lunes, 28 de diciembre de 2015

"EL FOGÓN DE LA CASA, UN ESTADO DE COHESIÓN"




Agazapado en el fogón de la casa, mientras participaba de la tertulia, ayudando en la elaboración de los tamales para la cena de la noche buena y escuchando música navideña de los Niños Cantores de Viena, meditaba en torno a los proyectos laborales de comienzo del año que hoy se encuentra en su fase terminal y, evaluaba la consecución de los mismos.

Me llamó la atención como podía estar pensando en planes y proyectos organizacionales en plena época navideña y en la ejecución de una tarea tan común y silvestre según mis propios conceptos; recordé el postulado de un "mâitre à penser" y mentalmente refuté lo que dijo respecto a que el 40% de las ideas creativas surgen en la ducha, el 25% participando en alguna actividad lúdica, un 15% durante las actividades físicas y solo el 11% sentado en la oficina. Respeto el planteamiento de ese "pensador" pero en parte discrepo con él, creo que, el involucramiento en actividades de la cocina o del jardín proporciona más y mejores espacios para generar pensamiento creativo, que en la ejecución de tareas menos nobles como las que se llevan a cabo en el baño. Coincido con él sobre el porcentaje durante actividades físicas, soy medio maratonista y me fascina trotar en caminos y veredas con subidas y bajadas entre arboledas; es increíble la generación del pensamiento tenaz durante el recorrido.

En ese proceso de la hechura de tamales descubrí que, la cocina no sólo es terapéutica, sino que es un buen taller para pensar positivamente, sobre todo cuando se intenta mejorar la receta de otra persona haciéndole benchmarking y también que, el fogón puede llegar a ser un importante estado de cohesión cuando reúne a la familia a su alrededor, recordando el pasado, sobre todo, las cosas buenas que nos sucedieron, evaluar el presente, y proyectar el porvenir, entre otras cosas, intentando potenciar la ecuanimidad como la síntesis de todos los valores humanos y cristianos.

Por mi escaso "expertis profesional" en el arte de hacer tamales, cooperé en las tareas más rudimentarias como menear él mixtamal, recoger leña caída de los árboles del patio trasero de la casa, encender el fuego en el viejo pollo de la cocina de leña y mantenerlo al rojo vivo durante varias horas hasta que, la última gota de agua dentro del perol se hubiese consumido, la última bocanada de humo dejara de salir por la chimenea y el rico olor a tamal invadiera el recinto; un olor característico durante las festividades en nuestra Guatemala profunda.

Antes de llegar a ese punto se llevó a cabo todo un proceso que empezó con la planeación, el presupuesto, la compra y selección de los ingredientes, la ejecución, cocción y cuidado de los mismos. Al final se hizo la catación de la comida y evaluación del trabajo realizado.

La cocina, un trabajo supuestamente solo para mujeres y rudimentario es todo menos eso, es un proceso sistemático que sigue un ordenamiento lógico para garantizar que al final todo salga como se había planeado, sobre todo cuando existe una buena dirección y sobre ese particular me pude percatar que, la función directiva asumida en la cocina por Sheny mi esposa, la basó en el modelo burocrático tradicional, ella asumió el papel de jefa y las ordenes había que cumplirlas al pie de la letra. Una dirección que en el mundo moderno de los negocios es caduco pero que al parecer muchos pseudo empresarios intentan mantenerla a flote y en la cocina sigue funcionando.

En el perol, la masa debe menearse ininterrumpidamente hasta que "esté en punto" previo a mezclarla al recado, para lograr la cohesión entre los ingredientes.

De forma muy parecida ocurre en el mundo de los negocios, las ideas en el perol de la sesera deben generarse, menearse y cohesionarse hasta que se amalgamen, sólo hasta que el seso llegue al rojo vivo o llegue a su máximo esplendor, entonces, se sustraen y se decantan como se hace con el vino, previo a llevarlas a la acción.

Quizás, la nostalgia propia de la época me hizo recordar las sentencias de un próspero hombre de negocios y recordado familiar  que hoy duerme el sueño de los justos, que con suma frecuencia recitaba: "el que planifica y no ejecuta se lo lleva la gran ..."


Jlriveirof


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