domingo, 22 de noviembre de 2020

“Tu poder radica en mi miedo” …


     En la primavera del año 64 de la era cristiana el tirano y extravagante emperador Nerón Claudio César Augusto Germánico, que accedió al trono tras la muerte de su tío Claudio, motivado por el deseo de poder, pasión por mandar y deseos insanos propios de una mente desquiciada, mandó quemar la Ciudad de Roma para inculpar a los cristianos y justificar su persecución, aprehensión y posterior ejecución, iniciándose así la primera revuelta en contra de los seguidores de Cristo.

El incendio arrasó cuatro de los catorce distritos que había en la ciudad eterna y dañó según se cree otros siete. La tradición oral cuenta que, mientras Roma ardía el maniático de Nerón tocaba la lira.

Posteriormente y aprovechando la coyuntura Nerón se mando a construir un nuevo y extravagante palacio al que se conoció como Domus Aurea (casa de oro). Tomando en consideración que el lujo y el tamaño del palacio era descomunal, Nerón impuso nuevos impuestos a todos los pueblos subyugados por el imperio para su construcción.

Según Tácito, Nerón para evitar ser inculpado de la quema de la Ciudad, rápido busco culpables y por eso condenó a los cristianos y los arrojó a las bestias, a otros crucificó y quemó para sentar un precedente.

En los anales de la historia a Nerón no se le recuerda con benevolencia, sino por las ejecuciones extrajudiciales que llevó a la práctica incluyendo la de su propia madre y la de su hermanastro Británico, en adición a eso, por haber sido un asiduo perseguidor de los seguidores de Cristo.

     En circunstancias similares el día de ayer 21 de noviembre, alguien en Guatemala pretendió seguir el ejemplo de Nerón, mandando a quemar el Congreso de la República, un incidente que apunta hacía los despachos gubernamentales en donde presuntamente surgió la idea con tal de deslegitimar las manifestaciones societales que pacíficamente se estaban llevando a cabo en la plaza central de la Ciudad capital con motivo de los desmadres y desmanes  con que se lleva la cosa pública, en donde los robos, atracos a mansalva, corrupción institucional, pago de favores políticos y toda clase de piratería política, son el santo y seña de todos los actores políticos, presuntamente liderados por el presidente de la nación en contubernio con el presidente del Organismo Legislativo y el Judicial; con la mirada benevolente de las maras oligárquicas, militares y evangélicas, que en Guatemala son más letales que la pandemia que azota al mundo entero y las tormentas tropicales Eta e Iota que acaban de castigar inmisericordemente el solar patrio.

     Como Nerón, el aprendiz de dictador que desgobierna Guatemala rápido encontró culpables: hombres, mujeres y niños que se encontraban en la Plaza de la Constitución repudiando el presupuesto desfinanciado y carente de todo análisis técnico recién aprobado por una inmensa mayoría de diputados corruptos, que según se sabe, recibieron coimas para su aprobación.

Eh ahí, el azaroso resultado del quehacer parlamentario que pretende como casi siempre servirse del pueblo y no servir al pueblo que los colocó en ese lugar. Bien dice el dicho popular de que mal paga el diablo a quien bien le sirve. Con la aprobación de esa ley le terminaron vendiendo el alma …

     Como megalómano y mitómano que es, rápido le echó las bestias a los manifestantes; después de la criminalización de que fueran objetos por la quema de una fracción del parlamento de parte de las huestes gubernamentales como según se sabe; las hordas oligofrénicas policíacas rápido hicieron su asqueroso trabajo: sin distingos de ninguna naturaleza bombardearon con gases lacrimógenos a los manifestantes, apalearon con bates de aluminio y garrotes a hombres y mujeres de todas las edades, se ensañaron en contra de transeúntes que no estaban participando de la manifestación y a puntapiés y manotazos fueron llevados a las carceletas de la torre de tribunales.

Lo anterior denota que, dentro de las variadas dramaturgias del poder, el inquilino temporal de la casa presidencial solamente es capaz de sacar su lado oscuro, así como lo hizo cuando fungía como director del sistema penitenciario cuando participó junto con las fuerzas de seguridad en la “Operación Pavo Real”, que dejó un saldo de siete ejecuciones extrajudiciales.

Con esos antecedentes en su contra, no debe extrañar a la opinión pública tanto nacional como extranjera, que él haya desnaturalizado la gesta cívica del sábado 21 de noviembre del año en curso, contra la corrupción institucional y el abusivo endeudamiento de parte de los congresistas, entre otras cosas, todas nobles …

     Ya quiero escuchar el discurso del dictador matizado de imposturas cuando de la cara, sin duda lo hará acuerpado por quienes dirigen las malditas castas de uniformados para sentirse omnipotente.

En el ínterin ha acudido hoy, a la Organización de Estados Americanos para invocar la Carta Democrática Interamericana por temor a un golpe de estado ante la crisis que él y sus achichincles en el Congreso de la República dieron vida y, que hoy obnubilan su razón. Con este proceder lanza la piedra y esconde la mano como bien reza el refrán popular.

Sin duda alguna, por personas como él, el fraile dominico Felicísimo Martínez Diez dijo que, “la prepotencia y las actitudes dictatoriales son el disfraz que utiliza el miedo cuando no se atreve a presentarse con el pecho descubierto”.

 Parafraseado a Lord Acton, al lord de la posverdad el escaso poder temporal lo ha corrompido siempre.

¿Cuántos años pasó el falso Lord anhelando el poder? Y una vez alcanzado necesitó únicamente diez meses para convertirse en un sujeto abyecto, vulgar, nefasto, impopular, etc. Lejos de utilizar el poder para perfeccionar sus competencias personales y servir a sus conciudadanos axiológica y deontológicamente correcto, se equivocó con la motivación de poder que tiene por meta utilizar terceras personas para sus proyectos. Entendiendo el término proyecto como un eufemismo para no describir su verdadero cometido.

     La gesta cívica de ayer sábado a pesar de los pesares se extendió hoy domingo, cuando una vez más los manifestantes altamente indignados y sin temor alguno, gritaron al unísono todas sus felonías y, como una inclinación natural de los guatemaltecos disconformes con el tirano, hacemos nuestras las palabras externadas por Séneca a Nerón: “Tu poder radica en mi miedo; ya no tengo miedo, tú ya no tienes poder”.

Jlriveirof, OP

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