Por jlriveirof
Con motivo de la celebración del octavo aniversario de un
grupo de alcohólicos anónimos, ubicado en la Ciudad de Cobán, fui invitado por
el pleno para disertar una plática sobre los "Cuatro Gigantes del Alma.”
Que según describe el autor del libro con el mismo nombre, psicólogo y
psiquiatra español Emilio Mira y López; son: el miedo, la ira, el amor y el
deber. De tal guisa que, tuve que indagar palmo a palmo las páginas del libro en cuestión, para libar de la investigación científica del
autor, y poder conyugalizarla con mi
experiencia personal, tomando en consideración que tales gigantes, son
inherentes al ser humano.
Pues bien, para
ilustrar a las personas que no tienen problemas con las bebidas espirituosas,
es menester que sepan que los grupos de alcohólicos anónimos, fueron creados
con la única finalidad de ayudar al enfermo alcohólico a dejar la bebida y frenar los duros embates que causa el
alcohol, y nunca como ahora, coadyuvan en
su reconstrucción y rehabilitación. Ayudan a recuperarlo física, mental y
espiritualmente para insertarlo de nuevo a la sociedad y pueda ser útil a la
misma.
Ya desde los tiempos
antiguos se deduce de las Sagradas Escrituras
que hay que “despojarse del hombre viejo con sus obras y revestirse del hombre nuevo, que se va
renovando hasta alcanzar un conocimiento perfecto, según la imagen de su
Creador”. –Colosenses 3, 9-10-
Nunca como ahora
las ciencias y la técnica están al servicio de las personas, para ayudarnos y
servirnos en la erección de ese nuevo hombre. Hoy, mas que nunca, según lo
explicita el doctor Mira, los cultores
de la caracterología, la tipología, la antropología y la personología nos
ayudan para mejorar nuestra apariencia física y el temperamento.
Hoy, mas que nunca nos es útil el famoso aforismo de
Sócrates, “conócete a ti mismo,” porque solo conociéndonos, podemos averiguar
cuales son nuestras fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas. Y al
conocernos tal cual somos despertamos, según dijo el doctor Carl Gustav
Jung.
Pues bien, para hablar de la persona que somos, tenemos que estar
al tanto de ella y para estar al tanto
de ella, tenemos que estudiarla. Encontramos que por medio de la reflexión filosófica podemos evaluar de forma asidua nuestra propia vida,
en virtud del pensamiento socrático de que una vida no examinada no vale la
pena vivirla…
En ese ideal, de
reconstruir al hombre más humano, el doctor Mira y López hace alusión de las
emociones primarias que nos embargan y nos enajenan como lo son: el miedo, el gigante negro, la ira, el gigante rojo y el amor, el gigante
rosa.
Cuando no sabemos gobernar estas emociones, las mismas pueden
mordernos y remordernos y ocasionarnos grandes sufrimientos que nos puede
llevar incluso, al suicidio…
En ese orden de ideas,
conozcamos sus causas y sus efectos para librarnos de su yugo, aunque sea de forma parcial
y muy pobre, un yugo esclavizante,
alienante y de fatales consecuencias. Como suele serlo, esa ingrata enfermedad
del alcoholismo.
El miedo: según el diccionario es una emoción que causa una sensación de
angustia ante un peligro real o imaginario, pasado presente o futuro. Está
asociado con el terror y la ansiedad. Este gigante negro es tan antiguo como la
misma humanidad, dícese que Dios introdujo el miedo desde los albores de la
vida, de tal suerte que muchos le temen a la vida misma y por eso están metidos
en brujerías, buscan adivinos o pitonisas para que les lean la suerte, el
horóscopo o les tiren las cartas del tarot, para ver que les trae la suerte.
Muchos le temen a la muerte, porque le temen a lo desconocido, esa dama del
alba que se hace presente cuando muchos no la esperan y por la pena que trae consigo,
muchas veces nos abruma, más de la cuenta. Es el gigante de las carencias,
tenemos miedo a no tener un techo y abrigo, a que alguien nos quiera, a
fracasar en la tentativa de alguna empresa y por eso terminamos desarrollando
un complejo de inferioridad que nos convierte en personas supersticiosas y
envidiosas.
Los miedos no permiten a muchos, salir a trabajar un viernes
13, desistir si un gato negro se
atraviesa en su camino o desviarse en virtud que, para muchos es el augurio de que algo malo va
a pasar, soñar serpientes, el canto de los gallos antes de la media noche, con
el canto de la lechuza muchos dicen que alguien morirá, especialmente si es
indígena, etcétera.
El miedo cuando no
es vencido causa muchos dolores y penas que nos puede llevar incluso a
transitar esas negras veredas del ser al no ser, es decir a la muerte. Ya
dentro del proceso de recuperación de la enfermedad alcohólica, se le teme a
las otras enfermedades que se derivan por no cuidad de la salud durante la
etapa de la ingesta: gastritis, ulceras, gota, reumatismo, cáncer, shock
hipovolémico consecuente a accidentes, ácido úrico, o quedar en un estado de
idiotez a causa de tanta ingesta alcohólica,
etcétera. El miedoso pretende ocultar el miedo siendo vanidoso,
hipócrita, mentiroso.
La ira: Brota de las negras entrañas del miedo y es un
termino de origen latino que se refiere a la furia y la violencia. Es un
conjunto de sentimientos negativos que genera enojo e indignación, es una
emoción que nos acompañara el resto de nuestras vidas, está presente casi en
todos los acontecimientos de nuestra existencia. Este gigante rojo se hace
presente cuando somos tratados injustamente, cuando son vulnerados nuestros
derechos, cuando no alcanzamos nuestras mas nobles aspiraciones y alguien nos
trata de fracasados. Cuando se asocia con otras emociones como el amor, nos da
los celos, cuando se asocia con el deber
nos da la intolerancia. Dentro de las consecuencias negativas que nos da la ira
están las siguientes: actuar impulsivamente, sin pensar con claridad y por eso
nuestras reacciones son hepáticas. Nos quita la salud física, mental y
espiritual, genera en los demás una impresión negativa de nosotros mismos y
favorece el desarrollo de las enfermedades cardiovasculares.
Las caretas mas
comunes con que se disfrazan las personas iracundas son la critica, critican
especialmente al que está ausente, hablan mal de su prójimo, de su grupo y por
eso hacen turismo espiritual de grupo en grupo, sin encontrar paz en ninguno de
ellos, pues no son las personas ni los grupos los causantes de su malestar,
sino el diablo que llevan dentro. Son irónicos y demuestran fácilmente su
descontento, casi siempre son aquellas personas que hablan casi a gritos,
golpean las mesas o el ambón y tratan de humillar mediante la burla a la
persona que ellos creen que es su adversario, especialmente al de reciente
ingreso que pide no palos sino ayuda mutua para incorporarse al programa,
regularmente es cobarde, a base de gritos esconde el miedo y el fracaso que
lleva dentro. Es soberbio, y su voz generalmente es ahuecada y sus ademanes
altaneros, su porte provocativo y su actitud negativa. Conviene recordarle al
iracundo, que ni su violencia, ni su ofuscación, ni su intransigencia son
signos de superioridad vital, todo lo contrario, son signos de inseguridad,
falta de fe en si mismo y autodominio.
El amor: ¿Quien no sabe de amores? ¿Quién no ha sufrido de
amores? Se ha escrito tanto, que demás
está describirlo. Nace colosal, con
frenesí ciega la mente de repente y en éxtasis se desborda el que se enamora.
No obstante, hay que describirlo, aunque nos decantemos buscando una
definición, tiene tantas, distintas y distantes y por ello, es absorbente y
posesivo. Inherente y eminente. En virtud de lo anterior, posiblemente es la única fuerza que pasa por encima de todos
los obstáculos que se le cruzan por delante. Dice el doctor Mira que el amor es
bifásico, desde el punto de vista biológico claro está. Y por eso el enamorado
es mas viviente y más moriente, más pleno y más vacío, más turgente y más exhausto.
Sin entrar en
detalles científicos respecto del amor, un compañero a quien llamare Juan
Pérez, dice que en las fases del proceso
amoroso, la mayoría de hombres en su
intento de enamorar, pasan a la fase
ofensiva, como un conquistador. Palabras suaves y coquetas, haciendo resaltar
los valores personales y materiales, pero que en la mayoría de los casos, corteja
en virtud del premio que desea obtener y que no es más que acampar por largo
tiempo en el monte venusino de la
amada, a cuyo poblado atribuye una fuerza superior a los 500 caballos, y que en
virtud de tal poderío ha habido guerras y rumores de guerras. Para ilustrar ese
punto valga recordar a la Malinche, que con sus encantos conquisto al
conquistador Hernán Cortéz, facilitándole la conquista de México. Helena de
Esparta, esposa de Menelao, raptada por Paris, lo que origino la guerra de
Troya. Cleopatra de Egipto, quien por sus encantos Marco Antonio cede
territorios de Roma a Egipto y por eso el senado le declara la guerra. Mesalina que en virtud de sus encantos sobre Claudio, se valió de ese poder de los 500
caballos de fuerza para lograr objetivos personales, recobrar su posición
social y hasta ejecuciones. El amor entre los reyes católicos Fernando e Isabel
de Castilla, que acabo con 770 años de conflicto. El sultán Shahriar de Persia
de quien se dice asesino a 3000 esposas y solo lo logró doblegar y domesticar
el monte venusiano de Scheherezade, quien dio origen al cuento de las mil y una
noches. Sansón y Dalila entre un largo etcétera.
A esa lista, podrían incluirse las guerras y batallas campales
de tipo personal, que han tenido lugar por vivir una vida ingobernable a causa
de esos 500 caballos de fuerza
mencionados con anterioridad y que
es la raíz genital del amor, extintas quizás, gracias a la acción y al efecto
del tiempo, por lisis y por las crisis
internas y externas que hoy nos hacen recordar un mismo infierno pero con
diferente pinga…
Santo Domingo de Cobán, 23 de mayo de
2018
Fuentes:
Emilio Mira y López, Cuatro gigantes del alma, decimocuarta edición, Ediciones
Lidiun, Buenos Aires, 1994
Y el cuarto gigante?
ResponderEliminarLo mencionó pero no hay más.
Tiene razón; le haré una edición, haciendo un añadido sobre el cuarto gigante. Saludos cordiales
ResponderEliminarsaludos, AA no solo ayuda a los alcoholicos tambien a Drogadictos, he visto cientos de recuperados de las drogas tambien. saludos
ResponderEliminar