Jlriveirof
Una
cuarentena, en donde se recuerda la
permanencia en estado de reflexión de Jesús en el desierto, previo a dedicarse
a la misión de la predicación en donde proclamó
su doctrina y pasó haciendo el bien,
estableciendo el Reino de su Padre con milagros y prodigios portentosos, por aquellos caminos polvorientos y parajes
inciertos y remotos de la Palestina de los tiempos idos.
Lo anterior expuesto, demuestra de manera concluyente
que; previo a iniciar su proyecto, se
preparó durante cuarenta días con sus noches, para garantizar el éxito en la
tentativa de su empresa.
En
contraposición; y casi en los mismos tiempos, los políticos “profesionales”
iniciaron su campaña electorera con más
bulla que nunca, para ofrecer a los incautos el oro y el moro, sin ninguna agenda política, ética y moral, y
con más hambre que nunca, defendiendo al
estilo de la vieja usanza, los puestos que hoy ocupan. Motivados casi todos, en el
pensamiento de Hobbes, por conseguir <<un perpetuo e incansable deseo de
conseguir poder, que solo cesa con la muerte.>> Sobre todo aquellos, que
pertenecen al insoslayable y abominable pacto de corruptos…
En un mismo transitar; les siguen los bachilleres en
política, es decir aquellos que comienzan su tránsito por los vericuetos azarosos
de la política, hablando “sin ton ni son” en lugares públicos, mercados
cantonales, interior de buses urbanos y extra urbanos, parques, cargando niños, vistiendo trajes típicos de los lugares que visitan, abrazando ancianos y riendo como el payaso, a diestra y siniestra; para hacer sus ofertas a la carta.
Muchos con su atuendo demuestran que tienen más sombrero
que cerebro en la cabeza, pero al tener más dinero que instrucción, aparecen en
primera línea.
Lo anterior expuesto permite constatar que son muy
pocos los que poseen una preparación
politica, ciudadana, de gestión y conocimiento
de la cosa publica. Otros cuantos con buena voluntad. Y los más, con avidez para ver si se hacen de algún cargo por
elección popular, en virtud que al no dar “pie con bola” en el ejercicio de su
profesión u oficio concreto, intentan hacer de la politica su modus vivendi.
Esas
contrariedades se están dando ya, a pocos días de haber iniciado la contienda;
y son notables los “pecados de palabra,
obra y omisión” que se generan al
contrastar éste tiempo litúrgico de cuaresma con el de la campaña política. La hipocresía, acompañada de otros anti valores,
son la mejor carta de presentación de muchos de esos mercaderes de la politica;
y al igual que los cuatro jinetes apocalípticos, muchos solo dejarán egoístas
conquistas personales, hambre, guerras físicas y verbales y muerte por donde
pasen; como a sido su muy arraigada costumbre. Una hipocresía que suele ir acompañada
de altas dosis de cinismo y arribismo, y da por sentado que en la arena
política se vale de todo, al igual que en la arena en tiempos de Nerón el
incendiario.
No pocos se han despojado hasta la médula incluso, de su
naturaleza humana, y por eso en su praxis van desde la difamación, la injuria, pasando
por las ofensas físicas y verbales, con tal de defenestrar a su contrincante. Al extremo que no
les importa llevarse entre los pies a las familias de sus contrarios, al ser
expuestas al escrutinio publico, con tal de amedrentarlos, avergonzarlos y sacarlos del ruedo político.
En ambas arenas no hay distingo de ninguna índole.
Una inmensa mayoría de damas, demuestran que son todo menos eso, y los
caballeros, que nunca lo han sido.
Al
constatar lo que resulta evidente; se le debe otorgar la razón al extinto ex Presidente norte americano Ronald Reagan; que pensaba que la política por ser la segunda profesión más antigua del mundo, se
parece mucho a la primera. Es decir, a
la prostitución, por sus prácticas
truculentas y viciadas…
Esa aseveración permite
retroceder en dos tiempos, uno relativamente corto y el otro largo. El primero
cuando el autor fue invitado para participar en politica partidista en un
partido político de reciente creación, muy afín a su pensamiento político; y el
segundo concretamente a la penúltima
década del siglo XX, cuando fungía como inspector de saneamiento ambiental,
-años 81-83- en los Centros de Salud de
San Cristobal Verapaz y Fray Bartolomé de las Casas, respectivamente. Y dentro de las actividades inherentes a su cargo,
tenía que visitar las Cervecerías de I, II y III clase, que era el nombre con
que se ocultaba el verdadero nombre de un prostíbulo y los trances que se llevaban a cabo en su interior.
Como una cortesía de la celestina del lugar; que a manera de soborno ofrecía por cada litro de cerveza, la rodaja de algún limón sin jugo, una tapa con sal, unos jocotes igual de rancios que la mayoría de los politicastros; y, unas cuantas
manías con la cascara pegada al fruto, así como está la piel en el rostro de los
gerontócratas en el poder total…
Obviamente,
en virtud de las actividades inherentes al cargo de Inspector de Sanidad, se tenía que tratar de tu a tu con las meretrices del lugar,
para aparentar “estar vigilante” de las
leyes y reglamentos contenidos en el Código de Saneamiento Ambiental; en
similares circunstancias al diario quehacer de doña Desconsuelo de las Porras, que impávida
permanece en la punta del carajo, vigilante del estado de derecho.
Pues bien, presuntamente se velaba porque en la industria de la vagina, -haciendo alusión a la
obra literaria de Sheila Jeffreys- no
se infligiera el código de sanidad vigente. y por ser émulo del novelista,
poeta y escritor escocés Robert Louis Stevenson; bastante aficionado al
alcohol, durante esas inspecciones oculares sanitarias que se hacían en y a los
antros, incluidas las señoritingas del lugar, no era difícil convertirse en el
Señor Hyde, con su trastorno de identidad disociativo, después de ingerir algunos litros de cerveza, que
al subir el efecto a la cabeza, se puede llegar a perder la memoria, y según el
ambiente, se puede llegar a adquirir dos o más tipos de personalidad, así
como lo hacen la mayoría de los políticos en este tiempo; que a
imitación de Harry, el lobo estepario, poseen más de dos…., una de serpiente, una de lobo rapaz, y otra de zorra...
Pues en
esos trances que se dan en ambos antros, el de la política y la prostitución; no resulta del todo imposible constatar que
las triquiñuelas de los políticos se parecen en mucho a la de las
sexo-servidoras; en ambos grupos se obtiene la capacidad para sumergirse hasta el fondo en esa
fetidez característica de los antros. En ambos entornos es inexistente un código ético; y eso les permite robar, mentir,
engañar, engatusar, falsear e intrigar, ilícitos todos que ahí se consideran
gajes del oficio.
En ambos oficios, las formas tradicionales de
organizarse han evolucionado, al extremo que ambos negocios son “un mercado
global multimillonario” y constituyen un
poderoso sector comercial -en donde todo tiene precio y es vendido, inclusive la dignidad- integrado a la vida social, política y económica de
los pueblos.
Como sus prácticas son afines, sin duda a menudo se preguntarán: <<¿Y por qué debo ser moral?>>
La respuesta que se pudiera obtener da pie para
pensar sobre el por qué su crisis moral,
es hermana siamés de su crisis
ética. Aunque cuestionables, son inseparables.
Ambas
sociedades están hechos a imagen y semejanza del camaleón, <<que poseen
los misteriosos poderes de adaptación inmediata de ese animal, es una constante
en este período, al punto de la trivialidad.>>
"Al ser la politica la segunda profesión más antigua del mundo, se parece mucho a la primera." Es por eso que sus huestes discriminan el acto de razonar y privilegian todo lo que es deshonesto, sucio y lascivo.
Es por ello que muchos no pasarán por el mundo haciendo el bien...
No hay comentarios:
Publicar un comentario