Por jlriveirof
Al ser Guatemala un país eminentemente presidencialista un Presidente
tiene mucho poder, dijo recientemente el Señor Jimmy Morales, Presidente Constitucional de la República de
Guatemala, en declaraciones dadas a la prensa cuando él
mismo se cuestionó: ¿En qué va a utilizar todo el poder que le confiere la ley de Guatemala
el Presidente Morales? Es sencillo:
-dijo- en hacer justicia, en hacer
misericordia y en ser humilde”.
Con tales declaraciones pongo a la filosofía en el umbral de su trabajo para discernir qué quiere decir un presidente que pone en
entredicho lo que quiere ser con lo que debe ser, alguien que soslaya las cosas
que están mal durante el poco tiempo que lleva en el poder, lo que es peor se
sabe que, co-gobierna con un grupúsculo de militares acusados de ser
“lobos disfrazados de ovejas”. Eufemísticamente dicho, en un intento fallido
por escribir políticamente correcto.
Todos sabemos que en Guatemala,
la separación de poderes no es clara y suficiente, y la vinculación del mandatario con su
partido es notable, aunque diga todo lo contrario. Coexisten sesgos políticos e
ideológicos que hacen que caiga en la partidocracia.
Pues bien, respecto a esa ética que llevará a la práctica de una manera “sencilla” el mandatario Morales,
escribiré primero sobre el valor de la justicia. Su concepción más simple es,
dar a cada quien lo que merece. Ya desde los tiempos pretéritos el sistema platónico tiene su culmen en la justicia. Su esencialidad radica en el
principio de la igualdad: iguales
derechos y obligaciones para todos.
Antes de Cristo, otra corriente filosófica
pensaba que había que dar “lo igual a los iguales, lo desigual a los
desiguales” y con el advenimiento del
cristianismo ésta exigencia evolucionó, llegándose a pensar que lo más ecuánime
era “iguales derechos para todos”, sin importar cuestiones como la raza, el
color de la piel, nacionalidad, sexo y creencias religiosas y culturales, sino en
virtud de haber sido hechos a “imagen y semejanza” de Dios. (Génesis 1, 27).
En los comentarios externados por
el Presidente, a simple vista, parece
ser que pone en primer lugar a la
justicia. En Platón la justicia tiene
una centralidad en su grupo de valores, pero sí “existe virtud en la conducta
recta a favor del prójimo, entonces tiene sentido admitir a la justicia como
suma de virtud”. Explica Nicolai Hartmann, en su obra cumbre, Ética.-
Sin embargo, esta “moraleja” de la justicia de parte del presidente
Morales, podría sobre dimensionarse como
se hizo en la ética socrático-platónica de exagerarse fácilmente. Él, hasta
ahora no ha cumplido con su predicamento de la justicia, es casi nulo, el tema de los derechos humanos sigue siendo
una asignatura pendiente y las flagrantes violaciones a los mismos son
constantes. Su deferencia en el sector público es parcial, basta ver hacía
dónde truena el taconazo para percatarnos
que, en su deseo de congraciarse con el instituto armado, no le importa
hacerla de bufón, como lo hizo durante
los actos conmemorativos al día del ejército, al marchar al ritmo de los
tamborileros castrenses.
"¿Se podía imaginar fenómeno más revelador del
devenir humorístico de la política? Un bufón candidato: –Presidente- ya nadie se escandaliza, salvo la propia clase
política, sobre todo la izquierda" -Guilles Lipovetsky- Porque la derecha recalcitrante representada
en los militares fundadores del partido político que lo llevó al poder, está
feliz y bien representada en él.
Hoy, la política en Guatemala se ha convertido en un circo. Con los presidentes de los tres poderes del estado "la mascarada política es llevada, simplemente, a sus últimas
consecuencias.” -G. Lipovetsky- Así quedó demostrado en el acto celebrado el 30 de junio, porque fue
otra “mascarada política, con una buena puesta en escena, pero sin ningún
contenido real”, como lo dijera alguna vez en otro contexto, el portavoz del Parlamento vasco José Antonio
Pastor.
Cabe preguntarse entonces; ¿cómo
buen cristiano que jura ante Dios, como
buen ciudadano que jura ante la bandera y entona el himno nacional a
tiempo y a destiempo, como buen miliciano que marcha al compás de los tambores
y el retumbar de los cañones, el
residente temporal de la casa presidencial, impartirá “iguales derechos para
todos”?...
O lo hará según los espurios
intereses de AVEMILGUA atrincherada hoy, en su último reducto: FCN-Nación. “Lo igual a
los iguales, lo desigual a los desiguales”. Es decir, “todo para mí, da lo
mismo lo que quede para los demás”, siendo los demás el pueblo que con sus votos, erigió sus propias cruces...
En lo que toca a la misericordia, segunda en importancia en la escala de
valores del Señor Presidente, cabe destacar que la misericordia más que un
valor es un sentimiento que expresa según su significado originario: “enternecerse
o conmoverse ante el infortunio del otro, apiadarse, compadecerse de”.
Para el teólogo protestante alemán Rudolfk Karl Bultmann, la
misericordia es, el sentimiento de “compasión
que experimentamos ante el infortunio o la desgracia que han caído sobre una
persona, sin culpa alguna por su parte” y para Aristóteles el temor y la
misericordia tienen en la desdicha un quehacer catártico. Entonces cabe
preguntarse a partir de las declaraciones del gobernante: ¿la misericordia
presidencial estará presente en
todos los nosocomios de la nación? ¿Con
las victimas del Cambray? ¿En los
“huérfanos, viudas, desprotegidos e inmigrantes”, víctimas todas de la violencia imperante en
Guatemala y del sistema injusto?
¿La misericordia del Presidente
tendrá una acción catártica ante el temor y la tragedia que sufren los
guatemaltecos todos los días, por la
falta de oportunidades laborales, techo mínimo, canasta básica, salud, seguridad,
justicia y derecho entre un largo
etcétera? ¿En virtud del negacionismo, seguirá evadiendo el tema del genocidio?
“Es sencillo” dijo, sin embargo creo que todos
estos temas son demasiado escabrosos y deben ser objeto de interés en la agenda presidencial y
a partir de su declaración, su mundo y el de los guatemaltecos ya no puede
seguir igual, debe empezar a cumplir,
primero siendo un hombre justo, de lo contrario de nada le vale protestar, sino
va a cambiar el statu quo, que en Guatemala urge reformar. Parafraseando a Karl
Marx.
El último valor al que se someterá el Señor Presidente, según las
intenciones de su corazón es el de la humildad, que tiene bastante similitud
con los otros dos por su proximidad con
las personas. “Su ethos es el de la intención dirigida al mundo interior de la
persona ajena”, la ética de Jesús así lo pone de manifiesto, porque al ser Él “la
humildad encarnada”, perfeccionó todas las virtudes, jamás se vanaglorio de lo que
dijo e hizo y durante su vida pública fue “manso y humilde de corazón”. –Mateo
11,29-
Actualmente existe una tergiversación del término, muchos lo asocian con
la desfachatez en el vestir y en el hablar, con la falta de educación, cultura
e instrucción y en el peor de los casos con la pobreza material. No hay nada
más alejado de la verdad con lo anteriormente expuesto. Conozco gente pobre,
mal vestida y con escasos estudios, arrogante y altanera, apuntando muy bajo. Como también a muchos profesionales que padecen del síndrome de
Dios y que creen que todo lo pueden con su ciencia y su técnica. Y por
supuesto, existe gente rica y pobre, letrada o iletrada que apunta bien alto en
sus criterios morales. Es fácil dejarse persuadir por una persona humilde
porque su “mirada la dirige de abajo a arriba” especialmente para ayudar,
mientras que el altanero de “arriba abajo” característicamente para juzgar,
sojuzgar y humillar.
¿Conoce usted a alguien así?
Si el Señor Presidente, no lleva
a la esfera moral todos sus actos durante su gestión pública, el día de mañana,
muy de mañana, la historia lo juzgará y será castigado, metafóricamente
hablando, claro está, con la vara de la
justicia indígena para su propia “purificación”. Y para evitar seguir siendo
linchado políticamente como hasta hoy lo está siendo, le dejo algunas pautas sugeridas extractadas
de mi biblioteca católica, aunque no
profese la misma religión, le pueden ser útiles.
La primera tiene su inspiración originaria en la más antigua de las
exhortaciones, atribuida a Sócrates:
“Conócete a ti mismo”, los griegos la
tenían en gran estima al grado que, la tenían esculpida en el dintel del templo
de Apolo en Delfos y se acuciaban mentalmente con su análisis y reflexión. En
las Sagradas Escrituras, específicamente en el libro de los Proverbios, (11, 2)
podemos leer que “en donde hay humildad hay sabiduría”. La necesitará en gran
medida para corregir los derroteros de
la nación.
La segunda sugerencia es la aceptación: Al conocerse tal cual se es,
deben corregirse aquellas cosas que “podemos cambiar, aceptar las que no
podemos y establecer la diferencia”. Como mandatario debe saber que “el primer
mandamiento de un político es ser realista, conocer las circunstancias y
adaptarse a ellas”. Nicolás Maquiavelo, El Príncipe. Más que adaptarse a la
“vieja política” hay que cambiarla por
otra que tenga un sentido social.
La tercera sugerencia es: Olvidarse de sí mismo, no le vaya a pasar lo
que le paso al hijo de un emperador que creía que Roma giraba a su alrededor,
Guatemala no orbita a su alrededor, no debe
permitir que el falso poder temporal de su alta investidura se le suba a
la cabeza. Que el orgullo y la soberbia se alejen indefectiblemente de él, para
respetar a los defensores de los derechos humanos y de la naturaleza, a los
naturalistas y los periodistas. Que ese “ser
humilde” permita que ellos hagan su trabajo, aunque no le guste lo que le digan.
Y por último que se dé a los
demás, para eso ha sido elegido, ese es el último peldaño de la escalera que
debe subir para que la humildad llegue a su esplendor y sea transfigurado. El
presidente debe gastarse en el prójimo que lo eligió, como también el que no lo
hizo, ahora representa la unidad nacional. Teniendo en consideración sus
creencias religiosas es imperativo que recuerde las buenas noticias de Jesús, “mayor
felicidad hay en dar que en recibir” Hechos (20, 35). “Dé hasta que le duela” –Madre Teresa- y que
se olvide de las coimas, más de un presidente ha estado en los presidios por
revertir el evangelio, recibiendo más de lo que dieron durante su corto poder
temporal.
Para darle un surplus de calidad a tales anotaciones, antepongo una
quinta pauta que puede ser utilizada como una excelente herramienta para auto
realizarse en el plano existencial y es la “Oración por la Paz”, también
conocida como “Oración de San Francisco de Asís”, porque “esta es una de las
oraciones más ecuménicas que existen y es rezada por todos los fieles de todos
los credos y por adeptos de todas las tradiciones espirituales” dice el teólogo
católico brasileño Leonardo Boff.
Descubramos pues, la paz y la unidad que
emana de esta “Oración por la
Paz” y despertemos al Cristo que vive en el interior de cada una de las
personas de buena voluntad:
Señor,
Haz de mí un instrumento
de tu paz.
Que donde haya odio, lleve
yo el amor;
Donde haya ofensa, lleve
yo el perdón;
Donde haya discordia,
lleve yo la unión;
Donde haya duda, lleve yo la
fe;
Donde haya error, lleve yo
la verdad;
Donde haya desesperación,
lleve yo la esperanza;
Donde haya tristeza, lleve
yo la alegría;
Donde haya tinieblas,
lleve yo la luz;
Maestro,
Haz que yo busque más
consolar que ser consolado;
Más comprender que ser
comprendido;
Más amar que ser amado.
Porque es dando como se
recibe;
Es perdonando como se
obtiene el perdón;
Y es muriendo como se vive
para la vida eterna.
Fuentes consultadas:
Ética, Nicolai Hartmann,
Biblioteca Católica Digital,
Sagradas Escrituras,
La Oración de San Francisco, Leonardo
Boff,
Diccionario teológico del Nuevo
Testamento, Lothar coenen, Erich Beyreuther y Hans Bietenhard,
Fotografía tomada de: http://www.soy502.com/articulo/jimmy-morales-tambien-marcha-desfile-ejercito-31313

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