domingo, 19 de abril de 2020

El valle de los neoleprosos …



Jlriveirof, OP
     En los medios modernos de comunicación; han corrido las noticias de como gente sin escrúpulos, timorata e ignorante en extremo, ha intentado linchar a las familias y aquellas personas que han resultado infectadas por el fantasma de la peste que hoy recorre el mundo y; que, dicho sea de paso, amenaza con contagiar a mucha gente. Lo anterior se da; muy a pesar que el gobernante de turno ha empleado una psicopolítica enmaridada con el biopoder en la gestión de la peste. No obstante; esas masas, según se dice, liderados por bípedos implumes despotrican contra los presuntos contagiados y las instalaciones en donde han sido albergados temporalmente; generando un clima violento y convulso que raya en la anarquía.
Lo anterior permea en el pensamiento sectario; que sostiene que, la peste es castigo de Dios y por eso hace de ella, su Seol y su Hades…
¿Cuándo enfermarse debe ser visto como una maldición que deba contenderse con la lapidación?
     En su exacerbación han hecho suyo el dicho popular que reza: muerto el perro acabada la rabia.
Pareciera ser que con este proceder; esos malhechores buscan una válvula de escape para esconder sus propios miedos, paliar sus propias crisis; o peor aún, ofrecer un holocausto al diablo que llevan dentro.
      Más inadmisible resulta que todo el poder del estado no se utilice para frenar esas flagrantes violaciones a los derechos de los demás; al gobernante de turno se le va en esgrimir amenazas con la lengua y a pelear con la prensa televisada, hablada y escrita; creyéndose el dueño de la verdad absoluta, cuando la única verdad absoluta, como decía Einstein es que la misma es relativa.
Según él; no se le puede contrariar, mucho menos contradecir; como si de un siniestro personaje inquisitorial de la ignorante edad media se tratara.
Mientras tanto; la fiscal general brilla por su ausencia; desde que la peste hizo acto de presencia.
¿Tendrá acaso temor que la peste haga de su cuerpo su morada?
Como ha sido su inveterada costumbre; no esquivara esos actos vandálicos que atentan contra la justicia y la paz, en este valle de sombras, de lágrimas y de muerte, que es en lo que se está convirtiendo toda Guatemala, con tanta desinformación y engaño…
     Esos conatos de lapidaciones me permiten retrotraer la mirada a los tiempos de la Biblia; concretamente al valle de los leprosos, adonde eran enviados todos los enfermos de esa fealdad. No sin antes acotar que, en ese tiempo, con el nombre de leproso se estigmatizaba y satanizaba a cualquier persona que padeciera alguna enfermedad cutánea.
En consecuencia; lepra era el nombre genérico que se le asignaba a cualquier mancha, erupción en la piel, vitíligo, sarna, tiña, piodermitis, o dermatosis en general…
Pues entonces; cualquier persona que tuviera a la vista algún problema dermatológico, era echada del pueblo inmediatamente, y se les apercibía que debían utilizar una campanita colgada al cuello, para dar aviso de su paso por alguna comarca, para que la gente sana tomara sus precauciones y se resguardara de ellos.
Sin embargo; si por cualquier causa o motivo, se les volvía a ver transitando por las calles de los pueblos, aldeas o caseríos, eran apedreados sin misericordia alguna, por el asco que les causaba, y el temor a contagiarse por la presunta enfermedad.
Era tan temida la dolencia, que, los diagnosticados de padecerla, fueron confinados en las afueras de los pueblos, en lugares muy apartados, a donde nadie, en su sano juicio, intentaría acercarse.
     Con ese proceder; la libertad de locomoción, de relación, de participación, amén del bienestar psicofísico y social de quien era considerado leproso fueron coartados en su totalidad. La injusticia; salta a la vista per se.
     Al traer a colación estos datos y contextualizarlos en nuestro tiempo; podemos constatar que en este tiempo presente; todos los días, se transgreden los derechos fundamentales y privativos de esos seres humanos que están padeciendo la pandemia. Inclusive; antes de que la misma se hiciera presente en nuestro solar patrio; lo ha estado haciendo el estado desde tiempos inmemorables. Si los gobiernos anteriores no hubieran privilegiado la corrupción y el pago de favores a las maras políticas, religiosas, económicas y militares; como lo han hecho desde antiguo, nuestro destino sería otro.
     Si los recursos derrochados en pertrechos de guerra se hubieran utilizado en los hospitales públicos; hoy, estarían dotados con encamamiento, medicamentos, materiales quirúrgicos y personal médico y paramédico, entre tantas necesidades. Entonces; la suerte estaría echada, en beneficio de aquellos que tarde o temprano se verán envueltos en la putrefacción de la peste. Y; el estado no tendría necesidad de caer en la mendicidad ante potencias extranjeras en su intento por paliar la crisis; mucho menos la tendría para mendigar la caridad ante la burguesía y bajarse los pantalones hasta las rodillas con tal de recibir sus favores. Ante todo; que esa burguesía, en su mayoría, está más preocupada por la sanidad de sus finanzas que de aquellos que explotan, y que en última instancia son los que verdaderamente producen sus riquezas.   
     El gobernante y sus achichincles no se da cuenta; o si lo hacen lo soslayan; que después el precio político por subordinarse al capital será muy grande. Recordemos que, desde los tiempos pretéritos, mal a pagado el diablo a quien bien le sirve.
     Mientras le doy un segundo y hasta un tercer ver; al escrito éste, el gobernante aparece en pantalla. Como un predicador apocalíptico del final de los tiempos y con grave voz anuncia que la peste sigue avanzando, informa más de treinta nuevos casos, ilógicamente amplia el horario para andar en la calle en dos horas más, pero siempre, sin poder salir de nuestras comarcas.
     Sin gozar del recurso de la futurología y de la bola de cristal; esas malas noticias traen a mi mente algunas frases escritas por Albert Camus en La peste. Durante los próximos meses (lo que queda de abril y mayo en nuestro caso) toda la ciudad vivirá doblegada a la peste. Centenares de miles de hombres, mujeres y niños darán vueltas sobre el mismo lugar, sin avanzar un paso, durante semanas interminables…, a principios de octubre, grandes aguaceros barrerán las calles. Y durante este tiempo no se produjo nada que no fuese ese continuo dar vueltas sin avanzar…

sábado, 4 de abril de 2020

¡Ay de ustedes, diputados y lacayos hipócritas!




Jlriveirof, OP

      Haciendo una contemplación  de los acontecimientos que en los últimos meses; ha tenido en ascuas a la población guatemalteca;  mientras se ahoga en sus penas, una inmensa mayoría de diputados están en la pepena...  
En consecuencia; este artículo; tantea la agenda previamente negociada,  perversa e inmoral de los autodenominados padres de la patria, con la que intentan dar el tiro de gracia a toda una sociedad, que forcejea entre el bien y el mal; para salir incólume.  
     A tenor de lo planteado;  intentaré, grandes esfuerzos para no perder objetividad, en virtud que, es difícil ser sereno al escribir acerca de esta <<raza de víboras.>>  Una caterva de malhechores que cada día nos sorprenden con su hipocresía e iniquidad.  
Un parlamento convertido en célula huésped; en donde funcionan y se reproducen cada cuatro años, los virus más virulentos de la historia patria. Da la impresión que llegando casi al pico de la pandemia; ellos, forcejean con la peste, para ver quién es más letal...
     La frase con que titulo este post; fue inspirado de los célebres “ayes” de Jesús en contra de los escribas y fariseos de su tiempo, a quienes trató con toda clase de improperios, como serpientes, raza de víboras, hipócritas y los comparaba con panteones bien pintados y adornados por fuera, pero podridos por dentro. Encontró en esos mequetrefes una profunda inadecuación entre lo que decían y lo que hacían, al extremo que su práctica de la justicia, la misericordia, la humildad, la fidelidad y la comprensión eran nulas.  Lisa y llanamente no eran ecuánimes; y, al ser la ecuanimidad la síntesis de todos los valores, ellos no practicaron ni uno solo…
     Trasladándose a pleno siglo XXI; podemos constatar que tales prácticas en muchos ámbitos de la vida, siguen siendo similares.
Muchos somos falaces. Un ejemplo ilustre lo tenemos en el epicentro de todos los males en Guatemala, el corrupto Congreso de la República, cuyo nivel de gangsterismo es bastante pronunciado. Notables son todas  las actividades y métodos legislativos delictivos de estos sujetos; en donde casi todos tienden  a un mismo fin: "hacerse del oro y del moro", sin importar las formas. El  profundo amor al dinero es notable; así como su estrecha vinculación con las mafias…
     Parafrasear esas expresiones de Jesús entonces; tiene como intención particular,  hacer una purga a  manera de  catarsis, para no caer en la tentación de cumplir con las recomendaciones que casi siempre circulan en las redes sociales; en donde se aconseja, hacer manifiesta  nuestra animadversión en contra de esa denigrada ralea parasitaria,  saliendo como comunidad a buscarlos a sus casas de habitación, negocios u oficinas, enfrentarlos, decirles cuán abyectos son, pegar rótulos ofensivos en las entradas de sus casas u oficinas, tratarlos de “corruptos y ladrones”  en lugares públicos y privados y; echar toda clase de basura y heces fecales en el lobby de sus casas de habitación de forma reiterativa.
Debo confesar que la voluntad; y el valor, que nacen  de la ofuscación por causa de las faltas gravísimas cometidas por esos "señores esperpentos";  hacia el estado de derecho y la democracia en el país; no faltan, al contrario, abundan.
     Por lo antes explicado; he ahí, el manifiesto de los  siete ayes en contra de esos adefesios...
     ¡Ay de ustedes, dipugánsteres y lacayos hipócritas! que sangran en tal alto el presupuesto nacional; con toda clase de desmadres, en menoscabo de una inmensa mayoría de guatemaltecos,  carentes de techo mínimo, canasta alimentaria mínima, salud, seguridad, confort, instrucción, oportunidad de desarrollo, progreso y trabajo entre tantas cosas elementales. El pecado estructural que ustedes cometen; es tan grande, que llora sangre y clama al cielo...  
Cómo va a ser posible partida de zurrones;  que se gasten casi un millón de quetzales en papel higiénico y agua pura, cuando en sus casas de habitación,  muchos quizá,  utilizan periódicos viejos o las papeletas que les sobraron de la campaña, y agua de lluvia retenida en un tonel.
¿Por qué el pueblo de Guatemala tiene que pagar con sus impuestos el servicio de telefonía móvil para ustedes malhechores, gasolina, automoviles y cuanto articulo de lujo se recetan? 
Se sirven con la cuchara grande; y en agradecimiento al pueblo que los mantiene, lo crucifican todos los días con su proceder… 
     ¡Ay de ustedes, dipugánsteres y lacayos, hipócritas! Ustedes que recorren cielo y tierra durante sus campañas políticas en búsqueda de votos; y cuando los consiguen y se sientan en su curul, rápido se olvidan de sus promesas de campaña, engañando y robándole a ese pueblo que delegó en ustedes una representación temporal. Bien reza el dicho popular de que "mal paga el diablo a quien bien le sirve"; y por eso rápido lo traicionan con toda clase de artimañas y triquiñuelas, muy propia de ustedes  que pagan el bien que recibieron con toda clase de males. Que rápido olvidan que ese mismo pueblo que los colocó en ese lupanar que ustedes llaman parlamento, también los puede defenestrar, sacándolos de ahí, "con un garrote, a puros morongazos", como una vez dijo el extinto alcalde de la Ciudad de Guatemala; don "mono de oro"...
     ¡Ay de ustedes, dipugánsteres y lacayos hipócritas! Fabricantes de leyes espurias e inútiles; lacayos de las oligarquías. Cuando el pueblo despierte; y ustedes  sientan el peligro de ser linchados políticamente; no les alcanzarán todas las coimas que hasta el día de hoy han recibido, para reparar todos los males que han ocasionado.
     ¿Qué es más importante, dignos acólitos de las huestes del mal,  servir al pueblo que los eligió o servirse de ellos?
     ¡Ay de ustedes, dipugánsteres y lacayos hipócritas! Que se olvidan que una de sus funciones primordiales es concebir leyes que privilegien el bien común, y en contraste hacen leyes para proteger a toda clase de vándalos y a ustedes mismos.
¿Acaso no saben pseudo legisladores; que su poder es temporal y su miserable inmunidad pronto llegará a su término? entonces podrán ser perseguidos penalmente y encarcelados por ese pacto de impunidad que los tiene a todos en común unión.
Mequetrefes y lacayos de la corrupción y la impunidad; inicuos mercaderes de la política, que, a imitación de Judas Iscariote el traidor, se afanan por echarse plata al bolso, sin importar si su procedencia es lícita o ilícita. ¿Acaso no es eso lo que los tiene trabajando las últimas noches? en cuyo afán se desvelan para hipotecar el futuro de los guatemaltecos, inclusive los no nacidos, con el cuento de que es para paliar la crisis del coronavirus, mientras sus espurios intereses, van por otros derroteros...
     ¡Ay de ustedes, dipugánsteres y lacayos hipócritas! “Psicópatas de cuello blanco,” acaso no se dan cuenta que con su proceder demuestran ser “depredadores que encandilan, manipulan y se abren camino en la vida sin piedad, dejando una larga estela de corazones rotos, expectativas arruinadas y billeteras vacías.” –Robert D. Hare, Sin conciencia-
     ¡Ay de ustedes, dipugánsteres y lacayos hipócritas! Que “con una total carencia de conciencia y sentimientos por los demás, toman lo que les apetece de la forma que les viene en gana, sin respeto por las normas sociales y sin el menor rastro de arrepentimiento o piedad.” –Robert D. Hare, Sin conciencia- 
     ¡Ay de ustedes, dipugánsteres y lacayos hipócritas! “Ustedes también aparentan como que fueran personas muy correctas, pero en su interior están llenos de falsedad y de maldad” (Mateo 23, 28).  Ven  la tormenta que se avecina; pero no se arrodillan, de lo contrario, a estas alturas de la semana, no estarían con sus adláteres,  discutiendo leyes espurias; que a ojos vistas atentan contra todo un pueblo; en detrimento de los guatemaltecos más pobres y desposeídos.
Pero no se puede pedir peras al olmo. Así han procedido desde antiguo; esa a sido su inveterada costumbre.
El pueblo que no olvida, recuerda claramente aquella ley para favorecer a los ganaderos, un sector que según denunció el entonces titular de los publicanos;  abriga a muchos cuatreros y es un sector “altamente evasor”. Amén de sus intentos de interpelación al magistrado de conciencia y a todos aquellos ministros de estado; que ética, política, intelectual y moralmente están muy por encima de todos ustedes;  lacayos de las oligarquías...
     A guisa de colofón; quiero hacerles una proposición. Si es que aún les queda un poquito de dignidad y sangre en la cara; si es que aún no le han hipotecado a las oligarquías hasta la última gota de sangre. Les propongo que conciban  una ley para las futuras generaciones de diputados, que permita la abolición legal de la mediocridad, el servilismo, el analfabetismo político, la ignorancia y el lameculismo institucional.
Solo así; se podrá disminuir, la cohorte de dipugánsteres lacayos y parasitarios a su imagen y semejanza…




lunes, 30 de marzo de 2020

Ahí viene la peste…



Jlriveirof, OP
     En estas o parecidas palabras cuenta una historia que; en cierta ocasión, la peste iba en tránsito hacia la Ciudad de Calcuta. En su camino se encontró con un transeúnte quien le pregunto:  ¿A dónde vas? Ella le contestó -a Calcuta ¿a qué vas? -a matar a mil ciudadanos… cuando la peste venía de regreso cumplida su misión se encontró de nuevo con  el caminante, quien le increpó: - ¿no que solo mil? -Andan diciendo por ahí que fueron cien mil, - ¡ah no! contestó la peste-, -yo cumplí con mi palabra, -solo maté a mil, el resto se murió del miedo…
    ¿Miedo? … Dicen los biólogos que el miedo acontece cuando el ser humano se ve sometido a fuertes tensiones o emociones; trayendo consigo fenómenos de parálisis y detención del curso vital. Es posible que el miedo a contaminarse de coronavirus; muchas personas hoy día, están sufriendo más de lo necesario; y es razonable que tengan miedo. Sobre todo, aquellas personas con mayor riesgo a perder la vida; como las que han pasado el umbral de la tercera edad y que, en adición a sus años, tengan algún padecimiento preexistente que eleve las posibilidades de un deceso.
     Como bien sabemos; nada ocurre de la nada, y en el caso particular de esta peste que amenaza con diezmar a los más vulnerables; se puede presuponer una relación de causa y efecto; lo que en filosofía se conoce como el principio de causalidad. Ya los científicos de la medicina nos han explicado hasta la saciedad las causas de la peste y sus efectos adversos en detrimento de nuestra humanidad; así como también los economistas, los efectos devastadores de la economía y el fenómeno de escasez que puede ocurrir después…
     Inmersos en el mundo ético, estético y el de la vida ordinaria; podemos contemplar dos escenarios: personas individuales y jurídicas que sacan lo mejor de sí; y lo ponen al servicio de la humanidad; y, las que sacan lo más nefasto de su pobre inhumanidad y se sirven de los demás.
“¡Ve tu a saber!” …
      Hemos visto como personal médico y paramédico; bomberos, miembros de las fuerzas de seguridad (buenos y malos), mal remunerados, por cierto, sacan las castañas al fuego, y se entregan con aplomo y gallardía a servir a los pacientes. Mientras tanto; algunos eclesiásticos en los países más afectados por la pandemia; el pánico los ha paralizado, y por eso, solo se ofrecen para orar por los demás.
Ante esa realidad; “las manos que ayudan son más nobles que los labios que rezan” como sabiamente dijo Robert Ingersoll.
     En tiempos de crisis; es en donde demostramos de que madera estamos hechos; en consecuencia, es exigente que toda esa clerecía siga el ejemplo de Su Santidad, el Papa Francisco; que no se ha concretado únicamente en orar, sino también a salido a las calles, a visitar a los enfermos a los hospitales y ha beneficiado al pueblo romano, uno de los más afectados por la pandemia. Según lo explicita La Vanguardia, (EFE) el 26 de los corrientes; cuando informaron que, el Sumo Pontífice donó treinta respiradores a hospitales italianos y españoles, para paliar la crisis del COVID-19. Cada respirador; según se dijo; tiene un costo entre 21,000 y 51,000 euros. En quetzales, ese valor representa aproximadamente, de doscientos mil a quinientos mil por unidad.
     Lo que si ya no se ve; ni en esta ni en otras latitudes es; a hombres como el fraile dominico Martín de Porres, que, en su tiempo, no solo ofreció su pan al hambriento sino también abrigo. Se sabe desde antiguo que abrió su convento para dar posada al enfermo, al pobre, al necesitado, al desvalido; a quienes cuido con suma diligencia en la medida de sus posibilidades.
 No digamos del santo cura Brochero, que, en 1867, durante la epidemia de cólera que azotó la Ciudad de Córdova y que segó la vida de más de cuatro mil personas, se entregó en cuerpo y alma a atender a todos los enfermos; sin temor a contagiarse. Sin embargo; ante su insistencia y fogosidad por el evangelio, recorrió caminos distintos y distantes en las serranías cordobesas y al final de sus días; la lepra lo infecto, porque siempre estuvo al lado de los perecientes por esa dura y fea enfermedad.
La peste en ambos casos; no lo paralizó; por el contrario, forcejeo con ellas con “brazo fuerte y mano extendida.” Solo así; supo aligerar la carga y aliviar las penas de los infectados.
     Ambas realidades; constituyen un ejemplo insigne; para todas aquellas personas que son médicos de cuerpos y almas; clérigos y pastores, para que en medio de la crisis que hoy nos amenaza; no cesen en sus esfuerzos por cumplir con el ejercicio de su profesión. Sin temor a contagiarse; como lo han hecho muchos héroes de bata blanca; en todas las partes del mundo infectado por la peste, y que ya han traspasado el punto sin retorno.
  En contraposición; hemos sido testigos oculares de como hienas rapaces, autodenominadas pastores, apóstoles o siervos de Dios; sangran en tan alto el presupuesto de sus feligreses; atracandolos con la exigencia del 10% de sus ingresos, ya sea en efectivo o en especie.
Es increíble; como en tiempo de crisis; y apelando el nombre de Dios, ellos, amantes del diezmo, del engaño y de la fanfarria espiritual, hagan negocio con la fe de los incautos.
Algunos han llegado al extremo de anticipar que la peste ya está escrita y viene representada en uno de los jinetes del apocalipsis; en cuya cabalgadura, vienen también las alforjas que desean llenar.
En su afán insoslayable de hacerse de mucho dinero, ofrecen una gracia barata a cielo raso, agüita mágica para la desinfección de la peste, certificados para que no les de la enfermedad y, hacer oración y ayuno por cuenta de terceros. Eso sí; siempre y cuando, los cándidos borregos pongan a la vista, el depósito monetario en donde consta que la ofrenda ha sido depositada.
     Que parangón el que se puede hacer con la experiencia apostólica de los verdaderos discípulos de Cristo. Aquellos que “no trafican con la palabra de Dios y hablan con sinceridad, como enviados de Dios, en presencia de Dios, y como miembros de Cristo” (2ª Corintios 2, 17); con ellos que ofrecen a Cristo, por un puñado de pisto.
 Ya Pablo lo hizo; cuando los “evangélicos” de su tiempo, intentaron estafar a los corintios con espectáculos triunfalistas de milagros, éxtasis y visiones inenarrables.  Muy afines a aquellas campañas de sanación, en donde los cabreros showman invitan a los hermanos legos para que paren de sufrir, corriendo por su milagro a esas noches de gloria, para que vivan después otra realidad.
Antes de que baje el telón; las diversas galimatías y trabalenguas evidencian que todos están bajo la cobertura del Espíritu Santo; entonces; el ciego ve, el cojo camina, el paralítico levanta su camilla y anda y el sisiflís del gay se crispa, ¡ja! … el fraude, está consumado.
     Mientras todo eso ocurre debajo del sol; que lento pero seguro le da paso a la negra noche; las esperpénticas declaraciones en cadena por radio y televisión, de parte del capataz de este feudo, infieren que ya son treinta y ocho personas las infectadas por la peste; mientras tanto; la peste "sin prisa pero sin pausa" sigue su andadura en la búsqueda de algún “pelón de hospicio” en virtud que; al señor feudal, sus adláteres y achichincles de turno; el dinero propio y el ajeno, según ellos los hace inmunes…
   
    

domingo, 22 de marzo de 2020

El trabajo en los tiempos de la peste…



Jlriveirof, OP

     Este artículo intenta destruir la ilusión que después de que pase la peste; el mundo seguirá siendo igual; no quiero imitar al profeta Jeremías anunciando calamidades, solo pienso  lo que dicen los científicos de la medicina, de que el corona virus llegó para quedarse. No se irá; quizás transmutará, en consecuencia, el mundo, nuestro mundo, no podrá seguir siendo igual…
No serán igual; las comunicaciones, las costumbres, la salud, la seguridad, los valores, el trabajo, el comercio, la industria, el mercado, la iglesia, la sociedad, la justicia, la libertad, la igualdad, la fraternidad, etc.
     No serán igual las familias; nuestras familias...,  ya algunas empezaron a sufrir el azote de aquella mujer que, con guadaña en mano, ha empezado con su tiempo de la siega. Esa mujer del alba ya se hizo presente en algunos hogares; en cuyo seno; están llorando y mucho, a causa de las personas que se adelantaron en su tránsito hacía la casa del Padre. 
Se echarán de menos a padres, hijos, amigos, vecinos, compañeros de trabajo, a los abuelos; que sin duda son, los más susceptibles por la peste, que ya no podrán acurrucar entre sus brazos a sus nietos, que ya no contarán cuentos, muchas veces inventados por ellos mismos, en donde ellos eran los protagonistas con nombres de titanes de sus propias historias. Ya no estarán en los aniversarios, durante las actividades eclesiásticas de la cuaresma, las celebraciones de fin de año, las graduaciones, los cumpleaños, los casorios entre un largo e inacabado etc.
Muchas de sus noches serán sin luna y sin estrellas; y durante el día, no habrá sol que los caliente. Durante el frío invierno; ellos, eran ese sol mañanero que calentaba hasta el tuétano de los huesos; la abeja que poliniza la flor a tiempo y a destiempo, el arco iris que salía después de cualquier tempestad, un oasis para saciar la sed y el hambre y, despensa en tiempos de escasez entre mil y pico de cosas más …
     Pues entonces; dejando por un lado la pena, la propia y la ajena, debemos crear conciencia de que tenemos que hacer una profilaxis adicional a la recomendada por los médicos para combatir la peste. Una profilaxis más sincera, minuciosa y profunda, a nuestras costumbres.
Los medios modernos de comunicación han dejado al descubierto las intenciones de muchos corazones. Muchas de esas intenciones están minando hoy, la moral, la ética, las buenas costumbres, el estado de bienestar, el estado de derecho, la gloria y la paz de los ciudadanos del mundo. Debemos dar al dinero no el valor que ostenta sino el que merece. Y es por ello que; lo primero que se debe dilucidar es que el dinero no compra la salud.
Entiéndanlo comerciantes inescrupulosos que durante esta crisis están haciendo su agosto, especulando con los precios, especialmente de los artículos de primera necesidad. 
¿de qué les servirá ganarse todo el dinero del mundo, si al final perderán el alma? …
     Entiéndanlo aquellos burgueses inescrupulosos, agazapados en cámaras empresariales, y que hoy están más preocupados por la salud financiera de sus empresas que la salud y la seguridad de sus empleados. 
¿De que les servirá conquistar el mundo si perderán su alma? …
     Entiéndanlo; aquellas catervas políticas y militares; que, en medio de la crisis, se empeñan en apuñalar al pueblo por la espalda, sangrando en tan alto el presupuesto nacional. Un presupuesto que debiera ser asignado a las carteras de salud, seguridad y educación.
Todos esos millones que se asignan so pretexto de velar por la soberanía del territorio es un timo; más bien tienen por objeto, sostener a quien se encuentra sentado en la guayaba de turno, según las revelaciones de un general, intocable en los tiempos de Inmorales, James el inmoral...
     Entiéndanlo; aquellos pastores evangélicos inescrupulosos, que ven cómo se les va el negocio de las manos, muchos aceptan del diente al labio las medidas adoptadas por el ejecutivo, en lo que respecta a no llevar a cabo servicios religiosos. Sin embargo; con sus actitudes ponen en evidencia que carecen de las virtudes teologales, la vergüenza, el honor y el recato si es que algún día tuvieron, y han llegado al colmo, inclusive, de solicitar por escrito el diezmo a sus cándidos fieles, para que se mantenga lleno el alfolí (sus bolsillos). Cuando comprenderán que el diezmo es un fraude; y que desde antiguo han desvirtuado y descontextualizado el verdadero significado del alfolí, perdiendo su sentido…
     Entiéndanlo; todas aquellas personas que están haciendo negocio de esta crisis, y que de una u otra forma se me escapan, pero que usted amable lector, puede adherirlas a la lista, para hacerla tan larga como la cola que a muchos de ellos se les pisará en esta o en la otra vida…
     Pero en medio de todo ese contexto turbulento como el que hoy nos agobia; algo bueno tiene que surgir, porque el hombre, ese ser divinizado, ese misterio perfectible e inacabado, esa imagen de Dios, esa cúspide de todas las cosas, tiene y debe hacer algo y pronto...
 Ese tener y deber hacer; hemos de concebirlo como un imperativo categórico y, en consecuencia, debemos iniciar haciendo un análisis de los problemas que nos agobian, para luego juzgarlos con un enfoque multidisciplinar y después anticiparnos para la acción. Desde la cuna hasta la sepultura estamos haciendo análisis de todas las cosas. En tal virtud, invito a que todos, desde su profesión u oficio fragmenten los problemas y les encuentren una solución.
     A los científicos para que pronto encuentren la cura a esta pandemia y a todas las demás que nos amenazan con el exterminio.
     A los líderes del mundo; para que haciendo acopio a lo que dijo alguna vez la revista Fortune: Olvide sus viejas y trilladas ideas acerca del liderazgo. La empresa de mayor éxito, será algo llamado organización inteligente”
Es triste aceptar que hoy día, 30 años después de esa aseveración, muchos teléfonos son más inteligentes que las empresas en donde se utilizan, no digamos de las personas que las dirigen. Penoso aún, que, en las postrimerías de una década, el liderazgo se parezca todavía al abominable hombre de las nieves; sus huellas están en todas partes, pero nadie las ve.
Y sobre esas costumbres que tenemos y debemos “santificar” dentro de las organizaciones; cabe preguntarnos: ¿qué de bueno nos dejará el corona virus a nivel laboral? …
 A la luz de la prospectiva estratégica se podría pensar en: líderes inquisitivos, que aprendan a aprender, a desaprender, a ser y a hacer. Ya la jefatura no existe, murió, en el siglo XX asistimos a su funeral, aunque muchos empresarios con mentalidad de capataz, intenten todavía resucitarla. Parafraseando al doctor Rafael Echeverría (Ontología del lenguaje).
     Ver al trabajo como un medio para un fin; y que todos aquellos que nos dedicamos a liderar, administrar, dirigir o gerenciar, construyamos organizaciones inteligentes y enmaridemos la coherencia con las aspiraciones humanas de los trabajadores.
En medio de esta crisis; algo empieza a permear dentro de las organizaciones. Hace quince días la organización en donde trabajo me mandó a hacer “home office”, en tal virtud tuve que hacer algunos cambios más de forma que de fondo a mi oficina casera; una oficina que contiene toda la tecnología y el confort para funcionar como tal y; en virtud de los medios modernos de comunicación: WhatsApp, zoom, LinkedIn, Facebook, Email, etc.   He cumplido a cabalidad con las tareas inherentes a mi cargo. Tuve que aprender eso sí, a hacer “networking” y “headhunting”; para poder dar lo mejor de mí, “sirviendo más y mejor”.
     Ahora bien; cabe preguntarnos: ¿Por qué tenemos que cambiar? 
Simple y llanamente porque si no cambiamos nuestra forma de ser y hacer; nos pasará lo que, a los dinosaurios, desapareceremos del entorno. Así de sencillo. Está visto que la persona que no cambia, el cambio lo cambia. Aquí y en la Patagonia. Y si cambiamos, pues el cambio nos traerá muchas cosas buenas; a nivel organizacional: reducir costos de operación, gasolina, tiempo de traslados de un punto a otro, comer caliente en  casa, reducir la contaminación ambiental y estar más tiempo con aquellos que son nuestra vida y razón de existir, es decir la familia…
     La peste cambiará muchos de nuestros gustos, el mercado, las necesidades humanas, a las empresas inhumanas, la forma de hacer negocios, los valores humanos y cristianos etc. 
No podemos resistirnos al cambio, más bien debemos adaptarnos a él para sobrevivir y generarlo para ser competitivos a perpetuidad.
     A guisa de colofón quiero hacer mías las palabras de Eric Hoffer; que dijo una vez: En una época de cambios radicales, el futuro es de los que siguen aprendiendo, los que ya aprendieron, se encuentran equipados para un mundo que ya no existe
     Aprendamos de los yerros y desaciertos que casi todos; estamos cometiendo en la gestión de la peste. Es condición  sine qua non para seguir viviendo…



domingo, 15 de marzo de 2020

¡El viaje a Los Cabos! ¿Un salario emocional?



Jlriveirof, OP

     En fechas recientes; un grupo de hombres y mujeres de negocios de seguros, fuimos convocados para participar en la premiación de Jaguares que año con año, Seguros GyT, S.A. Lleva a cabo en algún lugar de Guatemala.
En esta ocasión; la celebración se desarrolló en el Hotel Tikal Futura; en Ciudad de Guatemala, en donde recibimos la grata noticia que algunos de los presentes, nos habíamos hecho acreedores a un viaje internacional, que tenía como destino final, Los Cabos, Baja California, México.
Con este viaje en mención; las personas galardonadas, obtuvimos un importante “mantenimiento” de parte de nuestra compañía de seguros; en cuyo seno, nos desarrollamos y desempeñamos con ritmo, constancia y perseverancia, entre otras cosas…
Ese “mantenimiento” forma parte de un salario emocional adicional a los pagos pecuniarios que recibimos en el ejercicio de nuestra profesión concreta; que consiste en asesorar con alto grado de precisión personas; para posteriormente poder asegurarlas, así como a sus bienes materiales.
     ¿Mantenimiento? Objetarán algunos incrédulos…, ¡sí, mantenimiento! así como se escucha…
     La primera vez que leí sobre el término en cuestión; fue en la obra de Enrique Reig: Modelos de motivación. En sus páginas expresa que; tanto las empresas como los individuos, necesitamos un servicio de mantenimiento cada seis meses o diez mil kilómetros de recorrido, así como lo necesitan los aviones y los automóviles que nos transportaron a ese gran taller que fue, nuestro destino final en ese paradisíaco lugar, mencionado anteriormente. Ahí; nos “lubricamos” y nos cuidamos así mismos, dándonos un trato de altura, el cual nos ganamos a puro pulso, forcejeando a tiempo y destiempo en ese maremágnum que los economistas llaman mercado.
     Como sujetos y supremos objetos a la vez de toda filosofía; en Seguros GyT, siempre hemos sido consentidos. En consecuencia; cada seis meses nos vemos favorecidos con un viaje nacional y a uno internacional respectivamente. En eso consisten los salarios emocionales adicionales a las retribuciones pecuniarias que recibimos dentro de la organización.
Simple y llanamente; la entidad que represento en Alta Verapaz, siempre se ha decantado en darnos “mantenimiento” …
     ¿En qué consiste ese “mantenimiento” se preguntará el caro lector? -en todo le respondo con un orgulloso timbre de voz- holísticamente hablando. Ahí cabe un mantenimiento psicofísico, socioeconómico, mental, lingüístico, etc.

Veamos la sinergia en esas partes…

     Al ser transmitido el nombre de los ganadores en nuestra premiación de Jaguares, a posteriori muchos de los galardonados se empezaron a poner en forma en algún gimnasio para agrandar y achicar medidas a la vez; y poder así, presumir sus mejores curvas…, algunos fueron donde el dietista para reducir aquellos gordos que se forman alrededor del abdomen, otros donde el psicoterapeuta para minimizar el miedo que a no pocas personas, ocasiona el viaje en avión, otros donde el cura de su parroquia para ponerse “al día” con El Hombre de arriba y a solicitar el Sacramento de la Unción de los enfermos, por si las moscas…
     Todos; recibieron uno o varios bonos en dólares estadounidenses, hasta cuatro, como otro de los salarios emocionales adicionales al pago de sus comisiones. Hasta tres mil dólares contantes y sonantes; para que ellos a su vez, pudieran darse otro mantenimiento de acuerdo a sus gustos y aspiraciones: comidas y bebidas fuera del hotel, scuba diving, flyboard, luxury sunset sailing, whale shark encounter, luxury day sailing, mountain bike adventure, snorkel & sea adventure, outback & camel safari, whale watching photo safari, outdoor adventure; entre otras cosas.
     Ese mantenimiento también incluye actividades lúdicas y culturales, así como espacios antes, durante y después de las comidas para conversar y generar pensamiento creativo, tratando temas sociales, políticos, económicos, religiosos, acerca de las experiencias del día, o de los “clavitos” de quien se excedió con las bebidas espirituosas y terminó siendo la comidilla del día…
En esos conversatorios hilamos palabras, párrafos, estrofas. Elucubramos, filosofamos, teologizamos; en la búsqueda de un porque, de un para que, de dar sentido y significancia a la vida con lo que somos y hacemos.
Llegamos a feliz término hasta que el espesor de la noche nos cubrió con su negro manto; o en el peor de los casos, cuando alguien no pudo conservar el ritmo, arqueó la ceja y perdió la mirada en lontananza, y nos dijo de forma tácita: “¡Ya cállate, que me desesperas!” ...
     Muchos de nuestros clientes también se vieron inmersos en este “mantenimiento”, algunos comentando las fotos que cada 24 horas subíamos a nuestros estados de WhatsApp o en tiempo real a las redes sociales. Ellos; también son parte importante en nuestro desarrollo; y, por consiguiente, requieren también su parte de mantenimiento.
Cabe resaltar que; en este “mantenimiento”, nos permitimos expresar sentimientos, pensamientos y emociones que fortalecieron nuestros vínculos afectivos; como la solidaridad, la tolerancia, el respeto y, la empatía que nos permitió colocarnos “en los zapatos de los demás.” Sobre todo; en los de aquellos que, por una u otra causa, no pudieron asistir a tan esperado viaje.
     La premiación de jaguares que durante la primera quincena de febrero de cada año se lleva a cabo; los bonos, el viaje nacional y el internacional que cada año; Seguros GyT nos da, constituyen un ejemplo preclaro de lo que son los salarios emocionales; y con ellos me queda claro que, una persona bien motivada, bien tratada, bien descansada y feliz; es más productiva…

Fuente bibliográfica:
Reig, Enrique. Modelos de Motivación. Estrategias de desarrollo al alcance de todos. México, agosto de 1,996, Avelar Editores e Impresores, S.A.