miércoles, 11 de junio de 2025

 

 


El coronel que tenía mil amores

Jlriveirof

     Mi bisabuelo materno se llamaba Ventura Fernández Barrios y era coronel del Ejército de Guatemala en las primeras décadas del siglo XX. Como el chichicaste, por donde pasó quemó…, fue hombre de “mil amores “, alguien que, sin duda, se tomó en serio el contexto de la frase bíblica contenida en el libro del Génesis (1, 28) de “ser fecundos y multiplicarse”, ya que según se, inscribió un aproximado de 70 hijos en los diferentes cabildos de los pueblos en donde entre candilejas y atrincherado, acampó en más de un monte venusino…

     Además de militar fue un rico terrateniente y empresario. La actual cárcel de hombres que está situada cerca del parque San Marcos, en la Ciudad de Cobán, era de su propiedad, y en su interior tenía una fábrica de licores…

      En su tiempo las monedas eran de pura plata, y pródigo con sus finanzas, en las peleas de gallos pesaba su dinero y lo apostaba por libra, tanto tenía que no le importaba despilfarrarlo, de igual manera, fue responsable con la manutención de su descendencia, al menos hasta que cada uno llegara a su mayoría de edad, porque “heredad de puño y letra” no dejó a sus hijos que no eran de matrimonio.

     Ya jubilado del ejército y radicado en Cobán, con el tiempo y el dinero a su favor, “pasaba revista” a sus familias, montado en el dorso de su caballo de pura cepa…

La mujer del alba con su guadaña al hombro lo vino a visitar precisamente cuando de San Pedro Carchá regresaba a Cobán, había ido a visitar a la familia que tenía allá, y pasado el puente El Arco, un poco más arriba ya dentro del pueblo, las patas traseras de su caballo resbalaron en las piedras lisas y mojadas, cayéndose del corcel y éste a su vez, le cayó encima. No murió en el instante según el relato de mi madre, que, a sus 12 años de edad, junto a mi abuelo lo fueron a ver a su casa de habitación, la casona que está en la esquina de la calle principal que conduce al calvario, frente a un banco del sistema.           

Murió a finales de la década de los años cuarenta, intestado, sin embargo, todo apunta a que su espectro aún ronda en esta tierra y hace negocios, porque al parecer su “casa matriz” a sido desmantelada y puesta a la venta…, como diría el cantor, “la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida ay Dios…”

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