martes, 27 de marzo de 2018

Vía crucis político del pueblo de Guatemala


 
Por jlriveirof

     Con el Domingo de Ramos, los cristianos católicos iniciamos la semana mayor, recordando el acontecimiento aquel, cuando Jesús hace su entrada triunfal a la Ciudad de Jerusalén, montado en un burrito, como un signo de humildad, contrario al de opresión puesto de manifiesto  por los imperialistas que lo hacían montados en caballos de pura estirpe y, adornados estos, como un sombrerito de Esquipulas.  Durante esta semana, al igual que todos los años, nos  podremos percatar que las diferentes iglesias particulares en toda Guatemala, estarán más llenas, serán más bulliciosas, y unirán sus fuerzas para recordar  la muerte, pasión y resurrección del crucificado.

      Muchos de estos  cristianos, pagarán los turnos de honor para cargar las diferentes andas procesionales que recorren las diferentes aldeas, caseríos y  ciudades de nuestro país, vestidos con sus mejores galas los más citadinos, zapatos de charol, con guantes hasta los codos, más blancos que la nieve; inclusive, notorias serán las figuras de aquellos que se dedican al arte de la cleptomanía, la farsa y la tranza, desde su puesto de trabajo  como políticos profesionales, una actividad que, en Guatemala, es fraudulenta por excelencia y; que lejos, de ayudar a bajar a los pobres  y desposeídos de la cruz, al estilo de Poncio  Pilato, se lavan las manos, intentando soslayar sus pretendidas frialdades e hipócritas equidistancias; crucificándolos cada día al sumirlos en la pobreza, la ignorancia, la falta de oportunidades, el hambre, el abandono, la explotación, la desnutrición y la pauperización en grado extremo.

     Sin ir tan lejos, estos días  trascendió la noticia en Facebook y twitter; como la “Honorable” Corporación Municipal de Cobán, sangra en tan alto el presupuesto edil, con los chocantes pagos que los “honorables” miembros recibieron por concepto de dietas durante el año 2017. Un pecado estructural que llora sangre y clama al cielo, dada la enorme inadecuación que existe entre lo que dicen y lo que hacen; tomando en consideración que tal corporación, tanto católicos como evangélicos, al comienzo de cada año calendario, inician sus actividades con una Celebración Eucarística en la Iglesia Catedral de Santo Domingo de Guzmán. Como los fariseos de aquel tiempo, visten sus mejores galas y ocupan los primeros lugares del templo, para ser vistos y saludados por todos.  
      Actitudes como las anteriores, evidencian que el sacramento de la fraternidad, en ellos, es inexistente;  la seriedad en su actividad edil y la compasión son casi nulas: ¿Por qué no acrecentar la fe, no en misas que para ellos es tan solo un acto público, como podría ser la inauguración de algún mercado cantonal, alguna introducción de agua potable, alguna feria;  sino en Cristo, en el contexto de nuestros pueblos que todos los días son crucificados por servidores públicos de su misma calaña, en insensato contubernio con una sociedad callada y enmudecida como la nuestra?
¿Por qué no bajamos a los pobres de la cruz, todos, unidos en un mismo fin, desde nuestras propias vocaciones…? Recordando no solo en este tiempo, sino en todos los tiempos lo que se lee en el libro de los Proverbios (18, 19) que <<hermano que es ayudado por el hermano, es como una ciudad inexpugnable>> ¿Cómo serían nuestros pueblos si todos nos ayudáramos entre todos?

     A guisa de preludio, creo que  ya me extendí demasiado y las ideas pueden guisarse más de lo normal, mejor con Kierkegaard digo a una sola voz: <<Cállese, recójase, pues, el Absoluto>>, refiriéndonos al Crucificado, a quien debemos aprender a encontrar en los rostros de todos aquellos, que esperan en nosotros palabras de aliento, porque están abatidos…

1ª Estación: Jesús es condenado a muerte.

     <<Viendo Pilato que no conseguía nada, al contrario, que se estaban amotinando, pidió agua y se lavó las manos ante la gente diciendo: No soy responsable de la muerte de este inocente. Es cosa de ustedes.  El pueblo respondió: que su sangre caída sobre nosotros y sobre nuestros hijos. Entonces le soltó a Barrabás, y a Jesús lo hizo azotar y lo entrego para que lo crucificaran.   Mt 27, 24-26
Llama la atención la pusilanimidad con la que actuó Pilato, que con tal de garantizar “su pan de cada día” entrego a Jesús para ser crucificado. ¿Cuántas veces los que nos gobiernan actúan igual que él? Primero azotan al pueblo, que los mantiene con sus impuestos, mediando el uso y el abuso de las fuerzas gubernamentales, a puro garrotazo, gas pimienta, botas y fusiles aunados en un mismo fin. Callar al pueblo que es saqueado en sus narices y, al igual que el pueblo de aquel tiempo del siglo I de la era cristiana, seguimos crucificando la verdad y  eligiendo malhechores para que nos gobiernen.

2ª Estación: Jesús carga con la cruz.

     Y Jesús salió cargando él mismo con la cruz, hacia un lugar llamado la Calavera, en hebreo Gólgota. Juan 19, 17

     San Felipe Neri dijo una vez que a menudo nosotros somos los carpinteros de nuestras propias cruces, y en su hechura las construimos de diferentes tamaños y pesos, cada quien la labra a su medida. Pero la peor cruz que hemos labrado como colectividad, es que en cada elección popular, elegimos a lo que consideramos lo menos peor, y en ese ejercicio ciudadano, elegimos al peor de todos los bandidos, “al político corrupto, mequetrefe y lacayo de las compañías nacionales y extranjeras” –Bertolt Brecht-, y en esta disposición, ponemos una cruz más pesada todavía, sobre la suerte de aquellos que no tienen ni voz ni voto, aquellos que no existen para este sistema corrupto y corruptor, aquellos que son invisibilizados, los más pobres, los huérfanos, las viudas, los ancianos, los niños; porque estos malhechores, tomarán y beberán la leche de los pobres a una sola vez, los dejarán sin alimentos, sin educación e instrucción, sin medicamentos. Como las langostas en tiempos del éxodo judío, no dejarán nada sobre la faz de nuestra tierra.
Aun así, no perdamos la fe y la esperanza, Cristo nos precede en el camino y en ese transitar, nuestras cargas serán más ligeras…
    
3ª Estación: Jesús cae bajo el peso de la cruz.

     “A él, que soportó nuestros sufrimientos y cargo con nuestros dolores, lo tuvimos por un contagiado, herido de Dios y afligido”. Isaías 53, 4

     Jesús, ha caído ante el peso de la pesada cruz, está cansado, débil y abatido; como suelen estar nuestros pueblos, que ante la ignominiosa cruz que los políticos corruptos, han impuesto sobre nuestros hombros, los más pobres y desposeídos de las zonas rurales y marginales, han perdido mucha sangre, tienen hambre y sed de justicia y caen ante tal peso, un peso que es injusto y reductivo, producto de una sociedad enferma que con su silencio permite todos los desmanes, de aquellos que, hoy hacen las veces de Pilato, políticos corruptos liberales ante la ley, pero exigentes de la misma en los gobernados. Al igual que los fariseos de aquel tiempo, imponen pesadas cargas sobre nuestros hombros que por supuesto, ellos no están dispuestos a llevar. Nuestros pueblos han caído, pero al igual que Cristo, un día se levantarán, aunque hoy, todo  parezca que el  camino es cuesta arriba.
4ª Estación: Jesús se encuentra con su Madre.
     ¿No les importa, a todos ustedes los que van pasando por el camino? Miren y vean si hay dolor comparable al mío. Lamentaciones 1, 12.

     Según la tradición, madre e hijo se encuentran y cruzan las miradas en el camino de la cruz. El rostro de Cristo va ensangrentado por las espinas que le clavaron los romanos cuando se burlaban de él. El rostro de su madre, sin duda está compungido y acongojado por los vejámenes de los que su hijo fue objeto. En ese transitar, vale la pena peguntarse: ¿Cuántas mujeres compungidas y acongojadas hay en Guatemala, que todavía esperan al abuelo, padre, esposo, hijo o sobrino, secuestrado, torturado o desaparecido  durante el conflicto armado? Al igual que la Virgen María en aquel tiempo, las madres de este, no pueden estar ausentes con sus hijos que sufren, sufren con ellos, gimen con ellos y oran por ellos, por las cruces que el sistema,  les implanta sobre su pobre, enclenque y raquítica  humanidad.
La pregunta del libro de Lamentaciones, es propicia hacerla en este tiempo, por todas aquellas personas que deseamos para las futuras generaciones un mejor porvenir: ¿No les importa a todos ustedes, los que van pasando por el camino? –De nuestra patria-

5ª Estación: El Cireneo ayuda a Jesús a llevar la cruz a cuestas.
     Pasaba por allí de vuelta del campo un tal Simón de Cirene, y lo forzaron a cargar con la cruz. Marcos 15, 21.

     Nuevamente el peso de la pesada cruz es implantada sobre los hombros del redentor, que con traspiés y empujones es llevado cuesta arriba, como lo era el camino hacia el Gólgota desde que pasaron la puerta de Efraín; solo que ahora, las circunstancias de aquel momento obligan a un transeúnte a ayudar a Jesús. ¿Cuántas veces nuestros pueblos han encontrado alivio en terceras personas, individuales o institucionales? Hoy, tenemos a varios cireneos que nos apoyan en la lucha contra la corrupción, llevando sobre sus espaldas el peso de las transgresiones de los políticos de pacotilla que afilan las uñas para atestarlas sobre el erario nacional. De tal suerte que; el Ministerio Público, la CICIG, la Procuraduría de los Derechos Humanos, la Embajada de los Estados Unidos de Norte América –aunque de forma interesada- y operadores de justicia que aún no se han vendido; la hacen de cireneos, ayudándonos a llevar el peso de ese estado fallido. Ellos, posiblemente ignoran que con su actuar le están echando una mano a Cristo y se convierten en un benedictus homo, de tal forma que al dar lo mejor de sí, llenan el cántaro del alfarero, para que todos los habitantes de estas tierras, puedan saciar su sed de justicia.

6ª Estación: La Verónica limpia el rostro de Jesús.

     Creció en su presencia como brote, como raíz en tierra árida: no tenía presencia ni belleza que atrajeran nuestras miradas ni aspecto que nos cautivase. Isaías 53, 2.
     Como muchas veces suele suceder, es una mujer la que resalta por su valentía al ponerse frente a la soldadesca,  para ofrecer una palabra de alivio al que es maltratado y torturado. Lo hizo la Verónica que bajo circunstancias adversas limpia el rostro de Jesús que a puros tropezones sigue la ruta que le han trazado.
Lo hizo la poetisa Alaíde Foppa en su tiempo, presuntamente secuestrada, torturada y asesinada por las hordas asesinas del general opresor Romeo Lucas García, cuando éste gobernó Guatemala y todas aquellas mujeres sin nombre que fueron violadas, torturadas y asesinadas durante los 36 años que duro el genocidio en Guatemala.  Olvidadas hoy, por el mismo sistema putrefacto del estado, quienes al igual que Stalin creen que: “una persona asesinada es una tragedia, pero un millón de personas asesinadas son estadística”. Quizá por ello, tanto en Rusia como en Guatemala son consideradas como dato solamente y de ahí deriva el negacionismo del genocidio.
Hoy todas esas víctimas, como las 62 mujeres que mueren mensualmente en Guatemala a causa de la violencia, que según el INACIF, es una tendencia que se ha mantenido durante los últimos nueve años, sin que ningún gobierno pueda contrarrestarla. Sin precisar el sexo, los hijos de estas víctimas,  son las Verónicas que hoy enjugan el sudor, las lágrimas y la sangre de sus semejantes,  esperando respuestas a sus múltiples demandas, ante los órganos jurisdiccionales competentes y oficinas de derechos humanos.

7ª Estación: Jesús cae por segunda vez.

      El, en cambio, fue traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes. Sobre él descargo el castigo que nos sana y con sus cicatrices nos hemos sanado. Isaías 53, 5.
     Cristo vuelve a caer por causa de la pesada cruz, en ella llevaba el peso de nuestras tribulaciones. Es un ejemplo preclaro para todas aquellas personas que hemos caído no una, ni dos, ni tres veces por los caminos de la vida; sino muchas. Una de las grandes glorias del ser humano, no consiste en no caer nunca, sino en levantarse cada vez que se cae. Y todos llevamos sobre los hombros una cruz, pequeña o grande, una cruz siempre pesa. Pero Cristo que nos acompaña nos dice que él puede aligerar nuestra carga…

8a Estación: Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén.

     Le seguía una gran multitud del pueblo y de mujeres llorando y lamentándose por él. Lucas 23, 27-28.

     La mujer, en los tiempos de Jesús era no visible, carecía de voz y voto ante las decisiones importantes, dedicada única y exclusivamente para asuntos de tipo doméstico y para que el varón pudiera cumplir con sus tareas conyugales; al extremo que, algunos rabinos oraban diciendo: “te doy gracias oh Dios, porque no me hiciste mujer”. Veamos el texto bíblico que antecede: gran multitud del pueblo y mujeres… en estos dorados tiempos, las mujeres siguen siendo vistas como enojonas, llorosas y quejosas. Tan es así que en fechas recientes, con motivo de la celebración del Día Internacional de la Mujer,   el Ministerio de Cultura en Guatemala;  consideró a la mujer como,  “vaso frágil para la gloria de Dios”. ¿Cuál vaso frágil? Al menos en Guatemala, no vemos ya mujeres débiles de espíritu. ¿La actual jefa del Ministerio Público será un vaso frágil, cuando la vemos a diestro y siniestro luchando contra los malhechores, incluidos al propio Presidente de la República, incluido hermano e hijo y muchos políticos y empresarios que han transgredido las leyes del país? Una persona orientada a la causa de tanto dolor en Guatemala.
Hoy Jesús les dice a “estos vasos frágiles” ante tanta injusticia, dolor y sufrimiento que oprimen y laceran el alma de los guatemaltecos: “No lloren por mí, más bien por ustedes y sus hijos… -Lucas 23, 28-

9ª Estación: Jesús cae por tercera vez.

     Esa es su vocación, porque también Cristo padeció por ustedes, dejándoles un ejemplo para que sigan sus huellas. 1ª Pedro 2, 21.

     Tercera y última caída. Cristo vuelve a caer, pero se vuelve a levantar; como suelen hacerlo los valientes. ¿Cuántas veces nuestros pueblos se han vuelto a levantar, cual Ave Fénix, de sus propias cenizas? Ha soportado dictaduras, guerras, rumores de guerra, genocidios, violencia de todo tipo, desde los tiempos de la conquista y la colonia que diezmaron a nuestras poblaciones, terremotos, huracanes entre un largo etcétera. Y ahí seguimos, en pie, dispuestos a seguir levantándonos si volvemos a caer. Cristo es el arquetipo a seguir, no hay nadie como él. De lo que dijo e hizo aprendimos que nuestra vida tiene que ser en pro de los otros y del Gran Yo Soy,  –Dios- radical en los temas políticos y religiosos de su época, pero abierto a todas las discusiones y respetuoso de los derechos de los demás, su amor es incondicional y exigente hacia el mismo. ¿Por qué no ser y hacer como él? Parafraseando a Erasmo, podríamos preguntarnos cada vez que tengamos que tomar una decisión difícil e incómoda: ¿Qué haría Jesús si en este momento estuviera en mi lugar…?
10ª Estación: Jesús es despojado de sus vestiduras.
     Después que los soldados crucificaron a Jesús, tomaron su ropa y la dividieron en cuatro partes, una para cada soldado; tomaron también la túnica. Era una túnica sin costuras, tejida de arriba abajo, de una pieza. Juan 19, 23

     La muy inveterada costumbre de la soldadesca como que es la misma en todo el mundo, trasciende épocas, culturas y lugares. Apropiarse de lo que les es ajeno como si de un botín de guerra se tratara. Así lo hicieron con Jesús en la cresta del Gólgota, aquel fatídico día de la historia de nuestra salvación, cuando fue despojado no solo de las pocas prendas que llevaba consigo sino también de su existencia. Pobre vino al mundo y paupérrimo murió, como lo dijo una vez el Obispo de Hipona. La misma suerte que corren los habitantes de los pueblos originarios de la Guatemala profunda, pobres vinieron al mundo y paupérrimos se están extinguiendo; muchos a causa de que sus pocos bienes, han pasado a mejores manos: las filudas manos de los políticos, leguleyos taumaturgos que cobran en especie,  militares y terratenientes corruptos que bajo la égida del propio estado se han visto beneficiados con esta forma de hacerse de lo ajeno impunemente. Vigorosas son sus manos, pero para robarse lo que encuentran a su paso. Y en la mayoría de los casos, en esta estación de nuestra propia existencia, los pobres y desposeídos son atracados sin mediar palabra…

11ª  Estación: Jesús es clavado en la cruz.

     Cuando llegaron al lugar llamado La Calavera, los crucificaron a él y a los malhechores: uno a la derecha y el otro a la izquierda. Lucas 23, 33

     El mazo de los soldados cae implacable sobre las extremidades de Jesús, que en posición de oración hacía el cielo, recoge el duro golpe que cae sobre los clavos que atraviesan con vigor y  rigor sus músculos. Y ahí estaba Dios, siendo clavado con él; porque “El Dios que en Jesús se revela es humano y el hombre que en Jesús se revela es divino”. Quisieron matar la verdad, pero no pudieron, como pretenden hacer los políticos en este tiempo, que a casi dos mil años después de este acontecimiento; al igual que Pilato,  siguen preguntándose ¿qué es la verdad…?
 Sin esperar respuesta, hacen lo mismo que hicieron Anás, Caifás y Herodes en aquel tiempo: violan  leyes, se reúnen en secreto, proponen testigos falsos, dan sobornos, fabrican leyes en su propio beneficio y se enmaridan con el poder político para criminalizar a todas aquellas personas que buscan con denuedo la verdad desnuda y pura…

12ª Estación: Jesús muere en la cruz.

     Jesús tomó el vinagre y dijo: todo se ha cumplido. Dobló la cabeza y entrego el espíritu. Juan 19, 30

     De él dicen las Sagradas Escrituras que pasó por el mundo haciendo el bien. Sin embargo fue crucificado en tiempo de Poncio Pilato. ¿Cuántas personas en nuestra Guatemala han sido “crucificados” por hacer el bien?... Alberto Fuentes Mohr, Manuel Colom Argueta, Adolfo Mijangos, Mario López Larrave, Coronel Jacobo Arbenz Guzmán.  –que con su crucifixión mataron la democracia en Guatemala- Los sacerdotes católicos: William Woods, Hermógenes López, Conrado de la Cruz, Faustino Villanueva, Juan Alonso, Carlos Gálvez, Tullio Marcelo Maruzzo, Stanley Francis Rother, Carlos Pérez, defensores de derechos humanos y  todas aquellas personas anónimas que han luchado por dejarle a sus hijos y sus nietos un mejor país. De todos ellos, podríamos decir lo que Pablo escribió a los gálatas: “me amo y se entregó a la muerte por mi” –Gal 2, 20-

13ª Estación: Jesús es bajado de la cruz.

     Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo clandestino de Jesús, por miedo a los judíos, pidió permiso a Pilato para llevarse el cadáver de Jesús. Pilato se lo concedió. Él fue y se llevó el cadáver. Juan 19, 38

     La Piedad de Miguel Ángel, describe muy bien este acontecimiento. En ella se aprecia  el sufrimiento de la Virgen María al recibir y abrazar a su hijo, después que éste, es desprendido de la horripilante cruz. La desnudez de su hijo contrasta con la figura de su madre envuelta en telas gruesas, bien plegadas hacia la izquierda. Se cumple la profecía del viejo Simeón sobre que una espada atravesaría su corazón. Jesús ha dejado de padecer y empieza el sufrimiento de ella.
 Al igual que ella, cuantas madres guatemaltecas han acariciado el rostro de sus hijos, arrancados de esta vida por la violencia que a diario se vive en las calles. En el peor de los casos, cuantas madres esperan sempiternamente que sus hijos sean devueltos al seno del hogar, para darles cristiana sepultura.  Cuantas madres sufren la falta de abastecimiento en los distintos nosocomios públicos, de  maestros, pupitres y lugares dignos en las escuelas públicas a causa de la corrupción institucional. Cuanto hijo muerto, desaparecido, torturado o violado por la falta de seguridad pública. Mientras la familia presidencial, adláteres y achichincles; mientras pasan los días,  evidencian un prominente abdomen a causa de las grandes comilonas y bebetorias que se dan en detrimento de los que no tienen nada que llevarse a la boca. ¡Miserables! Hasta cuándo van a dejar de hartarse como coches. Acaso no ven que esto es robarles a los pobres más pobres…
Al igual que María todas ellas pueden ser llamadas también, madres de las angustias…

14ª Estación: Jesús es sepultado.

     En el lugar donde había sido crucificado había un huerto y en él un sepulcro nuevo en donde nadie había sido sepultado. Como era la víspera de la fiesta judía y como el sepulcro estaba cerca, colocaron ahí a Jesús. Juan 19, 41-42

     ¿Cuántos muertos en Centro América, no tuvieron la misma suerte de Jesús? Muchos han sido enterrados como XX, envueltos en alguna bolsa negra de polietileno, torturados y desmembrados,  acribillados, con las manos atadas hacia atrás y con calcetines entre la cavidad maxilofacial, con algún orificio consecuente a proyectil de arma de fuego, como tiro de gracia en la sien; muchos sepultados en alguna fosa común en algún cuartel militar, víctimas de los conflictos bélicos  acaecidos a lo largo y ancho del istmo centroamericano.
Por terroríficas que parezcan estas acciones, sabemos que no es el punto final. Con Cristo tenemos nuestra esperanza, al ser él el primogénito de entre los muertos, todos estos dolientes y sufrientes tienen parte con él. La obscura y tétrica tumba entonces, se convierte en un estuche de esperanza, ya no habrá más muerte, ni dolor, ni sufrimiento, todo pasará en Cristo. Por eso, con el Padre Jon Sobrino podemos pronunciar: “El pasado de Jesús puede ser recuperado en el presente, solo si ese pasado nos empuja hacia el futuro.”
Durante esta Semana Santa, pidámosle al Padre entonces que; él Jesús de la historia, acompañe siempre a nuestras comunidades cristianas en todas sus actividades y que nos sea propicio para que podamos “ver nuestras vidas en la Biblia y la Biblia en nuestras vidas” y así podamos parafrasear a San Romero de América, en el contexto sociopolítico de nuestros pueblos: si nos matan, al tercer día resucitaremos en nuestros pueblos centroamericanos…

Santo Domingo de Cobán, Martes Santo, 27 de marzo de 2,018

Fuentes bibliográficas:
La Biblia de Nuestro Pueblo, Luis Alonso Schökel, ediciones mensajero
Cristología de la Liberación, Asociación ecuménica de teólogos del tercer mundo, José María Vigil, segunda edición