domingo, 4 de noviembre de 2018

“¿Quién dice la gente que soy yo?”


Jlriveirof

     De  las entrañas de Cesarea de Filipo sale vertiginoso uno de los más grandes afluentes  que alimenta al río Jordán por su tránsito. Ahí mismo, y con el mismo ímpetu con que irrumpe el manantial,  que dicho sea de paso, en su paso,  fertiliza el área y la convierte en  atractiva y útil,  el Maestro de Galilea lanzó dos preguntas  poderosas  a sus discípulos; que, en este tiempo presente sorprenderían a los estudiosos de la ciencia administrativa y a muchos gerentes y altos ejecutivos, de empresas certificadas por mantener las más altas normas de calidad en el giro de su negocio.
Sin duda alguna,  Jesús sabía lo que los altos directivos saben en este tiempo, y es que para incidir en el desarrollo de cualquier ambiente, es importante contar con la opinión crítica, objetiva y constructiva de las personas que lo rodean, con el propósito de encontrar la satisfacción personal. Quizás por eso Jesús interroga a sus discípulos, diciendo: << ¿Quién dicen los hombres que es el hijo del hombre?>>  <<Y ustedes ¿Quién dicen que soy yo?>> -Mateo 16, 13-20-  
     El juicio que los discípulos hacen en este caso particular sobre la misión del  Maestro de Galilea, pudo haber afectado el desarrollo de su actividad, en su tránsito por  aquellas viejas comarcas y caminos agrestes de Palestina,  en el siglo I de la era cristiana.
Aunque  somera la apreciación que pide se le haga en aquel tiempo, fue una  evaluación que hoy día se conoce como feedback de 360°. 
Esta evaluación  es una herramienta administrativa que cada día es utilizada por más empresas, porque sirve para medir el desempeño personal y las competencias o conductas, pretendiendo mejorar el desempeño y  las conductas, y a la vez permite obtener información para poder tomar, las mejores decisiones a futuro.
Con ese pensamiento prospectivo, Jesús  iluminó  su misión, con la luz que arrojan los mañanas posibles…
Naturalmente,  lo que pretendió  fue obtener aportes de todos los ángulos, por medio de sus discípulos, porque sabía que ellos   hablaban con toda clase de personas, en cualquier lugar y bajo cualquier circunstancia, ya sea ésta favorable o desfavorable, y con   la información que   obtuvo preguntando, es que se encontró con una  de las ventajas del mismo: Que la calidad de la información obtenida es mejor.
      En el caso de la primera pregunta: “¿Quién dice la gente que soy yo?" Los discípulos le responden solo aspectos positivos: “Unos que Juan el Bautista, otros que Elías,  otros que Jeremías o uno de los  profetas”. Lo que hizo fue  averiguar lo que pensaban los destinatarios de su misión, aquellos que Él había sanado, alimentado, sacado demonios, resucitado entre tantas otras gentes que les hizo el bien, pero también de los que no comulgaban con El…
Aunque también se encontró con una de las desventajas que tiene el método, y es que sin lugar a dudas chocó con opiniones adversas, en virtud que muchas personas decían de él, que era borracho, comilón, inclusive algunos de sus familiares pensaban  que estaba “fuera de sí”,  es decir, loco y, otros aseveraban que se juntaba con los  pecadores públicos de su tiempo, tales como los recaudadores de impuestos y las prostitutas, cuyos oficios se parecen en mucho, inclusive en este tiempo.  Lo que civilmente  sigue siendo mal visto.
Otros personajes que tampoco pensaban nada bueno de él, fueron los escribas y fariseos, con quienes no pocas veces discrepó  por hipócritas.  Algunos decían que traía un demonio dentro.
     En el caso de la segunda pregunta en cuestión: Y ustedes, ¿Quién dicen que soy yo? Solo  Pedro contesta: “Tu eres el Cristo, el hijo de Dios vivo”. Pero Él pide que no digan nada a nadie.
Los demás prefirieron no externar opinión, incluido Judas Iscariote, quien se habrá mordido la lengua para no hacerlo…
Esas dos preguntas constituyen un requisito bastante básico de la técnica de Feedback 360°.
El objetivo principal de esta técnica, afirma Claude Lévy-Leboyer, reside en “comparar la percepción que tiene el participante de sí mismo con la descripción de los demás”.
 De tal manera que después  del feedback dado a Jesús, éste pudo haber hecho más efectiva su misión de la predicación, su objetivo de instaurar el Reino de su Padre y mejorar sus competencias conversacionales,  tomando en consideración los destinatarios que tenía por delante.
     Hoy día esta práctica es bastante común, obviamente ha sido tecnificada y ha sido llevada al ámbito empresarial, pero casi siempre es utilizada con el personal subordinado,  y tiene como intención conocer de primera mano cómo una persona concreta, puede desarrollarse dentro de la institución. Muy rara vez es visto que un alto directivo se someta  al escrutinio de los demás con tal de fortalecer su eficacia, mediante su uso.
     Si hoy, cualquier ejecutivo le preguntara a sus subalternos o a sus homólogos, las mismas preguntas que Jesús hizo, pero de forma presencial y oral, clara y sencilla, tal y como Él lo hizo en su tiempo, y no anónima como suele suceder hoy día, sobre: ¿Quién dice la gente que soy yo? Y  ustedes ¿Quién dicen que soy yo? ¿Qué respuestas se obtendrían?
Quizás más malas que buenas…
     Sin embargo, el ideal sigue siendo el mismo que en tiempos de Jesús. Y es, que en la tentativa de cualquier empresa la gente diga, lo que se dice de El en las Sagradas Escrituras: Que “paso por el mundo haciendo el bien” y  que “todo lo que hizo lo hizo bien”.-

Bibliografía referente:
Biblia de Jerusalén,
Feedback 360°: Teresa Pérez Palacios, Técnica de Evaluación del Rendimiento y Desarrollo de las Competencias de las Personas en una Empresa, Universidad Pontificia de Comillas, Madrid.

No hay comentarios:

Publicar un comentario