonces llevar a la praxis la estrategia de “quitarle el agua al pez” que es igual a no dejar piedra sobre piedra en todas aquellas aldeas y caseríos que según ellos daban apoyo logístico a la guerrilla.
Contextualizando ese conocido aforismo maoísta en las circunstancias actuales y que dan pie a esta reflexión, podría decirse que hoy a diferencia de los tiempos pretéritos, fue la sociedad civil la que ganó la batalla  “quitando el agua al pez”; porque los delincuentes subversivos de ahora: Políticos, empresarios y militares corruptos, señalados, investigados, arraigados, sin derecho de antejuicio, aprehendidos,  encarcelados y vencidos en juicio  ya no podrán nadar en los mares putrefactos de la impunidad como peces en el agua.
¡Le hemos quitado el agua al pez!
Jlriveirof

martes, 1 de septiembre de 2015

La sobrevivencia: ¿Maldición o bendición?



Las esperpénticas declaraciones de la Licenciada Christine Lagarde, directora del Fondo  Monetario Internacional, durante el informe  que brindó  el año 2014 sobre estabilidad financiera mundial; podría poner los pelos de punta a cualquier persona que inexorablemente se acerca al ocaso de su vida. Y es que; sin ningún escrúpulo sostuvo que “los ancianos viven demasiado tiempo y eso es un riesgo para la economía global”  y para rematar a la ancianidad con tiro de gracia añade la arpía a  su profecía de fatalidad “hay que hacer algo ya”.
En los países “civilizados” del primer mundo tales declaraciones posiblemente no causen demasiada reacción; el capitalismo perverso y voraz ve al ser humano desde una óptica economicista, reduccionista, como un objeto de valor que mientras produzca vale, al dejar de hacerlo pierde interés, en esos países el que no suma resta y por eso los asilos de ancianos están atiborrados  porque los hijos y los nietos en plena etapa productiva no tienen tiempo de estar con ellos y velar por ellos.
Irónicamente Guatemala, un país rico pero que ha sido empobrecido por la clase parasitaria de políticos que se han enriquecido ilícitamente a la sombra del poder, es  miembro del Fondo Monetario Internacional; por lo que cabe esperar que las putrefactas ideas de la Señora Lagarde atenten contra la dignidad de todos aquellos que han dejado su vida en el ejercicio de una profesión concreta y que se vayan acercando al crepúsculo de su existencia.
Entonces, cabe preguntar:
¿Cómo podrían afectar a los guatemaltecos  los macabros pensamientos de esta meretriz de la economía?
Cuando exclama que “hay que hacer algo ya” se descerebra pensando  y resalta que “el aumento de la longevidad es un riesgo financiero para la economía mundial” y de su muy cultivado cerebro de  economista, abogada y política; hace una recomendación: Seguir chupando la sangre al trabajador hasta desangrarlo;  disminuyendo las pensiones y aumentando la edad de jubilación.  Como si el tiempo actual para jubilarse no fuera ya una cruz muy pesada en aquellos que deben cargarla sobre sus hombros durante tanto tiempo.
Intuyo que  esta intelectual  perdió  el sentido de racionalidad y analizó como el homo economicus el estado actual y el futuro de los trabajadores que alcanzan una vejez prolongada, y de paso  le pasó  lo que a Alonso Quijano, el hidalgo caballero Don Quijote de la Mancha que por leer  tantos libros perdió la sensatez.
Ahora bien;  analizando desde otra perspectiva, más humana el planteamiento de la Señora Lagarde sobre ese “hay que hacer algo ya” es bien sabido que el reciente aumento de la esperanza de vida gracias a la medicina moderna y a nuevos estilos de vida, la longevidad es una realidad concreta  y si a lo largo del ciclo de vida las personas no buscan un paliativo para hacer riqueza durante su juventud para luego utilizarlo en su vejez, están socavando el porvenir y se están confinando a una ancianidad precaria, con mucha pena, tristeza y llanto. Los guatemaltecos debemos   recordar que el estado tiene muy poco que ofrecer a los nuevos viejos con un seguro social ineficiente  que en los últimos años se ha convertido en el botín preferido de los gobernantes de turno y que como patrono es muy injusto al carecer de una responsabilidad social, cada día son más los burócratas que obtienen un empleo si bien les va por contrato y sin prestación alguna; algo que tampoco es ajeno en la iniciativa privada.
Reflexionando positivamente la frase lagardeana “hay que hacer algo ya”  todas las personas deben estar consientes del apuro que conlleva la sobrevivencia y en consecuencia deben replantear el estilo de vida que quieren en el futuro poniendo en vigencia una solución muy práctica para satisfacerlo; fue  sugerido por Sir Winston Churchill y es bastante simple:  “Si yo pudiera hacer las cosas a mi modo, escribiría la palabra “ASEGURESE” en la puerta de cada hogar y en los escritorios de todos los hombres de importancia; estando convencido,  como lo estoy, que mediante pequeños sacrificios económicos se puede salvar a la familia de grandes desastres cuando falta el sostén de ella”.
¡Asegurarse!  Un pensamiento intelectualmente correcto, beneficios verificables y comunicables. Solo poniendo en vigor una póliza de seguro de vida se puede resarcir el daño que causa la muerte prematura, la invalidez total y permanente, la vejez prolongada y el desempleo. Entonces;  “hay que hacer algo…ya”