sábado, 2 de enero de 2016

“EL SUSPIRO DEL MORO”



En un día como hoy, pero del año 1,492, el emir Muhammad XII rindió Granada ante el xenófobo  rey católico Fernando de Aragón –que de católico solo tenía el nombre- y su grupo de “notables”, ante quienes se apeó de su cabalgadura e intentó besar la mano del monarca mientras le entregaba las llaves de la Alhambra.

Como premio a su abdicación el rey se congració con él y le otorgó unos feudos en Adra para que viviera allí con su familia por el resto de su vida. Se cuenta que, cuando iban en camino, al alcanzar la parte alta de una  serranía desde donde se apreciaba la ciudad rendida, Boabdil –como le llamaban los cristianos- volteo a su jumento y lloró amargamente su derrota al haber capitulado ante los cristianos. Su madre, la sultana Aixa que cabalgaba detrás y quien fuera testigo ocular y presencial del lloriqueo le dijo en tono severo: “no llores como mujer lo que no supiste defender como hombre”. Por eso se conoce a aquel monte como el suspiro del moro, hasta el día de hoy.

El día de hoy se cumplen 524 años en que la madre del Sultán externara esa  frase lapidaria  a su propio hijo, pienso  que la misma no es anacrónica sino que sigue siendo actual y  se puede aplicar a cualquier caballero que en otras circunstancias llore amargamente por lo que no haya sabido defender  como varón.

¿Cuántas veces hemos visto llorar amargamente a alguien porque lo abandono la esposa? Peor  aún si se largó con el “casero”. Rápido busca el consuelo en el despropósito  y se pierde en los brazos de la mujer ramera, aquellas que pululan por las calles de mi ciudad y que le hacen la competencia desleal a las que están “confederadas” y que cuentan con la licencia correspondiente  de parte de  los servicios de salud para ejercer como tal con quien en las noches frías del invierno, ahoga sus penas en el tormentoso vicio del alcohol y llora amargamente la partida de la ingrata que se fue. De lo que no se ha percatado el llorón es que en la mayoría de los casos, él fue el artífice de “la huida” y  descomposición de su propio destino al practicar la violencia intrafamiliar, por adúltero,  no cumplir con la deuda social y ser un charlatán en el arte de ser un   padre de familia y esposo responsable de tiempo completo. Hoy, la que alguna vez fue la sultana de su hogar le podría decir  en tono severo: “No llores como mujer lo que no supiste defender como hombre”…

¿Quiénes no han visto llorar a un hombre sumido en la desesperación? Aquella consternación que causa el sub mundo del alcoholismo, un vicio  “insidioso, progresivo,  incurable y de fatales consecuencias,  que ataca el cuerpo, la mente y el espíritu de quien la sufre y que conduce a tres lugares concretos: La cárcel, el hospital o el cementerio”. Triste es el alma del varón que adolece de esta enfermedad y que no busca su propia recuperación en los lugares pertinentes para el efecto, reconociendo primero que se es un  enfermo empedernido alcohólico y que solo un ser supremo puede salvar su propia vida.

¿Cuántas desgracias contabiliza esta perniciosa enfermedad? Disgregación familiar, violencia, mal trato infantil, dolencias físicas, mentales y espirituales, accidentes de tránsito, homicidio culposo o involuntario, asesinato, muerte accidental, tristeza en el entorno familiar, angustia, pobreza material e intelectual, incesto, violación sexual, pederastia entre un sinfín de aberraciones éticas, morales y espirituales.
Una madre, una esposa y unas hijas afectadas por este mal podrían bien decir al malhechor: “no llores como mujer lo que no supiste defender como hombre”…

¿Cuántos políticos vemos hoy detrás de las rejas por abusos en el ejercicio del poder? Llorando en los órganos jurisdiccionales competentes alegando inocencia. Hoy el pueblo les puede decir con justa y sobrada razón: “no llores como mujer lo que no supiste defender como hombre”…

En el aniversario de la capitulación de los moros ante los cristianos, dedico estas letras a  todos aquellos caballeros de este tiempo presente acostumbrados a rendirse ante las adversidades que la vida les pone por delante y que han hecho de la renuncia su estilo de vida: “no llores como mujer lo que no supiste defender como hombre”.-

jlriveirof

  

jueves, 31 de diciembre de 2015

Posmodernidad de Navidad

Jlriveirof, OP

     En el marco de la celebración de la octava  de Navidad; intentando interpretar  los signos de los tiempos pretéritos para  concatenarlos con los actuales, particularmente en lo que  concierne  a la extrema pobreza en donde tuvo lugar el nacimiento de Jesús; con la nuestra. Especialmente ahora que muchos celebramos ese magno acontecimiento. 
Para crear un contexto adecuado; es importante contemplar aquel escenario descrito por el evangelista Lucas en el capítulo dos de su buena noticia. Ahí;  narra la pobreza material que afectaba a la Sagrada Familia de Nazaret durante el nacimiento del Salvador: "envuelto en pañales, acostado en un pesebre, -según la tradición compartiendo el lugar junto al buey y la mula- porque no tenían sitio en el albergue. 
Es posible que ese fuera el único lugar; insalubre por cierto, que había en la comarca para que una virgen pudiera dar a luz a su primogénito y, ante la negativa del casero de la posada, hubo necesidad de parirlo  en ese lugar. Evidentemente; inapropiado para el efecto. 
     Belén; en ese tiempo, era una ciudad muy pequeña, situada sobre una loma de la montaña de Judá, en donde muchos de sus habitantes confluían  para desempeñarse en sus oficios. Muchos eran mercaderes de ganado menor y otros agricultores de cebada y trigo. Las construcciones de sus casas  eran muy pobres; al extremo que sus habitantes tenían que agrandar sus viviendas y construir establos para convivir con sus animales, máxime en los tiempos del frío invierno. 
En ese escenario tan pobre; vino el niño Jesús al mundo; pobre siendo rico. Socialmente era un "don nadie", utilizando el lenguaje economicista y reduccionista de este tiempo.
     Partiendo de esos hechos; podemos colegir que dos milenios después, acá en Guatemala, las circunstancias en materia social, política y económica se parecen bastante. Se ha vuelto tendencia y no moda pasajera que los politicastros castrados de valores humanos y cristianos; con asiduidad,  han saqueado el erario público, en perjuicio de sus habitantes. 
     En materia económica; como país, no cumplimos con la meta del milenio de liberarnos de la alienante y esclavizante pobreza o al menos reducirla. Según investigaciones recientes llevadas a cabo por instancias cualificadas; seis  de cada diez guatemaltecos, viven sumidos en la pobreza y la extrema pobreza. 
Contamos con una sociedad dividida por el sectarismo, el indiferentismo religioso, el laicismo, el militarismo y una profunda inadecuación entre lo que se dice y se hace. Vivimos tiempos en donde  se absolutiza lo relativo y relativiza lo absoluto. 
     Así como en los pueblos de Jesús; -Belén y Nazaret-   las áreas rurales de Guatemala carecen de servicios de salud, canasta básica, seguridad, techo mínimo, agua potable, escuelas, electricidad, caminos vecinales transitables entre otros beneficios,  para poder vivir con cierta dignidad, comodidad, seguridad y confort. 
El campesino sigue siendo excluido, marginado, discriminado y explotado por un sistema capitalista diabólico; que expolia hasta su alma y, la flagrancia en el tema de los derechos humanos es latente, violentada inclusive por el mismo estado. 
Los pobres y excluidos entonces, han sido, son y serán por mucho tiempo, medios para sus propios fines. Ignorantes y pobres los quiere el sistema; inclusive por la propia iglesia, so pretexto de romantizar el discurso del Sermón de la Montaña y el Reino de Dios y su justicia.
     Cuanta razón  le asiste a los teólogos de la liberación; al expresar que la pobreza en América Latina, es anti evangélica, anti ética y perversa. 
Al ser un pecado estructural que llora sangre y clama al cielo; su látigo sigue flagelando los pechos descubiertos de las grandes  mayorías. 
Por eso cobra validez el pensamiento  del padre de la teología de la liberación Gustavo Gutiérrez; al expresar que los pobres "son personas sin peso social, que cuentan poco en la sociedad y en la iglesia"
¡Qué fuerte su denuncia! ...
     En virtud de ese neoliberalismo; podemos verificar que en las urbes citadinas, se pueden encontrar muchos ricos y semi ricos que cayeron en la pobreza  y a quienes podríamos denominar los pobres  vergonzantes, o pobres de solemnidad, son aquellos que hoy tienen vergüenza por el estado al que han caído, que no han podido superar, les causa escozor pedir ayuda. De esa suerte es que muchos utilizan a terceras personas para obtener algún dinero prestado  para paliar sus crisis, ocasionadas en gran medida, al practicar algún vicio o adicción  como el alcoholismo, drogadicción o adulterio por ejemplo.  
     Otros que  para aparentar lo que no son sobrepasan sus límites de endeudamiento, signando su estilo de vida con aires de grandeza. El plástico de la tarjeta de crédito es su eterna acompañante; evidentemente, cuando tiene acceso a ella; o,  en el peor de los casos tendrán que soportar el hostigamiento de los agiotistas nacionales y extranjeros que viven de la desgracia de los demás.  
Muchos más conducen automotores de lujo aunque vivan  en casuchas de algún barrio o colonia marginal, cuyo valor es inferior al auto que conducen. La deuda, el qué dirán y la vanidad los consume. No se dieron cuenta que, estos fueron los caminos que los llevaron a la pobreza y los vulnera quitándoles la paz, la tranquilidad mental y el progreso. 
     Entre muchos más; esos son algunos de los escenarios en donde grandes mayorías poblacionales han caído, gracias a  un desenfrenado "culto al yo", al hedonismo, al capitalismo voraz que nos entrampa sutilmente con la falsa mercadotecnia, la publicidad y el consumismo que cada día nos  lacera y esclaviza, quitándole  vida a nuestros años.
     Entre esa mezcla de "ismos", aliento etílico, olor a tabaco, grandes fiestas y comilonas, una cultura del "relax y de lo light" es como muchos recordaron el gran acontecimiento del nacimiento "del Dios que se hizo hombre y puso su tienda entre nosotros", un hecho trascendental   que hemos relativizado al punto que hoy no lo  celebramos  con convicción, sino por el  descanso extra que representa y para practicar a gusto el "rico" deleite de la gula, con tanta comida y bebida que hay en los convivios y en muchas casas.
Acciones que dan sustento a otras desviaciones y ligerezas.
Ante tales desvaríos sabias  son las palabras del poeta guatemalteco Humberto Flores al exclamar: 

   "La mansedumbre del buey y la mula junto al pesebre se esfumó.
En tanto Gastar, Malhechor y Malestar muestran el oro,
El inconsciente del acto,
La tirria de la gana...
     Los pueblos, ciegos a la estrella
Van tras el falso profeta,
Mientras la bestia -sin que se percaten-
Los marca."




lunes, 28 de diciembre de 2015

"EL FOGÓN DE LA CASA, UN ESTADO DE COHESIÓN"




Agazapado en el fogón de la casa, mientras participaba de la tertulia, ayudando en la elaboración de los tamales para la cena de la noche buena y escuchando música navideña de los Niños Cantores de Viena, meditaba en torno a los proyectos laborales de comienzo del año que hoy se encuentra en su fase terminal y, evaluaba la consecución de los mismos.

Me llamó la atención como podía estar pensando en planes y proyectos organizacionales en plena época navideña y en la ejecución de una tarea tan común y silvestre según mis propios conceptos; recordé el postulado de un "mâitre à penser" y mentalmente refuté lo que dijo respecto a que el 40% de las ideas creativas surgen en la ducha, el 25% participando en alguna actividad lúdica, un 15% durante las actividades físicas y solo el 11% sentado en la oficina. Respeto el planteamiento de ese "pensador" pero en parte discrepo con él, creo que, el involucramiento en actividades de la cocina o del jardín proporciona más y mejores espacios para generar pensamiento creativo, que en la ejecución de tareas menos nobles como las que se llevan a cabo en el baño. Coincido con él sobre el porcentaje durante actividades físicas, soy medio maratonista y me fascina trotar en caminos y veredas con subidas y bajadas entre arboledas; es increíble la generación del pensamiento tenaz durante el recorrido.

En ese proceso de la hechura de tamales descubrí que, la cocina no sólo es terapéutica, sino que es un buen taller para pensar positivamente, sobre todo cuando se intenta mejorar la receta de otra persona haciéndole benchmarking y también que, el fogón puede llegar a ser un importante estado de cohesión cuando reúne a la familia a su alrededor, recordando el pasado, sobre todo, las cosas buenas que nos sucedieron, evaluar el presente, y proyectar el porvenir, entre otras cosas, intentando potenciar la ecuanimidad como la síntesis de todos los valores humanos y cristianos.

Por mi escaso "expertis profesional" en el arte de hacer tamales, cooperé en las tareas más rudimentarias como menear él mixtamal, recoger leña caída de los árboles del patio trasero de la casa, encender el fuego en el viejo pollo de la cocina de leña y mantenerlo al rojo vivo durante varias horas hasta que, la última gota de agua dentro del perol se hubiese consumido, la última bocanada de humo dejara de salir por la chimenea y el rico olor a tamal invadiera el recinto; un olor característico durante las festividades en nuestra Guatemala profunda.

Antes de llegar a ese punto se llevó a cabo todo un proceso que empezó con la planeación, el presupuesto, la compra y selección de los ingredientes, la ejecución, cocción y cuidado de los mismos. Al final se hizo la catación de la comida y evaluación del trabajo realizado.

La cocina, un trabajo supuestamente solo para mujeres y rudimentario es todo menos eso, es un proceso sistemático que sigue un ordenamiento lógico para garantizar que al final todo salga como se había planeado, sobre todo cuando existe una buena dirección y sobre ese particular me pude percatar que, la función directiva asumida en la cocina por Sheny mi esposa, la basó en el modelo burocrático tradicional, ella asumió el papel de jefa y las ordenes había que cumplirlas al pie de la letra. Una dirección que en el mundo moderno de los negocios es caduco pero que al parecer muchos pseudo empresarios intentan mantenerla a flote y en la cocina sigue funcionando.

En el perol, la masa debe menearse ininterrumpidamente hasta que "esté en punto" previo a mezclarla al recado, para lograr la cohesión entre los ingredientes.

De forma muy parecida ocurre en el mundo de los negocios, las ideas en el perol de la sesera deben generarse, menearse y cohesionarse hasta que se amalgamen, sólo hasta que el seso llegue al rojo vivo o llegue a su máximo esplendor, entonces, se sustraen y se decantan como se hace con el vino, previo a llevarlas a la acción.

Quizás, la nostalgia propia de la época me hizo recordar las sentencias de un próspero hombre de negocios y recordado familiar  que hoy duerme el sueño de los justos, que con suma frecuencia recitaba: "el que planifica y no ejecuta se lo lleva la gran ..."


Jlriveirof