Sin embargo, evocando todos
los momentos similares idos, se puede concluir que, en modo alguno, esta
conmemoración es un homenaje hacía aquel que desde el punto de vista biológico
nos dio la vida, independiente al pensamiento o al sentimiento que tal
personaje nos inspire, no es dable darle cabida a la acusación o al despecho,
objetivo o subjetivo que pueda engendrar en el imaginario social.
Con los pies en la tierra, postulo que,
hay que dirigir la mirada al cielo, para dar gracias por el don de la vida de
aquellos que, con amor o desamor nos tienen en pie en este mundo. Si bien es
cierto, el día del padre o del chucho como le suelen llamar, así como el de la
madre; debiese conmemorarse todos los días, honrando su memoria y no solo estos
días especiales que son más comerciales, aunque sea un hecho cultural tal
festividad.
Acortando entonces, el camino
de la justificación, retorno al punto de partida de este pequeño post, cuyas
conclusiones se pueden leer en las fotografías que acompañó que, le dan un
carácter interpretativo y especial.
Como alguien dijo una vez: "No
estamos todos los que somos, pero somos los que estamos" para celebrar el
87 aniversario que, contra todo pronóstico médico, el día de hoy, festejamos a
mi padre: doble abrazo, doble felicitación (no se si doble regalo) para
festejar su onomástico y el día del padre a la vez. Doble celebración para
aquel que, fundó una familia en cuyo seno modeló el alma de todos sus
descendientes, una institución que, como la escuela pública y la universidad en
permanente disputa, nos enseñaron a relacionarnos con el vasto mundo y todo
aquello cuanto en el hay.
Mi viejo Ford modelo 36 que, a puro golpe
de cigüeñal aún se levanta muy de mañana, todas las mañanas, para condescender
con los caprichos de mi madre, asevera que, si Dios Óptimo Máximo se lo
permite, veremos, aunque con paso lento y sereno, el arribo de su 94
cumpleaños.
Cuánta razón hay en la frase
que postula que, lo último que muere es la esperanza.
Que así sea mi viejo marsupial (tacuazín), que Dios rico en
misericordia, conceda todas las intenciones de tú remendado corazón...
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