domingo, 8 de septiembre de 2019

¡Seguros GyT, tres veces grande!



Jlriveirof

     En el marco de la celebración por los setenta y dos años de vida de la compañía de Seguros GyT, S.A. Considero necesario referirme a esa festividad con grandeza, y para ello tomaré como punto de partida el pensamiento de Frederick Nietzsche quien solía decir que las cosas grandes no se mencionan, pero cuando se hace, hay que referirse a ellas con grandeza. Aunque no es mi intención referirme a esa grandeza desde el punto de vista cuantitativo, sino cualitativo, considero oportuno, aunque sea de soslayo hacer mención a que, de acuerdo a sus activos pasados, presentes y futuros, esa entidad también es notable por eso. 
No está demás remarcar también que, después de haber adquirido el lote mayoritario de acciones de Comercial Aseguradora Suizo Americana, (Seguros CASA) hoy es la compañía aseguradora privada más antigua del país, lo que permite que cuando alguien dice la aseguradora, se refiere a Seguros GyT por antonomasia…
Pero, dejando por un lado esos resultados numéricos, a la grandeza a la que me quiero referir en esta ocasión es a la grandeza de la "cosa". Entendido el término en cuestión,  en lenguaje filosófico, desde el punto de vista de la ontología. Y para ese efecto, se hace necesario partir de lo que consigna el diccionario filosófico, que describe a la cosa como cualquier parte del mundo material con existencia relativamente independiente y estable. Una cosa se diferencia de otra por su especificidad cualitativa (calidad). Un importante problema gnoseológico y científico especial lo constituye el problema de la identidad y la diferencia de las cosas entre sí, y también la diferencia entre la cosa y el objeto.

     Siguiendo con esa elucidación de conceptos, también se hace necesario interpretar algunos postulados básicos de la ontología del lenguaje. Y por ello, nos alejaremos del supuesto clásico que le dieron los griegos al término ontología, partiendo de la investigación de Martín Heidegger, que sintetiza el concepto y hace referencia a nuestra comprensión genérica de lo que significa ser humano. Ser humano, no recurso, talento o capital humano como se expresan la inmensa mayoría de departamentos de recursos humanos, en gran parte de instituciones públicas o privadas a lo largo y ancho del inconmensurable mundo, respecto del ser humano. El ser humano es único, irrepetible, y aunque inacabado es perfectible. Considerándolo únicamente como recurso o como talento lo reducimos y lo sometemos al arbitrio de la empresa.   El ser humano está dotado desde antiguo de recursos, de dones y de talentos. En ese sentido, no es un recurso, talento o capital per se.
Interpretándolo así, lo seguimos analizando a partir de una teoría reduccionista economicista, que pretende reducirlo a un simple balance de sumas y restas, poniéndole un precio, en perjuicio de su dignidad. Y, el ser humano tiene dignidad no precio. Por lo tanto, a menudo se equivocan quienes llaman al ser humano recurso, talento o capital humano, para referirse a aquel que irrumpió en el mundo a imagen y semejanza de su creador, y que a partir de la antropología filosófica es el centro y la cima de todas las cosas.

     En Seguros GyT, postulamos que sus colaboradores son seres humanos, al menos lo consideramos así en la agencia de seguros que está bajo mi orientación, y que es un subsistema de ese gran sistema que es la corporación como tal. Esa comprensión que tenemos del ser humano, es la piedra angular en donde erigimos todo lo que hacemos y decimos. Una afirmación que está muy por encima de cualquier postulado auspiciado por los estudiosos de la ciencia administrativa.
He ahí, la primera posibilidad de porque esta aseguradora es grande en clave nietzscheana…, somos seres humanos, no recurso, ni talento ni capital…

     Respecto de las cosas grandes, en ontología somos cosas, todas las personas individuales o jurídicas son cosas, y por lo tanto poseemos propiedades sustanciales y tenemos en común que continuamente estamos mutando, evolucionando, creciendo, y tenemos una historia. Esas serían las palabras que Mario Bunge daría a la "cosa", que a tenor de lo establecido en la asociación entre Don Mario Granai Andrino y Don Ernesto Towson Pinto que tuvo lugar a partir de 1,947, hoy tiene una historia que contar y un nombre que desde su génesis hace 72 años de florida existencia, se ha mantenido ileso, y que como tal se ha multiplicado, dándole vida a las demás instituciones que constituyen la Corporación GyT.
He ahí, la segunda razón que permite que hoy, “nos podamos referir a ella con grandeza”

     Y la tercera causa por la que podemos referirnos a esta empresa con grandeza radica en el tema gnoseológico de la cosa, o teoría del conocimiento. Postulamos que en Seguros GyT, en virtud de los conceptos elucidados en los párrafos anteriores, no nos interesan los seres humanos que no quieren seguir con un largo y doloroso proceso de transformación, así como el de las águilas. Y, en consecuencia, contamos con una Universidad GyT que permite a nuestros asociados seguir aprendiendo cosas relativas no solo a los seguros, sino asuntos multidisciplinarios. De tal suerte que, nos involucramos en los tres tipos de conocimientos que nos da la luz que arroja la gnoseología: el conocimiento proposicional, el performativo y el directo. El primero nos involucra en “el saber qué”, el segundo que es un conocimiento práctico o performativo  en “el saber cómo” -know how-  y que nos permite entrenar y desarrollar a  hombres y mujeres de negocios de seguros, para que tengan éxitos en la tentativa de esta empresa, dotándolos de las habilidades, las destrezas y las competencias conversacionales pertinentes,  y el tercero en el conocer, mismo que nos permite estar al tanto de la “cosa” motivo de nuestra reflexión, el mercado y los seres humanos que confluyen en el tal, para poder satisfacer necesidades presentes y futuras en materia financiera y de seguros, así como a nuestros compañeros de trabajo y demás seres que se interrelacionaran con nosotros en esta trama.

     Es importante advertir también que,  en la agencia de Seguros GyT Cobán, en adición a toda esa gnosis -conocimiento-  y logos -razón-  mencionados en el párrafo que  antecede, también  intervenimos en la creación del futuro mediante una filosofía de mejoramiento continuo -el Kaisen de los japoneses- desde hace algunos años, mismo que nos ha permitido evolucionar paradigmáticamente, lo hemos estudiado con asiduidad y lo llevamos a la práctica de forma diaria, así como la práctica mensual y continuada del coaching ontológico de vida y empresarial con cada uno de nuestros asociados, lo que ha permitido que en cada sesión se pueda hacer realidad lo pactado con la debida antelación: hacer que la rueda de la vida, ideada por Paul Meyer, cada vez esté más redonda y que ruede sin ninguna dificultad, llevándonos con alto grado de exactitud hacia otros derroteros.

     A 72 años de haberse iniciado este viaje, Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, Patrona de Aseguradores, interceda por nosotros y se nos conceda la oportunidad de mantenernos a flote, para poder seguir construyendo en nuestros entornos organizacionales un lugar de encuentro con Dios, consigo mismo y con los demás, en los brazos de la única compañía aseguradora, tres veces grande en Guatemala…

Fuentes bibliográficas:
Rafael Echeverría, Ontología del Lenguaje, 1ª edición abril de 1994, Lom Ediciones, S.A.
Robert Audi, (editor)  Diccionario Akal de Filosofía, traducción de Humberto Marraud y Enrique Alonso, ediciones Akal, S.A. 2004, Madrid, España.

sábado, 31 de agosto de 2019

Magna convención de ventas Xejuyup 2019



Jlriveirof

     ¡Deténganse ahí, sentenció la relacionista!, cuando a imitación de un gerente capataz o un viejo sargento mayor de infantería enmontañado, desvelado, con hambre y sufriendo de austeridades monacales, dispuso someter al escrutinio de los demás, al grupo representativo de la Agencia de Seguros GyT Cobán, presentes en la Magna Convención de Ventas Xejuyup 2019, que se llevó a cabo en las instalaciones del IRTRA en Retalhuleu.
Los señalados se pararon a mitad del salón para recibir la rezonga por haber llegado quince minutos tarde, a lo sumo, a la actividad académica denominada Mercadeo y tendencias del seguro de vida, impartida por unos expositores colombianos. Sin inmutarnos una pizca nos sentamos impertérritos. Sin duda los conceptos vertidos por Daniel Goleman en su libro Inteligencia emocional en la empresa, nos hicieron recordar y comprender a aquellas personas que padecen de incontinencia emocional y en consecuencia no permitimos que ese hecho opacara el día. Un día que, desde nuestra libertad de escoger, podíamos haber transitado desde la figura de las siguientes claves emocionales: “con entusiasmo efervescente, con una calidez relajada y serena, con deprimida torpeza, o con una irritabilidad desagradable y hostil”. Evidentemente, preferimos hacerlo con "entusiasmo efervescente", haciendo acopio de las palabras de la Santa Madre Teresa de Calcuta, al no permitir que nadie, absolutamente nadie ensucie nuestra mente, al caminar por ahí con los pies descalzos

     En palabras de Idalberto Chiavenato,  Sthepen P. Robins y Timothy A. Judge en sus obras Comportamiento Organizacional, el párrafo  anterior podría considerarse como un caso de apoyo, objeto de estudio para comprender que, por ser una organización un conjunto de seres humanos que trabajan en común unión, con roles diferentes, siempre habrán fallos en la interacción, pero que deben ser subsanados desde la puesta en práctica de algunos valores, en nuestro caso debió ser la puntualidad y la responsabilidad, en el de la relacionista la tolerancia, la empatía y la diplomacia entre otros, en aras de mantener el clima laboral despejado. Aunque no tenía la autoridad para hacerlo por haber usurpado funciones propias de la alta gerencia, siempre se debe reprender en privado y felicitar en público, siendo ésta una de las reglas maestras de las sanas relaciones interpersonales...

     Pues bien, dándole vuelta a esa hoja, y ante las múltiples actividades lúdicas, académicas, y entre tertulia y tertulia, no nos percatamos que rápido  terminó el día, caluroso en extremo por la mañana, húmedo por la tarde y fatigoso por la noche. En virtud que, las actividades continuaron para nuestro supremo bien, hasta casi llegada la media noche para los “viejenials”, porque los “millenial generation” hicieron suyo el amanecer a su sabor y antojo.
Mientras tanto, en la comodidad de mi aposento le di pie al pensamiento para contemplar y darle un segundo ver a las actividades, específicamente las académicas. Y aunque no poseo una formación formal en administración, cuestioné el plan de marketing propuesto, merced a que desde antiguo he fijado mi residencia en el estudio asiduo de esa ciencia, lo que me permite considerar su excesiva teorización, por ser práctico debió ser más que un monologo un taller. No obstante, debe sentar las bases para que el cuerpo gerencial “identifique oportunidades más prometedoras, y esboce como penetrar, capturar y mantener posiciones en mercados identificados.

     No está demás añadir que, en la agencia bajo mi dirección y procuración hemos implementado una hoja de ruta, en menoscabo del plan de marketing, por ser la primera más práctica y el segundo más dependiente de un departamento de mercadeo que debe de encargarse de  circunscribir las capacidades de la compañía, las necesidades de nuestros clientes y el perímetro del marketing. Un plan de marketing parece simple, pero es un proceso muy complejo, porque conlleva hacer investigaciones de mercadeo dentro y fuera de la empresa, hacer suposiciones, pronosticar, establecer y generar objetivos y estrategias de marketing. Obviamente, no cualquier persona puede llevar a la práctica tal faena, sin los conocimientos previos y pertinentes y sin la participación del departamento de marketing de la empresa.

     Entrada la noche y dejando en paz al “inteleuto” como diría un viejo amigo rural para referirse al intelecto, le dimos cabida al descanso reparador, para emprender las fatigas del nuevo día con las debidas preparaciones. Y ya de vuelta al trajín que trajo consigo, acentué que Seguros GyT, está cambiando vertiginosamente en muchos aspectos: formativos, económicos, sociales, comerciales y en cultura previsional.  Con las nuevas tecnologías de la información y las competencias comunicacionales, podría decirse que, en palabras de Pierre Lévy, estamos “viviendo en uno de esos raros momentos en que se está inventando un nuevo estilo de humanidad”. Nuestra ocupación la vemos como un apostolado porque somos enviados a la sociedad a dar buenas noticias. Y como si eso fuera poco, las estadísticas nos están demostrando que en Guatemala estamos transitando de la ignorancia a la cultura en materia pre-visión-al (ver antes).

     Aunque nos quede todavía mucho camino por andar, estamos aprendiendo a aprender, a ser, a hacer, a vivir y a convivir con los otros, ya despojados de los viejos prejuicios de antaño.
Podríamos presumir que estamos aprendiendo a pensar más y mejor. En ese sentido, la organización está formando a sus cuadros gerenciales y agenciales, en competencias para “servir más y mejor”, apropiándome de tal término, eminentemente jesuítico.
Unas competencias que hunde sus raíces en la vieja fórmula de LIMRA, y cuyos componentes son: conocimientos, actitudes y valores, soltura -habilidades mentales y destrezas- y buenos hábitos de conducta.

     Parafraseando a Paulo Freire, la formación que se nos está dando en la actualidad, es el último bastión que permitirá sacar a los  hijos de nuestros mutuos asegurados,  de la alienante y esclavizante pobreza y la exclusión social, y eficientizar nuestra profesión que enmarida ciencia y arte y nos convierte en hombres y mujeres libres. Una libertad que nos permitirá pasar de la innovación a la planificación, y de ahí a la acción, y que en palabras de R. Ackoff (1973), planificando es como ideamos un futuro deseado, y creamos los medios reales para llegar a él.
 De tal guisa que, en Cobán hemos analizado nuestra situación actual, hemos pensado y sopesado la situación deseada, y hemos construido el puente que nos hará llegar ahí. Tenemos una visión del futuro, una misión, valores, objetivos inteligentes y buena voluntad, para seguir haciendo “más y mejor”.

     Infaustamente, como los cuentos de hadas que siempre tienen un final feliz, nos encaminamos hacia la Ciudad Imperial de Carlos V, llegando incólumes un domingo cualquiera a las dos de la madrugada, esperando con determinación nuestro próximo destino: Los Cabos, Baja California.  Si bien es cierto, no contamos con bola de cristal ni nos empeñamos con el determinismo de la futurología, sí iluminamos nuestro caminar con la luz que arroja la prospectiva estratégica, y por ello nos vemos ahí.
 Hasta entonces…, si Dios quiere.

Fuentes bibliográficas consultadas:
Daniel Goleman, La inteligencia emocional en la empresa, 2007, ediciones B Argentina, S.A.
Luis Achaerandio Zuazo, S.J. Competencias fundamentales para la vida, URL, 1ª edición 2008
Michel Godet, De la anticipación a la acción, Manual de prospectiva y estrategia, Marcombo, S.A. 1993
Enciclopedia del empresario, MMV editorial Océano, Barcelona, España

domingo, 18 de agosto de 2019

De las brasas a las llamas, pasando por otras partes


Jlriveirof
     Sumidos en el sopor de la incertidumbre, podemos constatar como los usuarios de las redes sociales, hemos convertido estos medios en una especie de Agora, en donde los ciudadanos de esta megalópolis contendemos sobre diversos temas: Política, religión, finanzas, teología, filosofía, economía, historia, arte, ciencia, cultura, ética, estética, y cuestiones de la vida ordinaria, como lo hacían los griegos en aquellos dorados tiempos.  
Un ágora en donde exponen de todo, creado así un espacio en el ciberespacio para esgrimir algunos su inteligencia y blandir otros su estulticia.  Un lugar en donde se puede encontrar material suficiente para contemplar una situación, juzgarla e intentar incidir en ella, transformándola…, en el mejor de los casos.

     A tenor de lo expresado, muchos hemos visto a través de esta ágora cibernética, como se ha instrumentado el evangelio para los aviesos fines de la inmensa mayoría de tahúres que se dedican a la politiquería de manera improvisada o empírica. De tal suerte que, grandes alianzas evangélicas se han consumado para que en el nombre de Dios se trance a troche y moche, ministerios, puestos importantes, secretarías, “vigilantes de puertos y aeropuertos”, así como de la justicia. Hemos visto también, como cabreros de grandes denominaciones pervierten el púlpito para sugerir por quién votar. 
Como en los tiempos de Judas, han puesto de manifiesto que es más importante el dios dinero que el del cielo, a quien pregonan en sus templos con asiduidad, pero al parecer, del diente al labio solamente.

     En el mismo orden de ideas, también se puede constatar, como muchas personas letradas e iletradas, doctas e indoctas, hacen juicios de valor e interpretan las Sagradas Escrituras según San Yo, y los signos de los tiempos como si estos últimos no fueran acontecimientos históricos y que no cualquiera puede interpretar.
Muchos hacen una teología o practican una religión como la que enseñaban en las catequesis de las escuelas primarias urbanas o rurales, repitiendo como loros aquello que muchos dicen sin ton ni son: “Dios quita y pone reyes”, “es voluntad de Dios”, “al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. ¡Vaya timo!
Al repetir lo que escuchan, muchos caen en la sentencia que hizo José Ingenieros en su obra El hombre mediocre: “Muchos piensan con la cabeza de los demás”. Quizás por ello, se sacan textos de su contexto y se crean pretextos para poder contender sin darle paso a una deliberación de altura que permita aprender, libando de las mieles intelectuales de las personas que tienen la razón y las debidas preparaciones para hacerlo.

      Según lo planteado, elucidare solo sobre el fenómeno religioso en este escrito y, a guisa de ilustración, sirvan los párrafos anteriores para matizar un hecho que trascendió el día de las elecciones en las inmediaciones de un centro de votaciones, a donde llegó la única candidata a la presidencia de la nación, para ejercer el sufragio. Se le acerca otra mujer quien se identifica como cabrera de una secta evangélica de corte neo pentecostal y le dice: “Señora Sandra por favor quiero hablarle, yo tengo su apellido, yo soy pastora del príncipe de paz y me dijo El Señor que, desde el día en el vientre de su madre, la escogió y que usted es la presidenta”. Evidentemente una profecía que no llego a feliz término como la candidata en cuestión hubiese querido, y para desgracia de la pastora que con las manos vacías se quedó.

     En circunstancias similares, el actual comediante que rige las riendas de la nación desde el ejecutivo, también es miembro honorable de la mesa redonda de los escogidos. Sus cabreros hablan con Dios del tu al tu. Y le han garantizado que él es su ungido en “quien tiene puestas sus complacencias”. Y se lo ha creído al extremo que piensa que vino para salvar a Guatemala y, que en consecuencia podrá cohabitar con la boa, la cobra, el pitón, la víbora de cascabel y todo lo que repta, así como con hienas y zorras rapaces, que en los confines de la política nunca faltan y andan buscando políticos incautos a quien devorar…
 Los cabreros le han lavado el cerebro de tal manera, que se lo han llenado de pajaritos ocasionándole graves delirios y grandes temperaturas que sin duda le han quemado la corteza cerebral y matado infinidad de neuronas que le impiden concatenar el ser con el hacer y la fe con la razón.
De tal suerte que, este elegido de las moradas empíreas, en fechas recientes a imitación de Moisés en su tránsito por el desierto, levantó las manos al cielo, clamó a Dios e hizo que lloviera a cantaros en El Petén. A partir de ahí, se le podría considerar un San Isidro en los tiempos modernos, por esa capacidad que tiene de poner el agua y quitar el sol.

     Los ciudadanos de a pie tampoco se quedan atrás, y muchos defienden a capa y espada todo lo que es abyecto y, perjuran que a los gobernantes es Dios quien los pone y solo El los puede quitar. No saben que están sacando un texto bíblico de su contexto histórico, de vieja data, que viene desde que la situación social, política, económica y religiosa del pueblo de Israel pasó de una forma de gobierno teocrático a uno de independencia tribal monárquico,  dándole cabida al pago de impuestos, trabajos forzados, acumulación de poder y tierras de parte de los reyes, así como un agravamiento entre la fe tradicional en Yahvé, único rey de Israel y la monarquía que el mismo pueblo solicitó por intermediación del profeta Samuel. Estamos hablando de un aproximado de mil años antes de Jesucristo.
 En tal virtud, es necesario remarcar que para hablar de la Biblia hay que conocerla y para conocerla hay que estudiarla, pero de forma sistemática.  A esa interpretación que muchos hacen de las Sagradas Escrituras según San Yo, se le conoce con el nombre de eiségesis, y es la forma errónea de interpretar un texto, de tal suerte que quien lo hace, antepone sus ideas de forma subjetiva, prejuiciosa y hasta herética de la misma. Para interpretar y explicar adecuadamente la Biblia es necesario contar con el conocimiento del método, especialmente el gramático-histórico, de la exégesis y la hermenéutica. La exégesis tiene que ver con una interpretación crítica, objetiva y completa del texto bíblico que se quiere desarrollar. Y la hermenéutica, con las reglas que se siguen para explicar bien la Biblia.

     De lo anterior expuesto podemos colegir entonces que, ningún hombre o mujer que alcance con el poder del sufragio, la más alta magistratura del país tiene que ver con Dios. Dios ni quita ni pone gobernantes. El actual presidente de la nación alcanzó el poder por el repudio que el pueblo consiente y responsable de Guatemala tenía a la vieja política. El presidente electo para el próximo cuatrienio fue elegido también por el mismo odio a esa vieja política. En consecuencia, lo menos que puede hacer es actuar con una buena dosis de humildad, y no con prepotencia y arrogancia como ya lo está haciendo, porque no está ahí por voluntad de Dios, ni por voluntad de una inmensa mayoría de guatemaltecos, sino por una minoría.  Dios no tiene nada que ver con el tema en cuestión, mucho menos con su elección.
Lo que si podemos apostillar con toda exactitud es que, con la instrumentación del nombre de Dios, la tosca utilización de la oración como retorica política y la continuidad del desmadre en los tres poderes del estado,  VAMOS hacía el puto infierno.
Llego la hora, en frase bíblica, del llanto y crujir de dientes…

    
Referencias bibliográficas:
Panorama bíblico, Fr. Fernando Zarazúa Trejo, O.S.A.


domingo, 4 de agosto de 2019

Quien trabaja mal remunerado, muere enajenado...


Jlriveirof

<< ¡Ciudadanos! >>

     << Antes de que entre en el tema, permitidme hacer algunas observaciones preliminares. En el continente reina ahora una verdadera epidemia de huelgas y se alza un clamor general pidiendo un aumento de salario. >>
Así comienza Karl Marx su obra Salario, precio y ganancia. Trabajo Asalariado y Capital, en donde refuta los conceptos nefastos de Weston, miembro de la Internacional, que en su momento creía que los aumentos salariales no podían mejorar la situación socio económica de la clase trabajadora.
Un pensamiento subyacente en la mentalidad de la cúpula empresarial de la cámara del agro, que en Ciudad de Guatemala creen que aún están en el tiempo en que la esclavitud era lícita, y precisamente por ello, retorcieron el brazo de su lacayo de turno en casa presidencial, para que congelara el salario mínimo a los trabajadores, que, en la misma proporción al salario establecido y recibido, comen en común unión con la ralea que tienen y mantienen.

     Una cámara insolidaria que no solo -presuntamente- evita pagar todas las tributaciones que la ley implica, sino que pone en práctica la política económica del azadón después de hundirlo y jalarlo hacía ellos mismos: lo que quede en el centro es para ellos, lo que salga de los lados es para distribuirlo entre sus trabajadores y proveedores. Un pecado estructural que llora sangre y clama al cielo, porque en lugar de fomentar la solidaridad, la justa distribución de la riqueza, el pago cabal de los impuestos, regalías, responsabilidad social empresarial y la oportunidad de crear fuentes de trabajo dignas, lo que generan es expolio, hambre, sed de justicia, enfermedades, fatiga, escasez, inseguridad, zozobra, esclavitud y enajenación de las personas entre un largo e inacabado etcétera.

     Un pensamiento indigno subyacente también en la mente y el corazón del entonces Presidente de Guatemala, Alejandro Maldonado Aguirre, cuando el 31 de diciembre del 2015, le dio como regalo de fin de año a una gran mayoría de guatemaltecos pobres, más pobreza y exclusión con los salarios mínimos diferenciados, que debían cobrar vigencia ipso facto en cuatro poblaciones en donde reina la pobreza y la pobreza extrema. Disposiciones arbitrarias, demoníacas e inconstitucionales a todas luces, tomando en cuenta que tales salarios no cubrían ni siquiera la canasta básica alimentaria de Q.3,540.60 reportado entonces por el Instituto Nacional de Estadística, a noviembre del mismo año.
A todas luces el presidente en mención, achichincle de cúpulas empresariales perversas, se pasó la jurisprudencia constitucional de la República de Guatemala, por donde quiso y la irrespetó con tal de congratularse con los burgueses, sus patronos de entonces.

     Cuánta razón tuvieron los teólogos de la liberación al opinar que la pobreza es "anti evangélica, anti ética y perversa". Ante todo, cuando la procuración de la misma es pensada de forma deliberada como lo vienen haciendo desde antiguo esta clase privilegiada de victimarios…

     Tal y como lo expresa Allen Wood en su obra Justicia y Explotación en Marx, estos burgueses con esas costumbres insanas arraigadas hasta el tuétano, y sus achichincles,  los presidentes de la nación de turno, “matan de hambre, esclavizan y enajenan a las personas” porque “frustran la autorrealización humana, la prosperidad y otros bienes no morales”.

     Son causas también de pobreza y pobreza extrema, la falta de oportunidades, educación, instrucción, postergación, holgazanería, un capitalismo inhumano y voraz que bebe hasta la última gota de sangre de sus trabajadores entre tantas otras cosas, en adición a que la población que tiene acceso a las universidades y escuelas superiores no aprenden nada o casi nada sobre emprendimiento. Y cuando egresan de ahí, salen no a emprender, sino a buscar un empleo que permita un salario de sobre vivencia y no de excedencia.
Expropiando el pensamiento de Marx en otros contextos, cabe utilizarlo en éste: Muchos empresarios han “roto el báculo de toda moralidad” al hacer manifiestas las conexiones existentes entre la ética y la moral con las condiciones sociales de las que surgen.

     Respecto de las causas sociales mencionadas en el párrafo anterior, dos serán motivo para contemplar: La falta de oportunidad y el emprendimiento. Respecto de las demás, poco o nada podemos hacer de forma individual, el sistema está podrido y las finanzas especulativas son el altar en donde muchas personas rinden tributo a su dios: Mammón, el dios del dinero. Por eso fue que Marx criticó severamente la economía política y la religión, intentando con su pensamiento liberar a los seres humanos de la esclavitud respecto de “los dioses del cielo” y el de la tierra llamado “Her kapital” …, un dios que transfigura a muchas personas según su cantidad.

     A tenor de lo planteado en los párrafos anteriores, es preciso caer en la cuenta que las circunstancias desfavorables mencionadas, han sido, son y seguirán siendo el santo y seña de muchos empresarios carentes de conciencia, que seguirán ensañándose con las clases depauperadas de trabajadores, con tal de minimizar sus gastos y maximizar sus utilidades, sin importar las severas consecuencias que esto puede ocasionar en el hogar de esas pobres gentes y en la sociedad en su conjunto. Merced a ello, continuaremos siendo un país del tercer mundo. Aunque el actual presidente de la nación y su caterva de alienados lo transe como país seguro.
Cuánta razón tuvo Honoré de Balzac al enunciar que “detrás de cada gran fortuna hay un gran delito”. Para ellos, ese enriquecimiento que tiene su sustento en la máxima “el fin justifica los medios” no tiene parangón.

     Considero oportuno entonces, hacer mención que, si veo una realidad, la juzgo y no actuó ofreciendo una solución, soy parte del problema, y que de nada sirve protestar sino voy a transformar. En ese sentido, a través de la organización que presido en la Ciudad de Cobán, ofrezco paliar la crisis de todas aquellas personas que hoy están acongojadas, “paniqueadas”, enajenadas y perturbadas a consecuencia de la actual situación socio económica que empaña de luto los cielos de la patria, al no poder contar con un empleo digno, bien remunerado acorde a capacidades, techo mínimo, educación, instrucción técnica o superior, salud, seguridad, justicia, gloria y paz.
Es decir, a todas aquellas personas que por una u otra causa no puedan contar con un emolumento digno y suficiente, que permita al menos satisfacer las necesidades básicas presentes y futuras.
Así como también, a todas aquellas personas que hoy se sienten desfavorecidas por la falta de un empleo, desmotivadas porque en la fábrica, la escuela, el taller, la universidad, el ejército, o en la empresa en donde hoy se desempeñan ya llegaron al límite y no hay posibilidades de ascender o devengar un salario que satisfaga lo mínimo. Amén de todas aquellas personas que hoy se sienten discriminadas y desechadas por su edad actual, raza, credo religioso, tinte político o cuestiones de género, a las abuelitas y abuelitos que ya no los quieren porque están viejitos.  Añada usted todas aquellas causas que lo aliena y esclaviza y que no permiten que se desarrolle, y cumpla a cabalidad con su rol de padre, madre, hijo y ciudadano.


     A todas esas personas hoy, les ofrezco por encima de todas las cosas, un trabajo de ventas, del que podrán sentirse orgullosos y que los podrá catapultar económica y socialmente hacía las alturas, procurando con este negocio una carrera para toda la vida, con más y mejores ventajas que la profesión u oficio que posiblemente hoy tienen.
Como profesión, les ofrezco un trabajo honorable y digno, en donde pueden obtener recompensas financieras en proporción directa a la actividad que genere, sin límite en las ganancias, con libertad de acción y no tener que estar detrás de un escritorio o mostrador.

     Les ofrezco la oportunidad de redituar mucho dinero, iniciando con un plan de financiamiento en sus comienzos, viajes nacionales e internacionales, bonos, premios, capacitación constante, cursos institucionales, entrenamiento, progreso, desarrollo personal, una carrera universitaria, la oportunidad de tener su propio coach y mejora continua a través de nuestra filosofía kaizen que incide en todas las áreas de la vida.
Como si lo anterior fuera poco, está también la oportunidad de contribuir al bien común en un negocio que tiene gran aceptación pública y un mercado ilimitado.

     <<¡Alea jacta est!>>, la suerte ya está echada, de usted depende salir del sopor de la complacencia, de la hiriente y esclavizante pobreza, del anonimato, de vivir una vida sin sentido, con más penas que glorias y sin paz. Con la advertencia que si no da el paso y no se convierte en el arquitecto de su propio destino, posiblemente la vida lo seguirá tratando como hasta hoy lo ha hecho y morirá mal asalariado, enajenado, paniqueado, estresado, endeudado y jorobado entre un largo e inacabado etcétera.
 Usted decide, a usted le toca ahora  tirar los dados…


Referencias bibliográficas:

José Manuel Bermudo, Marx, Del ágora al mercado, Batiscafo S.L. 2015, realización editorial Bonalletra Alcompas, S.L.
Karl Marx, Salario, precio y ganancia. Trabajo asalariado y capital, Fundación Federico Engels, Madrid, 1ª edición, octubre 2003
Dirección de Agencias, Principios y Prácticas, Life Insurance Marketing And Research Association, 170 Sigourney Street, Hartford, Connecticut 06105, 2ª edición en castellano, febrero de 1,975

lunes, 29 de julio de 2019

<<¡Eureka!, ¡Eureka!>>...




Jlriveirof

     Como diría el bachiller Sansón Carrasco al hidalgo caballero de la Mancha <<Nunca segundas partes fueron buenas>>, no obstante, dimos continuidad a un taller iniciado una semana antes, para fortalecer los conocimientos previos sobre integración, arraigo y preparación de nuevo personal de ventas, para incorporarlos después de su capacitación, al seno de la organización. Tales conocimientos están almacenados en la memoria, y fueron adquiridos de forma sistemática pero por azares del destino, muchos vienen siendo ejecutados a troche y moche.<<He ahí la cuestión>>, objeto de esta segunda parte, para la cual hacemos caso omiso a la sentencia del bachiller Sansón Carrasco, al considerar que el taller en mención, superó las expectativas que a priori se tenían, y  que para su desarrollo, fuimos instalados en el Hotel Finca Filadelfia, contiguo a la Ciudad de Antigua Guatemala. Un hotel de lujo para gente de lujo, concibiendo la palabra lujo partiendo de su concepto etimológico, misma que proviene del latín luxuria, que significa “dar demás”. En este caso, tanto los patrocinadores del evento, el hotel en sí, la expositora y los destinatarios de la misión, dimos demás…


     Los receptores de tal faena, fuimos el grupo inteligente de Seguros GyT, denominando así al grupo de gerentes de ventas de agencia, porque demostramos de forma colectiva ser más que la suma de las partes. Grupalmente, no restamos capacidades, por el contrario, vinimos sumando cada vez más, y con los pensamientos externados de forma independiente, evidenciamos que hemos socializado nuestros cerebros en la búsqueda del bien común, dando oportunidad al pensamiento grupal, superando nuestras limitaciones individuales, y homologando nuestros criterios a fin de que el pensamiento sea interesante, intelectualmente correcto, verificable y pueda ser comunicable inmediatamente después, en nuestros lugares de desarrollo.

     Una vez ahí, escuchamos con suma atención, la disertación de una colega mexicana, de nombre Selene Cantú García, que con aplomo y fluidez compartió el éxito alcanzado en la consecución de ese ideal. -integración y retención de nuevo personal-


     Al final de la tarde, cuando ya todos se habían ido, entré en un proceso refractario al no estar de acuerdo con unas viejas prácticas, opiniones y costumbres arraigadas a lo largo del tiempo y, con las que de cierta manera me he empecinado.
Aproveché la soledad, y con una tasa de café arábigo de altura, fuerte en extremo, salí al balcón de mi habitación y con la vista al frente me encontré con esa montaña conformada por tres picos de singular tamaño, mencionada al principio. Lleve a la   práctica un diálogo socrático conmigo mismo al iniciar una larga y tortuosa sesión de autocoaching, haciéndome preguntas poderosas que, con el rigor de los dolores de una parturienta, una a una fue saliendo, hasta dar a luz a la criatura…

     << ¡Eureka!, ¡eureka!>>, diría Arquímedes de Siracusa al celebrar su descubrimiento.  Solo me faltó salir igual que él, corriendo y desnudo a las calles de la Antigua Guatemala, gritando al  sonoro compás de una carcajada,  al descubrir que el “principio de Arquímedes” ha sido puesto de manifiesto en todas y cada una de nuestras batallas, cuando de forma parcial o total hemos estado sumergidos en el fango de la complacencia, y recibimos un empujón hacía arriba. Obviamente hablando de forma metafórica. Y al igual que la corona del rey Herón II, nuestros pensamientos y nuestras acciones pesan lo que pesa el oro puro, aunque parezca a veces que  es en los brazos del artificio y el oropel de la desventura en donde  nos arrojamos   con presteza.

     En mi caso particular, conseguí de forma apoteósica darle vida a una visión diáfana que buscaba afuera, pero que estaba dentro de mí…

domingo, 21 de julio de 2019

Plan de Arranque 2019



Jlriveirof

     A comienzos del mes de julio de 1986, estaba yo sentado en la sala de capacitaciones de la Comercial Aseguradora Suizo Americana, -hoy extinta- junto a un grupo de aproximadamente veinte personas, esperando que hiciera su arribo un supervisor de ventas de esa entidad, quien al llegar se presentó como Fernando Cano, ampliamente conocido después que publicitó un anuncio en televisión representando al gordito del millón de la Lotería Santa Lucía.
No se si ese gordito bueno y cachetón aun tiene parte en esta vida, pero en donde quiera que esté quiero patentizar mis más sinceros agradecimientos, él dijo en que me transformaría si franqueaba el primer año en la carrera, y sin ser un clarividente reconocido, así como lo dijo, así fue. Puedo dar testimonio de sus palabras treinta y tres años después de haberlas formulado.

     Días previos a esa capacitación, había sido convocado mediante un telegrama -medio moderno de comunicación en ese tiempo- en donde se me informaba que había pasado las pruebas pertinentes y había sido aceptado para optar a una plaza como agente de seguros de dicha compañía aseguradora, y que, en consecuencia, el primer día de agosto -1986- comenzaría una capacitación que cambiaría el curso de mi historia personal, si hacía de esa carrera una carrera para toda la vida.

     El capacitador en cuestión, después de las consabidas presentaciones, inició su perorata preguntando él porque de nuestro deseo de querer involucrarnos en un difícil pero bien remunerado negocio, según sus propias palabras, comercializando seguros de vida, principalmente.
Casi todos coincidimos en nuestras motivaciones. Y que lo que nos tenía ahí, expectantes ante una profesión totalmente desconocida, al menos para mí lo era, era obtener un ingreso a perpetuidad, que permitiera la satisfacción plena de mis más elementales necesidades materiales.
¡Ah!,  cash intuyo el interpelado. ¿Lo que quieren es dinero en efectivo, plata, una fuente de ingresos?... Si contestamos a viva voz y casi al unísono.
Pues bien, están en el lugar correcto, increpó. Y yo les voy a enseñar como lograrlo…

    Inmediatamente después al interrogatorio, escribió a manera de acróstico en un viejo rotafolio la palabra CASH y poco a poco fue exponiendo sus ideas en el papel. Mas o menos en estas o parecidas palabras: Para vivir bien y con ciertas comodidades y dignidades, ustedes necesitan obtener lo siguiente:

Conocimientos
     Relativos a lo que todo un agente nuevo de seguros necesita conocer, como la historia de la compañía de seguros, los diferentes productos que comercializará a futuro, sus cláusulas contractuales, la historia de la industria del seguro, las necesidades específicas para contratar una póliza de seguro de vida, el proceso de ventas, uso del libro de tarifas y la mecánica del seguro de vida, así como su función social y económica, entre un largo e inacabado Etc.

Actitud
     En consecuencia, al primer día de capacitación, es obvio que un principiante en el negocio de los seguros, tenga mil y una dudas respecto del oficio que quiere abrazar. Y fue obligación del entrenador disipar todas esas dudas. Habló de la actitud mental positiva, como condición sine qua non para tener éxito en la tentativa de tal faena. Habló de entusiasmo. No recuerdo con claridad sus conceptos, sin embargo, con el cabo del tiempo vine a saber que la palabra entusiasmo se deriva del griego “En Theos”, que para los griegos significaba tener a un dios en el interior; en tal virtud, la persona entusiasta era tomada y guiada por uno de esos dioses, de quien recibía el don para poder interactuar con la naturaleza y transformarla.

Soltura
     Según el diccionario soltura es sinónimo de habilidad, agilidad, destreza, prontitud, facilidad, pericia, arte, práctica, libertad, expedición, desenvuelto.
En tal virtud, el agente de seguros debe constituirse en politécnico en la práctica de su nueva profesión. Los seguros son ciencia y arte y ello comprende adquirir competencias conversacionales para desarrollar una entrevista de ventas pertinente, manejar objeciones coherentemente, arquitecturar el porvenir de quien le ha confiado sus finanzas mediante la programación, saber planear el porvenir, preparar presupuestos y hacer análisis de la realidad socio económica de forma pronta y cumplida, entre otras cosas.

Hábitos
     Og Mandino en su libro El Vendedor más grande del mundo expone que si se va a ser esclavo de los hábitos que sea de los buenos hábitos, porque los malos hábitos son la puerta abierta al fracaso. En ese sentido, es importante adquirir la disciplina a efecto de que el impulso que fuerce a trabajar, deba provenir de los buenos hábitos.
¡CASH! ..., una fórmula de vieja data, que a pesar de haber sido acuñada por Life Insurance Marketing and Research Association -LIMRA- en 1, 963 sigue siendo pertinente y actual, y a treinta y tres años de distancia de haberla conocido, aún la sigo utilizando. Obviamente, ampliada y mejorada, en virtud que los tiempos actuales demandan de un asesor de seguros no solo esos viejos principios fundamentales vistos al comienzo de este escrito, sino también conocimientos especializados sobre muchas asignaturas, tales como: ética, economía política, mercadeo y ventas, neuromarketing, inteligencia emocional, habilidades interpersonales, neuro ventas, competencias conversacionales, elementos de finanzas, contabilidad de costes, entre mil y una más. Todos esos conocimientos son los que marcan la diferencia entre un mercachifle o buhonero de seguros y un verdadero asesor profesional de seguros.

     Pues bien, treinta y tres años después, y a veintitrés de desempeñarme en el campo gerencial, he sido convocado junto a mis homólogos de Seguros GyT, a quien dignamente represento en el Departamento de Alta Verapaz y puntos circunvecinos,  a una capacitación que tiene por objeto incrementar ostensiblemente el capital humano y hacer eficiente un plan de desarrollo,  cuyo objetivo general es proporcionar al agente novel un cajón de herramientas para que inmediatamente después,  se dedique a la noble misión de asegurar responsablemente los ingresos presentes y futuros de las personas que tienen por tarea sostener económicamente a una familia, así como a sus bienes materiales.
El taller en cuestión lleva por nombre “Plan de Arranque” y durante su desarrollo, en el pensamiento de Nicolai Hartmann puse a la filosofía en el dintel de su trabajo, planteándome tres preguntas clásicas de permanente actualidad: “¿Qué puedo saber?, ¿Qué debo hacer? Y ¿Qué puedo esperar?” Tres preguntas vitales que constituyen la guinda del pastel y que aparecen en medio de una realidad a la que hay que analizar, contemplar, diagnosticar y transformar. 
Atendiendo la pregunta ética sin menoscabo de las otras dos, debo preguntarme: ¿Qué debo hacer? Podría decir que lo mínimo  que debo hacer es hacer fecundo el proceso administrativo, como tarea inherente clave a todo dirigente, con el único fin de hacer robusta la agencia que se encuentra bajo mi dirección y procuración.

     ¿Acaso no es función de la filosofía ver, juzgar y contemplar una realidad concreta para transformarla? << ¡Eh ahí la cuestión!>> diría Shakespeare…
Pues entonces, no puedo darme el lujo de decir “voy a ver si compro la idea” que se me dio a conocer. La misma no es negociable, estoy aquí para aceptarla, practicarla y mejorarla.

     Parafraseando a San Pablo -1ª Cor 9, 16- podría decir: Anunciar la carrera de agente de seguros no es para mí motivo de orgullo, sino una obligación que me incumbe. Hay de mi sino anuncio la carrera…, En consecuencia, debo echar el ojo, lanzar el anzuelo, vender la carrera, contactar, visitar y entrevistar nuevo personal, seleccionarlo, reclutarlo, capacitarlo e integrarlo al seno de la organización. Haciendo headhunting utilizando  diversas fuentes de reclutamiento…
 Hay de mi si no instruyo nuevo personal…

     Ya “encaramado en el macho” e inmerso en el desarrollo del programa, recordé las palabras del viejo Platón, quien solía decir que “la mejor instrucción, consiste en que te vengan a recordar, lo que tú ya sabes”. Los presaberes entonces, empezaron a desfilar uno a uno, al compás de una danza de palabras dichas y hechas en el Hotel Adriatika, que rememoran los éxitos idos, provocan un cambio y convocan un crecimiento exponencial en todas las aristas de la organización.

     Ese plan de arranque en mención, supone un análisis profundo y sistemático después de haberse elucidado las cosas que se pueden mejorar. Y para el efecto, me apropio del hilo conductor del trabajo filosófico de Husserl, el cual debe ser visto como “el principio de todos los principios”, que demanda darse -como gerente- en el amplio y estricto sentido de la palabra, considerando que, según él, ese darse es el origen de todo conocimiento y toda verdad, en virtud que todo conocimiento y todo juicio nos remite a la experiencia, una experiencia ganada a pulso, bregando muchas veces, por caminos y veredas inciertas…
La idea primera de Husserl es empezar desde cero, igual que Descartes que postula que se debe descartar cualquier rutina existente y empezar absolutamente de nuevo. Entonces, según mi modo particular de ver las cosas, postulo que para apropiarnos del  plan de arranque se debe empezar desde el principio, como si no se supiese nada, absolutamente nada,  y para eso se tiene que aprender a aprender y aprender a desaprender para no asfixiarnos en el eco reiterativo del sabelotodo que cree tener la razón en todo, del autosuficiente que cree que con lo que sabe ya tiene de sobra y la del orgulloso que se ahoga en las hieles que destila su propia petulancia, gracias a la acción y al efecto del tiempo que se tiene en una actividad concreta.

     ¿Qué nos cabe esperar si llevamos a feliz termino el plan de arranque en cuestión? La obviedad mas obvia de todas las obviedades sería la satisfacción del deber cumplido que se obtiene del cumplimiento de nuestras mas nobles aspiraciones, que en mi caso personal es dejar al personal bajo mi dirección mejor que como los encontré,  extensivas al personal que pronto vendrá y que nos acompañará en el camino y a los hijos de sus hijos, al haberles vendido bien una  carrera de hombres y mujeres de negocios de seguros, "in saecula saeculorum"...

     La cuestión entonces es, ver nuestra situación actual y contemplar los futuros posibles con la luz que arroja una prospectiva estratégica, que demanda encender las luces altas y activar las de emergencia, si queremos transitar de prisa…


Referencias bibliográficas:
Dirección de Agencias, Life Insurance Marketing an Research Association (LIMRA), edición revisada en 1,975, 3ª edición en castellano, mayo 1,978
Introducción a la Fenomenología, Jan Pastocka, traducción Juan A. Sánchez, 2005 Herder editorial, S.L. Barcelona, España.
    

domingo, 7 de julio de 2019

"El avión jefe, el avión"...



Jlriveirof

    El título con que presento este artículo se lo debo a Tattoo, Co-protagonista de la serie televisiva estadounidense “La isla de la fantasía”, una isla a donde la gente llegaba para hacer realidad sus quiméricas ilusiones sin importar la naturaleza exacta de las mismas, previo al pago de una cantidad pecuniaria, que en ese caso eran cincuenta mil dólares contantes y sonantes. Una aproximación histórica que acontece a lo interno de los partidos políticos en Guatemala, en donde los aspirantes a cargos por elección popular, deben pagar a los dueños o caciques de los mismos, una exorbitante cantidad dineraria, para hacer realidad todos sus sueños, anhelos y esperanzas, al estilo de la vieja política; es decir, con una carencia absoluta de normas éticas y morales, y poder enriquecerse de forma lícita o ilícita…
Al comenzar la serie en mención y en la medida en que el hidroavión iba llegando a la quimérica isla, su anuncio era providenciado por Tattoo, quien con el retintín de su campana acostumbraba decir: ¡el avión, el avión!...

     Así daba comienzo la serie fantástica en cuestión; y al parecer, así terminará su tragicómica presidencia el infausto mandatario de esta ínsula, escuchando en lugar del repique de la campana, el ruido sonoro de “un solo golpe al caite", de parte de sus adláteres y achichincles de camuflaje, que de forma engañosa y artificiosa le hacen creer que verdaderamente él es su comandante general, mientras obtienen todo  lo que quieren con el falso argumento de que es para el resguardo de la seguridad nacional: ¡el avión jefe,  el avión!...

     Pero a diferencia de la Isla de la fantasía, a esta república fantasiosa, serán dos los aviones que presuntamente vendrán, dos aviones de guerra denominados Pampa III, que con total opacidad, y sin contar con las pertinencias que la ley faculta, han obtenido en una fábrica argentina de aviones. 
Dos aeronaves que aún no han traspasado las fronteras de la patria pero que ya son noticia tanto a nivel nacional como internacional; y al estilo de Tattoo con el retintín de su campana; los comentarios de letrados, periodistas, académicos, políticos, militares y ciudadanos de a pie, son notables. Unos por ser intelectualmente correctos y otros por la ignorancia extrema de quien los consigna. 
Pero, por el hecho de que la mayoría de esos comentarios adversos son expresiones de un pueblo que ha sufrido los embates de la corrupción institucional en carne propia, resulta prácticamente imposible  separar el trigo de la cizaña, y no caer en la tentación de ser injusto y hasta reductivo. 
Lo que no tiene discusión es que las cortes serán en el futuro, el punto de llegada de estos mercaderes de la política, y los últimos seis meses de gobierno, el mandatario y quienes lo acompañan en todo su proceder, no podrán conciliar el sueño, y terminarán su mandato, con más penas que glorias, por todo el mal creado e increado a nivel supranacional.

     Llora sangre y clama al cielo la compra de esos dos aviones de caza valorados en veintiocho millones de dólares estadounidenses, que en Guatemala representan más de doscientos millones de quetzales. Una cantidad exorbitante para un país que es habitado mayoritariamente por gente pobre y extremadamente pobre; merced de los políticos de turno corruptos y extremadamente corruptos que, junto a una camarilla de militares y oligarcas,  están chupando hasta el último sorbo de sangre que queda del cadáver in fieri que hoy representa al estado de Guatemala.
Tal compra es; una extraña presunción, ante un pueblo que se raja a sol y a sombra la depresión que tiene después de la parte más baja de la espalda, y que sobrevive apenas con salarios obtenidos con el sudor de su frente y el ardor de esa depresión señalada anteriormente.

     Una compra y una coima que sin referencia directa y vivencial a la transparencia, vienen en menoscabo de nuestros pueblos, que en su mayoría están ocupados por hombres, mujeres y niños lombricientos, muertos de hambre, sedientos de justicia, educación, instrucción, salud y seguridad.
Compras y contrataciones que van en perjuicio de nosocomios y escuelas públicas, en donde a los estudiantes y a los enfermos se les cuelan los comejenes y los piojos por donde pueden, a través de las ropas raídas y andrajosas con las que visten, para poder cohabitar con ellos.
Mientras tanto, una cúpula militar corrupta, en paradójico contubernio con su jefe, se regodean en extremo "hasta ver a Cristo", presuntamente con el expolio que hacen de manera reiterativa a las arcas del erario nacional. Desde bonos de seguridad pagados a su comandante, hasta compras caprichosas de todo aquello que se mueve y cambia de lugar.
Así permite suponer los pertrechos de guerra adquiridos en un país que no está preparado ni política ni militarmente para una guerra, ante la posible invasión de cualquier potencia extranjera.
La historicidad así lo evidencia. ¿Qué podría hacer el ejército con dos aviones que nunca han sido probados en alguna conflagración militar?, ¿Cómo podrían hacer frente con dos  aviones de caza argentinos, ante la hostilidad de un acorazado que sea anclado en aguas internacionales, y que con suma precisión podrían interceptar, botar y hacer añicos a sus dos “boludos” Pampa III?, ¿Qué harían frente a una legión de aviones de ataque F-15E Strike, F-15C, A-10 Thunderbolt, Su-25 Frogfoot, A-1 Skyraider, F-22 Raptor o los temibles MIG-31 soviéticos? Entre otros tantos…

     Absurdas resultan entonces, las declaraciones del alto mando militar que refuta toda clase de impedimentos, enunciando que esos aviones son necesarios para defender la soberanía nacional. Sin temor a equivocaciones, creemos que una sola flotilla de esos caza-interceptores mencionados en el párrafo anterior, causaría en los pilotos de los Pampa III el mismo efecto que causaron los “sulfatos” norteamericanos, utilizados por el gobierno de los EEUU para defenestrar al coronel Jacobo Arbenz Guzmán, cuando era Presidente de Guatemala, y los ocupantes de los mismos entrarían en una actividad diarreica de inimaginables consecuencias; cuyos ruidos  opacarían sus voces al externar con el toque del clarín que anuncia la retirada:  ¡El avión jefe, el avión!...