lunes, 30 de junio de 2025

El lameculismo como estrategia de dominación y sumisión geopolítica

 

     “Los países están llamando, me están besando el culo, se mueren por llegar a un acuerdo.”

Donald Trump

     La primera vez que leí una historia sobre lameculos fue en El clan del Sorgo Rojo, del premio Nobel de Literatura Mo Yan. Su narrativa se da en tiempos de guerra, muy similar a los tiempos actuales que vivimos, donde las grandes potencias amenazan con una conflagración bélica de predicciones inimaginables.

     Cuenta Mo Yan, como el jefe del Xian, Cao Mengjin, amonesta a Wu Sanlao por deshonrar a una mujer, mandándole a bajar sus pantalones hasta los tobillos, previo a mandarlo azotar con 100 zapatazos, a razón de 50 en cada nalga. Al finalizar con el castigo, le manda a embadurnar el sisiflis con miel y obliga al damnificado del gorrito de melón a cumplir con un antiguo remedio chino: limpiarle el trasero con la lengua, hasta dejarlo “limpio y fresco como flor de sauce.”

      Quizás el neonazi que ocupa la Casa Blanca pretenda embadurnarse con miel el trasero de macaco que tiene, y que los líderes mundiales que lo están llamando para negociar los aranceles impuestos por el de forma unilateral, le den el ósculo infame bajo circunstancias similares: lengüetazo arriba, lengüetazo abajo, ralentizando la operación, hasta que le dejen el “culo limpio y fresco como flor de sauce.”

     El neonazi en cuestión, sin duda alguna tiene argumentos de peso para mofarse ante el Comité Republicano de los líderes de las naciones que lo llamaron,  y es que, la historia ha demostrado que, a todos los imperialistas en sus diferentes épocas y lugares, quienes han gobernado a países inferiores en desarrollo socio económico, político, militar y cultural, siempre se han bajado los pantalones a media asta y han besado su bota y su trasero a perpetuidad, con el fin de mantener un trato justo y digno, aunque la hagan de forma indigna. “El fin justifica los medios,” diría Maquiavelo, o “el fin santifica los medios,” dirían los jesuitas en el medioevo. No importa el qué hacer con tal de obtener cualquier cosa.

     La ofensa vulgar de Trump, ha generado relaciones tóxicas en el concierto de las naciones, incluso con ciudadanos de a pie, políticos, religiosos y empresarios de su propio país, que no apoyan sus malas relaciones internacionales y sus decisiones sociales, políticas, bélicas y económicas, entre tantas otras más.

     Infaustamente, el lameculismo institucional no es monopolio de unos cuantos líderes de potencias mundiales, se da de forma insidiosa y progresiva en todas las esferas de la vida, tanto en instituciones públicas como privadas, conozco a muchos que, con tal de ascender a un cargo de mayor relevancia o mantenerse en el actual, le besan la suela de los zapatos y el culo al jefe de turno, congratulándose con él o ella, hasta en lo más bajo, abyecto y vulgar, sin importar si tienen que arrastrarse como una serpiente de cascabel, o si tienen que perder  la dignidad, la civilidad y el decoro con tal de lograr lo que quieren…sin embargo, para no extenderme demasiado en este post, algo escribiré sobre ellos a posteriori…

Jlriveirof, OP

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