sábado, 25 de marzo de 2017

De tuertos, cojos y mancos…





Por jlriveirof

     Resulta imposible transitar por las viejas callejas cartageneras sin poder eludir las historias míticas o verdaderas que guías turísticos y buhoneros ofrecen al visitante acerca de los piratas del Caribe que asecharon la Ciudad entre los siglos XVI al XVIII. Una actividad pirática que tuvo por epicentro el Mar Caribe a inmediaciones siempre de la Ciudad de Cartagena como el culmen de una quimera, de parte  de los propios piratas que, inspirados  en Francis Drake encontraron su mayor motivación, luego del asalto a la Ciudad en febrero de 1,586. –Alsedo y Herrera, 1740-

     Sobre esa infausta actividad pirática se ha escrito bastante, desde la literatura hispanoamericana hasta Hollywood. Se suele encontrar novelas históricas, ahistóricas, míticas, relatos científicos  y toda una tradición oral, eso significa que son abundantes las fuentes que encontramos sobre ese particular.  En tal virtud, demás está  profundizar sobre ese fenómeno una vez más.
No obstante lo anterior, considero oportuno rescatar la figura del azote de los piratas y los corsarios ingleses que surcaron los mares en esos tiempos: Don Blas de Lezo, mejor adjetivado por la historia  como tuerto, cojo  y manco que como un estratega valiente, aguerrido y de armas tomar…

     Blas de lezo fue un almirante español que hizo su carrera militar naval a puro pulso y mérito propio, ascendido en la armada gracias a sus esfuerzos en batalla y no merced a la acción y al efecto del paso del tiempo como suele suceder en los ejércitos modernos latinoamericanos en donde vemos a hombres y mujeres con un prominente abdomen, alcanzar altos rangos militares más por viejos que por estrategas.  Don Blas fue ascendiendo en diferentes campañas militares exitosas, en donde consiguió  múltiples heridas y mutilaciones por balas de cañón, al extremo que las mismas le dejaron tuerto, manco y cojo, sin embargo, con esas limitaciones regresó al nuevo mundo en el año 1737 a bordo de los navíos Fuerte y Conquistador con el puesto de Comandante General de Cartagena de Indias, cuya plaza tuvo que defender de los ataques del almirante ingles Edward Vernon, alias Old Grog, a quien derrotó en 1741 a pesar de la supremacía de éste al comandar una enorme flota naval compuesta de 186 galeones armados todos con 2000 cañones  y 23,600 hombres aproximadamente,  aunados por un mismo fin: Tomar el puerto de Cartagena de Indias. Don Blas de Lezo los repelió  y los derrotó con apenas 3000 hombres, entre tropa regular, milicianos, indios flecheros y la tropa de los seis navíos que comandaba: El Galicia, el San Felipe, el San Carlos, el África, el Dragón y el Conquistador. Convirtiéndose así en el noble defensor del puerto cartagenero y de los habitantes del mismo y en el azote de los corsarios ingleses y demás piratas que quisieron asolar el mar caribe en ese tiempo con toda clase de artimañas. 

     La actividad pirática con todos sus artificios hoy es historia, sin embargo en América Latina parece ser que hay gente todavía  empeñada en utilizar la praxis de los piratas a la antigua usanza. Al menos en Guatemala es notoria en los tres organismos del estado una raza de víboras, es decir,  una maldita casta de oportunistas dedicados a la politiquería que explotan en tal alto grado el erario nacional y que  podríamos definir de la misma forma en que el economista John L. Anderson (2001) precisó para poder entender la actividad pirática como un fenómeno histórico: Parasítica y episódica.
Los politicastros parasíticos son entonces aquellos que se parecían en mucho a los piratas del Caribe por ser estrictamente unos aprovechados, que se han valido  del alto puesto con el que fueron investidos para llevar a la práctica toda clase de transa y artimañas y que al igual que los corsarios muchos  son ladrones por “vocación” y,  gozan de la licencia de parte de algún funcionario –Presidentes, vicepresidentes, ministros, gobernadores, diputados, alcaldes, Etc.-  que autoriza el pillaje. Muchos de estos politicastros al igual que los piratas del siglo XVI han sido unos vividores en virtud que nunca han sido productores de ningún bien que después sea puesto al servicio de la población.
Los politicastros episódicos, utilizando el  modelo que  Anderson tiene para los piratas,  son aquellos que surgen en oleadas  o bandas cuando escasean las oportunidades y la inteligencia y no les queda más que aprovechar la coyuntura. Como un ejemplo de lo anterior podemos reflexionar en torno a los diputados tránsfugas que se amancebaron en insensato contubernio con el partido FCN-Nación que llevo al comediante Jimmy Morales a ocupar la primer magistratura en Guatemala con su slogan  de “Ni corrupto ni ladrón”,  una máxima que resulto ser más falsa que el nombre del ahora Presidente de la República y que ni siquiera en su familia ha sido de observancia habitual al verse implicados en actos reñidos con la ley.   Su argumento podría ser el mismo que utilizaron los bandidos del mar en aquel tiempo: Se necesitan unos a otros para cometer toda clase de felonías. 

     A guisa de colofón podría decirse que en Guatemala presuntamente tenemos un defensor de la ciudadanía de toda esa actividad pirática-legislativa que se da en el seno del Congrueso de la República de Guatemala y demás actividades sospechosas en las instituciones del estado  y encontramos que en la Constitución Política de la República sus autores describen algunos de los deberes estatales, como ese de brindar y garantizar a todos los conciudadanos, la vida, la libertad, la justicia, la seguridad, la paz y el desarrollo integral de la persona. Es decir, el bien común. Algo que lamentablemente no es muy común en todo el país, tomando en consideración que el máximo violador del estado de derecho es el mismo estado  y eso lo convierte en un “defensor” con más defectos que virtudes que  Don Blas de Lezo que busco el sumo bien para los habitantes  de Cartagena de Indias en su tiempo.
Ese garante del bien común en Guatemala, no solo es tuerto, cojo y  manco, sino sordomudo y puto, pues ha demostrado con un alto grado de cinismo que tiene más precio que dignidad…

Santo Domingo de Cobán, 26 de marzo de 2017

Referencias:
Constitución Política de la República de Guatemala,
Cartagena de Indias en el siglo XVI, Haroldo Calvo Stevenson, Adolfo Meisel Roca

jueves, 9 de marzo de 2017

Cartagena de Indias, ayer y hoy


Por Jlriveirof

     Al visitar por segunda vez  la bella ciudad de Cartagena de Indias y transitar por las viejas calles y avenidas del centro histórico, su entorno lleno de tradición y colorido me retrotrae en el tiempo  y me permite situar la mente y el espíritu en el tejido social, cultural, histórico, religioso, político y económico del siglo XVI, ese nefasto siglo cartagenero que registra la ocupación tiránica española en su territorio, así como su importancia comercial como puerto negrero que favorecía la comercialización ilegal de negros,  traídos casi todos,  del continente africano de donde eran secuestrados por los portugueses para venderlos después a los españoles con fines de  explotación, esclavitud física, mental, espiritual, laboral y reproductiva; pero también, sobre su  génesis hasta convertirse en un importante lugar turístico mundial, en una ciudad cosmopolita y una comarca urbana sostenible.

     Sobre Cartagena en sus comienzos,  nos dice Roberto Luis Jaramillo en su trabajo Cartagena fue “un precario emplazamiento español sobre un asentamiento indígena perfecto”, cuyos indios como los europeos les llamaban, fueron diezmados por la conquista, la colonia,  los encomenderos y las enfermedades, que encontraban en la debilidad de los mismos a causa de su desnutrición y trabajos forzados a que fueron expuestos, un campo fértil para su desarrollo y ulterior aniquilamiento.
El tráfico ilegal de negros tiene entonces su consecuencia, el amor al dinero y al hecho de haber diezmado a la población indígena. No obstante lo anterior, el indígena estaba considerado superior al negro, quien fue visto en los albores de esa civilización como un animal de carga, dada su fuerza física y corpulencia, al grado que incluso algunos miembros del clero y teólogos llegaron a suponer que los mismos carecían de alma. Precisamente por ello, decían que a ellos –los negros- no había que administrarles los sacramentos porque no les surtiría ningún efecto benéfico. Según mi percepción, ese concepto es derivado de alguna eiségesis que algún indocto en verdadera teología hizo de forma subjetiva al texto del evangelista Mateo en su versículo 6, del capítulo 7: “No tiren las cosas santas a los perros, ni arrojen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes para destrozarlos”. Recordemos que los “negreros” llamaban peyorativamente a los negros como “perros mulatos” y piara  de cerdos. Así como se le llamaba al fraile dominico Martin de Porres, en un contexto similar en la Ciudad clasista y excluyente de Lima, también en el siglo XVI…

     Pues bien, en ese vaivén por las viejas callejuelas de la  Cartagena amurallada, al pasar frente al templo de San Pedro Claver, resulta imposible no hablar de ese infatigable sacerdote jesuita español, que en ese tiempo fue de los pocos que se preocupó por defender los derechos de los esclavos, aquellos que aunque negros y considerados desalmados, también irrumpieron en el mundo como imagen y semejanza de Dios para que fueran fecundos, se multiplicaran, sometieran la tierra y dominaran sobre todo lo que se moviera sobre ella  –Génesis 1, 27-28-  y no para ser esclavizados y sometidos por los “ombres” blancos que vinieron de Europa a transar, robar, destruir y matar a mansalva.

     De Pedro Claver dijo el entonces Papa León XIII en ocasión de su canonización el 15 de enero de 1,888,  en Roma: “Pedro Claver es el santo que más me ha impresionado después de la vida de Cristo”. Sin duda alguna, al conocer la vida, la  obra y el trabajo de este “esclavo de negros para siempre” como él mismo se apodó; realmente impresiona, no cualquiera se hace servidor de una clase de gente considerada inferior e inhumana en su tiempo. Pero el Padre Claver que practicaba el evangelio y se consideraba un discípulo de Jesús en su tiempo, imagino que aquellas palabras del Maestro dichas en el siglo I a sus primeros seguidores, resonaban en su mente y en su corazón: “quien entre ustedes quiera llegar a ser grande que se haga servidor de los demás, y quien quiera ser primero, que se haga sirviente de los demás”.  –Mateo 20, 26-27-
Pedro Claver quiso menos que eso y por eso se hizo esclavo, servidor, confesor y defensor de negros y, por eso hoy, es grande. Beatificado el 16 de julio de 1,850 en Roma, canonizado el 15 de enero de 1888 en Roma, fue declarado patrono de las misiones entre los negros, el 7 de julio de 1896, defensor de los derechos humanos en 1985, Copatrono de Cartagena de Indias y de las personas afroamericanas. Sus restos descansan hasta el día de hoy, en el altar mayor de  la Iglesia erigida en su honor y que lleva su nombre, ubicada en el centro histórico de la Ciudad amurallada de Cartagena de Indias.

     Inmerso siempre en ese claroscuro de luces y sombras en la Cartagena del siglo XVI, tampoco pasa desapercibido el Tribunal de Penas del Santo Oficio de la Inquisición en Cartagena –un santo oficio que de santo solo tenía el nombre- porque  sus funciones, vistos a la luz de las Sagradas Escrituras  y en clave de “Jesucristo  que es el mismo ayer, hoy y por los siglos” –Hebreos 13,8- fueron “anti evangélicas, anti éticas y perversas”,  su representación siempre fue desviada de sus objetivos primigenios e instrumentalizados por la “nobleza” española para tener influencia política en todos lados. 
En el ejercicio de su función, estos “santos varones de la inquisición” para combatir la herejía, la brujería y la bigamia, usaron practicas muy parecidas a las utilizadas por las fuerzas oscurantistas y  represivas del estado guatemalteco en los tiempos de la guerra.
Cuánta razón tuvo William Shakespeare al promulgar que hereje no es el que arde en la hoguera, sino el que la enciende…

     Dejando por un lado las elucubraciones y ya frente a la tumba visible de San Pedro Claver, inmerso en la oración y la contemplación, después de la Santa Eucaristía, el  silencio  me  invita a autogestionar preguntas interesantes; antropológicas, históricas y teológicas. A  algunas no les encontré explicación, por eso las consideraré para otra ocasión.
Terminado ese momento inenarrable frente a los restos de San Pedro Claver y salir de tan bella parroquia, dejaré para después las meditaciones, para  intentar sumergirme en el bullicio de la Ciudad y perderme en sus calles llenas de algo que contar que  invitan a soñar, despierto…

San Pedro Claver, ruega por Seguros GyT y por  nosotros…

Cartagena de Indias, 12 de Marzo de 2017

Referencias:
La Biblia de Nuestro Pueblo, Luis Alonso Schökel,
Cartagena de Indias en el siglo XVI, Haroldo Calvo Stevenson, Adolfo Meisel Roca, Cartagena 2009.-



domingo, 26 de febrero de 2017

“Mujeres sobre las olas”




Por jlriveirof 

     En la medida que transcurre el nuevo  milenio, no es difícil percatarnos   de la grave crisis por la que atraviesa nuestra civilización. Hay crisis en todos los órdenes: social, político, económico, religioso, ético y moral.
 En palabras de Guilles Lipovestski vivimos en la era del vacío y en las de Zigmunt Bauman en una “sociedad liquida” que privilegia la exclusión del otro despojándolo de su otredad y  favorece su  invisibilización, inclusive  de sus propios esquemas mentales.

    Circunstancias como esas,   ponen en peligro al ser humano en relación con su Creador y con  todo lo creado  y someten al mundo a grandes cambios, a procesos de grandes transformaciones y nuevas posibilidades. En pocos años, hemos sido testigos de una nueva sociedad biotecnológica,  la era de la información ha avanzado a pasos agigantados y ha convertido al homo sapiens en homo videns, formándolo, transformándolo  y deformándolo con el poder que tiene. La video política,  la video religión,   la video universidad y la video democracia debilita el demos y nos   define  como sociedad.  Muchas tendencias  sugieren que el cristianismo es algo pasado de moda, en donde ya nada es absoluto y todo es relativo. Cuánta razón existe en el pensamiento de Leo Strauss cuando se pregunta: ¿Cómo navegar en el estrecho definido por la Escila del absolutismo y la Caribdis del relativismo?

     Como un ejemplo notable de los conceptos vertidos anteriormente,  no podemos obviar la llegada de un barco perteneciente a una ONG holandesa que atracó en aguas internacionales a inmediaciones del Puerto San José, Escuintla. Cuyos tripulantes, autodenominados activistas -por no decir asesinos-  venían con la misión de practicar abortos a todas aquellas féminas inconformes que deseasen desembarazarse “de forma segura y sin ningún costo económico”, en virtud que solo con dos pastillas administradas a la víctima -¿o victimaria?, juzgue usted-  se provoca un “aborto medico” considerado seguro y efectivo por la Organización Mundial de la Salud, según explicaron desde Ámsterdam los voceros de esa ONG de la muerte, cuyo barco debería cambiar de forma permanente  la  bandera que ondea en su mástil y poner una que tenga como emblema una calavera, en virtud que eso es lo que mejor los identifica.

      Todos los medios escritos y hablados y  las redes sociales por supuesto, manifestaron su postura sobre la misión de ese barco de la muerte, proveniente supuestamente de un país civilizado.   Inclusive, el ejército guatemalteco se rasgó las vestiduras y emitió un boletín de prensa para decir que por órdenes de su comandante general, “El Cabo Morales”,  no permitirán que estos “activistas” lleven a cabo su misión, porque ellos –los militares- son garantes de la vida. En el pensamiento de María Zambrano y muchos más esta afirmación sería incomprensible, dado el grado de incivilidad con que el alto mando del ejército ha actuado desde antiguo, en contra de la propia vida.
Los diferentes discursos polémicos  que suscitaron los “activistas” del referido barco de la muerte, unos verdaderos y otros falsos, unos a favor y otros en contra del aborto, unos pusilánimes y  otros incendiarios y reaccionarios; nos lleva a elucubrar que muchos de ellos, despertaron en el guatemalteco sentimientos de odio, de compasión, de vergüenza y por eso muchos reaccionaron virulentamente, cuando fue  “ofendido nuestro sentido de la justicia” según las palabras escritas por Hannah Arendt. 

     El deleznable barco fantasmagórico vino a Guatemala después de suscitar protestas en personas individuales y jurídicas que están a favor de la vida, desde Irlanda, Polonia, Portugal y España; sin duda, navegando siempre en ese estrecho definido “por la Escila del absolutismo y la Caribdis del relativismo” y seguirán su curso hasta que alguien que tenga el poder, la conciencia y el discernimiento,   detenga de forma definitiva a estos emisarios del mal. Alguien que por supuesto  opte por la vida y trabaje por los derechos humanos,  como diría el extinto Papa Juan Pablo II al referirse a los derechos humanos  con ocasión del 50 aniversario de la Declaración Universal de los mismos: “Trabajar por los derechos humanos significa optar por la vida”. ¿Acaso esos emisarios del mal trabajan por los derechos humanos tal y como ellos mismos los conciben?...

     Para dar respuesta a tal interrogante, me propongo en los párrafos que siguen, vincular estrechamente entre conciencia y discernimiento para postular que por  la falta de conexión entre sus significados, vivimos entre ese estrecho definido por la Escila del absolutismo y la Caribdis del relativismo. Lo haré de la mano del doctor angélico, Santo Tomás de Aquino y  San Ambrosio.

     Reflexionando moral y cristianamente entonces, el hombre hecho a imagen y semejanza de Dios, cuya libre creatividad imita, se reinventa asimismo y  se construye activamente mediante  el poder que se le ha otorgado de autodecisión, se realiza asimismo en la verdad. La palabra conciencia aparece muy rara vez en los textos veterotestamentarios y ni una sola vez en los evangelios, pero si en los textos apostólicos, de tal suerte que se atribuye a Pablo el termino, quien elaboró la tesis de conciencia como regla de vida. Por supuesto,  se sirvió de la filosofía helenística de su tiempo para sazonar el concepto y lo enriqueció con aportaciones que libó de su formación judía y de su teología cristiana.
Es la conciencia entonces, la que nos hace distinguir entre el bien y el mal. 

     San Ambrosio es sin duda, el autor que  con mayor entereza ha reflexionado en torno a la conciencia. Escribió  que la responsabilidad de la conciencia es discernir el mérito del justo y del pecador. Es un acto interno de cada ser humano, hasta el punto de decir que ella –la conciencia- es su juicio, su testimonio captado por los sentidos internos , por quien el hombre y la mujer, son conscientes de los actos realizados; de forma que  ambos, independientemente del pensamiento de terceras personas, son culpables o inocentes ante sí mismos.
Tener tranquila la conciencia es un alimento que sacia de verdad y una tranquilidad interior que supera cualquier sufrimiento.
Para el pecador en cambio, la herida de la conciencia se torna putrefacta, apesta, es un infierno de donde salen fétidos y nauseabundos  olores. Una buena conciencia es pues “la más bella de las mujeres, la reina preparada para recibir al rey, segura e irreprensible, es la inseparable esposa que te acoge en su abrazo lleno de paz, es la cámara y el tálamo nupcial”…

      Respecto al discernimiento, según los jesuitas es elegir de lo bueno lo mejor. Esa es su más simple concepción, sin embargo en la llanura de su simpleza nos perdemos muchas veces en los derroteros de la vida y caemos en el sinsentido de la misma.  
Resulta evidente entonces que  de la falta de una conciencia bien formada, recta y veraz y de la incapacidad por elegir entre lo bueno lo mejor, como sociedad transitamos por caminos bastante sospechosos. El problema estriba en que no examinamos nuestros actos en el diario acontecer. Ya Sócrates decía en su tiempo que “una vida no examinada no merece la pena ser vivida”. Ese es el gran problema del ser humano post moderno, aquel en que reina la indiferencia de masa, que hace de los valores sus anti valores y que propugna un individualismo hedonista y egoísta, que vive solo para sí y se olvida de los demás.
Además de la ley natural –que para Santo Tomás de Aquino es “nada más que la participación de la criatura racional en la ley eterna”-  tendríamos que remarcar también en nuestras mentes y corazones “Soy un ser humano. No doblar, romper o torcer”. Solo así podríamos salir del estrecho ese, definido por la Escila del absolutismo y la Caribdis del relativismo…

     ¡Medítelo y actué!...

Referencias:
Fray Antonio Royo Marín, OP. Teología Moral para Seglares.



jueves, 9 de febrero de 2017

La muralla de Trump, ¿un “nuevo muro de la vergüenza?”


Por jlriveirof


     El “enfrentamiento político, económico, social, militar, informativo y deportivo” mejor conocido como la guerra fría,  protagonizado por los  Estados Unidos de Norteamérica y la URSS a mediados del siglo XX, trajo como consecuencia que en palabras del ministro de propaganda nazi  Joseph Goebbels y Winston Churchill una pesada “cortina de hierro” se alzara física, política e ideológicamente entre el bloque capitalista de la Europa occidental y el bloque comunista de la Europa Oriental tras la segunda guerra mundial, cuyos vencedores decidieron dividir el territorio de Alemania en cuatro zonas de ocupación pactada. Y,  para evitar las migraciones y el “fascismo” decidieron construir un muro que dividió la ciudad de Berlín en dos.
Adyacente al muro,  se cubrió el suelo con las llamadas “alfombras de Stalin” que eran tendidos de alambres de púas enmarañados,  calificadas por los “expertos” de “muy útiles”  para desangrar a todas aquellas personas en su intento por escapar de la realidad que les fue impuesta  y servir de disuasivo ante nuevas intentonas por alcanzar la tan anhelada  libertad, en esas cárceles a cielo raso en que convirtieron a la Alemania de la post guerra.
Este muro fue conocido  también como muro de Berlín, “muro de protección antifascista” y “muro de la vergüenza” porque sin entrar en detalles multidisciplinarios  puso en peligro la estabilidad y la paz mundial, segmentó a toda una sociedad, familias, produjo muertos, heridos, encarcelados y desaparecidos.

     No obstante lo anterior, ha surgido en el mundo un nuevo líder mundial, una especie de anticristo, partidiario del fascismo, alguien que no aprendió de la historia los yerros del separatismo, producto y fiel representante de una sociedad  castrada de valores éticos y morales, clasista, racista y xenófoba que voto por él en su  ilusión por devolverle a los Estados Unidos el resplandor que procede del oro y de paso desechar a todos los “cerdos latinos indocumentados, vulgares, ladrones y asesinos” que según ellos, llegaron a robar las oportunidades a una clase de  gringos paria, especialmente a aquellos ignorantes  que aún no han salido de la cueva de Platón.

     Ante esas circunstancias, otro telón de acero amenaza con dividir al mundo civilizado con el discurso controvertible, atentatorio y seccional que  Mr. Trump emplea  con denuedo, amenazando  con construir un “nuevo muro de la vergüenza” en la frontera con México,  para impedir el paso de inmigrantes indocumentados y “fascistas”, que por la falta de un trabajo digno desde México hasta la Tierra del Fuego, se arriesgan en la búsqueda de mejores oportunidades de vida  y se ponen  en movimiento sin medir las consecuencias para llegar a la tierra de la oportunidad, de la promisión y de la libertad, que tal vez alguna vez fueron los Estados Unidos de Norte América. 

     En sus afirmaciones este pseudo líder mundial se ha jactado en ser un buen constructor de muros y que nadie los construye mejor que él, una actividad empresarial que nadie lo  pone en tela de duda, sin embargo en sus intenciones no hay nada bueno, hay incompatibilidad en el saber ser y saber hacer. Algo escribió Humberto Maturana sobre eso cuando dijo: “El saber consiste en poder obrar adecuadamente”. ¿De que le sirve a Trump saber hacer sino sabe ser y en consecuencia no obra adecuadamente?
Ante esa desmedida aseveración, para nada humilde y pedante de ser un buen constructor, ¿porque no dedicarse a la erección de puentes que una a nuestros pueblos y maximice nuestras economías  y no muros que los dividan y confrontan? Poniendo en peligro la geopolítica en gran parte del mundo.

     Sobre ese particular, he leído detenidamente los comentarios de los cibernautas en las redes sociales y veo como muchas personas recomiendan hacerle la guerra a Trump, no ideológica ni políticamente claro está, sino comercialmente; y en sus elucubraciones recomiendan que  todos los latinos dejemos de consumir toda clase de productos “Made in USA”, desde un perejil producido en la tierra del tío Sam hasta un automotor. La idea suena interesante en virtud que en este tipo de guerras no son solo importantes los pertrechos de guerra y la política sino también la economía, pero, al utilizar este tipo de armas económicas, Trump lleva las de ganar y en ese afán de totalitarismo subyacente en su discurso inaugural al asegurar que “de hoy en adelante una nueva visión gobernará la tierra”, no oculta ningún esfuerzo por mantener la hegemonía en el mundo, incluyendo sus habitantes y,  de cualquier cosa es capaz, como esa intención de expropiar las remesas que los mejicanos mandan a sus familiares y utilizarlas en  la construcción de ese muro de la desventura que quiere erigir.

     Es importante recalcar también  que nuestros pueblos latino americanos mientras no miren hacia el sur como recomienda un gobernante sudamericano o hacia el viejo mundo,  necesitan del mercado gringo para sus productos de exportación, incluyendo la droga que en Sudamérica no la dejaran de producir  hasta que en  Norteamérica  la dejen de consumir…

    Como corolario creo que de persistir las nefastas disposiciones del “number one” de la política estadounidense, éste estaría orientando a muchos de nuestros pueblos a encontrar la solución en la autarquía.  Empero, la autarquía independientemente de quien la asuma, traería consigo sumado a la pérdida de la libertad de locomoción y de expresión,  la pérdida de la libertad en el arte de hacer negocios internacionales.

     Estados Unidos no será más la tierra de la oportunidad y la libertad hasta que desarraiguen  radicalmente aquello que alguna vez ellos  detestaron: el fascismo en todas sus manifestaciones…

Referencias:
Página de Leonardo Boff en Koinonía



martes, 24 de enero de 2017

La indiferencia de los indiferentes de Cobán


“¿Qué factor causará más daño en el país, la violencia de los violentos o la indiferencia de los indiferentes”?

Por Jlriveirof, OP


     Hace algunos días, a finales del Año Santo Extraordinario, promulgado por el Papa Francisco para conmemorar el quincuagésimo aniversario de la clausura del Concilio Ecuménico Vaticano II; fui testigo presencial de dos circunstancias que sucedieron en el mes de diciembre recién pasado y que me llamaron vigorosamente la atención. Dos escenarios desfavorables que sin duda alguna he visto muchas veces, pero de soslayo en virtud que no había reparado en ellas de forma reflexiva. 
En esa dirección, estoy intentando repensar, contemplar, replantear y escribir orgánico a una fe liberadora, a la luz de una teología latinoamericana,  con opción preferencial hacia los más pobres y desposeídos que en el continente son multitud…

     El primer hecho  ocurrió en horas de la mañana de un día cualquiera,  frente a la puerta principal derecha de la Iglesia Catedral de Cobán. La “loquita”, como se le conoce a una mujer joven  que vagabundea por el centro de Cobán, aún no había desmantelado su morada y dormía plácidamente al ojo de los “cristianos” que al estilo del sacerdote y el levita de la anécdota del buen samaritano –Lc 10, 25,37-  la rodeamos y  pasamos a su par  sin prestarle atención,   para poder  entrar por “la puerta de la misericordia”  y asistir al servicio religioso,  compungidos y puntuales…

El Segundo se concretó durante la noche fría del 24 de diciembre, cuando sin duda alguna los mismos cristianos llegamos al templo a rememorar el nacimiento del Niño Dios que “vino, viene y vendrá”.  Tres indigentes pernoctaban a pierna suelta en la intemperie del antiguo convento de Santo Domingo cuando el estado del tiempo marcaba una temperatura de 16 grados centígrados. 
Una problemática recurrente todas las noches en ese hotel de cinco estrellas que para muchos es el convento o los corredores del palacio de gobernación; ambos en la Ciudad de Cobán, Alta Verapaz.  Cristianos de todos los pelambres sin duda, hemos sido testigos mudos  de estos huéspedes  sin inmutarnos un ápice.
Lo anterior descrito, me interpela y me cuestiona:

    ¿Qué factor causará más daño en el país, “la violencia de los violentos o la indiferencia de los indiferentes”? –José María Castillo, La ética de Cristo-
Tal pregunta es dirigida a todas las personas que se autonombran cristianas, independiente de cual sea su denominación religiosa, en virtud que la ética de Cristo no estaba dirigida a un grupúsculo en particular… El no hizo acepción de personas.

     Pues bien, aquellos que nos  hacemos llamar cristianos, nos es dable recordar que esa denominación nos viene de Cristo, del hebreo Mesías que significa el ungido y, por lo tanto el verdadero cristiano es alguien que esta ungido por Cristo, “que paso por el mundo haciendo el bien” –Hechos 10,38- 
Aquel que tuvo una vocación privilegiada por los huérfanos, las viudas, los desposeídos, enfermos, endemoniados, etc. Que por su misma condición, eran muy desfavorecidos y discriminados en su tiempo. 
Nosotros que asistimos a nuestros diferentes servicios religiosos con asiduidad y servimos con responsabilidad, hemos de aprender a ver el rostro del Libertador en el rostro del prójimo que se encuentra tirado por su condición a la vera de los distintos caminos que transitamos todos los días de nuestra vida.

     A los católicos nos es importante recordar que en el contexto  del último  concilio no fue casual que el entonces Papa Bueno, Juan XXIII, campechano y pobre dijera un mes antes de su inauguración, que la Iglesia tenía que ser de todos, pero especialmente de los pobres.
No obstante lo anterior,  el Vaticano II no hizo de los pobres y desposeídos un tema central,  porque quienes  hicieron posible todo el andamiaje del concilio fueron obispos y teólogos europeos,  insensibles por supuesto a  la pobreza y al sufrimiento de nuestras iglesias particulares del nuevo mundo despojado por Colón y cuanto malhechor lo acompaño en su travesía hacia el mundo nuevo, un mundo nuevo que ya era viejo… 

     También es importante recordar que fue  en la Conferencia General del Episcopado Latinoamericano de  Puebla y Medellín que la Iglesia empezó a leer ese concilio desde la perspectiva de los pobres, a quienes consideró   un signo de los tiempos y recalcó que es en el rostro de ellos en donde debemos aprender a ver el rostro doliente del Señor; acordando evangelizar bajo tres principios:

01.- Opción preferencial por los pobres,

02.- Opción preferencial por los jóvenes y,

03.- transformar las estructuras desde dentro de la sociedad pluralista que respete y promueva la dignidad de la persona…

     Referente a esas particularidades del concilio y sometiendo las mismas al escrutinio de los demás, vale también preguntarnos sí como bautizados y como piedras vivas del cuerpo místico de Cristo, nuestra fe nos ha servido para hacer de los pobres y los jóvenes una elección  preferencial,  y  si a partir de ella –la fe- hemos transformado las estructuras respetando y promoviendo la dignidad de la personas.

     Ya el filósofo, teólogo y místico escoces Ricardo de San Víctor (+16-3-1173) exponente de la escuela de la teología monástica, recomendaba en su tiempo a evolucionar en lo que creemos los cristianos, cruzando de la fe a la inteligencia de la fe, para procurar en la medida de lo posible,  comprender lo que creemos y practicarlo, a sabiendas que, una fe sin obras es una fe muerta. –Santiago 2, 14-17-

     A guisa de colofón entonces y tomando en consideración que “Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos,” –Hebreos 13, 8-  dos actitudes del Señor podrían ser evidentes en este pasaje de “la loca” y los “huéspedes del convento.”  El  enojo de Jesús ante nosotros los indiferentes y un profundo sentimiento de tristeza ante la dureza de nuestros corazones.  -Mc 3,1-6- 
Jesús demuestra con ese proceder –y así debemos actuar muchos de nosotros- que el hombre es más importante que todas las normativas rigoristas y todos los ritos religiosos juntos.

     Los dichos y hechos de Jesús no solo nos invita  a ser discípulos de él y a buscar a Dios en tanto podamos en medio de nuestras dificultades, así como lo hizo el hombre de la mano paralitica –Lc 6, 6- sino también a que no seamos indiferentes ante el dolor que aqueja a los demás y estar siempre  dispuestos a   -des- paralizar la mano,  para levantar y ayudar al que está tirado a la vera de los  caminos, sin importar que sea sábado, domingo o día festivo…



Santo Domingo de Cobán, 24 de Enero de 2017


sábado, 14 de enero de 2017

“¿Y cómo está la moral?”




Por jlriveirof

     Como era de esperarse,  el primer informe de –des– gobierno presentado por el comediógrafo Jimmy Morales, Presidente de Guatemala, pasó con más penas que glorias, de Guatemala pasó a guatepeor por no presentar la realidad actual, sino una realidad deseada por el mandatario; algo que fue difícil de concretar  al caer en la presidencia como  víctima del descontento popular por “la vieja política”. Asumió el poder sin una visión de futuro, una misión previamente establecida y objetivos inteligentes bien definidos; llegó sin  un planeamiento estratégico político de gestión y por eso  ha dirigido su mandato por derroteros nunca antes vistos. Derivado de lo anterior pronunció un discurso quimérico, hipócrita, exiguo, insustancial, efímero y superficial. Presentó logros que no le corresponden directamente a él, otros realizados en alguna ciudad de la utopía  que no es Guatemala y como si lo anterior fuera poco,  emuló a mandatarios que lo antecedieron en el ejercicio del poder,  plagiando más de algún estilo.

     Todos los seres humanos presentamos en nuestras vidas algún deseo mimético; pero en Jimmy su   pertinencia mimética está bien arraigada y  se deriva básicamente de su preparación como comediante, lo  que hace de él, “un sujeto imitador”… -René Girard-

     Lo anterior quedó demostrado hoy en el “Congrueso” de la República y en mucho de lo que ha dicho y hecho durante su primer año como Presidente del Ejecutivo. En un año ha hecho papeles de bufón, llorón, dormilón, orador, lo hemos visto  marchar al compás del tamborilero castrense, orar en más de una secta e impostar la voz según el ambiente en donde se encuentre. 

      La pregunta con que articulo este manifiesto demuestra ese deseo mimético, por supuesto no fue acuñada por él, era usual escuchársela al exministro de gobernación del –des– gobierno de la uña larga; presidido por el general Otto Pérez Molina, el también militar Mauricio López Bonilla, cuando preguntaba a las fuerzas policíacas “cómo está la moral”,  a Jimmy Morales le gustó, la copió y la pronunció en un contexto similar ante 2128 nuevos policías nacionales civiles egresados de la academia de la policía en el mes de diciembre del año recién pasado.

     Pues bien,  hoy nuestro bufón presidente está arribando a su primer aniversario en la más alta magistratura del país y para celebrarlo ha preparado más de un “pseudoacontecimiento” –Daniel Boorstin–  en donde despilfarrará varias decenas de miles de quetzales para festejarlo. Como bien sabemos, el primer pseudoacontecimiento se desarrolló  en el “Narcongrueso” –Mario Taracena– de la República, en donde presentó su primer informe, contenido en un sin fin de folios, qué albergan un cuento de hadas sin  final feliz. A pesar que dijo mucho sobre nada,   habría valido  la pena creo, anteponerle a ese libro de cuentos como prólogo y epílogo el estribillo ese del ex ministro de gobernación de  “cómo está la moral”, dirigida la pregunta claro está, al noble pueblo guatemalteco pensante, que después de muchas decepciones algo tendrá que decir…

     Todo su discurso fue una apología de su gestión en su primer año, destacando logros inexistentes. De antemano se sabía que su discurso sería falaz, ya lo había vaticinado el Presidente saliente del Congreso; alguien que sin ser clarividente ni digno de confianza, dijo que sería corto porque no había mucho que señalar. Eso hizo que   su perorata fuera un discurso líquido,  como uno de los corolarios de la sociedad líquida  en el pensamiento del filósofo, sociólogo y ensayista polaco Zygmunt Bauman, fallecido en fecha reciente.

     Sobrada razón  tuvo también  Karl Marx al enunciar en su tiempo que “hasta ahora los hombres se han formado ideas falsas acerca de sí mismos, acerca de lo que son o debieran ser.” –La Ideología Alemana– Pareciera ser que lo hubiese dicho a los políticos de este tiempo presente, porque en su alocución del día de hoy, el mandatario guatemalteco como “buen político”  formuló ideas falsas de sí mismo, de lo que es o debiera ser…

      Intentando escribir algo corto, como debieron escribir los amanuenses del Presidente Morales su informe, considero pertinente someter al escrutinio de la sociedad guatemalteca el ser y hacer del mandatario y ese informe de gestión  que ya está dando de qué hablar  a nivel mundial y tratando de ser como él, un sujeto imitador, aunque sea solo por esta ocasión,  les pregunto:

      ¿Y cómo está la moral? –eja-


Santo Domingo de Cobán, 14 de Enero de 2,017

Referencias:
 Daniel Tzoc, emisorasunidas.com, 16-12-16