domingo, 18 de junio de 2023

Algunas letras para mi padre...


Parafraseando a un periodista mexicano, la celebración del día del padre parece que fuera la de los "restauranteros" porque ellos son los que, más disfrutan, desde el punto de vista económico y social de estas festividades, más el de la madre en donde la ocurrencia y concurrencia es más glamurosa que la del padre.

Sin embargo, evocando todos los momentos similares idos, se puede concluir que, en modo alguno, esta conmemoración es un homenaje hacía aquel que desde el punto de vista biológico nos dio la vida, independiente al pensamiento o al sentimiento que tal personaje nos inspire, no es dable darle cabida a la acusación o al despecho, objetivo o subjetivo que pueda engendrar en el imaginario social.

     Con los pies en la tierra, postulo que, hay que dirigir la mirada al cielo, para dar gracias por el don de la vida de aquellos que, con amor o desamor nos tienen en pie en este mundo. Si bien es cierto, el día del padre o del chucho como le suelen llamar, así como el de la madre; debiese conmemorarse todos los días, honrando su memoria y no solo estos días especiales que son más comerciales, aunque sea un hecho cultural tal festividad.

Acortando entonces, el camino de la justificación, retorno al punto de partida de este pequeño post, cuyas conclusiones se pueden leer en las fotografías que acompañó que, le dan un carácter interpretativo y especial.

     Como alguien dijo una vez: "No estamos todos los que somos, pero somos los que estamos" para celebrar el 87 aniversario que, contra todo pronóstico médico, el día de hoy, festejamos a mi padre: doble abrazo, doble felicitación (no se si doble regalo) para festejar su onomástico y el día del padre a la vez. Doble celebración para aquel que, fundó una familia en cuyo seno modeló el alma de todos sus descendientes, una institución que, como la escuela pública y la universidad en permanente disputa, nos enseñaron a relacionarnos con el vasto mundo y todo aquello cuanto en el hay.

     Mi viejo Ford modelo 36 que, a puro golpe de cigüeñal aún se levanta muy de mañana, todas las mañanas, para condescender con los caprichos de mi madre, asevera que, si Dios Óptimo Máximo se lo permite, veremos, aunque con paso lento y sereno, el arribo de su 94 cumpleaños.

Cuánta razón hay en la frase que postula que, lo último que muere es la esperanza.

Que así sea mi viejo marsupial (tacuazín), que Dios rico en misericordia, conceda todas las intenciones de tú remendado corazón...

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