lunes, 15 de septiembre de 2025

Camelando a Hércules


     Al camelar a Hércules en el desierto de Los Cabos, Baja California Sur y posar a su lado, una semana antes de que el mundo cerrara sus fronteras por causa de la COVID-19, jamás imaginé que cinco años después, su imagen audaz y trote eficaz, me interpelarían y servirían de ejemplo en la más contumaz sequía del desierto espiritual por las que no pocas veces atravieso.

     Bajo esas circunstancias no muy favorables, mi yo superior me obliga a
camellar en los distintos proyectos que la vida me pone por delante, con énfasis en mi proyecto de vida inacabado todavía, y en las tareas inherentes a mi cargo, entre otros tantos más…

     Cuando Hércules viene a mi mente de repente, lo pienso por forzudo, de paso lento y sereno pero frecuente, puntual y perseverante. No se inmuta por las condiciones climáticas adversas de su entorno, mucho menos por las cargas que los diablos de la tierra, le imponen sobre su atormentada alma. Parafraseando a Schopenhauer.

     Para el incomprendido Nietzsche, en “Así habló Zaratustra”, el camello simboliza la primera etapa en la metamorfosis del ser humano. Condición “sine qua non” para dar el paso hacia la liberación de todo aquello que nos aliena y esclaviza, como las cargas innecesarias que nosotros mismos nos ponemos al hombro, cuestiones que no nos podemos perdonar, los convencionalismos sociales, etcétera.

     Lo anterior expuesto nos invita a “soltar lastre”, para que el fluir de nuestra vida se dé sin ninguna dificultad. En “soltar amarras” (contexto hindú), para practicar el desapego y el desapropio por libre determinación, para que, “nuestro yugo sea fácil y nuestra carga ligera”. 

     Las características del forzudo Hércules y los de su raza entonces, me impelen a seguir forcejeando por ese desierto, evitando a toda costa los espejismos, oteando el horizonte en la búsqueda de algún oasis para descansar, y calmar el hambre y la sed de justicia. Sabiendo perfectamente bien que, el desierto espiritual también es un lugar de encuentro con Dios, consigo mismo y con los demás, en los brazos de la adversidad. Haciendo una paráfrasis a uno de los pensamientos de Georg Wilhelm Friedrich Hegel…

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