jueves, 23 de noviembre de 2017

El politicastro


Por jlriveirof

      Atendiendo los deseos juveniles de un amigo mío, asiduo lector y crítico; que al leer el artículo que antecede, considera pertinente darle continuidad, haciendo una segunda parte.  Para satisfacer su inquietud desatenderé lo que muchos dicen: “nunca segundas partes fueron buenas”… en tal virtud, ampliaré las impresiones vertidas; concretamente en lo que respecta al libro que escribió Azorín, intitulado El Político.
A guisa de colofón lo recomendé en el capítulo anterior, considerando que en sus páginas, podemos encontrar el perfil de un auténtico político. Independientemente del cargo que ostente, ese sería el ideal a alcanzar por todas aquellas personas que pretendan servir a la patria a través de cualquier cargo de elección popular.
     Tomando en consideración que en Guatemala un político es considerado un truhan por antonomasia; nombro este post El politicastro, que significa: político inhábil, rastrero, mal intencionado y que actúa con fines y medios turbios; -DRAE- es la antítesis de un verdadero político,  en consecuencia, intuyo entonces que, ese libro, al igual que Utopía de Thomas Moro, publicado en 1516. Ciudad del Sol, escrita por el fraile dominico italiano Tomás Campanella en 1602 y La nueva Atlántida, escrita por Francis Bacon en 1626; Azorín, escribió una utopía más con esa obra literaria, en virtud que, en ningún país de los llamados civilizados, se ha visto que los políticos tengan un perfil como el descrito en sus páginas; mucho menos que en su praxis diaria conjuguen la ética con la estética y la moral con la política.
     Como no es mi intención hacer un resumen de la obra literaria en mención, esbozaré algunas de las recomendaciones que en su libro, hace Azorín…
Ha de tener fortaleza física, frugalidad en el comer y el beber y acostarse temprano. En Guatemala, casi todos hacen lo contrario: se acuestan tarde, para comer y beber “hasta ver a Dios”, y aprovechar la prodigalidad del puesto que ocupa su quehacer; sin lugar a dudas, un ídolo moderno ante el cual, se inclinan muy a menudo. 
Por trasnochadores, viciosos, pusilánimes y pendencieros, no es difícil verlos dormir en actos públicos y llorar ante las embestidas que les da, la ardua faena que les es impuesta…
     Han de ser elegantes en el vestir. Un arte que les es negado a muchos, como reza el refrán popular: “el simio aunque se vista de seda, simio se queda”, muchos hombres parecen cajas fuertes, desconocen la combinación y muchas de las mujeres en los tres organismos del estado; secretarías y ministerios, como diría San Jerónimo de Estridón, tienen tres manos: “una izquierda, una derecha y una de pintura”…
     No prodigarse; es decir, no gastar excesivamente, sobre todo cuando de los dineros del pueblo se trata y no excederse con su exhibición personal. Acá, son como los peces del rio: “que beben y beben y beben y vuelven a beber”… y pagan a los medios noticiosos, especialmente aquellos que se encuentran dentro del pacto de corruptos, para publicar cada cosa sobre ellos; sin importar que las mismas sean falsas.
     Que tengan la virtud de la eubolia, que consiste en tener una lengua discreta, en ser cauto, reservado y no decir lo que no es políticamente correcto externar. Estos, no hablan otras lenguas, pero tienen una lengua que es un don y dicen muchos disparates; de tal suerte que, en Guatemala se han ganado la animadversión de toda la población, al extremo que no hay ocasión que se desperdicie para pedir la renuncia, empezando con la del Presidente de la Nación hasta el más corrupto barrendero y servidor de café, en el parlamento…
          Han de rectificar cauta y discretamente su conducta, sobre todo cuando procedan como no debieron; cegados por la sinrazón, el despecho y la ira; algo así como cuando el Presidente del Ejecutivo, intentó defenestrar al comisionado de la CICIG y hasta el día de hoy, continua actuando políticamente incorrecto, en detrimento del estado de derecho en Guatemala y los derechos humanos que son violentados de forma asidua por el mismo estado de Guatemala.
     No deben ser impacientes y han de responder a los vejámenes y agravios con cautela, sin precipitaciones de ningún tipo y sin dejarse arrastrar por el impulso. Nuestros politicastros actúan diferente; independientemente si son damas o caballeros; casi todos son despreciables, inelegantes y populacheros.
     Deberán conservarse siempre en el fiel de la balanza y en el fiel político; es decir, no perder nunca el sentido del equilibrio y no juzgar nunca por sí mismo, deberá de hacerlo de forma colegiada y con el consejo de personas doctas y ajenas a los negocios públicos. En contraposición, nuestro gobernante; nunca actúa de esa forma. De tal forma que no sabe en qué tiempo y en qué país vive, desconoce la coyuntura actual y presuntamente es gobernado por un grupúsculo de militares jubilados y en servicio activo; sospechosos casi todos de haber cometido crímenes de lesa humanidad y navega contracorriente a las demandas populares con una falta de empatía casi absoluta. Y; no es, indulgente, magnánimo y generoso en estos momentos álgidos de la vida social, política y económica en Guatemala.
     El político dice Azorín, debe conocer a todas las personas que lo rodean, debe aprender a discernir qué negocio se traen entre manos, muchos son lobos rapaces vestidos con piel de oveja y cuando el gobernante es proclive al mal, como los que hemos tenido en el país, rápido se dejará envolver en los negocios turbios y las coimas que en la política guatemalteca, son el pan de todos los días. Muchos le sobarán la leva, congraciándose con él, diciendo sí a todo lo que les conviene, en tanto y en cuanto obtienen las negras intenciones de sus corazones. No se ha de creer todas las distinciones que le hagan, en virtud que muchas tienen como finalidad hacerlo creer un gigante. Craso error, no debe dar un valor exagerado a lo que no lo tiene.
     En sus viajes al interior, debe el político actuar con cordura y no pretender ganar admiraciones, sobre todo como sucede en Guatemala, que el politicastro de turno, viaja constantemente inaugurando obras y buscando un apoyo impopular de sectores conocidos por sus artimañas y que hacen mucho ruido. Deben cuidarse de no caer en la tentación de mantenerse permanentemente en campaña política, esa ya termino, ahora debe comportarse como un estadista, si sabe lo que eso significa y los dipugánsteres por consiguiente; han de recordar que son servidores del pueblo que los eligió, a ellos se deben; por lo tanto deben actuar con prudencia sin perder la ecuanimidad y buena ponderación del carácter.  
     Acólitos de Maquiavelo, los politicastros prefieren ser temidos que amados, fuertes y hábiles, a veces actúan como el león y otras como la vulpeja y como diría Cicerón en su obra De los oficios, libro I: de esos dos modos hacen injuria; con la fuerza y con el engaño; con asiduidad practican lo que Lisandro, el general lacedemonio acuñó: “lo que no se puede conseguir con la piel de león, debe alcanzarse con el de la vulpeja”.  
¿Usted, conoce a alguien así? … “elocuentísimo embustero, charla fácil y seductora”, como dice Baltasar Gracián en su libro El criticón…
     Una verdad impostergable es que los niños de hoy serán los hombres del mañana, entonces, deben los políticos dice Azorín, preocuparse de la cultura y la enseñanza. Pero, como nadie puede dar lo que no tiene, es decir cultura, profesión u oficio digno; los politicastros guatemaltecos, les importa un bledo, la cultura y la enseñanza en el país, prefiere a la gente ignorante, es por ello que los programas de alfabetización desaparecieron hace mucho tiempo, los prefieren brutos para “acarrearlos” durante las campañas o cuando bien les conviene, las escuelas públicas están en total abandono, el maestro no es reivindicado, es mal asalariado y no es un pedagogo en permanente actualización, por ello la educación en el país va de Guatemala a Guatepeor; muchas universidades hoy día, velan más por el peculio que por la enseñanza superior; es por eso que estamos como estamos.
     ¿Conoce usted a algún politicastro que en Guatemala no prepare sus discursos? …
Pues Azorín tiene algunos consejos para estos: Jamás confiar en la memoria, porque es anticiparse a fracasar dice, y recomienda el “atildamiento melindroso” que para él consiste en la ordenación previa y la preparación remota –añade el suscrito- conocer bien el tema, darle mil y una vuelta, editarla y re editarla, hablar y escribir bellamente con retórica a fin de no caer en la tentación de hablar puras fanfarrias, el fárrago inútil y superficial.
El orador ha de ser breve. De los dominicos he escuchado decir que si un discurso es corto y bueno es dos veces bueno y de los jesuitas, sin caer en el machismo; que el discurso ha de ser como la minifalda: lo suficientemente larga para que cubra lo esencial y lo suficientemente corta para que no pierda el interés…
     A pesar que en Guatemala tenemos a un comediante por presidente, su discurso no es una obra escénica completa y su discurso no concurre al éxito, según dicen los analistas, se debe a que no se aprende el guion que le esbozan los expertos y dice lo que quiere, cuando quiere, como quiere y donde quiere; según sea su estado de ánimo, caldeado muchas veces por las reacciones hepáticas; que en él, son muy comunes y por eso habla políticamente inadecuado. Quizás, se deba a su falta de experiencia política, no ha “encanecido en la política” y porque no es dueño del poder que se le ha conferido…
     Parafraseando a Nietzsche, sea el político como el viento del norte, que recoge el fruto cuanto está maduro. Conviértase en una persona cauta y sepa renunciar a todo lo que no le conviene y le proponen. Muchos politicastros hoy día guardan prisión tras las rejas, en detrimento de su honor y el de su familia, por socarrón y haber aceptado un cargo espinoso para el que no estaba preparado. Coherente en el decir y el hacer, que no sea medias tintas al dudar de sí, y que sus palabras sean políticamente cordiales para no caer en la violencia y evitar escándalos innecesarios, como todos los días suele suceder en el ámbito de la política guatemalteca.
     Deseándoles a los politicastros un final feliz, aprovechando que el tiempo es propicio, por encontrarnos en la víspera de las festividades de fin de año;  exalto algunas recomendaciones para aquellos  que dado el tiempo en que les viene pegando el sol, los achaques  y la senilidad lo hicieron ya inútil para la vida pública: ¡prescriba su retirada!
 Recuerde que quien ya no vive para servir; ya no sirve para vivir en los azarosos, putrefactos y enmarañados ambientes políticos que demandan mucha fortaleza, sapiencia, experiencia y rectitud.
 Sea como el buen pugilista que se retira en su mejor momento, cuando está en la cúspide de su carrera…


En algún lugar del Ciberespacio el 23 de Noviembre de 2017



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