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El David de Miguel
Ángel es una escultura de 5.17 metros de altura, labrada el año 1,504, en un
solo bloque de mármol blanco ya desbastado por Agostino de Duccio, años atrás.
El tiempo que duró su erección fue de un año y medio y una vez terminada, los
florentinos la bautizaron con el nombre de “gigante”.
La escultura encierra los ideales de la época en que fue cincelada. El Renacimiento: medida, proporción y equilibrio en cuanto a las formas; vida, humanidad y sentimiento en cuanto al contenido.
La escultura encierra los ideales de la época en que fue cincelada. El Renacimiento: medida, proporción y equilibrio en cuanto a las formas; vida, humanidad y sentimiento en cuanto al contenido.
Cuenta una historia que cuando el maestro
la tallaba, los curiosos le preguntaban
como sabía en donde cincelar sin temor a equivocarse; y el maestro
respondía tener un proyecto previamente establecido en su mente, una especie de
bosquejo mental, en adición al plano que sin duda tenía en algún pliego de papel, claro está. Es decir, estaba
enfocado en lo que hacía.
Hoy la escultura en cuestión, se encuentra
en la Galería de la Academia de Florencia por motivo de conservación, pero
estuvo hasta 1883 en la escalinata del palacio viejo. Su justiprecio es
incalculable. Aunque su autor y consumador ya no está, dejó su impronta en
el arte, que lo hizo célebre e inmortal, por los siglos de los siglos.
¿Si el David tiene éxito, fama mundial,
dignidad y no tiene precio, porque el
hombre si tiene precio y no tiene dignidad, cuando fue hecho por alguien
superior a Miguel Angel?...
Lo anterior deja mucho que pensar, cuando
sabemos que ese gigante dormido, ha sido
pensado, labrado y cincelado a imagen y semejanza de su Creador, en quien
centra sus esperanzas y que según los documentos del Concilio Ecuménico
Vaticano II, Gaudium et Spes; estando o no de acuerdo con su contenido, ha sido
puesto en el mundo como administrador
del mismo, y todo cuanto en él hay, debe
ordenarse en función de él mismo, centro y cima de todos ellos.
Pues ese gigante, que es el ser humano y
que vive en esta era postmoderna, debe auto erigirse, auto cincelarse,
rehabilitarse o reconstruirse a partir de un cambio de mentalidad. Una metanoia
decían los griegos, que traducido literalmente quiere decir cambio de propósito
o de opinión, en el lenguaje biblico significa arrepentirse y el erudito
cristiano Tertuliano, (160 d.C. – 225
d.C.) sostenía que la mejor traducción del término era <<cambio de opinión>>.
Pues bien, esa
metanoia es necesaria y debe ser impostergable, en virtud que, dadas las características
propias de la época en que vivimos, nos estamos metamorfoseando pero al revés,
en detrimento de nosotros mismos, y precisamente por eso necesitamos cambiar de
opinión, respecto de lo que decimos que somos y hacemos…
Haciendo una lectura a los signos de los
tiempos, se puede concluir que son, entre otros: el desencanto, nada es absoluto, todo es relativo, ninguna utopía es posible, el consumismo es
voraz, el panegirico de las personas notables que dejaron su impronta en el
mundo ha pasado de moda, hoy se apuesta por pequeños ídolos que no son
tendencia, sino moda pasajera. ¿Cuánto artista, deportista o jugador de pelota
es endiosado hoy?
Diego Armando Maradona, es considerado un
dios por multitudes, y si bien es cierto, fue un astro del fútbol, también es
recordado por haber jugado dopado, por sus recaídas y hospitalizaciones reincidentes
por el consumo de estupefacientes, por polémico, adverso e inmoral.
O.J. Simpson,
exjugador de fútbol americano, miembro del salón de la fama, absuelto por el
asesinato de su esposa, arrestado en el 2007 en Las Vegas, Nevada por numerosos
delitos, entre los que figuran: robo a mano armada, coacción y secuestro. Esa es la clase de ídolos que el fanatismo
exacerbado crea y recrea en la mente y el corazón de los fanatizados.
Guilles Lipovestsky, en “La era del vacío”
escribe que vivimos una época detectable por varios signos: “búsqueda de
calidad de vida, pasión por la personalidad, abandono de los grandes sistemas
de sentido, culto de la participación y la expresión, moda retro”. Etcétera.
Otro
de los signos de estos tiempos, es que las personas ya solo queremos
vivir el tiempo presente, no nos importa el futuro, mucho menos nuestro pasado.
Nos olvidamos que el futuro, que es hacía donde vamos, lo construimos en el
presente, y precisamente por ello, hemos de arquitecturarlo bien, a la medida.
En su Carta Apostólica Novo Millennio Ineunte, su autor, el entonces Papa Juan Pablo
II, nos invita a recordar con gratitud el pasado, a vivir con pasión el
presente y a abrirnos con confianza al futuro.
Sabemos
perfectamente que el que se olvida de su pasado está expuesto a repetirlo.
Resulta penoso recalcar que hoy más que nunca, estamos viviendo la vida sin imperativo categórico y por eso no podemos vivir en gloria y paz con los otros y nosotros mismos, no buscamos la felicidad ajena, condición sine qua non para encontrar la nuestra, porque “dando es como recibimos”, según el pensamiento de San Francisco de Asís.
Resulta penoso recalcar que hoy más que nunca, estamos viviendo la vida sin imperativo categórico y por eso no podemos vivir en gloria y paz con los otros y nosotros mismos, no buscamos la felicidad ajena, condición sine qua non para encontrar la nuestra, porque “dando es como recibimos”, según el pensamiento de San Francisco de Asís.
El párrafo anterior lo podemos ilustrar
con la reciente catástrofe natural que tuvo lugar en los departamentos de
Sacatepequez, Escuintla y Chimaltenango; con la erupción del Volcán de Fuego.
En ese contexto, pudimos constatar: la falta de verdad, en cuanto al número de las victimas, incluyendo muertos y desaparecidos, la falta de solidaridad y apoyo de parte de la clase gobernante, que no supo o no quiso administrar la crisis a favor de los huérfanos, las viudas y los desaparecidos y sus bienes materiales e hicieron de la calamidad y de las ayudas dinerarias y en especie, un medio para medrar ilícitamente, en perjuicio de los damnificados.
En ese contexto, pudimos constatar: la falta de verdad, en cuanto al número de las victimas, incluyendo muertos y desaparecidos, la falta de solidaridad y apoyo de parte de la clase gobernante, que no supo o no quiso administrar la crisis a favor de los huérfanos, las viudas y los desaparecidos y sus bienes materiales e hicieron de la calamidad y de las ayudas dinerarias y en especie, un medio para medrar ilícitamente, en perjuicio de los damnificados.
Penoso
y lamentable fue el discurso de aquel que cree que representa la unidad
nacional, y que desgobierna Guatemala como un reyezuelo, aprendiz de dictador y
acólito de Donald Trump: “me da
vergüenza volver a decirlo, pero según nuestra ley de presupuesto, no podemos
contar ni con un solo centavo”.
Sin embargo, los medios escritos y hablados, nacionales e internacionales dan razón de los gastos superfluos, para la satisfacción de sus necesidades personales, placeres venéreos, comer y beber en exceso. ¡Ah! y para mantener contenta a su tropa loca, incrementando el presupuesto y comprando toda clase de pertrechos de guerra, terrestres, aéreos y acuáticos; presuntamente para mantener la soberanía de la nación. Una soberanía que es violentada reincidentemente, por las fuerzas castrenses beliceñas, sin que ellos, puedan remediar la situación, ante una incapacidad bélica, política, táctica y técnica, puesta de manifiesto. Entonces, ¿para que más recursos para esa cartera?
Sin embargo, los medios escritos y hablados, nacionales e internacionales dan razón de los gastos superfluos, para la satisfacción de sus necesidades personales, placeres venéreos, comer y beber en exceso. ¡Ah! y para mantener contenta a su tropa loca, incrementando el presupuesto y comprando toda clase de pertrechos de guerra, terrestres, aéreos y acuáticos; presuntamente para mantener la soberanía de la nación. Una soberanía que es violentada reincidentemente, por las fuerzas castrenses beliceñas, sin que ellos, puedan remediar la situación, ante una incapacidad bélica, política, táctica y técnica, puesta de manifiesto. Entonces, ¿para que más recursos para esa cartera?
Ante el cúmulo de ideas externadas anteriormente,
pongamos a Kant en el umbral de su pensamiento, con su cuestionamiento ético, ¿Y ahora que
podemos hacer?
Tomando en cuenta que antes que
implosionara en las mentes y los corazones de muchas gentes, esta idea de la
posmodernidad, es menester traer a colación a Friedrich Nietzsche, a quien se le considera
el primer postmoderno, un precursor antes de la crisis del estructuralismo en
los años de 1960.
El planteaba la idea de un superhombre, una idea que analizada desde el punto de vista de la antropología filosófica, hace alusión a la superación del hombre por sí mismo. En virtud que el hombre está a medio hacer, a medio acabar, es imperfecto, pero perfectible. Es decir, podemos auto realizarnos, cincelando aquí, allá y acullá, quitando todo aquello que no nos ayuda en nuestra reconstrucción.
El planteaba la idea de un superhombre, una idea que analizada desde el punto de vista de la antropología filosófica, hace alusión a la superación del hombre por sí mismo. En virtud que el hombre está a medio hacer, a medio acabar, es imperfecto, pero perfectible. Es decir, podemos auto realizarnos, cincelando aquí, allá y acullá, quitando todo aquello que no nos ayuda en nuestra reconstrucción.
Ese “Yo les anuncio al superhombre” de
parte de Nietzsche, es un llamado a evolucionar, a la búsqueda personal, a practicar la ética, a trascender, a dar de sí, a
hacer las cosas ordinarias de forma extraordinaria, hacer posible lo imposible,
vivir al máximo, es superarse y vencerse a sí mismo, a ser
auto suficientes, a tener vergüenza de lo que hasta ahora somos y hemos hecho, a
no ser cínicos, a mutar los valores morales, porque los que están vigentes, son
obsoletos. Veía que en Occidente, tanto los valores como la religión, era de
esclavos, ambas nacidas del miedo y del resentimiento, por despreciar la vida.
Así como “el mono es el pasado vergonzoso
del hombre, el hombre será el pasado vergozoso del superhombre”. Solía decir...
Yo
postulo que la idea del superhombre sí es posible, sin necesidad de sacar a
Dios de nuestras vidas, según el pensamiento nitszcheano de matar a Dios, sino
poniendo al día la deontología, la axiología y la religión. Porque tal y como
decía Einstein, es una locura ”hacer siempre lo mismo y esperar resultados
diferentes”…
La persona que no evoluciona, involuciona…
Santo Domingo de Cobán, 10 de
julio de 2018
