Por jlriveirof
La expresión
latina que lleva por título el presente artículo significa “la suerte está echada” y fue
atribuida por Suetonio a Gaius Lulios Caesar, también conocido como
Julio César; de quien se dice, la pronunció
después del toque de las trompetas, antes de cruzar el puentecillo del río Rubicón, que en esa época dividía Italia y la provincia de la Galia Cisalpina.
Antes de hacerlo exclamó: “Marchemos a
donde nos llaman los signos de los dioses y la iniquidad de los enemigos.”
“Alea jacta est” –la suerte está echada– al pasar hacia la otra orilla
del río el referido militar, creaba
el contexto adecuado, para dar cabida
a la segunda guerra civil romana, en
contra de Pompeyo Magno, que lideraba
una facción tradicionalista y conservadora del Senado romano. Eran los años
49-45 a. C.
Ávido del poder y de las mieles que se derivan
de éste y confiando más en la suerte que
en su escasa preparación para ese evento; Julio César, contraviene disposiciones senatoriales y; haciéndose
acompañar de un gran ejército bien
armado y motivado por los cuatrocientos mil sestercios ofrecidos si ganaban la
batalla, atraviesan el Río Rubicón y
desata una gran conflagración, conquista la Galia –Francia, Suiza, Benelux y
gran parte de Alemania- y vence al ejército de Pompeyo; al concluir con éxito
esa y otras misiones, es coronado con laureles y nombrado Emperador de Roma. Le
gustó tanto lo que consiguió entre tanto poder, mezclado con los placeres y los
teneres propios de cargo que ostentaba que; quiso perpetuarse en el poder y
convertirse en un “imperator perpetuus”...
Con estas operaciones
bélicas llevadas a cabo de forma exitosa; la suerte y los dados, están echados
a favor de Julio César y las glorias que vienen aparejadas con ese miserable
golpe de suerte llamado poder, le empiezan a llegar a manos llenas.
Narra Suetonio que “cuando celebró sus victorias sobre
el Ponto, se advertía entre los demás
ornamentos triunfales un cartel con las palabras VENI, VIDI, VINCI” que quiere
decir: llegue, vi, vencí.
A siglos de
distancia de aquellos acontecimientos socio políticos; en
América Latina, tierra fértil para las
fechorías y la impunidad, siguen
existiendo e insistiendo los políticos empecinados con “llegar, ver y vencer” con tal de
hacerse del poder a costa de lo que sea,
muchos de ellos; igual que Julio César quieren convertirse en “imperator
perpetuus.” Como lo hicieron: Manuel Estrada Cabrera, Jorge Ubico Castañeda,
Efraín Ríos –de sangre- Montt y Jorge
Serrano Elías; en Guatemala.
Los hermanos Castro en Cuba, el asesino Augusto Pinochet en
Chile, Aparicio Méndez y Juan María Bordaberry en Uruguay, Gustavo Rojas
Pinilla en Colombia, Joao Bāptista de Oliveira Figueiredo en Brasil, Alfredo
Stroessner en Paraguay, Hugo Banzer Suarez y Evo Morales en Bolivia, Juan
Velasco Alvarado en Perú, Marcos Pérez Jiménez, Hugo Chávez y Nicolás Maduro en
Venezuela, Manuel Antonio Noriega en Panamá, Anastasio Somoza Debayle y el
iletrado de Daniel Ortega en Nicaragua, Tiburcio Carias Andrino en Honduras,
Porfirio Díaz en México y Jorge Rafael Videla en Argentina, tan solo por
mencionar algunos.
Cabe destacar que la inmensa mayoría de estos energúmenos,
contaba con un alto grado militar y una
negra hoja de vida, más negra incluso que sus propias conciencias, si es que la
tenían...
En otros
Organismos del estado guatemalteco también se quiere optar por lo mismo. Un ejemplo preclaro lo tenemos en
el judicial; las mafias con olor a perfume de mujer, se han organizado impunemente y continúan bregando en las putrefactas
hieles de ese miserable poder temporal, con su representante bien empoderada y enquistada en el ejecutivo.
En el legislativo –la cuna de todos los males- los truhanes,
están “echando los dados” para hacerse
del poder de forma continuada.
Siguiendo la suerte de Julio César; algunos, salieron de su ciudad natal y atravesaron más de algún
río, aunque para nada emblemático
como lo fue el Rubicón, para probar toda clase de suertes...
Los que salieron
del nor-oriente para hacerse cargo de su di-puta-ción, atravesaron el putrefacto
Río las Vacas, para ingresar a la capital.
Los que salieron del sur-occidente,
atravesaron el Río Villalobos para hacer lo mismo que los primeros...
Estos ríos; al igual
que el Rubicón, también cambian su color natural según avanzan en su
trayectoria.
Así como las aguas del
Rubicón se tiñen de rojo rubí, al
desplazarse en cuencas arcillosas de ese color que les da ese matiz, el Villalobos y las Vacas también cambian su
color y se tiñen de verde olivo,
merced a las toneladas de excretas y
aguas servidas que la Ciudad de Guatemala y puntos circunvecinos arrojan a esas
cuencas todos los días, contaminando todo lo que encuentra a su paso hasta
desembocar al mar.
No está demás hacer mención que el río Motagua, en menor cuantía que el Xequijel, fue teñido
de sangre con tanta muerte extrajudicial en tiempos del déspota militar Carlos
Manuel Arana Osorio, alias el chacal de
oriente o el carnicero de Zacapa, cuyos cadáveres que se estiman en 15,000, que en su mayoría flotaron en sus márgenes a mediados de los 60ss y principios de los
70ss...
Con esas hojas de
ruta entonces, los –in– dignos
representantes de nuestros pueblos; al “echar los dados,” van con un objetivo
en común: enriquecerse lícita o ilícitamente, con todas las artimañas que
tengan cabida en sus descerebradas cabezas; para que al final puedan decir;
con un orgulloso timbre de voz: “marchemos
hacia dónde nos mandan los signos de los dioses —especialmente Mammón, el
dios de las finanzas especulativas— “Alea jacta est” “la suerte está echada”...
Y al parecer; en
el parlamento, “la suerte está echada,” con la renuncia a
la candidatura a la Presidencia,
presentada por el líder de una horda
congresil, cuyos miembros tienen más picos que una estrella. Al hacerse a un
lado estos individuos, le ceden el paso
al macho cabrío que actualmente preside el parlamento —en la cultura cristiana
el macho cabrío está asociado al diablo e involucrado en ritos y
aquelarres— para que continúe al mando,
siempre marcando el paso al compás del tamborilero del gobierno estadounidense,
sin ton ni son, para seguir cumpliendo
las órdenes que todos los días le llegan en inglés; según comentarios vertidos por él, en fechas
recientes.
En el congresillo
entonces, marchan hacia dónde los mandan los signos del dios Mammón, “han
tirado los dados” y “la suerte está echada”...
Santo Domingo de Cobán; 05 de
Noviembre de 2016
Referencias:
Cayo Suetonio Tranquilo, edición eBooket, Los doce cesares,
Wikipedia.
Imagen tomada de: http://pensamientosinutiles.blogspot.com/2015/07/el-camino-hacia-la-exclusion-de-grecia.html?m=1

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