En la
primavera del año 64 de la era cristiana el tirano y extravagante emperador
Nerón Claudio César Augusto Germánico, que accedió al trono tras la muerte de
su tío Claudio, motivado por el deseo de poder, pasión por mandar y deseos
insanos propios de una mente desquiciada, mandó quemar la Ciudad de Roma para
inculpar a los cristianos y justificar su persecución, aprehensión y posterior ejecución,
iniciándose así la primera revuelta en contra de los seguidores de Cristo.
El incendio arrasó cuatro de los catorce distritos que
había en la ciudad eterna y dañó según se cree otros siete. La tradición oral
cuenta que, mientras Roma ardía el maniático de Nerón tocaba la lira.
Posteriormente y aprovechando la coyuntura Nerón se
mando a construir un nuevo y extravagante palacio al que se conoció como Domus
Aurea (casa de oro). Tomando en consideración que el lujo y el tamaño del
palacio era descomunal, Nerón impuso nuevos impuestos a todos los pueblos
subyugados por el imperio para su construcción.
Según Tácito, Nerón para evitar ser inculpado de la
quema de la Ciudad, rápido busco culpables y por eso condenó a los cristianos y
los arrojó a las bestias, a otros crucificó y quemó para sentar un precedente.
En los anales de la historia a Nerón no se le recuerda
con benevolencia, sino por las ejecuciones extrajudiciales que llevó a la
práctica incluyendo la de su propia madre y la de su hermanastro Británico, en
adición a eso, por haber sido un asiduo perseguidor de los seguidores de
Cristo.
En
circunstancias similares el día de ayer 21 de noviembre, alguien en Guatemala
pretendió seguir el ejemplo de Nerón, mandando a quemar el Congreso de la
República, un incidente que apunta hacía los despachos gubernamentales en donde
presuntamente surgió la idea con tal de deslegitimar las manifestaciones
societales que pacíficamente se estaban llevando a cabo en la plaza central de
la Ciudad capital con motivo de los desmadres y desmanes con que se lleva la cosa pública, en donde
los robos, atracos a mansalva, corrupción institucional, pago de favores
políticos y toda clase de piratería política, son el santo y seña de todos los
actores políticos, presuntamente liderados por el presidente de la nación en
contubernio con el presidente del Organismo Legislativo y el Judicial; con la
mirada benevolente de las maras oligárquicas, militares y evangélicas, que en
Guatemala son más letales que la pandemia que azota al mundo entero y las
tormentas tropicales Eta e Iota que acaban de castigar inmisericordemente el
solar patrio.
Como Nerón,
el aprendiz de dictador que desgobierna Guatemala rápido encontró culpables:
hombres, mujeres y niños que se encontraban en la Plaza de la Constitución
repudiando el presupuesto desfinanciado y carente de todo análisis técnico
recién aprobado por una inmensa mayoría de diputados corruptos, que según se
sabe, recibieron coimas para su aprobación.
Eh ahí, el azaroso resultado del quehacer parlamentario
que pretende como casi siempre servirse del pueblo y no servir al pueblo que
los colocó en ese lugar. Bien dice el dicho popular de que mal paga el diablo a
quien bien le sirve. Con la aprobación de esa ley le terminaron vendiendo el
alma …
Como
megalómano y mitómano que es, rápido le echó las bestias a los manifestantes;
después de la criminalización de que fueran objetos por la quema de una
fracción del parlamento de parte de las huestes gubernamentales como según se
sabe; las hordas oligofrénicas policíacas rápido hicieron su asqueroso trabajo:
sin distingos de ninguna naturaleza bombardearon con gases lacrimógenos a los
manifestantes, apalearon con bates de aluminio y garrotes a hombres y mujeres
de todas las edades, se ensañaron en contra de transeúntes que no estaban
participando de la manifestación y a puntapiés y manotazos fueron llevados a
las carceletas de la torre de tribunales.
Lo anterior denota que, dentro de las variadas
dramaturgias del poder, el inquilino temporal de la casa presidencial solamente
es capaz de sacar su lado oscuro, así como lo hizo cuando fungía como director
del sistema penitenciario cuando participó junto con las fuerzas de seguridad
en la “Operación Pavo Real”, que dejó un saldo de siete ejecuciones
extrajudiciales.
Con esos antecedentes en su contra, no debe extrañar a
la opinión pública tanto nacional como extranjera, que él haya desnaturalizado
la gesta cívica del sábado 21 de noviembre del año en curso, contra la
corrupción institucional y el abusivo endeudamiento de parte de los
congresistas, entre otras cosas, todas nobles …
Ya quiero
escuchar el discurso del dictador matizado de imposturas cuando de la cara, sin
duda lo hará acuerpado por quienes dirigen las malditas castas de uniformados
para sentirse omnipotente.
En el ínterin ha acudido hoy, a la Organización de
Estados Americanos para invocar la Carta Democrática Interamericana por temor a
un golpe de estado ante la crisis que él y sus achichincles en el Congreso de
la República dieron vida y, que hoy obnubilan su razón. Con este proceder lanza
la piedra y esconde la mano como bien reza el refrán popular.
Sin duda alguna, por personas como él, el fraile
dominico Felicísimo Martínez Diez dijo que, “la prepotencia y las actitudes
dictatoriales son el disfraz que utiliza el miedo cuando no se atreve a
presentarse con el pecho descubierto”.
Parafraseado a
Lord Acton, al lord de la posverdad el escaso poder temporal lo ha corrompido
siempre.
¿Cuántos años pasó el falso Lord anhelando el poder? Y
una vez alcanzado necesitó únicamente diez meses para convertirse en un sujeto
abyecto, vulgar, nefasto, impopular, etc. Lejos de utilizar el poder para
perfeccionar sus competencias personales y servir a sus conciudadanos
axiológica y deontológicamente correcto, se equivocó con la motivación de poder
que tiene por meta utilizar terceras personas para sus proyectos. Entendiendo
el término proyecto como un eufemismo para no describir su verdadero cometido.
La gesta
cívica de ayer sábado a pesar de los pesares se extendió hoy domingo, cuando
una vez más los manifestantes altamente indignados y sin temor alguno, gritaron
al unísono todas sus felonías y, como una inclinación natural de los
guatemaltecos disconformes con el tirano, hacemos nuestras las palabras externadas
por Séneca a Nerón: “Tu poder radica en mi miedo; ya no tengo miedo, tú ya
no tienes poder”.
Jlriveirof, OP