martes, 1 de septiembre de 2015

La sobrevivencia: ¿Maldición o bendición?



Las esperpénticas declaraciones de la Licenciada Christine Lagarde, directora del Fondo  Monetario Internacional, durante el informe  que brindó  el año 2014 sobre estabilidad financiera mundial; podría poner los pelos de punta a cualquier persona que inexorablemente se acerca al ocaso de su vida. Y es que; sin ningún escrúpulo sostuvo que “los ancianos viven demasiado tiempo y eso es un riesgo para la economía global”  y para rematar a la ancianidad con tiro de gracia añade la arpía a  su profecía de fatalidad “hay que hacer algo ya”.
En los países “civilizados” del primer mundo tales declaraciones posiblemente no causen demasiada reacción; el capitalismo perverso y voraz ve al ser humano desde una óptica economicista, reduccionista, como un objeto de valor que mientras produzca vale, al dejar de hacerlo pierde interés, en esos países el que no suma resta y por eso los asilos de ancianos están atiborrados  porque los hijos y los nietos en plena etapa productiva no tienen tiempo de estar con ellos y velar por ellos.
Irónicamente Guatemala, un país rico pero que ha sido empobrecido por la clase parasitaria de políticos que se han enriquecido ilícitamente a la sombra del poder, es  miembro del Fondo Monetario Internacional; por lo que cabe esperar que las putrefactas ideas de la Señora Lagarde atenten contra la dignidad de todos aquellos que han dejado su vida en el ejercicio de una profesión concreta y que se vayan acercando al crepúsculo de su existencia.
Entonces, cabe preguntar:
¿Cómo podrían afectar a los guatemaltecos  los macabros pensamientos de esta meretriz de la economía?
Cuando exclama que “hay que hacer algo ya” se descerebra pensando  y resalta que “el aumento de la longevidad es un riesgo financiero para la economía mundial” y de su muy cultivado cerebro de  economista, abogada y política; hace una recomendación: Seguir chupando la sangre al trabajador hasta desangrarlo;  disminuyendo las pensiones y aumentando la edad de jubilación.  Como si el tiempo actual para jubilarse no fuera ya una cruz muy pesada en aquellos que deben cargarla sobre sus hombros durante tanto tiempo.
Intuyo que  esta intelectual  perdió  el sentido de racionalidad y analizó como el homo economicus el estado actual y el futuro de los trabajadores que alcanzan una vejez prolongada, y de paso  le pasó  lo que a Alonso Quijano, el hidalgo caballero Don Quijote de la Mancha que por leer  tantos libros perdió la sensatez.
Ahora bien;  analizando desde otra perspectiva, más humana el planteamiento de la Señora Lagarde sobre ese “hay que hacer algo ya” es bien sabido que el reciente aumento de la esperanza de vida gracias a la medicina moderna y a nuevos estilos de vida, la longevidad es una realidad concreta  y si a lo largo del ciclo de vida las personas no buscan un paliativo para hacer riqueza durante su juventud para luego utilizarlo en su vejez, están socavando el porvenir y se están confinando a una ancianidad precaria, con mucha pena, tristeza y llanto. Los guatemaltecos debemos   recordar que el estado tiene muy poco que ofrecer a los nuevos viejos con un seguro social ineficiente  que en los últimos años se ha convertido en el botín preferido de los gobernantes de turno y que como patrono es muy injusto al carecer de una responsabilidad social, cada día son más los burócratas que obtienen un empleo si bien les va por contrato y sin prestación alguna; algo que tampoco es ajeno en la iniciativa privada.
Reflexionando positivamente la frase lagardeana “hay que hacer algo ya”  todas las personas deben estar consientes del apuro que conlleva la sobrevivencia y en consecuencia deben replantear el estilo de vida que quieren en el futuro poniendo en vigencia una solución muy práctica para satisfacerlo; fue  sugerido por Sir Winston Churchill y es bastante simple:  “Si yo pudiera hacer las cosas a mi modo, escribiría la palabra “ASEGURESE” en la puerta de cada hogar y en los escritorios de todos los hombres de importancia; estando convencido,  como lo estoy, que mediante pequeños sacrificios económicos se puede salvar a la familia de grandes desastres cuando falta el sostén de ella”.
¡Asegurarse!  Un pensamiento intelectualmente correcto, beneficios verificables y comunicables. Solo poniendo en vigor una póliza de seguro de vida se puede resarcir el daño que causa la muerte prematura, la invalidez total y permanente, la vejez prolongada y el desempleo. Entonces;  “hay que hacer algo…ya”

jueves, 20 de agosto de 2015

“El marchista de Chiyuc”



La notable catedrática de la Universidad Jaume I,  Marisa Salanova dijo una vez que un líder positivo es el autentico. Renovador, que plantea retos a su equipo y resiliente, que funciona bien en situaciones adversas.
Reflexionando en torno a ese preámbulo introductor recordé al famoso medallista olímpico Erick Barrondo, originario de la insignificante aldea de Chiyuc,  enclavada en el rústico camino que de San Cristóbal  Verapaz conduce al departamento del Quiché. Tal y como se pensaba de la aldea de Belén del tiempo de Jesús, también de esta se pudo haber dicho que de ahí no podría salir nada bueno, sin embargo de su suelo surgió un campeón.
Como el mismo marchista relata en una de sus múltiples anécdotas, tenía que levantarse muy de mañana para poder entrenar esa disciplina algo rara que hoy lo lleva por todo el mundo practicándola; pues corría con zapatillas de mujer, las de su mamá y envuelto en la obscuridad de la madrugada nadie lo veía y nadie se burlaba de él,  y  es que;  la pobreza en el seno de su hogar era tal que le era difícil contar con tenis propios.
Esa pobreza material que lo acompaño en sus primeros años y durante su adolescencia; esos caminos rurales polvorientos sobre los cuales muchas veces entrenó, techo mínimo y gente con modales agrestes con las que compartió su vida,  no fueron para el hombre de Chiyuc  condicionantes para no hacer de su vida algo significativo y trascendente, un ejemplo digno de imitar por las futuras generaciones y las de su tiempo. Lejos de conmiserarse ante tales adversidades; de ellas saco la fuerza y la motivación creo; para salir de la miseria y colocar su nombre en los anales de la historia y por eso será recordado por un sinfín de generaciones.
Por su genio y figura ha sido escrutado por los ojos racistas de los habitantes del primer mundo por donde ha transitado participando deportivamente; por su origen natural  ha sido objeto de burla tanto por nuestros connacionales  como por extranjeros; peyorativamente se le denomina “el indito de Cobán” por gente envidiosa, arrogante  e incompetente; que dado el alto grado de estulticia con que “adornan” su inteligencia demuestran ser muy inferiores a él.
Contextualizando el proverbio externado por la Profesora universitaria Salanova; Erick Barrondo es ese líder positivo legitimo, renovador de fuerzas, anhelos, esperanzas, ideales, virtudes, reparador de su propia economía y la de sus padres que le dieron todo lo que pudieron, hasta lo que no tenían, alguien que posiblemente ha renovado incluso sentimientos y pensamientos de gente que cree que Guatemala solo políticos corruptos engendra; pero en Guatemala como en todos los países del mundo el trigo y la cizaña nacen, crecen y se reproducen juntos; Barrondo es esa gavilla de trigo que ha sabido separarse de la cizaña, esos politiqueros lambiscones, arrastrados y serviles candidatos a puestos públicos  que han querido servirse de él; sobre todo en esta contienda electoral atípica que se vive en Guatemala en estos precisos momentos; que lejos de ser una fiesta cívica, sus actores la han convertido en un antro de tráfico galante.-
Con su ejemplaridad ese “hombre de maíz” oriundo de la tierra de la verdadera paz-Verapaz- ha evidenciado ser una persona altamente resiliente; porque con su actuar ha sabido sobreponerse a circunstancias adversas; ha hecho caso omiso de palabras y frases inconfesables; ha sabido sobreponerse al indiferentismo y la corrupción, cuyos tentáculos han llegado  hasta las altas esferas deportivas.
 Solo un líder de la talla de Barrondo, positivo, autentico, retador y resiliente funciona y se sobrepone  favorablemente ante  circunstancias desfavorables.-
¿Optaría usted por un liderazgo así?
 ¡Yo acepto el reto!

viernes, 31 de julio de 2015

“¿MAESTROS DE EDUCACIÓN O DE SEDICIÓN?”



José Luis Riveiro Fernández
En el devenir de los tiempos las instituciones del estado guatemalteco  han sido utilizadas por malos gobernantes para hacer huelgas o bochinches cuando así les conviene; prueba de ello son los sindicalistas del magisterio nacional y de salud pública que en insensato contubernio con las autoridades de turno y empleados holgazanes,  han causado alborotos populares en la urbe capitalina y ciudades de importancia en el interior de la república para obedecer a intereses obscuros, en detrimento de la clase trabajadora a quienes vedan su libertad de locomoción y violentan sus más elementales derechos. Igual sucede con las fuerzas de seguridad  ¿Cuántas veces  han sido utilizados para reprimir a la población? especialmente cuando de defender oligarquías nacionales o extranjeras se trata.
En el caso concreto de los “maestros de educación”, resulta paradójico verlos a ellos  que  teniendo la noble tarea de enseñar  se alejan de sus aulas y abandonan a sus alumnos para quemar llantas, obstaculizar el tránsito y armados con palos, piedras,  botellas y bombas caseras tipo Molotov, transgreden a los que se oponen a sus perfidias, ya sea de forma verbal o física con tal de congratularse con un mal líder sindical, con el gobernante de turno o a algún partido político; para obtener a cambio alguna prebenda ya sea en efectivo o en especie, sobre todo porque la tarea de enseñar es una de las más nobles.
 En la Antigua Roma un Magister era alguien que tenía poder o autoridad sobre otras personas. El vocablo Maestro se deriva del latín Magister y este a su vez de magis que significa más o más que; podría suponerse entonces que un maestro tendría que destacarse o estar por encima del resto por sus conocimientos y competencias actitudinales, procedimentales y conceptuales. Sin embargo, sus comportamientos demuestran todo lo contrario y hoy esos grupos de facciosos están a la altura sí;  pero de muchos delincuentes en potencia y en latencia, que pueblan ese submundo llamado cárcel.
Cuánta razón tenía el Maestro de Galilea cuando les decía a las multitudes que no llamaran a nadie maestro, porque en aquel tiempo al igual que en este, “decían pero no hacían” (San Mateo 23,3); Jesús en cambio enseñaba y quedaban asombrados de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad (San Marcos 1,22). La autoridad le venía precisamente porque fue coherente entre lo que dijo e hizo, respeto a los destinatarios de su misión, jamás los trato con palabras altisonantes, no hizo distinción de personas, fue flexible con sus alumnos, les enseño con parábolas para que lo entendieran con facilidad.
A diferencia de los dirigentes magisteriales de este tiempo, su didáctica y pedagogía estaba inspirada en un profundo sentimiento de compasión; “sintió compasión por ellos y por eso les enseñaba muchas cosas” (San Marcos 6, 34); hoy la vocación de servicio de muchos “educadores” está basada en un profundo sentimiento de apropiación  y sedición.
No imagino al Maestro de Galilea en complicidad con el gobernador  romano encabezando manifestaciones como lo hace “Jodiel Acevedo”, ni quemando llantas, mucho menos agrediendo a elementos del orden público, coartando la libertad de locomoción de las demás personas, o utilizando pancartas con toda clase de improperios.
 Jesús fue un Maestro que paso haciendo el bien y por eso se preocupó hasta de lo más elemental, dar de comer a sus oyentes y por eso multiplicó la comida para darla a sus alumnos hasta que quedaran satisfechos (San Mateo 15, 36-37); en contraste algunos maestros de este tiempo,  en ilícita asociación con algunos padres de familia y comerciantes inescrupulosos que extienden facturas sin haber vendido nada, roban el dinero para  la compra de refacción escolar.
Jesús como Maestro de vida reprocho todo lo insensato,  incluyendo los procesos educativos de “los sepulcros blanqueados” de su época; hoy reprocharía los nuestros y a gran parte del magisterio nacional y su falsa dirigencia. Conviene meditar entonces en el pensamiento de Jacques Maritain sobre que hay que reprochar los métodos antiguos pedagógicos librescos, abstractos y pasar a una educación narrativa como la que emprendió Jesús que se interesó por el centro interior, la fuente viva de la conciencia personal, en donde nacen el idealismo y la generosidad, el sentido de la ley y el sentido de la amistad y el respeto a Dios, a uno mismo y a los demás.-
Jesús fue un Maestro de quien se maravillaban sobremanera y decían “todo lo ha hecho bien” (San Marcos 7, 37).
¿Conoce usted maestros de quien se pueda decir lo mismo?

sábado, 13 de junio de 2015

“Viento en popa”




Por: José Luis Riveiro Fernández

Un viejo refrán holandés dice que “para navíos sin puerto de destino, no existen buenos vientos”; aplicable a nuestra agencia de seguros que siempre la hemos identificado con una embarcación  que navega en aguas turbulentas algunas veces y otras en aguas mansas; sacudida por vientos tempestuosos, rayos y centellas que la amenazan de vez en cuando y otras remando en absoluta tranquilidad. 
Esas condiciones no son ajenas a la tripulación, son gajes del oficio; estamos preparados para no sucumbir en el trayecto; hemos sido hechos en condiciones extremas, no surcamos pantanos de aguas anegadas; sino mares bravíos amenazados por filibusteros de seguros, algunos a veces ondeando la misma bandera  pretendiendo piratear el fruto del  esfuerzo realizado.
“Sin prisa pero sin pausa” hemos llegado a la mitad de la travesía y decidimos hacer un alto en el camino para analizar el tránsito recorrido y lo que falta por recorrer; clarificando nuestra situación actual y visualizando la deseada. Se le ha dado un segundo ver a la visión, misión y valores obteniendo así  un surplus de calidad que permita un plusvalor que garantice una vida cómoda y digna en el ejercicio de nuestra profesión.
 Ajustamos las velas (visión, misión y valores) para que el viento en popa actúe a nuestro favor y para que los agentes boguen a un mismo ritmo, creemos que los valores son a la tripulación lo que los instrumentos a la barca: Imprescindibles para corregir el rumbo cuando este se desvía a babor o a estribor. 
Del  análisis crítico y objetivo realizado se determinó de manera concluyente que  aquellos que no bogan al compás del propio tamborilero; lo hacen porque su actividad no es  de mucha valía; encontrándonos de frente y con el pecho descubierto a la desidia como oposición positiva del valor y permite una inercia ética como lo es la paralización laboral, estancamiento en la productividad e indiferencia hacía la visión, la misión,  los valores y los fines establecidos que son para muchos de nosotros como las cartas de navegación que contribuyen a llegar con éxito a puerto seguro. 
En ese orden de ideas,  resulta paradójico que algunas personas no le den el justo valor a su actividad, cuando de ella se satisfacen desde las necesidades más básicas hasta sus deseos más elevados. Es el único medio moralmente lícito para vivir bien en el amplio y estricto sentido de la palabra.  (Véase jerarquía de necesidades propuesta por Abraham Maslow en su obra Una teoría sobre la motivación humana). 
También vimos con suma preocupación algo que resulta incomprensible y es  que muchas veces los mayores peligros a los que nos hemos enfrentado no  son externos sino internos, derivados de un apoyo muchas veces  abstracto, estancando profundamente a la embarcación y que no permite que “todo  fluya” como diría Heráclito de Éfeso. 
Si ese faro erigido en tierra firme  no nos enciende la luz o la mantiene  intermitente, sobre todo cuando la oscuridad extiende su manto sobre la cubierta, se convierte en una amenaza  que podría encallarnos temporalmente  y se constituye en viento en contra no a favor. Cuánta razón tenía Peter Senge cuando dijo  que “La colaboración es vital para mantener los cambios realmente profundos, ya que sin ella, las organizaciones son abrumadas por las fuerzas del statu quo”. Más mortífera fue la sentencia de Laurence J. Peter al decir que “la burocracia defiende el statu quo mucho tiempo después de que el quo haya perdido su statu”.
 Ahora bien, valdría la pena dar un segundo ver también al farolero; los apagones a veces se programan hacía determinadas embarcaciones, ve tú a saber porque; podría ser  por omisión o malevolencia o en el peor de los casos fue ascendido hasta alcanzar su nivel de incompetencia (Principio de incompetencia de Peter); si este fuera el caso doy pie al aforismo de José Ortega y Gasset, pero cambiando parte de su contenido: “El farolero debería descender a su grado inmediato inferior, porque ha sido ascendido hasta volverse incompetente”
Aun así; por adversas que sean las amenazas internas y externas, por turbias que se nos presenten las aguas vamos viento en popa, hemos creado las circunstancias favorables para navegar hacía el futuro, bregamos para cambiar el estado del momento actual, hemos asegurado nuestros dones y talentos con Aquel que todo lo puede y El qué es también Señor de los elementos al igual que hace dos mil años increpa  al viento y le dice al mar: ¡Calla, enmudece! El viento se calma y  sobreviene una gran calma. San Marcos (4,39).-