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La metáfora en cuestión, viene al caso poco tiempo después de que el presidente de
Guatemala, afirmara en una
radio emisora evangélica, que él era
el presidente por quien más ha orado el pueblo guatemalteco. Una afirmación que
a todas luces resulta risible porque a pocos meses que le quedan para terminar
su mandato sin mandato, es evidente que al igual que el párroco de la anécdota,
a este personaje no se le nota en lo absoluto que el Espíritu del Señor esté
sobre él; y por supuesto es un timo afirmar que es la
persona más orada por los guatemaltecos,
si así fuera lo que dice sería coherente con lo que hace. A menos que las oraciones que le hacen, sean
echadas en saco roto porque no acoge y
no acepta estar en gracia de Dios…
Lo anterior me
recuerda las oraciones, ayunos y el
trance en los que un pastor evangélico entró, previo a cerrar los ojos e imponer las manos sobre “la pecaminosa y
endiablada humanidad” de un conocido homosexual; según sus propias palabras, cuando clamó y exclamó a viva voz, oró y cruzó los dedos
para que las frases proferidas no sé si en sánscrito,
latín, griego, hebreo o arameo antiguo; surtieran
su efecto, frases sin sentido que según
los incautos testigos oculares y presenciales del trance en cuestión, el
cabrero poseía el “don de lenguas”, y gozaba del favor del Altísimo para hacer este tipo de
trabajos; no obstante, en nuestra población es más conocido por la lengua que
tiene y esa verdaderamente si es un don…, en virtud de su capacidad para
enmarañar a toda una comunidad y causar división entre la misma.
Como se pudo observar,
después de que el pastor en mención, entrará en trance y se pusiera en comunicación
con los siete espíritus que rigen el más allá, clamó y exclamó al cielo para
que “su oveja gay” volviera al redil de los machos cabríos, aduciendo que el
homosexualismo es obra de satanás y que algún pingo con la misma desviación lo tenía en esa condición.
Es importante hacer mención que la oveja descarriada estaba a
gusto con su estilo de vida homosexual; y en cada “yo te reprendo espíritu
inmundo para que en el nombre de Cristo abandones este cuerpo de varón” de
parte del pastor, él refutaba diciendo: quiero ser gay, quiero ser gay, quiero
ser gay..., una frase que repitió setenta veces siete, es decir infinidad de veces. Obviamente hasta el día de hoy, sigue siendo lo que tanto anhela y las oraciones del pastor pusieron pies en
polvorosa…
Algo así pasará en
la mente del presidente en cuestión, por más que hagan jornadas de oración de
parte de las más de mil y una secta de
corte neo pentecostal que hay en el país; y que infaustamente avalan todas sus felonías, él seguirá siendo la antítesis
de lo que dijo durante su campaña política: “Ni corrupto, ni ladrón”. Su
actuación se empeña en demostrar que está a gusto
liderando el llamado pacto de corruptos, feliz practicando toda clase de actus nefandus, y como el rey Midas
convirtiendo en oro todo lo que se le pone enfrente, en insensato contubernio
con otros actores políticos impresentables e innombrables por abyectos.
Por todo eso y más, cualquier persona con cuatro dedos de frente, podría conjeturar que en su iglesia practican una religión vana,
apócrifa e infecunda; toda vez que resulta evidente que en ella, el falso ungido, no ha alcanzado la plena configuración con
Cristo y una perfección sobrenatural. Amén de que si en la casa de estudios
superiores que según presume le confirió un diplomado en teología, le enseñaron
verdadera teología.
Resulta paradójico
entonces y un timo, que él diga que es
el presidente más orado por los guatemaltecos, y que todavía crea en el canto
de sirenas, cuando carteristas espirituales le dicen al oído que él es el “escogido
de Dios” para gobernar Guatemala.
Cuando Jesús fue ungido por Dios con el Espíritu
Santo para predicar la buena noticia y liberar a los cautivos; lo hizo bien y
por eso se dice que paso por el mundo haciendo
el bien. Del presidente nadie podrá
decir que paso por los caminos de la historia patria haciendo el bien, y que
todo lo que hizo lo hizo bien. En el
mundo civilizado todos saben que desde
sus comienzos en la política disoció la fe de la cultura, la ética, la moral y
la razón.
Esas
consideraciones y esos excesos nos llevan a la creencia de que
él; metafóricamente hablando claro está,
ya mató a Dios, quizás emulando a Jean Paul y a Nietzsche, pero
con la diferencia abismal que ellos lo hicieron para ser libres. Él, para ser esclavo del artificio y oropel
del que es acólito.
Muy a pesar que en su desempeño apela a
un Dios de misericordia y de bondad, su forma para
relacionarse con El no es creíble, por ello sus mitos y sus ritos, dan pie para iluminar sus futuros
posibles con la luz que arroja la filosofía de la religión y la fenomenología
de la religión, para poner en relieve que quien presume de ser el
más orado por los guatemaltecos, no tiene puesta su confianza en Dios, sino en
una cúpula corrupta militar; en una caterva de diputados y jueces perniciosos en extremo, y en unas oligarquías nacionales y transnacionales que en pocos meses dejaran de verlo como un
aliado presumiblemente estratégico.
Al absolutizar lo
profano y relativizar lo sagrado como ha sido su costumbre durante estos casi
cuatro años, demuestra de manera concluyente que su entrega a los demás es
totalmente nula; no sabe que ese sentimiento de oblatividad, es condición
sine qua non para construir el reino del más allá, en el más acá, aquí y ahora…
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