Las nefastas declaraciones del ex
general José Luis Quilo Ayuso: “los veteranos militares estamos reclamando
nuestra cuota de poder en la próxima administración en puestos que nos incumben”
publicadas en The New York Times por la columnista Anita Isaacs en fechas recientes, hace suponer que los electores arrastramos a Guatemala por el peligrosísimo estrecho “entre
Escila y Caribdis” al elegir por default al próximo gobernante, que tendrá que
demostrar entre otras cosas, si realmente
él presidirá el ejecutivo o si la Asociación de veteranos militares de
Guatemala -AVEMILGUA- lo hará; constituyéndose así, en
un titiritero que llevara al Presidente por los peores
derroteros. Si así fuera,
el aciago “mandatario” protagonizará una comedia de horror en donde
tendrá personajes antagónicos hasta el cuello y como si lo anterior fuera poco obtendrá
desde el comienzo de su administración las revueltas del pueblo enardecido, ocupando de nuevo calles y plazas públicas en todo el territorio nacional,
para manifestar su repudio total. Recordemos que el pueblo en su praxis
democrática de fechas recientes, demostró de manera concluyente que en él radica el poder y no es prudente ni conveniente hurgarlo con comentarios de esta naturaleza
que pone en peligro la gobernabilidad en el país. -con “s”-
¡Nuestra cuota de poder en puestos que nos incumben!
¿A qué se referirá el
defenestrado ex general? ¿Acaso tiene negociados los puestos estratégicos y de
importancia en el sector público? ¿Acaso no fue ese el lugar en donde en un pasado no muy remoto “succionaron, devoraron y tragaron” todo lo que se puso a
su alcance, de la misma forma como lo hizo Caribdis, ese horrible monstruo
marino de la mitología griega?
Esa cuota de poder y esos puestos
que les incumben a los veteranos militares según las voraces apetencias del
referido militar, ya los ocuparon en el pasado
cuando sostuvieron a regímenes militares totalitarios, que atracaron el poder mediante el fraude
electoral o golpes de estado. Durante
ese tiempo violentaron el estado de derecho y suprimieron garantías
constitucionales a tal grado que usurparon funciones legislativas, ejecutivas y
judiciales. Un comandante de zona al estilo de los antiguos emperadores romanos
podía subir o bajar el dedo, según su conveniencia.
Si así están las vísperas vamos
para atrás como el cangrejo, y Guatemala,
tendrá que sortear la tormenta cuando se encuentre navegando en ese tormentoso y estrecho canal, en cuyas orillas encontraremos a esos
fantasmas atormentadores del pasado. Representando por un lado, a Escila, con sus largos cuellos y horribles
cabezas enseñando los apretados y filudos dientes, amenazando con matar y
desangrar a todos los que pasen por su
lado y a quienes considere su enemigo; y
por el otro lado a Caribdis, el horrible
monstruo succionador adoptando forma de
remolino para remover las aguas mansas y cristalinas y devorar todo aquello que se le ponga a la mano.
No es preciso haber obtenido un
estudio formal en lógica para insinuar
que con la lectura de esas coordenadas nos encontramos “entre Escila y
Caribdis”, es decir, entre “los fusiles
y los frijoles”.
jlriveirof

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