lunes, 13 de noviembre de 2017

El analfabetismo político


Por jlriveirof

     En los medios modernos de comunicación siempre he notado los comentarios de la gente que le echa la culpa de todos los desmadres ocurridos en el mundo, ya sea a la izquierda, o a la derecha -o al diablo-  como estos la conciben. Juicios que muchas veces no son los más adecuados y que podrían dar lugar a que cualquier “experto” nos encuadre en la categoría de los Homo Videns, que, en el pensamiento de Giovanni Sartori, se concibe como “una criatura que mira pero que no piensa, que ve pero que no entiende.”  Una categoría hacia donde muchos hemos transitado cuando comentamos sobre cuestiones que desconocemos, cabalgando a pasos apresurados del Homo Sapiens Sapiens al Homo Videns; en virtud de nuestro pensamiento, un pensamiento que a veces deja mucho que desear y que evidencia analfabetismo político de nuestra parte…
     Algo percibió Bertolt Brecht al percatarse sobre esa ignorancia política de la que muchos adolecían en su tiempo, cuando dijo:
 “El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio de las alubias, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios dependen de decisiones políticas.
El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales” …
     A pesar del tiempo transcurrido desde que Brecht externó ese planteamiento; aún mantiene su frescura y sigue siendo muy actual y muy puntual. Es un pensamiento de alturas y por lo mismo podría marear a muchos…
 No fue pensado en el político que practica la política para vivir de ella, aquel que se cree político profesional y, que piensa en la política como si ésta fuera una profesión, ya sabemos que, al menos en Guatemala; la mayoría de sujetos que viven de la política, les falta cultura, educación e instrucción y por eso; son ignorantes en extremo...
     El pensador lo dijo por la gente de a pie, aquellos que elegimos a los políticos y delegamos en ellos el poder, cada cuatro años, a través del ejercicio del sufragio y que al hacerlo; elegimos a lo peor de lo peor, dada en gran parte, a nuestro analfabetismo político…
     El analfabeto político es aquel que prefiere no votar porque detesta hacer colas, detesta a los políticos –y quien no– y ha perdido la fe en la política y en las personas que en ese bregar, hacen tanta promesa, después incumplida.
En mi caso concreto, cada vez que se acerca el proceso electoral he de escuchar la misma cantaleta de siempre; proveniente de mis padres, parientes, amigos y conocidos; más o menos en los siguientes términos: para qué votar por la misma porquería de siempre…
otra vez; son los mismos mamarrachos de antaño, engañando a la gente para reelegirse y; los adefesios que ya llevan mucho tiempo en esos cargos, hasta el día de hoy, solo han llegado a convertirse en “ricos cerdos capitalistas,” sirviéndose del pueblo y del puesto, pero por el pueblo, que fue quien los eligió, no han hecho ni pura rebanada, por supuesto, lo anterior expresado eufemísticamente; para escribir, políticamente adecuado…
 ¿Acaso no ven al doctor Sulfatiazol, –nombre imaginario para proteger al truhan– aquel que saqueó al IGSS en tiempos del FRG, hoy paseándose como Pedro por su casa, sin ningún pudor y vergüenza; conduciéndose él y su familia en autos de lujo?... 
Y así; la lista de politicastros que han llegado a altos puestos para servirse del pueblo que los eligió a cambio del oro y del moro, ofrecidos durante la campaña; son legión…
¡Duras son sus críticas!... y no dejan de tener razón.  No obstante, no participar en la política y seguir siendo un analfabeto político no es la solución…
     Ahora bien, es importante dejar claro que cuando hablo de participar en política no me refiero a la política partidista, esa será insana hasta que no se haga una reforma profunda a la ley electoral y de partidos políticos y mientras se tenga que invertir cuantiosas sumas de dinero, para agenciarse de una curul, una alcaldía o por cualquier puesto de elección popular. Quienes hacen eso son peor que ajiotistas y al llegar al puesto que pretenden, lo primero que harán será recuperar su dinero. Mientras las reglas sean esas, la participación en política partidista será insalubre.
Además, cualquier persona que tenga en la sociedad una profesión u oficio digno y que sea practicante asiduo de valores humanos y cristianos; se abstendrá de marranear en esa porqueriza en la que se ha convertido la palestra política.
Con los políticos de turno, podemos percatarnos, cuán equivocados estábamos durante el período eleccionario. Escogimos precisamente no a los más inteligentes, sino a los más brutos. Si fuera factible medir su inteligencia cognitiva y emocional nos daríamos cuenta que verdaderamente son así.
En ellos se aplica el pensamiento de los antiguos que decían: “Dios te de suerte hijo, que el saber, poco importa,” una máxima que queda como anillo al dedo para la inmensa mayoría de políticos de turno.
     Pues bien, en estos tiempos actuales, basado en la premisa de Brecht, considero que sí realmente queremos salir de la ignorancia política, para ya no seguir optando por políticos corruptos, ignorantes y serviles, tenemos que empezar por lo básico. En mi caso particular lo primero que hice fue investigar las razones de mi pensamiento político y el resultado lo encontré haciendo un cuestionario político en el Diagrama de Nolan; mismo que cualquiera puede realizar en breves minutos ingresando a la página de http://www.testpolitico.com/  
     Asimismo; debemos y tenemos que ser autodidactas, documentándonos lo mejor posible para conocer a todos y cada uno de los aspirantes a los diferentes puestos de elección popular. Hoy; con los medios modernos de comunicación, esta no es una tarea difícil. Si el candidato es una persona de nuestro anterior conocimiento, no tendremos mucho problema, sobre todo si el mismo es un ciudadano ejemplar, en virtud de su profesión u oficio.
 Por la pluma se conoce al pájaro, reza el refrán popular…
      En la medida en que las oportunidades lo permitan, es importante leer algo sobre política. Yo me atrevería a recomendar: La República de Platón, Política y ciencia, El Político y el Científico; ambas de Max Weber. La Política, de Aristóteles. En busca de la política de Zigmunt Bautman. Ética y Política de Gerardo Ávalos Tenorio. Leviatán de Thomas Hobbes; entre otros, que el amable lector considere pertinentes.
     Pero; para ir “timil, timil,” –despacio, despacio– como decimos en Cobán; en idioma maya kekchí; leamos, El Político, de Azorín. Pequeño y sencillo, grande y profundo a la vez.
 En sus páginas José Martinez Ruiz, conocido en el mundo de la literatura como Azorín; perfila de forma sencilla y amena, las virtudes que ha te tener cualquier persona que quiera servir a sus semejantes a través de la política, entendida esta como ciencia, arte y diplomacia, cuando su norte orientador sea siempre; la búsqueda del bien común…
     ¡Menuda tarea verdad! Cualquier sacrificio valdrá la pena para librarnos del peor de todos los bandidos como enuncia Brecht y que es “el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales” …
     Pensemos lo que escribió alguna vez José Martí: ver después no vale, lo que vale es ver antes y estar preparado…


Santo Domingo de Cobán, 13 de noviembre de 2017