Por jlriveirof
En los medios modernos de comunicación siempre
he notado los comentarios de la gente que le echa la culpa de todos los
desmadres ocurridos en el mundo, ya sea a la izquierda, o a la derecha -o al
diablo- como estos la conciben. Juicios
que muchas veces no son los más adecuados y que podrían dar lugar a que
cualquier “experto” nos encuadre en la categoría de los Homo Videns, que, en el
pensamiento de Giovanni Sartori, se concibe como “una criatura que mira pero que no piensa, que ve pero que no entiende.”
Una categoría hacia donde muchos
hemos transitado cuando comentamos sobre cuestiones que desconocemos, cabalgando a pasos apresurados del Homo Sapiens Sapiens al
Homo Videns; en virtud de nuestro pensamiento, un pensamiento que a veces deja
mucho que desear y que evidencia analfabetismo político de nuestra parte…
Algo percibió Bertolt Brecht al percatarse sobre esa ignorancia política
de la que muchos adolecían en su tiempo, cuando dijo:
“El peor analfabeto es el
analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos
políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio de las alubias, del pan,
de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios dependen de decisiones
políticas.
El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el
pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace
la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el
político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y
multinacionales” …
A pesar del tiempo transcurrido desde que
Brecht externó ese planteamiento; aún mantiene su frescura y sigue siendo muy
actual y muy puntual. Es un pensamiento de alturas y por lo mismo podría marear
a muchos…
No fue pensado en el político que practica la
política para vivir de ella, aquel que se cree político profesional y, que
piensa en la política como si ésta fuera una profesión, ya sabemos que, al
menos en Guatemala; la mayoría de sujetos que viven de la política, les falta
cultura, educación e instrucción y por eso; son ignorantes en extremo...
El pensador lo dijo por la gente de a pie, aquellos que elegimos a los
políticos y delegamos en ellos el poder, cada cuatro años, a través del
ejercicio del sufragio y que al hacerlo; elegimos a lo peor de lo peor, dada en
gran parte, a nuestro analfabetismo político…
El analfabeto político es aquel que prefiere no votar porque detesta
hacer colas, detesta a los políticos –y quien no– y ha perdido la fe en la
política y en las personas que en ese bregar, hacen tanta promesa, después
incumplida.
En mi caso concreto, cada vez que
se acerca el proceso electoral he de escuchar la misma cantaleta de siempre;
proveniente de mis padres, parientes, amigos y conocidos; más o menos en los
siguientes términos: para qué votar por la misma porquería de siempre…
otra vez; son los mismos
mamarrachos de antaño, engañando a la gente para reelegirse y; los adefesios
que ya llevan mucho tiempo en esos cargos, hasta el día de hoy, solo han
llegado a convertirse en “ricos cerdos capitalistas,” sirviéndose del pueblo y
del puesto, pero por el pueblo, que fue quien los eligió, no han hecho ni pura
rebanada, por supuesto, lo anterior expresado eufemísticamente; para escribir,
políticamente adecuado…
¿Acaso no ven al doctor Sulfatiazol, –nombre
imaginario para proteger al truhan– aquel que saqueó al IGSS en tiempos del
FRG, hoy paseándose como Pedro por su casa, sin ningún pudor y vergüenza;
conduciéndose él y su familia en autos de lujo?...
Y así; la lista de politicastros
que han llegado a altos puestos para servirse del pueblo que los eligió a
cambio del oro y del moro, ofrecidos durante la campaña; son legión…
¡Duras son sus críticas!... y no
dejan de tener razón. No obstante, no
participar en la política y seguir siendo un analfabeto político no es la
solución…
Ahora bien, es importante dejar claro que cuando hablo de participar en
política no me refiero a la política partidista, esa será insana hasta que no
se haga una reforma profunda a la ley electoral y de partidos políticos y
mientras se tenga que invertir cuantiosas sumas de dinero, para agenciarse de
una curul, una alcaldía o por cualquier puesto de elección popular. Quienes
hacen eso son peor que ajiotistas y al llegar al puesto que pretenden, lo
primero que harán será recuperar su dinero. Mientras las reglas sean esas, la
participación en política partidista será insalubre.
Además, cualquier persona que tenga
en la sociedad una profesión u oficio digno y que sea practicante asiduo de
valores humanos y cristianos; se abstendrá de marranear en esa porqueriza en la
que se ha convertido la palestra política.
Con los políticos de turno, podemos
percatarnos, cuán equivocados estábamos durante el período eleccionario.
Escogimos precisamente no a los más inteligentes, sino a los más brutos. Si
fuera factible medir su inteligencia cognitiva y emocional nos daríamos cuenta que
verdaderamente son así.
En ellos se aplica el pensamiento
de los antiguos que decían: “Dios te de suerte hijo, que el saber, poco importa,”
una máxima que queda como anillo al dedo para la inmensa mayoría de políticos
de turno.
Pues bien, en estos tiempos actuales, basado en la premisa de Brecht,
considero que sí realmente queremos salir de la ignorancia política, para ya no
seguir optando por políticos corruptos, ignorantes y serviles, tenemos que
empezar por lo básico. En mi caso particular lo primero que hice fue investigar
las razones de mi pensamiento político y el resultado lo encontré haciendo un
cuestionario político en el Diagrama de Nolan; mismo que cualquiera puede
realizar en breves minutos ingresando a la página de http://www.testpolitico.com/
Asimismo; debemos y tenemos que ser autodidactas, documentándonos lo
mejor posible para conocer a todos y cada uno de los aspirantes a los
diferentes puestos de elección popular. Hoy; con los medios modernos de
comunicación, esta no es una tarea difícil. Si el candidato es una persona de
nuestro anterior conocimiento, no tendremos mucho problema, sobre todo si el
mismo es un ciudadano ejemplar, en virtud de su profesión u oficio.
Por la pluma se conoce al pájaro, reza el
refrán popular…
En la medida en que las oportunidades lo permitan,
es importante leer algo sobre política. Yo me atrevería a recomendar: La
República de Platón, Política y ciencia, El Político y el Científico; ambas de
Max Weber. La Política, de Aristóteles. En busca de la política de Zigmunt
Bautman. Ética y Política de Gerardo Ávalos Tenorio. Leviatán de Thomas Hobbes;
entre otros, que el amable lector considere pertinentes.
Pero; para ir “timil, timil,” –despacio, despacio– como decimos en Cobán;
en idioma maya kekchí; leamos, El Político, de Azorín. Pequeño y sencillo,
grande y profundo a la vez.
En sus páginas José Martinez Ruiz, conocido en
el mundo de la literatura como Azorín; perfila de forma sencilla y amena, las
virtudes que ha te tener cualquier persona que quiera servir a sus semejantes a
través de la política, entendida esta como ciencia, arte y diplomacia, cuando
su norte orientador sea siempre; la búsqueda del bien común…
¡Menuda tarea verdad! Cualquier sacrificio valdrá la pena para librarnos
del peor de todos los bandidos como enuncia Brecht y que es “el político corrupto, mequetrefe y lacayo
de las empresas nacionales y multinacionales” …
Pensemos lo que escribió alguna vez José Martí:
ver después no vale, lo que vale es ver
antes y estar preparado…
Santo Domingo de Cobán, 13 de noviembre de 2017

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