viernes, 20 de octubre de 2017

Breviario de cochinadas a la vieja usanza...



Por Jlriveirof

     Hace muchos años ya, en compañía de mi esposa e hijos, me encontraba echando combustible en una gasolinera  que queda cerca del muñecon, en la  zona 5 de  la Ciudad de Guatemala, previo a retornar a mi Cobán natal, cuando de pura casualidad me encontré con un familiar que después de mucho tiempo de no verlo y  de su corto saludo, me pidió en calidad de préstamo Q.100.00. –cuya devolución aún espero–
Cuando le pregunté para que los quería me comentó que estaba haciendo ajustes para ir a “marranear” con una muchacha que llevaba casi dentro del  baúl, escondida…
¿Marranear…? Nunca había escuchado tal término, por lo que él me explicó a detalle que iba a llevar a su “amiga," a quien describio con una palabra peyorativa al no ser su esposa,  a algún lado ubicado al final de la calzada Roosevelt. Respecto de lo demás lo deje con la palabra en la boca, en virtud que, no era necesario conocer de cabo a rabo todas las  felonias que llevaría a la práctica una vez, hiciera todos los ajustes pertinentes para llevar a cabo su misión: marranear en un lugar, previamente establecido…
Creí que esa palabra era de su cuño, pero al investigar encontré que el DRAE la describe como: ensuciar, emporcar, engañar y comportarse indignamente.
 El diccionario Oxford explica que marranear es hacer una mala jugada a alguien o hacer porquerías.
El diccionario Latinoamericano explica que esa palabra significa explotar a una persona económicamente.
Dada  su acometida, podría decirse entonces que, marranear es la acción y efecto de cometer cochinadas bajo circunstancias favorables  o desfavorables, sin importar el modo…

     Puede ser, un  ilícito cualquiera, usando  como cobijo el manto de la impunidad; al que estamos acostumbrados y, al conocer ahora su significado, nos podemos percatar que su uso es más general  y no se debe circunscribir solo para describir actividades venereas, como la que describió mi primo y  aquella que en fecha reciente practicó un diputado marraneador, cuando usó como lecho amoroso  su vehículo y de motel el parqueo del “honorable Congreso de la República de Guatemala…” para marranear a pierna suelta, según cuentan los cazadores de noticias que dicen, lo encontraron con las “manos en la masa” y, los  pantalones a media asta…

     Pero, como diría Publio Terencio Africano: “hombre soy;  nada humano me es ajeno.”  En aquella ocasión no me inmuté y años después de tal acontecimiento me he puesto a pensar, dado los conceptos que se derivan de la palabra marranear: ¿Quién no ha marraneado alguna vez en esta vida? ¿Acaso usted no…? Sin embargo, las respuestas concretas que se puedan derivar a tal cuestionamiento,  no significan que deba justificarse de alguna manera el comportamiento anómalo de cualquier persona, en el pleno uso de todas sus facultades…
Es por ello, que después de contemplar los efectos que pueden ser devastadores, al practicar la palabra en cuestión, permítanme iluminar la misma; como si de un faro se tratase.
 Un faro de luz en la oscuridad ilumina el objeto deseado, tal iluminación puede ser total o parcial, todo depende del enfoque que se le dé. En este sentido, si  nos sumergimos en ese fuerte claroscuro que se está dando  entre la luz y las tinieblas del estado del momento actual en Guatemala; he intentando alumbrar el diario acontecer politiquero, no sin antes explicar que en ese enfoque pueden darse medias tintas y  media verdades, según la óptica con que se trate de ver  y  la ideología política y confesión religiosa  que cada quien profese.
Mi intención no es conflictuar sino iluminar la situación con la poca luz que arroja  la verdad. Y, en ese contexto, veamos algunas  cochinadas y sus consecuencias perpetradas en Guatemala por los siglos de los siglos… sin importar el orden cronológico en que se fueron dando.

     Hace algunos días el ex presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina,  calificó de marranada las acusaciones que se le hacen por el caso conocido como la línea y por la que hoy guarda prisión, porque según su parecer,  están infundadas y no existen pruebas en su contra…
No obstante, su arte de marranear es del dominio público, ante tanto desmadre cometido antes, durante y después de haber ejercido el poder…
Para ilustrar el párrafo anterior, permítanme utilizar el término en cuestión como un eufemismo,  para describir sus actos de guerra en el triángulo Ixil, cuando bajo el seudónimo de Mayor Tito Arias le quito “el agua al pez…” sin duda alguna, su más grave pecado original, un pecado mortal, al grado que todos sus demás señalamientos se quedan cortos; cual fantasmas atormentadores de su conciencia;  –si es que la tiene– son legión…
¿Acaso no marraneo con Rosana Baldetti…? Digo… en el caso que conocemos con el nombre la línea.
Según se sabe, marraneo en el caso de la Constructora brasileña Odebrecht, junto a ella, dipugángsteres, ministros de estado y demás mamarrachos  que tarde o temprano seran alcanzados por  el brazo de la justicia para ser procesados por ese caso, una cochinada que les dejó cuantiosas cantidades de dinero mal habido en las caletas… y que dicho sea de paso hoy, sigue siendo soslayado por las actuales autoridades, aunque la población espera que un jueves cualquiera de CICIG, caigan todos aquellos involucrados en la corrupción que corrió a borbollones en este caso particular…

     ¡Todos marranearon a manos llenas! Y quien le sucedió en el cargo, sigue haciendo lo mismo: marranear a tiempo y a destiempo.
Al parecer, para ellos no es disuasivo ver a sus compinches detrás de las rejas, la dignidad perdida, la familia dividida y sus bienes dinerarios, muebles e inmuebles en extinción de dominio, para pasar a favor del más grande  de todos los marranos: el estado de Guatemala. Aquel que se fundó en la violencia y que en ella vive todavía…

     El Homo Videns que del palacio de la loba ha hecho su guarida a perpetuidad, también ha practicado el arte de marranear. Marraneó con los bienes del estado, cuando con ellos hizo piñata, durante su gestión como Presidente de la República.
Marraneó con los acuerdos de paz “firme y duradera.” Unos acuerdos que en el período de la post guerra solo cambio de actores, de rostros y políticas, pero que hoy sigue causando una gran cauda de muertos, heridos y desaparecidos. Es decir, aún continuamos a la espera de la tan anhelada paz.
Marraneó con el caso Gerardi, de quien se dice; lo hizo para tapar los amoríos de un hijo “varón”, presuntamente por marranear con el Padre Orantes, de la parroquia San Sebastián.
Marraneó, según dijo la compañera de hogar del capitán en fechas recientes, en  contubernio con él -capitán Byron Lima,-  para contaminar la escena del crímen del Obispo y en la Municipalidad capitalina sigue marraneando a diestra y siniestra, de tal suerte que hoy, el MP y la CICIG piden desaforarlo para poder investigarlo por tanta porquería  que se le imputa…

     Jorge Serrano Elías, de Presidente Constitucional de la República a prófugo de la justicia, por llevársela de aprendiz de dictador y pretender socavar el estado de derecho en aquellos años, previo a ser defenestrado. Se espera que la justicia tarde o temprano lo alcance para poder ajustarle cuentas por haber hecho honor de su apodo marrano, marrano Serrano Elías, un marrano marraneador…

     La Gerontocracia en  las cortes también han marraneado. Sin entrar a detalle de las múltiples cochinadas que han hecho para defender y mantener la inmunidad a sus compinches, el caso más cercano lo tenemos con el actual Presidente del Organismo Judicial, que en contubernio con sus compinches, sin prisa pero sin pausa y de un solo tajo  evitaron quitarle la inmunidad tres veces al Presidente del Ejecutivo, él “presidente de a sombrero” que más solicitudes de ante juicio ha coleccionado en los anales de la historia de Guatemala, para vergüenza nacional y extranjera; así como a los dipugánsteres que crearon leyes anómalas para beneficiarse impunemente y de forma colegiada; seguirán inmunes...  al menos, hasta que reviente el caso Odebrecht…
Justo es que recuerden estos adefesios  que la última palabra la tiene el soberano pueblo de Guatemala  que en ellos delegó el poder, pero que sigue en modo gigante dormido, hasta que ellos lo despierten con más de sus bajezas...

     La Plutocracia de algunos miembros del CACIF, proclives a la corrupción institucional y que han puesto aeronaves, inmuebles y favores especiales a los pies del mandatario, también se han comportado indignamente y han hecho cochinadas sin que eso les preocupe un comino; creen que con ese "poderoso caballero que es don dinero" pueden comprar personas a su sabor y antojo; a muchos de ellos, tambien les llegará su turno...

     A aquellos politicos profesionales y lacayos de esos esperpentos que han llegado al aparato estatal gracias a la lengua larga y rasposa que tienen; dispuestos a marranear en el amplio y estricto sentido de la palabra, les recomiendo probar un antiguo remedio chino para combatir lo que el prestigioso premio Novel; Mo Yan, denomina “lameculismo institucional,” estoy plenamente convencido que saborearán las mieles vertidas en ese recipiente humano que queda al final de la espalda y tal vez, solo tal vez quitan maña de pretender quedar bien a costa de recomendarse con la lengua.
 Esa es una de las peores cochinadas en las que un ser humano puede caer.

     ¡Uff! Quise escribir un breviario de cochinadas al estilo de la vieja usanza, cometidas por los malhechores mas grandes de todos los tiempos el bandido político,  pero veo que con tantas porquerias  que se dan en su diario acontecer, podrían escribirse varios tomos...
Dejo al amable lector, la tarea de continuar enlistando a los cochinos,  dado el alto grado de cinismo con que éstos acolitos del mal se comportan, estoy plenamente convencido que con someterlos al escrutinio de los demás no incidiremos en mejorar el statu en  Guatemala; pero al menos creo que, como acción catártica puede ayudar a nuestra salud física y mental…
De lo que sí creo, que nos puede ayudar para  alcanzar el sumo bien, es emprender la noble tarea y el sagrado deber de mejorarnos a nosotros mismos, cambiando nuestra actitud, nuestra mentalidad, el modo de hacer las cosas,  nuestros estilos para aprender, desaprender, vivir y convivir con los demás, para hacer de Guatemala un lugar más digno, en donde reine la paz y el amor de forma abundante…


Santo Domingo de Cobán, 20 de octubre de 2017



   

   







domingo, 15 de octubre de 2017

Los perros guardianes de la corrupción



Por Jlriveirof 

     En la tradición más común de la mitología griega Can Cerbero es el perro guardián de las puertas del inframundo, un lugar que geográficamente esta  situado bajo la tierra.     Es un monstruo con tres cabezas, cuyas funciones son bastante parecidas  a la de los ujieres en el Congreso de la República de Guatemala. Siempre detrás de una puerta. Pero a diferencia de éstos que solo dejan pasar a los “más vivos,” aquellos que vienen con uno o más negocios entre manos,  Cerbero,  evitaba que los vivos pudieran entrar y los muertos  salir del Hades. Es decir, de ese infierno en donde habitan seres terroríficos, despreciables y abominables. En circunstancias similares a los sujetos que en esta legislatura, acoge  el parlamento…

     Pues bien, si traemos a este tiempo presente el mito y lo  acoplamos mediante  una analogía a las adversas circunstancias del quehacer político de los presidentes de los organismos legislativo, ejecutivo y judicial; quienes, presumible y tácitamente han sellado un pacto de corruptos al estilo de la vieja usanza polítiquera,  que en Guatemala es putrefacta. 
En ese orden de ideas, se presume que los Presidentes de los Organismos legislativo y judicial y sus  adláteres se han convertido en una especie de Can Cerberos de la impunidad, cuando sumergidos en los escándalos políticos más fatuos, pretenden desvanecer   el  pecado original de financiamiento electoral ilícito, atribuido al Presidente del ejecutivo, cuando éste fungía como Secretario General del más abyecto de todos los partidos políticos: FCN-Nación; hoy, FCN-Nación, LIDERGATE, PP y demás energúmenos asociados a ese eje del mal, en cuya coalición política hicieron posible el arte de  “llevar el zapato derecho en el pie izquierdo sin que  salgan cayos…” –Guy Mollet–

     Según dicen los analistas políticos, la finalidad de tal pacto de corruptos, que enmarañados en  impúdica componenda, pretenden  blindar  al Presidente del Ejecutivo para que no pueda ser investigado por los ilícitos que le son atribuidos. Al menos, durante el poco tiempo que gracias a Dios le queda al frente de sus funciones, ocupando un puesto para  el que a todas luces no está preparado, bajo ninguna de las formas, humanamente posibles…
¿Como no se ponen a pensar estos Can Cerberos de la corrupción institucional que más y mayores  riesgos vendrán por evitar pérdidas menores…? 
¿Qué prima más, la dignidad que se tiene por ser humanos o el dinero que de forma ilícita se obtiene en el ejercicio del poder?
Válido es repasar en ese tema el pensamiento del Profesor y escritor estadounidense John Allen Paulos, quien sostiene que,  <<a menudo lo que acaba con un político no es el pecado original, sino el proceso de intentar esconderlo. Es  decir, que se arriesgan más para cubrir una pequeña pérdida que para acentuar la posibilidad de una ganancia>>.  
¿Pérdidas y ganancias? 
¿Acaso no es por eso que estos Can Cerberos han cerrado  filas para hacer frente a la impunidad vendiendo su voluntad al mejor postor, al estilo de Judas Iscariote, a quien han adoptado como modelo…?
Es una obviedad que en estos personajes el carácter mimético del deseo, es la causa fundamental de la corrupción por la que son capaces de llegar incluso, a extremos inimaginables…

     Como  preámbulo introductor inicié comentando qué Can Cerbero en la tradición más común está representado por un monstruo de tres cabezas, que en este escrito son las cabezas de los tres organismos del estado. Pero, en otra tradición, según la concibe  Hesíodo era un monstruo con 50 cabezas y una serpiente en lugar de cola.
 En mis elucubraciones, es dable  imaginar que en  las otras 47 cabezas están: las del tonto útil dirigente magisterial negativo “Jodiel,” la del presidente de fundaterror, mono de oro, el Nuncio Apostólico, los miembros del CACIF que respaldaron al Presidente en el ENADE  en pro de la impunidad, los miembros de AVEMILGUA, la ANAM, dipugángsteres y abogánsteres que mantienen inmune e impune al mandatario, la telebasura pro gobierno y “el peor de todos los bandidos, que es el politico corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales…”

     Pero, como diría un extinto  presentador de televisión: “aún hay más” y, como si lo anterior fuera poco, al final de la espalda de este monstruo maligno está la cola, que es una serpiente antigua, astuta y venenosa; ahí, van todas aquellas personas que tienen por costumbre arrastrarse y vender su dignidad por un plato de lentejas, como: los Jimmy Liber’s, Net Center, los contratistas inmorales del estado, los cuatreros que no pagan impuestos y que en fechas recientes manifestaron su apoyo al mandatario, los empleados ediles abyectos, los alcaldes municipales corruptos, plebeyos y populistas, los gobernadores proclives al mal en todas sus modalidades, los sindicalistas del estado que velan más por sus intereses personales y no la de los trabajadores entre un largo etcétera…
 a juicio del caro lector, se puede seguír acrecentando la lista con todas aquellas personas que dadas sus bajas acciones podrían ir en la cola larga de la serpiente, arrastrándose...

     Con estas ideas plasmadas,  no es difícil concluir que, de acuerdo al pensamiento del entonces Presidente de los EEUU  Ronald Reagan, la política, al ser la segunda profesión más antigua de la humanidad, se parece en mucho a la más antigua. Es decir, a la prostitución…
Se podría aseverar que son hermanas siameses y que no se pueden separar, a riesgo de que en el intento ambas mueran,  porque las dos se sustentan de lo mismo y   viven con un mismo pensamiento y un mismo sentimiento…

Santo Domingo de Cobán, 15 de octubre de 2017