domingo, 18 de junio de 2023

Hoy es viernes y el cuerpo lo sabe


     

     La canción de los Súper Caracoles con cuyo nombre he bautizado este post es, una apología a la juerga desenfrenada, a la desproporción, a la vida sin sentido, al vacío y a la pérdida de valores éticos y morales, además de la pérdida del tiempo y del dinero que nunca sobra, por el contrario, siempre falta.

No obstante, es una frase en boga y es cantada y practicada por gran cantidad de adictos que, no saben socializar un par de bebidas espirituosas al final de la jornada del viernes sino que, muchos de ellos, al filo del mediodía desaparecen por arte de magia de sus puestos de trabajo y, con el beneplácito de jefes que, en amplia camaradería y compadrazgo, vinculación y ensamblaje tan marcados entre ellos, se van al fondo de algún antro a "componer el mundo."

"Hoy es viernes y el cuerpo lo sabe

Por eso compadre la vida nos vale

Por eso, hoy, hoy, hoy, hoy, hoy,

El cuerpo lo sabe y nos vale madres” …

     ¡Ah! Figúrese usted caro lector que, durante un par de décadas aproximadamente, quien suscribe, practicó con asiduidad el estribillo ese de hoy es viernes y el cuerpo lo sabe y, precisamente por la autoridad conferida por la señora desmadre y el señor  despadre que ocasiona  tal desmadre es que, me atrevo a ratificar los conceptos vertidos en el primer párrafo del artículo en curso...; hasta que, un cambio de mentalidad en virtud del estudio de la filosofía clásica y la verdadera teología, me cambió el pensamiento.

     Según Platón: "La realidad es creada por la mente. Podemos cambiar nuestra realidad cambiando nuestra mente." Es decir, cambiar la vieja manera de pensar que, es a lo que se refiere Platón con la máxima que antecede, literalmente no se puede cambiar la mente que nos engalana o nos avergüenza.

     Solo cambiando la forma de pensar podemos pensar en otros escenarios, solo cambiándola podemos salir de una realidad actual amenazante hacía una realidad distinta, quizás distante pero apremiante.

     Solo desembarazándonos y desvinculándonos de esa dependencia mutua con el alcohol y la creencia mediocre de que, hoy es viernes y el cuerpo lo sabe, podremos apurar casi todas las cosas buenas que podamos imaginar.

Así que, al carajo el pensamiento mordaz de que, hoy es viernes y el cuerpo lo sabe ...

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