Al camelar a Hércules en el desierto de
Los Cabos, Baja California Sur y posar a su lado, una semana antes de que el
mundo cerrara sus fronteras por causa de la COVID-19, jamás imaginé que cinco
años después, su imagen audaz y trote eficaz, me interpelarían y servirían de
ejemplo en la más contumaz sequía del desierto espiritual por las que no pocas
veces atravieso.
Bajo esas circunstancias no muy favorables,
mi yo superior me obliga a
camellar en los distintos proyectos que la vida me
pone por delante, con énfasis en mi proyecto de vida inacabado todavía, y en
las tareas inherentes a mi cargo, entre otros tantos más…
Cuando Hércules viene a mi mente de
repente, lo pienso por forzudo, de paso lento y sereno pero frecuente, puntual
y perseverante. No se inmuta por las condiciones climáticas adversas de su
entorno, mucho menos por las cargas que los diablos de la tierra, le imponen
sobre su atormentada alma. Parafraseando a Schopenhauer.
Para el incomprendido Nietzsche, en “Así
habló Zaratustra”, el camello simboliza la primera etapa en la metamorfosis del
ser humano. Condición “sine qua non” para dar el paso hacia la liberación de
todo aquello que nos aliena y esclaviza, como las cargas innecesarias que
nosotros mismos nos ponemos al hombro, cuestiones que no nos podemos perdonar,
los convencionalismos sociales, etcétera.
Lo anterior expuesto nos invita a “soltar
lastre”, para que el fluir de nuestra vida se dé sin ninguna dificultad. En
“soltar amarras” (contexto hindú), para practicar el desapego y el
desapropio por libre determinación, para que, “nuestro yugo sea fácil y nuestra
carga ligera”.
Las características del forzudo Hércules y
los de su raza entonces, me impelen a seguir forcejeando por ese desierto,
evitando a toda costa los espejismos, oteando el horizonte en la búsqueda de
algún oasis para descansar, y calmar el hambre y la sed de justicia. Sabiendo
perfectamente bien que, el desierto espiritual también es un lugar de encuentro
con Dios, consigo mismo y con los demás, en los brazos de la adversidad.
Haciendo una paráfrasis a uno de los pensamientos de Georg Wilhelm Friedrich
Hegel…
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