Jlriveirof, OP
La frase en cuestión; no es monopolio de
los benedictinos, del latín al castellano precisó su domicilio en la religiosidad
popular y se transformó: A Dios rogando y con el mazo dando.
En consecuencia; debería ser adoptada por
todos aquellos políticos de pacotilla, que, en todo acto público, doblan
rodillas, cierran los ojos, derraman algunas lágrimas de cocodrilo, elevan las
manos y el rostro hacía el cielo e invocan presuntamente a su dios, externando
algunos alaridos ininteligibles para quienes escuchan, aunque ellos crean que
son inenarrables. Fingen y se disfrazan de primera comunión; para
embaucar a los incautos, especialmente a los sectarios de corte neo
pentecostal, en quienes “tienen puestas sus complacencias.” En virtud que; el
resto del tiempo, lo que menos hacen es trabajar por “el pueblo y para el
pueblo”, que dicen representar y que les dio su bendición en las urnas, cuando
los eligió y votó por ellos…
¡hipócritas! ¡falsarios! Sus rezos son
horra de sentido; su testimonio de vida; demuestra de manera concluyente, que
su dios no es el Dios de Jesucristo, sino Mammón, el dios de las finanzas especulativas…
Giorgio Agamben; diría que,
para ellos, “Dios no murió. Se transformo en dinero.” En ese sentido; la
religión que profesan no es la católica, ni la evangélica en sus más de
veinticinco mil y pico de modalidades, ni la judía, ni la musulmana, ni ninguna
otra sino el capitalismo, de donde han extractado su atractivo fundacional.
Atribuyéndome un fragmento de
Walter Benjamín, podría decir sin temor a equivocarme que: El capitalismo es su
religión. Son hermanos eso sí; de lo ajeno, de lo abyecto, de lo vulgar, del
populismo. Pero a diferencia de W. Benjamín para estas personas; meretrices de
la política, la religión que profesan, es decir el capitalismo voraz, alienante
y esclavizante, sí tiene una teología y una metafísica. “Se trata de una teología
profana de la mano invisible que se presenta como ciencia. Sin embargo, es la
tesis central de una teología del mercado, que sin duda tiene un núcleo
mágico.” -Franz Hinkelammert, Totalitarismo del mercado-
Pues entonces; estos timadores, vienen a constituirse
en Testigos de Belcebú, adoradores de los santos de los últimos días: poder,
tener, placer, parecer, gula, ebriedad, avaricia, lujuria, ira, pereza,
soberbia, Etc. Respetuosos del descanso
sabatino en virtud de ser unos rateros que trabajan por ratos de lunes a
viernes. Creyentes practicantes de la blasfemia trinitaria: oral, escrita y
pensada. Que a diferencia de Feuerbach; no reconocen únicamente al dios de los
cielos; sino también a los de la tierra, mencionados y no en este párrafo.
En ese sentido; cuanto poder le asiste a
la afirmación irrefutable con matices absolutos externada por Max Weber: “Los
dioses de la antigüedad se levantan de sus tumbas y, bajo la forma de poderes
impersonales, aunque desencantados, se esfuerzan por ganar poder sobre nuestras
vidas, reiniciando sus luchas eternas”.
Siendo el dinero sin duda; la
raíz de todos los males y, el que encabeza esos poderes impersonales.
El conteo en sus caletas produce en ellos; un
éxtasis superior al que podrían experimentar al orar en espíritu y en verdad. Ellos;
prefieren a todas luces, operar el actus nefandus. Es por ello que; con suma
precisión se enajenan en el sopor que causa la descomposición social, política,
económica y religiosa entre otras.
A imitación de Marx; que en su tiempo hace
una crítica critica a la religión o una teología profana; hoy esas oraciones
públicas con imposición de manos sobre los cancerberos de la política nacional,
deben estar en el epicentro del análisis; por cuanto que, como diría Marx, la
religión seguirá siendo el opio de los pueblos, mientras se sigan plegando a los intereses espurios de los poderes
fácticos del mundo de la economía, la política y la religión, en perjuicio del
ser humano, de su dignidad y sus derechos.
En consecuencia; ese ¡Ora et labora! O ¡A
Dios orando y con el mazo dando!” debería ser el santo y seña de todas aquellas
personas que desean una transformación total y permanente en todas las aristas
de la vida de nuestros pueblos.
Si real y verdaderamente todas
esas oraciones públicas; se hicieran privadas y se llevaran a la praxis,
nuestra sociedad sería el non plus ultra en la historia que acontece. En ella
habría una historia de garantía que contar. Esos dioses falsos a quienes les
doblan las rodillas actualmente; entrarían en crisis y en lisis al enfrentarse con el
Dios verdadero, a quien falsamente es a quien rezan en este tiempo presente.
Lo anterior; incluye a todos
los presbíteros católicos y cabreros evangélicos que más por tradición los primeros y por el
diezmo los segundos, que, por fe, se prestan a ese show en los Te Deum, para orar por los ungidos.
Hasta el día de hoy; todas esas oraciones se han echado en saco roto, no han producido ningún efecto en las mentes y en los corazones de sus receptores. Evidente en los robos y el pillaje a mansalva que se han sabido, se saben y sabrán después, en todos los aparatos del estado.
Hasta el día de hoy; todas esas oraciones se han echado en saco roto, no han producido ningún efecto en las mentes y en los corazones de sus receptores. Evidente en los robos y el pillaje a mansalva que se han sabido, se saben y sabrán después, en todos los aparatos del estado.
Parafraseando a Ralph Waldo Emerson; lo
que hacen estos políticos rastreros y sus guías espiritualoides suena tan alto
que, no permiten escuchar lo que dicen en sus rezos y sus devaneos…
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