Después de tomar el desayuno, nos embarcamos en El Arca de Noé, una pequeña embarcación que nos transportó “a todo vapor”, con diestra precaución, al otro lado del lago de Atitlán.”
Ya instalados en la proa, mi
hija Michelle Marie Riveiro García, mi yerno Charles Moll Fetzer y un grupo de
amigos y compañeros de trabajo, iniciamos la travesía con suma alegría gracias
al viento que, soplaba a nuestro favor.
La barca llegó a San Juan La Laguna una
hora aproximadamente después de haber zarpado, bajamos a tierra firme e
iniciamos nuestro tránsito hacia el Mirador de Kaqasiiwaan. Un tránsito que a
casi todos nos dejó sin aire, al ser un camino sinuoso, tormentoso y fatigoso.
Todo cuesta arriba…
Al llegar a la cúspide,
escuché a alguien decir que, la subida fue sufrida y dolida, y que, al
contemplar el hermoso paisaje que se veía al fondo, era como olvidar los
dolores de un parto, que al observar a la criatura se olvidan.
En este caso particular, la
criatura la teníamos al frente, cuya belleza sin igual nos dejó boquiabiertos,
misma que se puede apreciar en las fotografías que acompaño al post.
Después de algunas horas de glamoroso
paisaje, abandonamos el paraje, iniciando el descenso para llegar nuevamente al
pueblito que lleva por nombre el del apóstol San Juan Evangelista y transitar
por sus recovecos y la Calle de las Sombrillas, de los Sombreros y de los
Principales.
Ya de vuelta al Hotel Jardines del Lago, y
pasada la tarde, instalado en una de las cafeterías del mismo, llamada Flor del
café, degusto en la grata compañía de mi yerno una taza de café Blend, que es
una mezcla de Bourbon y Castilla, en donde nos enfrascamos en amena comidilla…
Él se va a la fiesta con
música grupal en vivo, preparada por la dirección de ventas para cerrar con
broche de oro la convención y, quien suscribe se queda en el mismo lugar para
reflexionar con vista al lago, esperando se haga presente el famoso Xocomil
para poder verlo en todo su esplendor.
El Xocomil es un fenómeno
meteorológico que se hace presente en las horas de la tarde/noche
especialmente, cuyo nombre es derivado del kaqchikel: ‘xocom’ que
significa recoger e ‘il’ pecados. Es causado por fuertes vientos que
soplan sobre el lago y sus alrededores. Según la antropología maya kaqchikel es
un viento que arremolina las aguas y recoge cualquier maleficio sobre ellas y
los pecados de los propios y extraños que se encuentren sobre sus aguas y alrededores.
Aunque inverosímil la leyenda, no carece
de importancia y relevancia. Ya quisiera yo, que esos aires agitados recogieran
mis pecados para darme prestancia, los llevara a otros lados o al fondo de las
gélidas aguas del lago para aligerar mi carga. De esas aguas del lago más lindo
del mundo según San Yo…
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