Culminada la lectura del Diario de un seductor (Soren Kierkegaard), me di a la tarea de elucubrar sobre el amor y que mejor manera para dar pie a esa andadura, pensando en la pareja que, en fraternal abrazo, bajo el cielo raso, esperan el ocaso, para dar paso, al ósculo anhelado que, sin duda el galán que orgulloso posa, dará a su amada bajo la tenue luz que alumbraba el parque de San Miguel Tucurú, en las tibias noches de ese verano seductor del año de 1956, año en que fue captada la fotografía que precede al post.
Cabe mencionar que, en ese entonces la
energía eléctrica la producía y la distribuía un generador propiedad de don
Pancho Riveiro, padre del granuja que apretuja a la hija mayor del jefe del
ayuntamiento y juez de paz de la mencionada localidad.
¡Ah!, Cuanto habrá querido el señor
alcalde, don Hermógenes Fernández ser un dios, para hacer con el novio algo
parecido a lo que hizo Neptuno con una ninfa: convertirlo en un sapo y evitar
así que tres años después se convirtiera en su yerno al desposar a su hija en
la Iglesia Catedral de Santo Domingo de Guzmán.
Sin duda, la noche agarró a los novios
desprevenidos, los cobijó en su manto, mientras las estrellas celosas
contemplaban como el fulgor de los rayos lunares, se posaban sobre la ondulada
melena y blanca palidez de la mujer de casta valiente que llegó a esa tierra
caliente, proveniente de Santo Domingo de Cobán.
Como Paris ("El de la hermosa
figura") el pretendiente, no dio tregua a ningún contendiente y en contra
de la voluntad del intendente de la tierra de los Tukur, un 24 de diciembre del
año de 1959, llevó a su Helena (Rosa Elena) al altar.
Apriorísticamente su hermano
Rubén (QEPD) se convirtió en la voz que clamó en el desierto de ese pueblo, el
casamiento.
A imitación del Hermano Pedro
cuando clamaba en las noches frías de la Antigua Guatemala, él clamaba en los
cálidos días de Tucurú: "HOY SE CASA MI HERMANO GUISH CON LA HIJA DEL
ALCALDEEEE..."

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