domingo, 28 de marzo de 2021

Un líder sin cargo como Jesús

 

     Robin Sharma “es uno de los expertos en liderazgo más prestigiosos en todo el mundo”. Así lo describen en la portada de su obra El líder que no tenía cargo; en cuyas páginas encontramos una clara y abierta invitación para asumir la vida tanto personal como organizacional desde una perspectiva de liderazgo de manera especial en este tiempo en pandemia que estamos viviendo a nivel mundial y de pos-pandemia que ya se avizora en lontananza gracias a los avances de la ciencia para combatir el letal “virus chino”.

En sus páginas nos invita a desenterrar los dones y talentos que por naturaleza nos corresponden y, desarrollarlos en, por y para el liderazgo de cada una de las personas que conforman un colectivo. Todos conformamos un colectivo o estamos inmersos en uno o más de uno.

Añade Sharma que, “desde el conserje hasta el director ejecutivo, todos deben ejercer el liderazgo y asumir la responsabilidad del éxito de la empresa”, ya sea esta individual, familiar o jurídica, en virtud que, es la única clave para fortalecer las capacidades innatas o adquiridas de todas las personas que así lo requieran.

Por su parte Kenneth Blanchard y Phil Hodges; escritores, educadores y asesores de gestión empresarial de talla internacional, han encontrado el más grande modelo de liderazgo transformacional de todos los tiempos escudriñando las Sagradas Escrituras, especialmente las neotestamentarias y las han plasmado en las páginas de su libro: Un líder como Jesús. En donde se analizan los dotes de liderazgo de aquel judío marginal que marco el paso en la Palestina del siglo I de la era cristiana y que hoy día cuenta con un ejército de más de dos mil millones de seguidores en el vasto mundo, lo que, en palabras de Rick Warren, autor de una vida con propósito, lo convierte en el líder más importante de todos los tiempos. 

     Precisamente así era Jesús de Nazaret, un líder sin cargo social, político, religioso o económico, era tan solo un laico que se enfrentó a esos poderes en su tiempo, a cuyos representes adjetivó de zorras, sepulcros blanqueados, raza de víboras,  hipócritas, serpientes, etc. Y no hay en el mundo nadie más oportuno que él para hablar sobre dones, talentos, liderazgo, gerencia, servicio, entrega, valores, virtudes, carisma, visión, misión, entre otras cosas y que mejor para hacerlo precisamente hoy, en este día en que la Iglesia Católica recuerda la Pasión del Señor y, para ese efecto nos tiramos a modo de jaks nine a las profundidades de la prioridad marcana (Mc 14, 1-15, 47), en donde contemplamos como los sumos sacerdotes y los fariseos hipócritas buscaban la manera de apresar a Jesús de forma traicionera y darle muerte porque les era intolerable, su forma de ser y hacer, vista en clave ontológica y ética les era inadmisible. Simple y llanamente su modo no comulgaba con ellos. Jesús hablaba y actuaba de forma asertiva y transparente, mientras que ellos de manera falaz y pertinaz.

Como les pasa a todos los líderes que andan en la búsqueda del bien común, Jesús fue injuriado, traicionado y negado inclusive por sus propios amigos, aquellos que, el reclutó, capacitó e integró a su grupo. Fue criticado severamente porque una mujer anónima de Betania a quien no hay que confundir con la hermana de Lázaro ni con María de Magdala le unge los pies con un perfume valuado en trescientos denarios, como los políticos y los fundamentalistas de este tiempo aquellas personas dijeron: se pudo haber vendido y darles el dinero a los pobres…

Judas, el discípulo que comía del mismo plato con él, lo traiciona y lo vende por treinta monedas de plata. Hoy, en este tiempo presente muchos cuasi líderes se venden por menos, un plato de lentejas es suficiente. Veámoslo en los tres organismos del estado guatemalteco; como las personas que se dedican al tráfico galante, casi todos tienen un precio en perjuicio de su dignidad.

Pedro lo negó en la oscuridad de aquel tiempo. 

¿Y el resto de los doce? Huyeron despavoridos y se escondieron detrás de las puertas por temor a correr la misma suerte de su Maestro y Señor.

     Sin embargo, de las mujeres surgió la valentía, aquella que no tenían los varones; ellas estuvieron al pie de la cruz, fueron ellas en su calidad de miróforas las que estuvieron directamente relacionadas con el enterramiento de Jesús y las que lideradas por la magdalena descubrieron la tumba vacía que siguió a la resurrección. Fue María de Magdala la que recibió la orden de ir a Galilea y avisar a sus hermanos que ahí se verían, nombrada in situ apóstol de los apóstoles por el mismo Jesús para cumplir con esa orden, aparentemente sencilla, pero peligrosa por los acontecimientos que se acababan de dar en Jerusalén.

A pesar de esas circunstancias desfavorables en contra de la persona de Jesús, Marcos nos presenta el comportamiento digno de un líder, siempre infundió aliento, dio esperanza, fue buena noticia, vino a servir y no a ser servido, fue coherente entre lo que dijo e hizo, su sí fue si, su no, no, en él no había cabida para las medias tintas, fue firme, digno y fiel, el fallo de sus discípulos no trajo consigo rupturas futuras, ni reprimendas, ni represalias, muy por el contrario los confirmó en su fe, en la visión y la misión que tenían por delante anclada en valores después de las resurrección, reivindico el papel de la mujer y por eso Marcos explicita tres palabras para definir su trato con ellas: Seguir, servir y subir.   Conditio sine qua non para toda persona que quiera ser líder en este tiempo presente.

Jlriveirof, OP

    

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