miércoles, 13 de mayo de 2020

Cómo rehacerse…



Jlriveirof, OP
     Como parte de las medidas complementarias a las impuestas por el gobernante de turno, algunas municipalidades, como la de la Ciudad de Cobán, Alta Verapaz, Guatemala, C.A. han cerrado total y parcialmente los mercados cantonales.
 Esa disposición causó algunas reacciones, algunas adversas, otras positivas. Por una parte,  muchos locatarios reaccionaron y se hicieron a las calles para protestar, causando bochinches en la vía pública, entre los que cabe destacar, enfrentamientos con los cuerpos policiales.
     Mientras que los que actuaron con una actitud mental positiva en ese mismo contexto, siguieron una lógica más viable, y con la frente en alto y el pecho descubierto, dispusieron reinventarse, lograron rehacerse. Decidieron cambiar sus viejas formas de hacer las cosas y salieron a las calles a hacer lo que nunca habían hecho y,  salieron de su zona de confort, del estancamiento...
Salieron de un puesto bajo el cobijo de algún viejo edificio insalubre, a recorrer las calles y las avenidas de la Ciudad...
     Esa actitud mental positiva puesta de manifiesto y adquirida bajo circunstancias adversas, llama poderosamente la atención, en virtud que  a pesar de la baja escolaridad con que cuentan muchos de ellos, hicieron lo que otras personas con más estudios, inclusive avanzados, no se atreven a hacer,  y que es  salir de su escondite, del  anonimato, de la pobreza, de la inacción.
     Válido es recalcar la vieja frase acuñada por Mahoma: “si la montaña no viene a mí, yo debo ir a la montaña”.
      Sin duda intuyeron lo que dijo Einstein alguna vez, acerca de que loco es aquel que pretende resultados diferentes, haciendo siempre lo mismo.
     ¿Cuánta gente está fracasando en estos precisos momentos por seguir haciendo lo mismo?
 O en el peor de los casos, por no hacer nada, absolutamente nada para paliar la crisis, por sortear la peste y planificar la recuperación económica, que está muriendo lentamente.
     Un ejemplo preclaro en este escenario, son los comerciantes que actuaron con positivismo, con denuedo, con intrepidez, y tomando las medidas pertinentes necesarias para no verse afectados por la pandemia, rápido tomaron decisiones, no se estancaron en el sopor que causa la misma, le dieron otro giro a su negocio, salieron de su zona de confort, algunos se hicieron de carromatos jalados no por semovientes, sino por ellos mismos, y empezaron a recorrer esos caminos vecinales, distintos y distantes, para  ofertar ellos mismos y “a todo pulmón”, sus productos consistentes en frutas, verduras y legumbres frescas.
     Salieron a tocar puertas, recibieron muchas negativas de parte de las amas de casa que se dignaron en atender, pero sin desmayar,  siguieron tocando puertas hasta encontrar el tan anhelado sí, que muchas veces se encuentra detrás de varias negativas...
     ¡Ah! Si todos fuéramos así de agresivos ¡ja! ... 
comercialmente hablando, claro está. Hace mucho tiempo habríamos salido de la pobreza, el pauperismo, la vagancia y la mendicidad.
     Triste conocer y ver a muchas personas preparadas técnica y académicamente, fracasar con estilo.
Y todo, porque no ven las cosas desde la perspectiva correcta. Carecen de una visión del futuro, una misión previamente establecida, algunos valores de la ilustración, metas y objetivos inteligentes.
Pero por sobre todas las cosas, se han mal acostumbrado a extender la mano, a rezar y a esperar que todo les caiga del cielo. ¡Vaya timo! ...

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