lunes, 29 de julio de 2019

<<¡Eureka!, ¡Eureka!>>...




Jlriveirof

     Como diría el bachiller Sansón Carrasco al hidalgo caballero de la Mancha <<Nunca segundas partes fueron buenas>>, no obstante, dimos continuidad a un taller iniciado una semana antes, para fortalecer los conocimientos previos sobre integración, arraigo y preparación de nuevo personal de ventas, para incorporarlos después de su capacitación, al seno de la organización. Tales conocimientos están almacenados en la memoria, y fueron adquiridos de forma sistemática pero por azares del destino, muchos vienen siendo ejecutados a troche y moche.<<He ahí la cuestión>>, objeto de esta segunda parte, para la cual hacemos caso omiso a la sentencia del bachiller Sansón Carrasco, al considerar que el taller en mención, superó las expectativas que a priori se tenían, y  que para su desarrollo, fuimos instalados en el Hotel Finca Filadelfia, contiguo a la Ciudad de Antigua Guatemala. Un hotel de lujo para gente de lujo, concibiendo la palabra lujo partiendo de su concepto etimológico, misma que proviene del latín luxuria, que significa “dar demás”. En este caso, tanto los patrocinadores del evento, el hotel en sí, la expositora y los destinatarios de la misión, dimos demás…


     Los receptores de tal faena, fuimos el grupo inteligente de Seguros GyT, denominando así al grupo de gerentes de ventas de agencia, porque demostramos de forma colectiva ser más que la suma de las partes. Grupalmente, no restamos capacidades, por el contrario, vinimos sumando cada vez más, y con los pensamientos externados de forma independiente, evidenciamos que hemos socializado nuestros cerebros en la búsqueda del bien común, dando oportunidad al pensamiento grupal, superando nuestras limitaciones individuales, y homologando nuestros criterios a fin de que el pensamiento sea interesante, intelectualmente correcto, verificable y pueda ser comunicable inmediatamente después, en nuestros lugares de desarrollo.

     Una vez ahí, escuchamos con suma atención, la disertación de una colega mexicana, de nombre Selene Cantú García, que con aplomo y fluidez compartió el éxito alcanzado en la consecución de ese ideal. -integración y retención de nuevo personal-


     Al final de la tarde, cuando ya todos se habían ido, entré en un proceso refractario al no estar de acuerdo con unas viejas prácticas, opiniones y costumbres arraigadas a lo largo del tiempo y, con las que de cierta manera me he empecinado.
Aproveché la soledad, y con una tasa de café arábigo de altura, fuerte en extremo, salí al balcón de mi habitación y con la vista al frente me encontré con esa montaña conformada por tres picos de singular tamaño, mencionada al principio. Lleve a la   práctica un diálogo socrático conmigo mismo al iniciar una larga y tortuosa sesión de autocoaching, haciéndome preguntas poderosas que, con el rigor de los dolores de una parturienta, una a una fue saliendo, hasta dar a luz a la criatura…

     << ¡Eureka!, ¡eureka!>>, diría Arquímedes de Siracusa al celebrar su descubrimiento.  Solo me faltó salir igual que él, corriendo y desnudo a las calles de la Antigua Guatemala, gritando al  sonoro compás de una carcajada,  al descubrir que el “principio de Arquímedes” ha sido puesto de manifiesto en todas y cada una de nuestras batallas, cuando de forma parcial o total hemos estado sumergidos en el fango de la complacencia, y recibimos un empujón hacía arriba. Obviamente hablando de forma metafórica. Y al igual que la corona del rey Herón II, nuestros pensamientos y nuestras acciones pesan lo que pesa el oro puro, aunque parezca a veces que  es en los brazos del artificio y el oropel de la desventura en donde  nos arrojamos   con presteza.

     En mi caso particular, conseguí de forma apoteósica darle vida a una visión diáfana que buscaba afuera, pero que estaba dentro de mí…

No hay comentarios:

Publicar un comentario