miércoles, 11 de junio de 2025

  


El mercader de seguros

Capítulo I

Jlriveirof, OP

     Desde los tiempos del Génesis se emplea el término mercader para describir a alguien que comercia con algo concreto, y al ser una palabra que se deriva precisamente de mercado, la luz que arroja la economía sobre el término en cuestión, describe que, “es un conjunto de transacciones de procesos, o intercambio de bienes y servicios entre individuos.” Según Wikipedia no hace referencia al lucro o a las empresas, sino al acuerdo mutuo y voluntario en el marco de las transacciones. De tal suerte que, se equivocan aquellas personas que utilizan el término como un peyorativo para describir a una persona mezquina per se.

Aunque tampoco podemos soslayar el hecho que, haya mercaderes malhechores, pero a los tales los vamos a encontrar en cualquier profesión u oficio.

     Adrede he intitulado este post utilizando la palabra mercader, como una sátira hacia aquellas personas que negocian seguros y que, les gusta almibarar el título que le anteponen a sus nombres en sus tarjetas de presentación, por algo más fino y sofisticado por decirlo de esa manera. Al final, quienes nos dedicamos a la comercialización de seguros, somos mercaderes de seguros. No hay nada indigno en ello, al contrario, es una profesión muy noble que permite satisfacer innumerables necesidades a la sociedad, es una profesión de servicio que permite atesorar gratas experiencias en nuestras mentes y corazones.

     En 38 años que cumpliré el primero de agosto del año 2025, de forma ininterrumpida he estado al servicio de la sociedad guatemalteca como mercader de seguros, y puedo atestiguar que, podría escribir un denso anecdotario sobre el bien que mis asociados y yo, hemos hecho a la sociedad en la comercialización de seguros. Especialmente con los de vida, por los cuales tengo una opción preferencial, en virtud que, por medio de ellos, hemos contribuido al desarrollo socioeconómico en la región de Alta y Baja Verapaz y puntos circunvecinos. Con justa y sobrada razón el Comité Europeo de Seguros, aseveró en el año 2006 que, “el sector de seguros juega un papel fundamental en la economía y, los expertos en ese tema, coinciden que entre los diferentes ramos de seguros, son los  de vida los que más contribuyen a dicho desarrollo por el ahorro personal y familiar que generan para garantizar un dinero sustentable durante la fase de un desempleo temporal, durante la etapa de la  jubilación, una muerte prematura, sobrevivencia o el padecimiento de enfermedades graves.

     Para dar pie al anecdotario anunciado en párrafos anteriores, retrotraigo el pensamiento a la última década del siglo pasado, cuando en las instalaciones del Centro Universitario del Norte, aseguré a un catedrático de dicha sede, gozaba de muy buena salud, lo que le permitió adquirir una muy buena suma asegurada. Unos 15 años después, solicitó un retiro parcial del dinero que, por concepto de ahorro, tenía acumulado en su póliza de seguro. —me servirá para paliar una crisis económica por la que estoy atravesando, —adujo. Fiel a la programación de su póliza, se devolvió, asimismo, reintegrando el dinero retirado en aquella ocasión, (aunque no tenía por qué hacerlo) porque si no, no tendría para su jubilación —me explicó.

     Como en el 2015, sin previa cita me visitó en mi oficina, se hacía acompañar de su señora esposa, para solicitarme le explicara a ella, qué tramites tenía que hacer para que, sin ninguna dificultad, llegado el momento pudiera cobrar el seguro como única beneficiaria de su póliza.

Estupefacto quede cuando me comentó él porque de esa petición. -Hace algunos años, —me dijo, desarrollé cáncer metastásico y fallo renal por causa de una hipertensión muy alta, y clínicamente estoy desahuciado. —Ya me queda poco tiempo en esta vida para estar con ella…

     En esos 37 años y pico, como mercader de seguros, jamás había visto a alguien gestionar en vida lo que sería el pago de su seguro, jamás había visto a alguien con alta dosis de aceptación, resiliencia, estoicismo, inteligencia emocional y social. Estaba lúcido y sereno, un estado emocional que extendió a su futura viuda, quien se encontraba en aparente estado de ánimo apacible…, ¿acaso existe amor más grande que ese, demostrado por alguien que, sin ningún atisbo de egoísmo, temor y temblor, hablara con suma facilidad sobre su próximo deceso?

Se fue seguro que al momento de su muerte no le fallaríamos, murió en fechas recientes con olor a santidad, por haber procurado para su viuda, una renta que le permitirá una vida cómoda y digna…

     A guisa de colofón me quedo con las palabras de Jacob Burckhardt (1905); sobre que, el “seguro es el descuento anticipado de nuestros futuros infortunios

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