sábado, 29 de abril de 2023

A propósito de coaching

 


    Al compás de un bello vals de J. Strauss, estructuro unas sesiones de coaching, para procesarlas en los días que están por venir con una de mis asociadas, a petición expresa.

     Su búsqueda comporta trascender sus barreras y limitaciones de tipo personal y extraer lo mejor de sí misma, para llevar al límite sus propias capacidades y, rendir más y mejor en su emprendedurismo que, consiste en, asegurar a personas y sus bienes materiales de forma eficiente.

     El proceso per se, me remontó a la Atenas del tiempo de Sócrates, cuando Fenárete, su madre viuda, hubo de dedicarse al oficio de partera, sin duda más por necesidad que por vocación, en cuya actividad, Sócrates le hacía a veces de ayudante.

     –¡Ah! Se ha de haber dicho, ya con la experiencia adquirida en ayudar a dar a luz a muchas mujeres atenienses con la dirección de su madre, a quien se adjetivó después como <<la que trae a la luz la virtud, la partera de la virtud>>. —¿Si yo pudiera hacer que los hombres den a luz? Obviamente es lenguaje figurado en virtud que, todos sabemos que Sócrates resultó incómodo en el Ágora, por la clase de preguntas que a todos hacía en ese lugar que fue, hogar de la ciencia.

Fue así como surgió la Mayéutica y, Sócrates al igual que su madre, se convirtió en "el partero de la virtud", porque a muchas personas los hizo dar a luz lo mejor que tenían dentro.

     Se preparó para teorizar, filosofar e investigar en la búsqueda y el esclarecimiento de la verdad, en virtud que, en su tiempo, un ciudadano libre como él, tenía acceso a la escuela, en donde recibían la preparación académica, y como hijo de su tiempo libó de la lectura de Homero, Solón y Hesíodo, aprendió también sobre el cálculo elemental, la música, la gimnasia, geometría, astronomía, dialéctica, armonía y arte.

Con estos conocimientos aludidos podría contradecir lo que los peripatéticos dijeron después, de que, Sócrates era un hombre sin educación, instrucción e ignorante.

     Es evidente que, en todos los tiempos y lugares, el árbol que da fruto, escribiendo en forma de metáfora, siempre es lapidado. Así ha sido, así es y así será siempre. Siempre se les intentará dar de beber alguna cicuta moderna para callar su verdad, para enmudecerlos, para silenciarlos, etcétera.

     A guisa de colofón traigo a colación la mucha confusión que hay respecto del ejercicio del coaching. El coaching no es psicoterapia. Los coachs no somos salubristas, no trabajamos con la interpretación de la conducta del cliente, no recurrimos al pasado para obtener recursos y nuestras sesiones se diferencian de la mentoría y la consultoría porque no aconsejamos, recomendamos u orientamos en acciones que el cliente deba realizar, o como enfocar las distintas situaciones de su vida.

     Un coach trabaja por objetivos y planes de acción que el mismo cliente va descubriendo y definiendo durante las sesiones que le permitirán salir de la situación actual, hacía una situación deseada, haciendo preguntas poderosas al modo de Sócrates y al igual que Sócrates, un coach está bien equipado, multidisciplinarmente hablando, para poder ayudar a su coachee, mediante estrategias prospectivas que iluminarán sus futuros posibles ...

Jlriveirof

lunes, 20 de marzo de 2023

“Las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan” …

 

     La frase shakiriana con que doy pie a la andadura de este ensayo, se ha convertido en tendencia en muchas partes del mundo, y no en moda pasajera. En poco tiempo ha revoloteado las redes sociales, los medios noticiosos escritos y televisivos, la vida de la farándula y, evidentemente con la canción en donde aparece la frase en cuestión, la cantante colombiana ha facturado cuantiosa cantidad dineraria.

Tal sentencia puede interpretarse desde varios escenarios, y para el efecto el escribiente lo analiza desde algunos de sus ángulos:

Uno de ellos nos permite esclarecer que, si bien es cierto, hoy la mujer tiene más acceso a la instrucción superior, a elegir y ser electa para participar e incursionar en la política, ocupar cargos importantes tanto en el sector público como en el privado, también es cierto que, todavía es un porcentaje no muy expresivo de mujeres las que facturan cantidades estratosféricas como las que, sin duda alguna, factura Shakira. Aunque falsas casi siempre las estadísticas, valga tomarlas en consideración para este efecto, siguen siendo pocas las mujeres que tienen acceso a esas oportunidades, y a la tajada grande del gran pastel laboral.

     A tenor de lo planteado, también es notable constatar que muchas de ellas son pequeñas y medianas empresarias y, en consecuencia, facturan.

En el ejercicio de mi profesión, por ejemplo, conozco exitosísimas mujeres de negocios de seguros que facturan cifras respetables de dinero en la tentativa de tal faena y que, año tras año incrementan sus haberes, viajan nacional e internacionalmente y tienen un estilo de vida acomodado, libertad de gestión del más valioso de los recursos, el tiempo, libertad de locomoción, de negociación, y de expresión entre un sinfín de etcéteras.

     Sin embargo, es importante ubicarse en el canto de la situación para ver la otra cara de la misma.

Para enriquecer un poco más el planteamiento, traigo a colación, lo que, en fechas recientes, el teólogo dominico, salmantino, español, Fray Luis Miguel Otero, publicó en redes sociales. Se trata de un post intitulado “Jovencitas”, en donde dilucida tres características de seres humanos vulnerados: mujer, indígena y campesina. Añade el teólogo una cuarta característica de exclusión, hasta por instituciones culturales y religiosas: mujeres, indígenas, campesinas y jóvenes. Evidentemente ellas son las que entre millones de mujeres más, sí lloran sus pobrezas y tristezas y no facturan, como suelen hacerlo las mujeres de la alta sociedad que no dependen pecuniariamente hablando de un consorte, al menos en Guatemala, desde cuyo rincón suelo escribir.     

     Respecto de ese cuarteto: “mujeres, indígenas, campesinas y jóvenes”, recuerdo que hace algunos años ya, una persona que trabajaba conmigo en la intermediación de seguros, descendiente lejano de alemanes, dejo de cooperar conmigo en virtud que, consiguió una plaza de maestro de educación primaria rural, en una aldea remota de la Guatemala recóndita. Feliz me contó su logro y socializó su visión que era, desposar a una mujer autóctona, al cabo de un par de años supe que, se había amancebado con una “mujer, indígena, campesina, joven” y pobre. Cuando me pormenorizó el asunto me comentó que, ella no le cuestionaba sus vicios, sus modos, su holgazanería y sus precariedades y que, solo la quería para “utilizarla” como mujer, según sus propias palabras y, para que le lavara, planchara la ropa y le diera de comer.

Lo anterior expuesto me llevo a pensar e investigar porque la mayoría de extranjeros que han venido a estas tierras, en proporciones mayoritarias  han seguido el mismo patrón de conducta; en donde muchas de esas muchachas, dadas sus particularidades, fueron adquiridas en propiedad durante la migración por parte de esos extranjeros venidos de Europa, de los Estados Unidos de Norteamérica y de otras partes del mundo, ricos en su mayoría y, que vinieron a fundar haciendas y una familia en la Guatemala profunda, posiblemente adicional a la que ya tenían en sus patrias, ¿acaso no fueron mujeres, indígenas, campesinas y jóvenes y muy pobres sus predilectas? Para darle porte y soporte a ese pensamiento, cito a Schaeffer-Gabriel (2006) que expone que, los hombres de negocios acceden a las mujeres vulnerables de manera multinacional para obtener obediencia sexual de mujeres de países pobres y empobrecidos y, así como se aprovechan de la mano de obra barata de mujeres trabajadoras, así también se aprovechan sexualmente de estas mujeres. Cito el siguiente texto de forma literal: “El marido del primer mundo generalmente busca una esposa dócil, sumisa y obediente a la que pueda controlar y dominar.  No quiere una mujer de su misma nacionalidad como esposa porque considera que son agresivas y egoístas. Cree también que son demasiado ambiciosas, que tienen demandas excesivas en el matrimonio y que tienen expectativas de igualdad con respecto a sus maridos. Critica el deseo femenino de autonomía, independencia e igualdad. (Belleau 2003, 596). Como diría Cantinflas: “como la ven desdíay” …

     Posteriormente, el fraile dominico en mención, escribió otro de sus acostumbrados y acertados posts, en ocasión a la conmemoración del día internacional de la mujer, en donde fija la mirada en las mujeres que lloran y no facturan, como por ejemplo, “las adolescentes indígenas campesinas, las nietas de las mujeres que fueron violadas en Sepur Zarco y Rabinal; las que viven con miedo, angustia, susto permanente en el pecho, extrema pobreza”; ellas; evidentemente no facturan pero si lloran todos los días sus carencias por causa de las falencias de un estado en franco deterioro, fallido, corrupto y corruptor en extremo y, una sociedad permisiva que soslaya la injusticia social y lo que es peor,  la practica con descaro.

En ese escenario, quiero compartir lo que en fechas recientes escuche de boca de una “buena samaritana” cristiana, que aconsejaba como proceder en contra de la mujer pobre, joven, indígena y campesina que, se dedica a la explotada actividad de “sirvienta”. según sus palabras, con el objetivo de ahorrarse un dinero y evitar demandas judiciales a posteriori: -Yo le pago X cantidad de quetzales mensuales y la hago firmar un recibo en blanco, en donde yo pongo el salario que me convenga o el mínimo establecido por la ley, así como prestaciones laborales…; ¡Vaya religiosidad despojada de valores humanos y cristianos los que practica la buena samaritana! …

     Para aderezar un poco los párrafos anteriores, me permito libar un poco del pensamiento de la filósofa Simone de Beauvoir, extractado de su densa obra intitulada “El segundo sexo”, por constituir, quizás, las letras más importantes pensadas en ese contexto, desde que fue escrito, hasta nuestros días…, en ella; estudia el porqué del estado actual en que se encuentra la mayor parte de la humanidad occidental, que son las mujeres. Clara-mente, me decanto en ese ensayo, en virtud de haber sido sal-pica-do de adjetivos adversos por los “expertos literarios”, además de ser considerado subversivo en España y prohibido por el Vaticano, a través del Santo Oficio, que de santo solo ha tenido el nombre. Mientras más subversivo, prohíbo y perseguido de forma inquisitorial, mejor, más se deleita en su lectura y se cede a la tentación de hojearlo y ojearlo, a la vez …

En sus páginas prohibidas y subversivas, calificadas así por una buena retahíla de ignorantes; encontramos luces que permiten alumbrar las tinieblas que condicionan a la mujer en nuestra cultura en donde permea todo lo occidental y que, no puede realizarse con entera libertad.

Respecto de la libertad y desde una filosofía existencialista soy testigo de cómo muchas mujeres que se han desempeñado con mi dirección como mujeres de negocios de seguros, no gozan de una irrestricta libertad para desempeñarse con eficiencia y eficacia en el giro de este negocio, sus cónyuges son sus peores cepos, ellos restringen su libertad de acción, determinación, locomoción, emancipación y promoción.  Muchos lo hacen por celos y envidia porque algunas han facturado más que ellos. Un fuerte machismo, ignorancia y sexismo son las armas que utilizan en su contra. Cuánta razón tuvo José Ingenieros al postular en El hombre mediocre que, el mediocre mediocriza.

     La libertad, -dice Beauvoir, es la autonomía del sujeto y es siempre absoluta. Entonces, maridos, ¿Por qué le quitan la libertad de ser y hacer a sus prójimos más próximos? No utilizo el término “sus mujeres” porque la mujer no es propiedad de ningún cabrón, como suelen mal interpretar las Sagradas Escrituras muchos cabreros evangélicos, sacerdotes y rabinos ignorantes, coadyuban a cercenar la libertad de la mujer. –“Gracias Señor porque no me hiciste ni gentil, ni esclavo ni mujer”, rezan muchos de estos judíos ortodoxos y jasídicos de frente al muro de los lamentos, una oración controversial que se encuentra en la mayoría de los sidurim (libros de oración) y que tiene más de dos mil años de estarse rezando.   Con tales pensamientos y sentimientos procuran encaramar una pesada cruz sobre las espaldas de sus compañeras de hogar y confinarlas únicamente al plano biológico y doméstico: a cumplir con sus deberes conyugales, la crianza de los hijos y los oficios de la casa, oprimiéndola y violentando todos sus derechos civiles. Para muchos “ombres” es, un medio para sus determinados y pérfidos fines.  

      Frente a ese aspecto sombrío enunciado en el párrafo que antecede, muchas veces la mujer, no es considerada por su condición de mujer ni por su nombre cuando el que se cree su dueño se refiere a ella; y,  es tratada con frases peyorativas y precisamente por eso son vistas como una vulva solamente, mi brujer, aquella, la vieja, la loca, la cosa, etcétera, y es vista desde la otredad y la nadedad, degradando su buen vivir y existir. Esa forma de pensar, de ser y hacer del ombre sin h es, una conducta de mala fe, aludiendo la filosofía existencialista de Sartre y de Beauvoir y, desde el punto de vista histórico es una realidad concreta: desde tiempos inmemorables ha estado subordinada a un sistema patriarcal, un patrón, a otra mujer, a un sistema, a una cultura o una religión. En casos afines, el macho se somata el pecho al estilo de King Kong sobre el Empire State Building, la hembra baja la mirada y obedece sin chistar palabra, convirtiéndola de esa manera en un objeto.

Precisamente para evitar tal subordinación hacia el varón en mi caso particular, eduque a mis hijas a ser total y absolutamente independientes, obtuvieron una instrucción y titulación universitaria y a la hora de cualquier eventualidad que vaya en detrimento de su propia dignidad, pueden darse el lujo de patearles el trasero a sus cónyuges, llegado el momento,  porque se que no necesitarán de ellos, ni social, ni política, mucho menos económicamente para salir adelante en la vida y vivir con dignidad, comodidad y decoro.

     Pues bien, volviendo al tema que da sustento a este escrito y, haciendo una exegesis de la frase cantada y decantada por Shakira: las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan, podemos desfasar tal frase en tres: mujeres, llorar y facturar.

Al utilizar el término mujeres, generaliza, ya explicité en párrafos anteriores que, no todas las mujeres facturan, muchas mujeres del área rural no tienen más que sal, tortillas y chile en su mesa para alimentar a su familia. Otras muchas nacidas y crecidas en el triángulo norte de Centroamérica, carentes de educación, instrucción y falta de oportunidades, se vienen dedicando desde antiguo, al más antiguo negocio de la humanidad. Otras sin oficio ni beneficio se postulan a cargos de elección popular a través de la segunda profesión más antigua de la humanidad y, que se parece en mucho a la primera, como la describió el entonces presidente estadounidense Ronald Reagan. Las que facturan entonces, son menos que las más…, ratificando nuevamente el concepto.

     Dejando por un lado a la mujer joven, indígena y campesina que sabemos que no factura. Pensemos un poco en las que se dedican a las dos profesiones más antiguas del mundo ¿Cuántas mujeres que se dedican al tráfico galante facturan bonito?

Según Sheila Jeffreys, autora del libro La industria de la vagina, sugiere en sus páginas que, esa actividad venérea, no dejó de existir cuando las mujeres adquirieron mayores derechos igualitarios, sino que, por el contrario, se metamorfoseo en un negocio redondo, floreciente y rentable a finales del siglo XX y principios del XXI y, en los países “civilizados” e industrializados del primer mundo,  ya se considera un trabajo legítimo que se da a tacos con el mundo de la política. ¿Cuántas mujeres se han enriquecido impunemente en ese sub mundo de la politiquería, a lo largo y ancho del puto mundo? ¿Cuántas politicastras y proxenetas facturan impunemente y hoy son consideradas empresarias respetables en virtud del neoliberalismo? Un negocio prostibulario en ambos casos que, permite facturar grandes sumas de dinero. ¿Cómo les quedó el ojo? …

     Respecto del llorar, ¿Quién no llora, gimotea, suspira, gime, solloza o se queja por causa de la situación actual que es intolerable?  La inflación, por ejemplo, que, ha sentado sus reales en el mundo entero, ¿del mal comportamiento de un cónyuge lépero, pendenciero, jugador y vicioso entre un rosario de etcéteras? Sin romantizar el lloriqueo, todas las personas lloramos, en todas las aristas de la vida, el llorar es catártico, es sano, es normal, usual y acostumbrado.

     Y del facturar, tercera palabra a considerar, la Organización de las Naciones Unidas Mujer, apunta que, una de las variables que más repercute negativamente en perjuicio de las mujeres, es la de género en virtud que, muchas de ellas solo obtiene, bajo condiciones desfavorables un empleo parcial, los peores empleos o socialmente subvalorados, autominusvalorización e ignorancia exacerbada de parte de muchos de los sabihondos de recursos humanos y, empleadores falaces y contumaces que se ensañan con la mujer por el simple hecho de ser mujer y, que las prefieren machorras pues, no quieren que se embaracen y hagan uso de lo que en ley les corresponde, gozar de un periodo pre y post natal y tener que contratar a otra persona que las supla en tanto que, regresan al trabajo de forma habitual.

     A guisa de colofón, ofrezco una solución ante tanta animadversión contra la población mujeril. Va dirigida especialmente a todas aquellas mujeres que, han sido pisoteadas en todos sus derechos de parte de personas inescrupulosas. Una posibilidad laboral sin distinción de raza, color de la piel, pensamiento político o religioso, creyente de Dios o del diablo, soltera, viuda, divorciada, casada, madres solteras, jóvenes, no tan jóvenes, etcétera. Les ofrezco un emprendimiento de tiempo completo en donde podrán transformarse en mujeres de negocios de seguros, que permitirá sentirse sumamente orgullosas al ejecutar una actividad comercial, altamente justificable desde el punto de vista económico y social, en donde podrán facturar a ojos vistas, la cantidad de dinero que se propongan.

La idea es, una carrera para toda la vida dadas las particularidades de la misma, un negocio propio donde podrán emprender, trabajar y facturar a base de comisión, obtener recompensas económicas, bajo el concepto de bonos de iniciación, puntos y quetzales que se les sumará a una tarjeta de regalo, un negocio redondo en donde serán las dueñas de su propio emprendimiento y tiempo, el cual gestionarán según sus necesidades, obtendrán una capacitación constante, desarrollo personal, tener su propio coach ejecutivo, múltiples satisfacciones personales, viajes nacionales e internacionales todo pagado. A vista de pájaro, esa es la ocupación que les dará la ocasión de facturar más y llorar menos…

 Jlriveirof, OP

martes, 21 de febrero de 2023

Metamorfoseémonos y seamos una buena noticia

 


     En el versículo quince de su primer capítulo, el evangelista San Marcos nos narra como Jesús comenzó su ministerio, haciendo un llamado a un cambio de mentalidad, diciendo: “Conviértanse y crean en la Buena Nueva”.

     Al analizar la frase en cuestión, se puede colegir que, Jesús sugiere un arrepentimiento de los estilos particulares de vida, llama a la corrección y a la conversión. Por ejemplo: si formamos una simbiosis en los términos mencionados: corrección y conversión, nos permite hacer cambios significativos y darle una nueva dirección a nuestro ser y hacer mediante un cambio del pensamiento.

     El Nuevo Testamento alude los diferentes aspectos de ese pensamiento sistémico: epistrépho, metamélomai y metanoéō. Epistrépho y metanoéō significan convertirse y, sugieren la conversión del ser humano, en tanto que metanélomai nos invita a ver, juzgar y actuar sobre el pecado en su vasta y estricta concepción, así como también sobre el yerro, el desacierto, la culpa o el desliz de forma retrospectiva y todo lo que trae consigo, orientándonos al arrepentimiento y a la enmienda.

Esos términos citados en el párrafo anterior,  fueron utilizados a partir de Homero como verbos de movimiento,  invitándonos a la acción. Los tres son sinónimos de volver, cambiar, dar la vuelta. Desde un punto de vista genérico, esa transformación permite suponer un cambio en la manera de pensar, comportarse, y volverse a Dios.

     En otros contextos de nuestra vida, nos permite analizarlo con la luz que arrojan la axiología y deontología, como ciencias que son y que estudian los valores y los deberes respectivamente y; para el efecto, se debe explicitar que, solo si subimos a la esfera ética y moral todos nuestros actos en virtud de un cambio de chip, de pensamiento, sentimiento, enfoque, disciplina, hábitos, compromiso, etcétera, podremos ser y hacer grandes cosas.

La acción de enfocar nos invita a valorar las cosas y, nos permite preguntarnos ¿Qué me alumbra? ¿Qué me alinea? ¿A dónde quiero ir? ¿Puedo ser un agente de cambio, de alto desempeño?

En virtud del enfoque de una filosofía de mejora continua (kaizen), y de la mayéutica, podemos hacernos preguntas vitales y existenciales, mismas que sorprendentemente nos pueden llevar a la excelencia y excedencia en todo lo que nos propongamos.

     El escribiente puede atestiguar que, en virtud de un cambio de mentalidad, de visión, valores, objetivos, estrategias prospectivas, disciplinas de ejecución y hábitos, en los últimos nueve años, la organización inteligente que dirige en Cobán y Salamá,  se ha metamorfoseado en un equipo de alto rendimiento.

     Acaparando esa consideración del párrafo antecedente, en todos esos años como equipo, hemos transitado de una cultura adversarial a una de diálogo, hemos creado y aceptado estrategias y hemos mejorando nuestras habilidades de ejecución, logrando conjuntamente un nivel de excelencia y excedencia, una dupla que los tiempos actuales apremian.

     No es ningún secreto que lo que nos sacó de la meseta, del estancamiento, de la mediocridad, de un trabajo chapucero y mal hecho, estriba precisamente en esa frase de Jesús: conviértanse y crean en la buena noticia.

La buena noticia siempre ha sido, es y será Él; por antonomasia. Pero también nosotros por las buenas noticias que llevamos a través de nuestro trabajo tesonero, constante, digno y probo. Nuestras competencias conversacionales y transaccionales, están signadas de buenas noticias y, nos permiten ser buena noticia ante nuestros clientes internos y externos.

Todos podemos y debemos ser una buena noticia. Se es buena noticia “si y solo si” nos convertimos en un mejor ser humano en virtud de un desplazamiento mental o cambio de enfoque (metanoia), transitando de una perspectiva a la otra...

     Ser o no ser, esa es la cuestión” diría Shakespeare. Hacer o no hacer, ese es el punto dice el amanuense, haciendo, claro está, una paráfrasis del soliloquio de Hamlet.

Jlriveirof, OP

jueves, 16 de febrero de 2023

Anécdota covidiana …

 

     Como consecuencia del giro atípico que tomó el rumbo de la vida por causa de la pandemia, una mañana veraniega de un día cualquiera, se encontraba el escribiente haciendo cola en las afueras de uno de los bancos del sistema, ubicado en el centro histórico de la Ciudad imperial de Carlos V, previo a realizar un retiro monetario. Eran los tiempos en donde se sospechaba de todos y todos eran vistos como los leprosos que narran los evangelios y, por esa razón había que guardar un distanciamiento social, inclusive los vehículos automotores porque un parqueo estaba en uso y el otro en desuso, como si ellos también fueran susceptibles al contagio. Eran los tiempos de la ignorancia colectiva y un miedo inconmensurable cuando aún no había vacunas por causa de la politización de la pandemia y el robo infame del dinero para comprar vacunas. En el ínterin, muchas personas aprovecharon la larga, tediosa y tendenciosa cola para tertuliar, amén de la tardanza oficiosa de parte de los receptores que aseguraban que sobre el dinero contaminado,  cabalgaba la quirina.

     Mientras serpenteaba la larga cola, impertérrito me puse a escuchar la plática que sostenían tres personas que me antecedían, que, sin respetar el distanciamiento social, formaban un círculo. El que aparentaba ser el más letrado del grupo de los tres, hacía gala de una retórica fluida, sin embargo, la misma estaba un tanto desconectada de la razón, evidenciaba cierto fanatismo religioso que cegaba su pensamiento en extremo al decir que, –con la pandemia Dios estaba castigando a todo el pueblo de Guatemala por causa del pecado cometido con descaro por el presidente de la nación al intimar con un joven varón.  Se refería por supuesto, al ex jefe de su centro de desgobierno, aquel que tenía poderes plenipotenciarios y que estaba por encima de todos los ministros de estado y presuntamente de él cuando la ocasión lo permitía …

     –Pero también es por causa de las felonías y tropelías de todos los políticos, especialmente de los mal llamados padres de la patria, los dipugánsteres, sostuvo el segundo, -y por supuesto de la inmoralidad que exacerba de parte de quien mide el aceite presidencial, es decir, ese “pata de adobero” del Miguelito, por la que Dios nos está castigando con sus dos manos…, acotaba …

     –Viejo cara brava sisiflís contento, sentenció el tercero, mientras enarcaba la ceja en señal de desaprobación. Obviamente utilizo el término sisiflís como un eufemismo para edulcorar la palabra que realmente utilizó, –¿en dónde tendrá el dinero? Se refería sin duda a los cientos de miles de dinero prestado para paliar la pandemia y que hasta el día de hoy brillan por su ausencia. Haciendo suyas las preguntas que de forma reiterativa todos los guatemaltecos nos hacemos todos los días …

     La larga cola de gente lentamente siguió su curso y al ingresar el primero de los tertulianos al banco, la plática se acabó, no sin antes apercibir a sus tertulianos que, sacaran un extra de dinero para continuar la plática que habían comenzado en torno a una mesa con cerveza.

Por primera vez en tanto tiempo no había disfrutado de una plática callejera como la que tuvo ocasión bajo el rigor del sol que, hacía que las lágrimas por la risa se conjugarán con el sudor de la frente, como también no hubiese querido que la gente avanzara.

     No obstante,  la misma me hizo pensar que, si el mandatario no le hiciera honor a su segundo apellido y no le hubiera fallado al pueblo de Guatemala al seguir la misma  huella de quienes lo antecedieron en el cargo, y se hubiera comportado como un verdadero estadista, actuando en coherencia con su alta investidura, habría podido  hacer de su zona de falla un nido de palomas que, a nadie le hubiera importado un bledo.

Jlriveirof, OP

domingo, 12 de febrero de 2023

El Shep

Jlriveirof, OP


    Al ver las viejas y amarillentas fotografías en los muros de Facebook de mi extinto tío Jaime Amadeo Fernández Ligorría, me retrotrae a las vivencias compartidas con mis primos Fredy y Moge,  cuando a puro golpe de calcetín recorríamos un largo trecho desde la ciudad de Cobán hasta la aldea Caquigüal en San Pedro Carchá, vía finca Chimoté, propiedad del Señor Max Noack (QEPD), a donde pasábamos cargando baterías debajo de los naranjales, obviamente cuando el regio señor estaba ausente en virtud que, su imponente figura obligaba pasar desapercibidos para evitar ser echados del lugar.

Era la época dorada de los años 70 del siglo pasado.

El Shep; como lo había apodado mi abuelo materno Moge (su padre), en virtud de un clásico pantalón negro y blanco que usaba con asiduidad, o Jazmín como lo llamaba su abuelo materno papa Polo, era en aquella época idílica de nuestra niñez, el maestro (“muestre” como le decían sus alumnos) de la escuela rural de la aldea mencionada y, ahí vivía su familia.

     Casi siempre para las vacaciones o los fines de semana hacíamos ese recorrido, para ir a visitar al Shep y mis abuelos maternos que, en ese entonces vivían en la aldea mencionada y, cuando teníamos algunos chelines ahorrados, entonces, solo entonces, abordábamos frente al mercado central de Cobán, La Chovalita, una vieja camioneta Ford propiedad de Don Augusto Barrientos (+) que nos dejaba justo en la entrada de la Finca Chimoté.

Lo crítico de hacer el viaje en ese medio de transporte era que, no podíamos echarnos un taco de ojo en la tienda de la mamá de Gil Cugüa (QEPD), en virtud que, Gil tenía unas hermanas bellísimas y ese creo, era nuestro mayor pretexto para irnos a pie como los infantes.  ¿Quién no quería dejar hasta lo que no tenía en esa tienda, con tal de ver a tan bellas damas? Ellas eran el motivo del porque preferíamos recorrer esos derroteros agrestes, inciertos, polvorientos en verano y lodosos en invierno a pura infantería, bueno, aparte de la escasez que abundaba en nuestros bolsillos...

     El canto de los gallos quiquiriquí, y el aullar de los perros guau, guau, guau, (vaya que no habían gatos cruzados con gallos para que hicieran quiquirimiau, como afirmaba el padrino Moge, en sus historias de vaqueros) anunciaban nuestra llegada, cuando escuchaban el grito tribal que, al compás de nuestros galios lo dejábamos salir a puro pulmón cuando alcanzábamos la cima de un pequeño cerro: ¡Luuuuuuuuuuu! …, ¡Luuuuuuuuuuu!, ¡Luuuuuuu! (que quiere decir Pedro en nuestro idioma autóctono), el mismo era el santo y seña que usábamos tradicionalmente para anunciar ante nuestro abuelo que ya estábamos en las proximidades de su estancia.

El eco resonaba a lo interno de la pequeña casa que en la granja Gloria Sac’binal, ocupaba mi abuelo Moge, el mexicano, y mi abuela Lolita (la avispa), un grito que retumbaba más que en la casa, en la mente y el corazón de mis abuelos, especialmente del mexicano que gozaba nuestra llegada.

Cuando hacíamos nuestra entrada triunfal, mi abuelo nos esperaba en el hall de la casita de madera y, a la Lolis la encontrábamos en la cocina, preparando bollos de plátano para los visitantes en cuestión.

Con el nombre de Gloria Sac’binal mi abuelo bautizó esa granja en honor a su hija Gloria, la nana, a quien sintió y consintió hasta el final de sus tiempos...

     Después de ver a los abuelos y refaccionar con ellos,  nos dirigíamos hacia la casa del jazmín, a quien recuerdo cómo un anfitrión como pocos, ofrecía hasta lo que no tenía, una característica muy común en todos mis tíos y tías maternas, ellos no conocieron jamás la tacañería, los que quedan aún son pródigos, pero el Shep superaba a todos en prodigalidad, buena vecindad y en jocosidad, todo lo hacía chiste, hasta lo que no tenía gracia, hasta a la desgracia él, le encontraba algo bueno …

     Recuerdo con especial afecto cuando en cierta ocasión nos regaló una cuerda de tierra en su terreno, nos enseñó y obligó a sembrarla de cardamomo, cuando el tiempo paso y la época de la cosecha se presentó, si estábamos ausentes, él mandaba a cortar el fruto, lo vendía y nos llevaba el dinero hasta nuestra casa en la Ciudad de Cobán.

Así lo hizo un par de años seguidos, aun cuando ya no llegábamos, yo deje de hacerlo cuando mi abuelo ya no estaba presente en esta vida y, cuando me llegó la adolescencia, ya había otros intereses como los estudios secundarios y las “peoresnada” del lugar...

¡Ah!, malaya los tiempos idos…, Aquellos cuando el tiempo no parecía tramontar, cuando no existían las pobrezas y tristezas, cuando nos importaba un plato de lentejas si llovía, tronaba o relampagueaba, (que en Cobán ocurría 13 meses al año, es decir, siempre), cuando el sol no parecía ocultar a la luna ¡ja! …

Te imagino Shep, en compañía de tus hermanos que te precedieron en el camino rumbo a la casa del Padre, contando chistes, cuentos y anécdotas en donde te encontrás, cuantas reprimendas habrás recibido de San Pedro y San Pablo por no adaptarlos a su dignidad, aun así, los imagino reír a carcajadas como sin duda, lo hicimos los que nos gozamos en tu presencia.

¿Volveremos a reír en tu compañía jazmín? ¡sí!, pero todavía no Shep, aun tenemos que pagar todos los elotes que nos comimos en esta vida …

martes, 7 de febrero de 2023

“Alegoría de la Justicia y la Paz”

     En el Museo Nacional del Prado se exhibe una obra pictórica llamada “Alegoría de la justicia y la paz”, con cuyo nombre intitulo este post, es un óleo sobre lienzo del famoso pintor italiano Gianquinto Corrado, máximo representante de la pintura rococó, de antigua data (1753-54). En esa alegoría, están aparentemente descansando dos mujeres, vestidas a la moda romana de aquel tiempo. Se encuentran sentadas sobre la cresta de unas nubes representando a la justicia y la paz que, en intima proximidad se abrazan y se acercan para besarse.

No obstante, el cuadro aludido ha servido como inspiración a algunas prácticas sexuales lésbicas entre iguales, independiente a la orientación sexual que tengan las mujeres que experimentan lo expuesto. No fue esa la inspiración originaria del mencionado pintor, sino plasmar a través del arte una paz política, en virtud de la política pacifica que practicó Fernando VI durante su reinado y, que, para recordar esa época justa y pacífica, el autor se congració con él pintando esa alegoría, tomando como base el salmo 84: “El amor y la verdad se dan cita, la justicia y la paz se besan”.

     Ese cortejo divino plasmado en el lienzo que precede al artículo y expresado por el salmo; está formado por otras personificaciones: “unas se citan, otras se besan, alguna brota de la tierra, otra se asoma desde el cielo” (11s).

     Ese salmo en cuestión es una atenta exhortación para que “el amor, la lealtad, la paz y la justicia, sellen su encuentro con un beso”, sobre todo en este tiempo de post pandemia, de fenómenos inflacionarios y, cuando la época electorera como un fantasma atormentador a todo galope se avizora a la vuelta de la esquina, para ofrecer el oro y el moro a todos los incautos que, siempre se dejan engatusar por toda una ralea de politicastros castrados casi todos de valores humanos y cristianos.

Muchos de esos candidatos a trúhanes con licencia (no todos por supuesto),  sientan cátedra con sus acciones bajas, abyectas, vulgares, anti éticas, inmorales, anti evangélicas, perversas, etcétera. Sus prácticas farisaicas dieron comienzo ya: ya se empezaron a fotografiar besando ancianos, cargando niños, comiendo en mercados cantonales, haciendo uso del servicio público de pasajeros, ofreciendo la pena de muerte cuando la misma es inviable, metiéndose zancadilla entre ellos mismos y hablando mal el uno del otro. La práctica para cautivar votos de parte de más de uno de ellos es risible, a imitación de José Mujica ya desempolvaron sus viejos escarabajos Volkswagen, uno para promocionar su endeble participación por el guacamolón y otros por otros cargos comunales.

Ofrecen velar y garantizar el estado de derecho, de bienestar, la democracia y la justicia entre otras cosas, ofreciendo también una Guatemala diferente, más justa, más humana, más solidaria, más fraterna, sin embargo, cabe preguntarse ¿Por qué no lo hicieron antes si muchos de ellos ya han ocupado puestos de elección popular? Falsarios, sus propuestas carecen de sentido y fundamento …

Harto difíciles de entender son todas las propuestas y ofertas políticas de estos depositarios de mentiras y de maldades, maldicientes, murmuradores y extremadamente corruptos.

     Lejos de ser una luz en medio de la oscuridad que nos cubre, estos cancerberos de las huestes demoníacas son   tinieblas infernales, empañando con su ignorancia y arrogancia, la justicia, la verdad y la paz, procurando con todos los artificios que encuentran a su alcance para que no se den cita, no se abracen y no se besen; así como ha sido su insana costumbre.

Jlriveirof,OP

martes, 31 de enero de 2023

Hombres maniatados

     En el capítulo 3 (1-6), de su evangelio San Marcos narra la historia del hombre aquel que tenía la mano atrofiada, lisiada o seca. La redacción de la estrofa en cuestión, no permite sacar conjeturas respecto de que si esa malformación era congénita o adquirida por causa de alguna enfermedad o accidente.

     El escritor en mención crea y recrea un contexto adecuado para dar a la “raza de víboras” a los "sepulcros blanqueados” que acechaban a Jesús y, estaban ahí presentes, el suficiente material de que hablar: se da a lo interno de una sinagoga en dónde Jesús se encontraba enseñando como fue su inveterada costumbre. El hecho se llevó a cabo durante un sábado cualquiera, día en qué de acuerdo a la ley judía no podían hacer nada, pero ni siquiera espantar una mosca verde, —de aquellas que abundaban en el gran templo— que osara posarse en un plato de hierbas amargas.

     Jesús que se dio cuenta de las intenciones de los escribas y fariseos hipócritas, levanta y pone en el centro del lugar al hombre de la mano maniatada sin que éste lo pidiera, obedece a la orden del Maestro y éste lanza una pregunta poderosa: “¿qué es lo que está permitido hacer en sábado: el bien o el mal, ¿salvar una vida o acabar con ella”? Obviamente, nadie se atrevió a responder, sin duda esquivaban su mirada. Para rematar la escena de forma apoteósica, Jesús le dice al maniatado que extienda la mano y al instante la restableció … 

Mientras tanto, las pérfidas serpientes letradas de la ley, sin disimular su desencanto, murmuraban entre sí, lo que le iban a hacer en el futuro.

     El episodio del hombre de la mano seca da para tanto, hoy, permite elucubrar en tiempos de post pandemia, en un tiempo en donde muchas personas se hacen de las manos secas para hacer más de lo mismo: no trabajar. Ante la carencia de una visión del futuro no se ponen a pensar en el porvenir, cuando todo esto haya pasado ya.

Lo más penoso del asunto estriba en que, muchas personas se han maniatado por su propia y espontánea voluntad, mientras que  otras por causa de la falta de oportunidades, un empleo digno, una profesión o un oficio concreto que les permita salir avante en la vida.

     En los momentos infaustos de la pandemia, muchos lo hicieron “so pretexto” de no contagiarse y tomaron la decisión de aislarse, de no trabajar como es normal, usual y acostumbrado en una sociedad civilizada. Muchas de esas personas han tenido por costumbre no trabajar. Son aquellas que salen a las calles con un periódico debajo del brazo supuestamente a buscar un empleo, pero pidiéndole a Dios no encontrarlo.

     Los otros en cuestión, son quienes por causa de la problemática derivada de la pandemia y la inflación que ha sentado sus reales en el mundo entero, han afectado su economía, su empresa, su negocio o han perdido el empleo, contándose por cientos de miles a lo largo y ancho del globo terráqueo.

Ambos casos están erosionando economías enteras, con la única diferencia que los emprendedores sí están preocupados, ofuscados y maniatados por causa de la letalidad y derivaciones sin que puedan hacer mayor cosa para paliar la crisis que ya se avizora en el horizonte.

     El hombre de la mano seca entonces, debería confirmar lo que Jesús afirmó en aquel tiempo y, para los fines de este escrito aquí parafraseo al Señor: ¿Qué está permitido en estos tiempos: hacer el bien o hacer el mal, ¿salvar una vida o matarla?

Sin duda la respuesta a tal interrogante no es discutible como en aquel tiempo y es que, hacer el bien sin ver a quien es condición sine qua non para salvaguardar la vida en todas sus aristas…      

¡Vamos, extendamos la mano y emprendamos! …

Jlriveirof, OP