En el antiquísimo libro del Levítico, podemos contemplar algunas normas éticas dadas a Moisés, presuntamente por el mismo Dios,
algunos siglos antes de Cristo. Son criterios de conducta bastante simples, y que
a pesar de su antigüedad, muchos siguen
vigentes hasta nuestros días.
Sin embargo, por la
crisis de nuestra civilización, a todas luces evidentes en nuestros pueblos, podría
sospecharse que las mismas ya han caducado desde hace mucho tiempo, que no se
desean rehabilitar y, que ya no son de
observancia general.
Es por eso que de
forma integral, hemos relativizado la gracia, y vamos dando tumbos por la vida, sin saber cómo salir
de las embestidas que la misma nos da; y todo, por la inobservancia de unos criterios éticos
tan simples.
Esa desconexión se
deriva de que muchos de nuestros juicios ya no son racionales y carecen de fe.
A pesar que somos los únicos seres de la
creación, que podemos practicar la fe y la razón; y que cuando están bien conectadas, vienen a
ser “como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la
contemplación de la verdad”. –Fides et Ratio, Juan Pablo II-
Da la impresión, que las personas que vivimos en el tercer
milenio, ya no sabemos lo que queremos;
y por eso, peregrinamos vertiginosamente
hacia la nadedad…
En aquel tiempo se
les dijo a los antiguos que respetaran a sus padres y que no hurtaran, no mintieran,
y no se engañaran unos a otros. Lo cual me recuerda aquella manita criminal, del extinto partido Frente Republicano Guatemalteco,
-FRG- cuyo eslogan decía: “no robo, no miento, y no engaño”. Algo que por
supuesto nunca, nunca, nunca ocurrió, ni siquiera estando sus partidarios
dormidos.
También se les pidió
que no se oprimiera, ni se explotara, ni se difamara al prójimo, como tampoco
se jineteara el salario del trabajador, pagándole mucho tiempo después del fin
del mes o de la quincena, según sea el
caso. Una práctica injusta que la
ejecutan sin ningún miramiento, muchos falsos empresarios, que ingeniosamente
adoptan políticas económicas
neoliberales, con el propósito de hacer más eficientes sus costos de operación,
en perjuicio de los pobres y explotados
trabajadores.
Amén de muchas empresas agrícolas y ganaderas, que desde
tiempos remotos vienen sangrando y desangrando al mozo, peón, campesino o el
cholero como muchos suelen llamar, a la
persona que labora bajo las severidades del campo.
Cuánta razón tiene un
amigo que asegura que detrás de cada taza con café, hay siglos de explotación y
barbarie. Podría decirse entonces que, cada
jarra con café humeante, exuda sangre, sudor y lágrimas…
Quizás muchos de estos pseudo empresarios o son ignorantes, o pecan de mala fe, porque “el neo liberalismo es un modelo estéril y una
guerra contra los pobres”, según el concepto economicista o reduccionista y, al
final de la dura jornada, un “mea máxima culpa”, externado en un domingo
cualquiera, para mantener la conciencia tranquila y a la semana siguiente, borrón y cuenta nueva, para seguir expoliando
a los necesitados…
¿A cuántos
trabajadores no se les paga su salario a tiempo? Y en el peor de los casos,
¿Cuántos no cuentan con prestaciones laborales? Y son reclutados e integrados a
las empresas, por contrato, para
ahorrarse el pago de bonos, aguinaldos y prestaciones por tiempo de servicio. Una
modalidad que “llora sangre y clama al cielo”, empleada tanto en el sector público como en el
privado.
Una forma lícita pero
inmoral, de parte de muchos patronos que defraudan, y explotan a sus trabajadores,
expropiando los beneficios que por derecho les corresponde, y cuando alguno es
citado a los tribunales de trabajo, por algún empleado que ha sido despedido
injustamente, contratan los servicios de un buen abogánster, es decir, aquel que estudio derecho pero que trabaja torcido y “declara en falso
contra la vida de su prójimo”.
¡Ah! cuánta razón tuvo Honoré de Balzac cuando dijo que,
detrás de cada gran fortuna hay un gran delito.
Sin llevar tan lejos el pensamiento, la cara sucia de la
injusticia social, la vemos por todos lados, pero nadie habla de ella, es vista
siempre con indiferencia, y es llevada a la práctica, inclusive por aquellos
que se rasgan las vestiduras casi por cualquier cosa, los domingos van a misa o
al culto, en donde en fingimiento
reverencial se somatan con rigor el pecho, durante el acto penitencial,
unos. Y los otros, bailan al son de las trompetas y las panderetas, ondeando al
cielo las pañoletas, imitando al rey
David; pero, el resto de la semana viven como paganos, los
muy cristianos…
Empecemos en nuestros hogares y en las fincas de la región.
¿Cuantos patronos abusan del personal doméstico que tienen
a su servicio? De la señora de la casa, hacia
la afanadora de la casa: Una mujer que es levantada antes de que el gallo cante
en la madrugada, y es acostada al filo de las diez de la noche todos los días,
excluyendo tal vez algún domingo, trabajando entre 14 a 16 horas diarias, por
un miserable salario, que no llega ni siquiera al mínimo establecido por el
Ministerio de Trabajo y Previsión Social.
Y, como si lo anterior fuera poco, es albergada en lugares infra humanos, en algún
cuartucho en la misma casa, pero separada de ella, con acceso por la puerta
trasera, un lúgubre espacio en donde muchas veces es violada y pisoteada en
todos sus derechos, no solo por la ama
de casa, sino también por los “patojos” de la casa, que en sus ensayos varoniles,
intentan demostrar que ya son “ombres”. Y
en el peor de los casos, por el “patrón” de la casa, cuando borracho llega, y
con olímpica patada, pone de bruces a la desdichada, la espolea con las botas
puntiagudas y con la almohada o el corte sobre la cara, le tapa la boca para
ahogar los gritos y el llanto, y es violada una y otra vez, hasta saciar sus
instintos bestiales, con ventaja y alevosía, so pena de volverla a patear y
echar de su casa, en caso intentara denunciarlo.
En su mirada lujuriosa
puede verse el infierno, y de su boca
tenebrosa, apestosa a alcohol y quien sabe a que más yerbas, salen sapos y
culebras cuando intenta callarla, diciéndole el condenado, ¡callate india hija
de &%/$#?&*%#@! …
Cuánta razón tuvo Francisco de Quevedo al denunciar que
“poderoso caballero es don dinero”, compra el silencio y la voluntad de muchos policías,
abogados y juzgadores…
Como un cuento de nunca acabar, muchas afanadoras, comen las
miserias que sobran de la mesa, la comida vieja que ya lleva muchos días en el
refrigerador y siempre lo hace de último, en algún apartado de la cocina o en
su cuchitril, después que los amos y
señores se han deleitado y levantado de la mesa, no sin antes santiguarse y
darle gracias a Dios, por los sagrados
alimentos que acaban de digerir.
¡Hipócritas, creen que
por hacerse los cristianos, son cristianos y que así aplacaran la ira venidera!
…
En aquel tiempo
Dios le pidió a Moisés que dijera a los hijos de Israel que fueran santos como Él
era Santo y que no robaran, engañaran, defraudaran y explotaran al prójimo ni
lo expropiaran. Mandó decir que nadie maldijera. A los jueces, que no dieran
sentencias injustas, y a juzgar con justicia,
como sin duda es raro que ocurra en este tiempo. También dijo que no tomaran
venganza por cuenta propia. Ni guardar rencor. Y, amar
al prójimo como a sí mismo.
Hoy, en este
tiempo pos moderno, haciendo una elucidación del texto antiguo, nos pide lo
mismo; y una vez entendido y practicado, nos debe llevar al esclarecimiento de
la verdad, en caso contrario “no habrá paz en la tierra, mientras perduren
las opresiones de los pueblos, las injusticias y los desequilibrios económicos
que todavía existen”. -Juan Pablo II-
Excelente Reflexión que desnuda la crisis moral que vivimos. Una crisis que viene de una razón: el dinero en sociedad desigual. Nos dibujas el drama del doble trabajo de las domésticas y las penurias del asalariado, tragedias inherentes al sistema. La academia liberal enseña una Fe: la del lucro, la del triunfo individual sobre el equipo y cualquier colectivo, una fe que se expresa en los ejemplos con que ilustras este trabajo y que sin duda, nos faltaràn muchas lunas para erradicarla. Y tienes mucha luz porque en efecto, la "nadedad ha vencido a la otredad". Saludos
ResponderEliminarGracias por tus conceptos y por leer este artículo. Mientras sigamos excluyendo los valores humanos y cristianos de nuestras vidas, seguiremos transitando hacia la nadedad, en perjuicio siempre de los otros... un saludo fraterno.
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