sábado, 16 de marzo de 2019

Una espiritualidad dentro de la comunidad de Alcohólicos Anónimos



Jlriveirof

     Iniciaré esta conferencia  con una frase bastante trillada en las acostumbradas reuniones de alcohólicos anónimos¸ referente a que  el alcoholismo "es una enfermedad insidiosa, progresiva y de fatales consecuencias. Que suele atacar el cuerpo, la mente y el espíritu. Y; que en consecuencia, conduce a una cárcel, a un hospital o a un cementerio".  

     Dicho lo anterior abordaré la problemática del proceso evolutivo del alcoholismo desde la dimensión espiritual,   no sin antes, establecer algunos principios fundamentales, que debemos tomar muy en cuenta en esta reunión.

     En primer lugar, hay que explicar con toda puntualidad  el sentido y la importancia que deben darse a las nociones titulares de la plática en cuestión. Es decir, como se debe  entender el concepto de espiritualidad per se y como el de espiritualidad en alcohólicos anónimos. Posteriormente expondré cuidadosamente el ideal supremo de la vida de todo alcohólico anónimo ya recuperado de los flagelos del alcoholismo.

1.- Espiritualidad en general

      Antes de hablar de espiritualidad debemos comprender que es el espíritu, y el espíritu es el aliento de vida que se obtiene justo en el momento de la concepción, en virtud que a partir de ahí, sin entrar en detalles científicos, empezamos a ser personas. Es el ruah, es el pneuma –en griego antiguo significa respiración y en contextos religiosos pasa a describir al espíritu-  es la esencia de la vida, es lo que diferencia el cuerpo y la materia y que vincula  con  Aquel, a quien en los momentos de locura y de desesperación, se clamó con vehemencia para que  librara de los defectos de carácter,  devolviera el sano juicio y  reinstalara en la sociedad para incidir desde ahí, en el propio desarrollo.

  Tomada en sentido muy genérico, designa  toda actividad racional que nos diferencia de nuestros hermanos menores, los animales…
Dentro de esas manifestaciones cabe destacar el arte, la ciencia, la civilización, el progreso, el culto religioso, las sesiones grupales de alcohólicos anónimos, la expresión de lo bello y de lo verdadero, las competencias conversacionales, así como la lectura y la escritura, entre tantas otras cosas.
 La espiritualidad entonces, al ser concebida  como un acto de nuestra facultad de pensar,  constituye el plus que nos “distingue de los brutos que, faltos de inteligencia y de libertad, son incapaces de todo progreso y de toda moralidad”.
Al hablar de progreso, me refiero al tal en su más vasto y estricto sentido del término, y que abarca todas las aristas de nuestra vida; mismas que pueden y deben constituirse en el ideal a alcanzar desde el punto de  vista social, político, económico, cultural, religioso, moral, ético, estético y de la vida ordinaria,  etc.

     Concretamente, la espiritualidad entonces, abarca el estudio y la práctica de las virtudes, para vivir de forma honesta y responsable, conforme a una filosofía moral,  a los convencionalismos sociales y a la jurisprudencia de los pueblos. Lo anterior descrito, tiene que ver, con la más noble aspiración de los seres humanos  que buscan su propia perfección.
En el  caso particular de una persona en su proceso de recuperación, busca la corrección de sus yerros y desaciertos;  asistiendo de forma asidua a sus reuniones grupales, tomando en consideración que el programa bajo el cual busca su dignificación es concebido por las mentes más sensatas que los antecedieron, como un programa eminentemente espiritual.

2.- Espiritualidad en alcohólicos anónimos:

     Dicha expresión nos invita a precisar el sentido estricto  de la frase. Con ella se quiere expresar el modo particular de vivir la vida ya dentro de AA de un hombre o una mujer que tuvieron problemas con el alcohol de forma ininterrumpida, y que trata de alcanzar su plena perfección de forma extraordinaria.
El programa fundamental de esa espiritualidad es lograr vivir la vida con plenitud, hasta alcanzar  la plena alineación con el poder superior como algunos de ustedes conciben a Dios, y que en mi caso personal es simplemente Dios,  que según las Sagradas Escrituras “paso por el mundo haciendo el bien” –Hechos 10, 38-  y que “todo lo hizo bien”. –Marcos 7, 37-
 Esa semejanza la podemos remediar mediante la observancia y la puesta en práctica de algunos sencillos pasos y tradiciones que demás esta discernir en esta oportunidad, en virtud que, son ampliamente conocidas por todos ustedes. -12 pasos y 12 tradiciones de AA-

     Evidentemente, tal y como con la ingesta alcohólica se dañó el cuerpo y  la mente; también el espíritu se enfermó y; precisamente por ello, es bastante fácil ver cuando está poseído. ¿Poseído por quién? Por el demonio del alcoholismo que evidencia su poderío demoledor en hombres y mujeres, dejando entrever sus efectos que van desde una simple y llana borrachera a los delirios que pueden llegar a ocasionar  una locura temporal o total y permanente, cuando no se sale a tiempo de ese infierno que concebimos como alcoholismo.
¡Pamplinas! Dirán los escépticos, pero  con la luz que arroja la demonología, como un ramal de la teología  encargada de estudiar las entidades demoníacas y sus relaciones con los seres vivos, se puede precisar que  el demonio que estimula el alcoholismo se llama Algol, que en lengua árabe significa sencillamente el demonio.
 Sin embargo, por ser ese un tema que requiere de un cuidado especial, lo dejaremos para una ulterior reflexión.

     Ahora bien, un espíritu  saludable pone en evidencia algunos frutos que el mismo Poder Superior da a todas aquellas personas de buena voluntad que han logrado  salir de la caverna de Platón hacia la luz de la  verdad, y que son: el amor, el gozo, la paz, la paciencia, la benignidad, la bondad, la fe, la mansedumbre, la templanza. –Gálatas 5, 22-23- Tales frutos nos llevan al esplendor de la verdad y   permite ser  más comprensivos, especialmente para con los miembros de nuestra propia  familia y los recaídos. Además,  nos da la paz interior, la tolerancia, la serenidad, la felicidad, la  fortaleza y la resiliencia que  consiente reponerse de los golpes que recibimos en la vida, de tal forma que, se puedan  asumir con responsabilidad…
Asimismo, y de la misma forma en que las pesas convierten un cuerpo escuálido en uno fornido; la introspección, la oración, la contemplación y  la  meditación;  le dan al espíritu una fuerza creadora y una gracia santificante que  admiten experimentar un nuevo estado de conciencia, paz espiritual, y felicidad que no son comunes. Los cuatro pilares fundamentales sobre los cuales pueden erigir su edificio espiritual.
Parafraseando a Hegel, permiten reconciliarse con Dios, consigo mismo y con los demás, en los brazos de Alcohólicos anónimos…

A).- Introspección: consiste en mirar en el interior de nuestro propio  pozo, para autoanalizarnos y reflexionar en torno a nuestros propios pensamientos. En palabras de San Agustín, es hacer un examen de conciencia, y ver que hemos hecho bien y mal, y obtener así, una filosofía de vida de mejoramiento continuo.

B).- Oración: en su concepción más simple y comprendida es hablar con Dios. En las acostumbradas reuniones de AA siempre se inicia con una oración y se finalizan con una oración. Quizás por ello, muchos de aquellos que llegan por primera vez, tienen la tendencia de asumir que AA es algún tipo de secta o religión…

C).- Contemplación: es un estado de bienestar físico, mental y espiritual que se obtiene al practicar el silencio mental. Es ver dos veces una misma realidad. La alcanzamos mediante la oración y la meditación

D).- Meditación: Es un entrenamiento mental para concentrar la mente y aliviar determinados males, tales como la depresión y la ansiedad; que en nuestro modo de entender las cosas, causa el alcoholismo y sus ataduras. El fin último de esta práctica es lograr un estado de paz total controlando los malos pensamientos y las emociones que estos generan.

     Pues bien; cuando no se llevan a una praxis liberadora los elementos enunciados anteriormente; el   espíritu enferma y experimenta algunos síntomas como los que se manifiestan en aquellas  personas que solo han tapado la botella gracias a la acción y al efecto del tiempo, pero que siguen viviendo su vida con los mismos moldes de su vida pasada; y por eso siguen siendo adúlteros, fornicarios, inmundos, lujuriosos, idolatras. Se manifiesta en aquellas personas que viven en continuas contiendas, pleitos, inmersos en la  ira, hechicería, envidia, orgías, celos, enemistades, y cosas semejantes a estas…  -Gálatas 5, 19-21-

¿Conoce usted a alguien así?

     Los  síntomas anteriormente expuestos, infaustamente son claramente, tan solo  algunas de las manifestaciones que adolece un espíritu enfermo; que cuando se juntan en extraño maridaje con la parte física y mental, causan severas complicaciones que  ponen a cualquiera en las tres vías enunciadas al comienzo de esta conferencia: la cárcel, el hospital y el cementerio. De tal suerte que es común, ver a hombres y mujeres a lo largo y ancho del vasto mundo, buscar una ayuda, una solución en los grupos de AA.
Son gentes inteligentes que han aceptado su condición de enfermos alcohólicos y concuerdan con los conceptos de la Organización Mundial de la Salud y la Iglesia que consideran  que el alcoholismo es una enfermedad  incurable, progresiva, y mortal.


Referencias bibliográficas
Alcohólicos Anónimos, versión en español, sexta edición
Antonio Royo Marín, OP, La Espiritualidad de los Seglares, Editorial Católica, S.A. Madrid MCMLXVII

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