domingo, 23 de febrero de 2020

Ora et labora



Jlriveirof, OP
     La frase con que nombré este artículo quiere decir reza y trabaja; se encuentra de ordinario grabada en los dinteles de las entradas principales de las abadías benedictinas, para expresar de cierta manera la espiritualidad monástica de esa orden religiosa. Una espiritualidad que data de los primeros siglos de la era cristiana y que en pleno siglo XXI, forcejea con los signos de los tiempos para mantenerse incólume.
     La frase en cuestión; no es monopolio de los benedictinos, del latín al castellano precisó su domicilio en la religiosidad popular y se transformó: A Dios rogando y con el mazo dando.  
En consecuencia; debería ser adoptada por todos aquellos políticos de pacotilla, que, en todo acto público, doblan rodillas, cierran los ojos, derraman algunas lágrimas de cocodrilo, elevan las manos y el rostro hacía el cielo e invocan presuntamente a su dios, externando algunos alaridos ininteligibles para quienes escuchan, aunque ellos crean que son inenarrables.    Fingen y se disfrazan de primera comunión; para embaucar a los incautos, especialmente a los sectarios de corte neo pentecostal, en quienes “tienen puestas sus complacencias.” En virtud que; el resto del tiempo, lo que menos hacen es trabajar por “el pueblo y para el pueblo”, que dicen representar y que les dio su bendición en las urnas, cuando los eligió y votó por ellos…
     ¡hipócritas! ¡falsarios! Sus rezos son horra de sentido; su testimonio de vida; demuestra de manera concluyente, que su dios no es el Dios de Jesucristo, sino Mammón, el dios de las finanzas especulativas…
Giorgio Agamben; diría que, para ellos, “Dios no murió. Se transformo en dinero.” En ese sentido; la religión que profesan no es la católica, ni la evangélica en sus más de veinticinco mil y pico de modalidades, ni la judía, ni la musulmana, ni ninguna otra sino el capitalismo, de donde han extractado su atractivo fundacional.
Atribuyéndome un fragmento de Walter Benjamín, podría decir sin temor a equivocarme que: El capitalismo es su religión. Son hermanos eso sí; de lo ajeno, de lo abyecto, de lo vulgar, del populismo. Pero a diferencia de W. Benjamín para estas personas; meretrices de la política, la religión que profesan, es decir el capitalismo voraz, alienante y esclavizante, sí tiene una teología y una metafísica. “Se trata de una teología profana de la mano invisible que se presenta como ciencia. Sin embargo, es la tesis central de una teología del mercado, que sin duda tiene un núcleo mágico.” -Franz Hinkelammert, Totalitarismo del mercado-
    Pues entonces; estos timadores, vienen a constituirse en Testigos de Belcebú, adoradores de los santos de los últimos días: poder, tener, placer, parecer, gula, ebriedad, avaricia, lujuria, ira, pereza, soberbia, Etc.  Respetuosos del descanso sabatino en virtud de ser unos rateros que trabajan por ratos de lunes a viernes. Creyentes practicantes de la blasfemia trinitaria: oral, escrita y pensada. Que a diferencia de Feuerbach; no reconocen únicamente al dios de los cielos; sino también a los de la tierra, mencionados y no en este párrafo.
     En ese sentido; cuanto poder le asiste a la afirmación irrefutable con matices absolutos externada por Max Weber: “Los dioses de la antigüedad se levantan de sus tumbas y, bajo la forma de poderes impersonales, aunque desencantados, se esfuerzan por ganar poder sobre nuestras vidas, reiniciando sus luchas eternas”.
Siendo el dinero sin duda; la raíz de todos los males y, el que encabeza esos poderes impersonales.
 El conteo en sus caletas produce en ellos; un éxtasis superior al que podrían experimentar al orar en espíritu y en verdad. Ellos; prefieren a todas luces, operar el actus nefandus. Es por ello que; con suma precisión se enajenan en el sopor que causa la descomposición social, política, económica y religiosa entre otras.
     A imitación de Marx; que en su tiempo hace una crítica critica a la religión o una teología profana; hoy esas oraciones públicas con imposición de manos sobre los cancerberos de la política nacional, deben estar en el epicentro del análisis; por cuanto que, como diría Marx, la religión seguirá siendo el opio de los pueblos, mientras se sigan plegando   a los intereses espurios de los poderes fácticos del mundo de la economía, la política y la religión, en perjuicio del ser humano, de su dignidad y sus derechos.
     En consecuencia; ese ¡Ora et labora! O ¡A Dios orando y con el mazo dando!” debería ser el santo y seña de todas aquellas personas que desean una transformación total y permanente en todas las aristas de la vida de nuestros pueblos.
Si real y verdaderamente todas esas oraciones públicas; se hicieran privadas y se llevaran a la praxis, nuestra sociedad sería el non plus ultra en la historia que acontece. En ella habría una historia de garantía que contar. Esos dioses falsos a quienes les doblan las rodillas actualmente; entrarían en crisis y en lisis al enfrentarse con el Dios verdadero, a quien falsamente es a quien rezan en este tiempo presente.
Lo anterior; incluye a todos los  presbíteros católicos y cabreros evangélicos que más por tradición los primeros y por el diezmo los segundos, que, por fe, se prestan a ese show en los Te Deum, para orar por los ungidos.
Hasta el día de hoy; todas esas oraciones se han echado en saco roto, no han producido ningún efecto en las mentes y en los corazones de sus receptores. Evidente en los robos y el pillaje a mansalva que se han sabido, se saben y sabrán después, en todos los aparatos del estado.
     Parafraseando a Ralph Waldo Emerson; lo que hacen estos políticos rastreros y sus guías espiritualoides suena tan alto que, no permiten escuchar lo que dicen en sus rezos y sus devaneos…
    

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