domingo, 16 de octubre de 2016

Los Embajadores de la Paz en Guatemala

Por jlriveirof

     Inmersos en los fuertes claroscuros que se producen entre la luz de la verdad y la oscuridad de la maldad, entre la vida y la muerte, en donde la inmensa mayoría de  guatemaltecos se debaten todos los días a lo largo y ancho de la República; el extenso territorio de Alta Verapaz ha cobrado notoriedad últimamente, al verse  afectado inmisericordemente por la desaparición y muerte de sus hijos; especialmente jóvenes; sin que hasta la presente fecha; las autoridades gubernamentales encargadas de la seguridad se pronuncien al respecto, incluyendo eclesiásticas, edilicias y académicas. Salvo el Coordinador en Ciudad de la  Esperanza Ace,  –Organización educativa sin fines de lucro- el Presbítero Sergio Godoy Peláez; quien denuncio enérgicamente el caos que impera en Guatemala y que ocasiona muchas víctimas.  Pero, triste es reconocer que “una  golondrina no hace verano”. Como reza el refrán. Urge que todos los ciudadanos  se pronuncien y denuncien las injusticias.

      Resulta incomprensible entonces,  cuando tales condiciones hostiles,  se vienen dando entre el marco de los festejos por  el  Día Internacional de  la paz, conmemorada en todos los países que son miembros de la ONU –Guatemala incluida-  y celebrada en  la sede que esa organización ocupa en la Ciudad de Nueva York y,  en las vísperas por rememorar en Guatemala,  un aniversario más desde que se firmaron los acuerdos de paz “firme y duradera”.
En virtud de este acontecimiento último, los veintidós gobernadores departamentales de la Republica, fueron juramentados como “embajadores de la paz”; por el Presidente de la Nación en el Patio de la Paz del Palacio Nacional de la Cultura; entre ellos la Gobernadora Departamental de Cobán, Estela Ventura Fernández.
Con estos nombramientos él mandatario  pretende hacer dos cosas, que “de ser ciertas me parecerían extraordinarias”: resucitar el espíritu de los acuerdos signados en 1996 y redefinir “una nueva agenda como ruta para cerrar las brechas sociales y generar el desarrollo económico incluyente en el país”.
 Al parecer; se pretende absolutizar el contenido de  esos acuerdos de paz, los que ellos ven como un sol,  a efecto de que  todos los  satélites ministeriales orbiten a su alrededor, alineándose estratégicamente para institucionalizar su cumplimiento.
Según dice la Secretaria para la Paz, se han contabilizado 1,022 compromisos, que desde la fecha en que fueron rubricados hasta hoy,  ningún gobierno ha cumplido con llevarlos a la práctica, siendo el más deplorable y deshonesto el presidido por el autodenominado “general de la paz”;  vergonzoso signatario de esos acuerdos.

     La pregunta es ¿Cómo cumplirá este gobierno con los 1,022 compromisos  computados hasta hoy, cuando no ha podido cumplir ni siquiera  con su predicamento? “Ni corrupto ni ladrón". Risible resulta entonces ese nombramiento  de “Embajador de la paz”, otorgado a todos los gobernadores, tomando en consideración las garantías  que debe tener un embajador de la paz, ausentes por supuesto en la gran mayoría de estos personajes que fueron nombrados al dedillo, para ocupar puestos que desde tiempos inmemoriales han sido utilizados como  medios para determinados fines, casi siempre deshonestos,  manejados por un titiritero superior.

 ¿Cuántos  de ellos contará al menos con una certificación como Embajador para la paz, o algún diplomado en materia de derechos humanos, o sentido común y buena voluntad política  para poder forjar, promover y definir una cultura de paz en nuestros pueblos que tan necesitados de ella están?…
¿Cuantos cuentan con los requisitos mínimos que debe de tener un embajador para la paz? Humanista, infatigable buscador de la verdad, respetuoso por la dignidad humana a la luz de las verdades reveladas por Dios, coherente con su calidad de vida,  amante constructor de la paz, -que realmente la desee, la anhele, crea en ella y a partir de ahí vele por una sociedad más fraterna, humana y justa- practicante de  valores universales, preocupado y ocupado por mantener y defender el bien común. – Salud, seguridad, educación, arte, cultura, medio ambiente, etc.-
No obstante lo anterior, podría decirse que; lo que define a una persona es resumir lo que ha sido su vida diciendo “paso haciendo el bien” (Hechos 10,38) como bien dijo el apóstol Pedro de Jesús,  al oficial romano Cornelio; un manifiesto sencillo pero complejo, sobre la profunda conciliación que se da entre lo que se dice y se hace, cuando se es correcto. 
¿De qué político podríamos decir así: paso por El Estado haciendo el bien?...
Lamentablemente muchos de ellos, no son  ciudadanos honorarios, ni huéspedes distinguidos, ni representantes insignes  de nuestros pueblos, dado su naturaleza. Parafraseando a San Gregorio entonces, podría decirse que; en vano se esforzarán los gobernadores que desmienten con sus obras lo que representan…

     Todo lo anterior es  condición  sine qua non para que los señores gobernadores sean Embajadores de la Paz.  Resulta embarazoso decirlo pero; muchos de ellos,  por ser políticos o aprendices de políticos,  no es creíble que puedan optar por la vida, defendiendo los derechos humanos y procurar la tan anhelada paz…
Sin embargo, invito a todos estos embajadores de la paz para que lean el segundo documento social del Papa Juan XXIII, intitulado Pacem In Terris (Paz en la Tierra); aunque  dirigida a personas de buena voluntad, en ella podrán encontrar un plan de paz sin condiciones religiosas y sociales, para que juntos podamos  encontrar la luz en medio de tanta oscuridad…


Santo Domingo de Cobán; 15 de octubre de 2,016

Referencias:
Douglas Gámez, agn.com.gt, Guatemala resignifica acuerdos de Paz de 1,996 y define nueva agenda.
Fotografía tomada de goberchimaltenango.gob.gt





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