miércoles, 13 de mayo de 2020

Cómo rehacerse…



Jlriveirof, OP
     Como parte de las medidas complementarias a las impuestas por el gobernante de turno, algunas municipalidades, como la de la Ciudad de Cobán, Alta Verapaz, Guatemala, C.A. han cerrado total y parcialmente los mercados cantonales.
 Esa disposición causó algunas reacciones, algunas adversas, otras positivas. Por una parte,  muchos locatarios reaccionaron y se hicieron a las calles para protestar, causando bochinches en la vía pública, entre los que cabe destacar, enfrentamientos con los cuerpos policiales.
     Mientras que los que actuaron con una actitud mental positiva en ese mismo contexto, siguieron una lógica más viable, y con la frente en alto y el pecho descubierto, dispusieron reinventarse, lograron rehacerse. Decidieron cambiar sus viejas formas de hacer las cosas y salieron a las calles a hacer lo que nunca habían hecho y,  salieron de su zona de confort, del estancamiento...
Salieron de un puesto bajo el cobijo de algún viejo edificio insalubre, a recorrer las calles y las avenidas de la Ciudad...
     Esa actitud mental positiva puesta de manifiesto y adquirida bajo circunstancias adversas, llama poderosamente la atención, en virtud que  a pesar de la baja escolaridad con que cuentan muchos de ellos, hicieron lo que otras personas con más estudios, inclusive avanzados, no se atreven a hacer,  y que es  salir de su escondite, del  anonimato, de la pobreza, de la inacción.
     Válido es recalcar la vieja frase acuñada por Mahoma: “si la montaña no viene a mí, yo debo ir a la montaña”.
      Sin duda intuyeron lo que dijo Einstein alguna vez, acerca de que loco es aquel que pretende resultados diferentes, haciendo siempre lo mismo.
     ¿Cuánta gente está fracasando en estos precisos momentos por seguir haciendo lo mismo?
 O en el peor de los casos, por no hacer nada, absolutamente nada para paliar la crisis, por sortear la peste y planificar la recuperación económica, que está muriendo lentamente.
     Un ejemplo preclaro en este escenario, son los comerciantes que actuaron con positivismo, con denuedo, con intrepidez, y tomando las medidas pertinentes necesarias para no verse afectados por la pandemia, rápido tomaron decisiones, no se estancaron en el sopor que causa la misma, le dieron otro giro a su negocio, salieron de su zona de confort, algunos se hicieron de carromatos jalados no por semovientes, sino por ellos mismos, y empezaron a recorrer esos caminos vecinales, distintos y distantes, para  ofertar ellos mismos y “a todo pulmón”, sus productos consistentes en frutas, verduras y legumbres frescas.
     Salieron a tocar puertas, recibieron muchas negativas de parte de las amas de casa que se dignaron en atender, pero sin desmayar,  siguieron tocando puertas hasta encontrar el tan anhelado sí, que muchas veces se encuentra detrás de varias negativas...
     ¡Ah! Si todos fuéramos así de agresivos ¡ja! ... 
comercialmente hablando, claro está. Hace mucho tiempo habríamos salido de la pobreza, el pauperismo, la vagancia y la mendicidad.
     Triste conocer y ver a muchas personas preparadas técnica y académicamente, fracasar con estilo.
Y todo, porque no ven las cosas desde la perspectiva correcta. Carecen de una visión del futuro, una misión previamente establecida, algunos valores de la ilustración, metas y objetivos inteligentes.
Pero por sobre todas las cosas, se han mal acostumbrado a extender la mano, a rezar y a esperar que todo les caiga del cielo. ¡Vaya timo! ...

lunes, 11 de mayo de 2020

Comportamiento organizacional en tiempos de la peste …



Jlriveirof, OP
     Cuando la peste pase, todo volverá a ser igual, dicen los crédulos, sin embargo, según la opinión generalizada de  los científicos, en el mundo,  ya nada volverá a ser igual.
En ese sentido, la personalidad, las actitudes, aptitudes, valores, percepción sobre las cosas, el aprendizaje, la motivación intrínseca y extrínseca, la industria, el comercio, la fábrica, la iglesia, el colegio, la escuela o la universidad, el hogar, la sociedad, los viajes, estilos de vida, gajes del oficio, entre muchas cosas más, no volverán a ser igual. 
     Es por eso que, valiéndome por el principio de simplificar, quiero conjeturar y dedicar estas líneas al trabajo. Quizás, por ser el mejor invento del hombre y es en donde pasamos más tiempo, haciendo muchas cosas unos, y viéndolas pasar otros.
Quienes procuramos que pasen cosas, nos vemos de continuo: planificando, ejecutando, ideando, motivando, divirtiéndonos, organizando, vendiendo, comprando, creando, controlando, dirigiendo, integrando, entre muchas cosas más.
Entre esa inventiva y en la tentativa de su faena, es lamentable señalar que el trabajo, en sus mil y una forma y concepción, hoy más que nunca, está siendo vulnerado en muchos aspectos. En consecuencia, se está convirtiendo en lo más próximo a perderse.
     Se ve amenazado cuando empresarios de nombre solamente, después de muchos años de forcejear con el giro de su negocio, hoy no cuentan con los recursos pecuniarios adecuados y suficientes para paliar la crisis económica, que se deriva del simple hecho de estar cerrados temporalmente, a causa de las políticas de salubridad dictadas por el gobierno.  O si cuentan con esos recursos para mantener los vientos a su favor, se hacen de la vista gorda y se aprovechan de la situación, haciendo recortes de personal, bajando salarios, restando comisiones o haciendo economías para nada acordes a las circunstancias desfavorables que, a todos los ciudadanos del mundo, nos aquejan y nos tienen en vilo en estos precisos momentos de nuestra historia.
     Sobre ese particular, vemos como en los mares de la web, surcan vertiginosas las noticias, de cómo algunos empresarios, risiblemente los más poderosos económicamente hablando, así, como procuran pagar los impuestos que les corresponde poco a poco e intentan socavar el poco estado de bienestar (seguro social y sus pensiones) existente en el país, aprovechándose de las consecuencias que implica para la economía local y global, la propagación del coronavirus.
     Se ve afectado cuando, los dueños de las empresas o sus directivos, no tienen un concepto claro sobre lo que es el comportamiento organizacional, o se olvidan de adrede que las personas que trabajan en las organizaciones ejercen una gran influencia en ella, pero que, a su vez, la organización, también debe de reciprocar.
Lamentablemente, muchas personas que ocupan altos cargos directivos, están ahí, quizás porque tienen el apellido adecuado, o cuentan con la correcta amistad, pero su ignorancia es enciclopédica, adquirida con honores magna cum laude, cuando desconocen que lo más importante en una organización, son las personas que trabajan ahí. Su bagaje de conocimientos es tan pobre, que carecen de ese conjunto interdisciplinario de saberes, que hacen comprensible las conductas humanas.
 En el peor de los casos, muchas de estas personas, actúan como gerentes capataces. Solo saben mandar, pero no saben cómo se hacen las cosas que ellos de continuo mandan a ejecutar
     Se ve afectado cuando, el miedo a la peste los paraliza. Muchos están encerrados en sus casas, temerosos del contagio, sentados en el diván, colocado estratégicamente frente a la pared, de donde penden títulos, diplomas y logros académicos, que necesitan ver para recordar cuan ilustrados son. Cuando lo que deberían estar haciendo en estos precisos momentos, es crear alianzas estratégicas con el personal que labora con ellos,  virtud que a ambos les corresponde empezar a gestar la productividad y la recuperación económica.
      Es ahí, inmersos en el sopor que causa la complacencia en donde muchos pasan silenciosas las horas, atentos de los medios noticiosos para saber cómo va la curva de la pandemia y esperando el último informe para ver si sus ganancias se van a pique, se desaceleran o suben gracias a la acción y al efecto de la fuerza del trabajo del hombre. Aquellos, que   se rajan con asiduidad y con tesón la depresión tropical que tienen al final de sus espaldas, de sol a sol, inmersos en la putrefacción de la pandemia. Y, aun así, como un “incentivo emocional”, destilan el fruto del trabajo y del esfuerzo hasta niveles insospechados, con tal de maximizar sus utilidades, aunque frunzan la economía de la clase trabajadora, a quien eufemísticamente llaman sus colaboradores.
     Se ve afectado cuando, estos directivos están al pendiente solamente de los aspectos visibles del comportamiento organizacional, tales como: el cumplimiento fidedigno de políticas, estrategias, metas, objetivos, el cuido de sus equipos tecnológicos, móviles, automóviles, instalaciones locativas, etc.  Olvidándose que lo más importante, que a lo que más se le debe prestar atención y dar mantenimiento es a los aspectos invisibles del comportamiento organizacional, entiéndase como: el clima laboral, las percepciones, conductas, comportamientos, la psique y el ethos de las personas.
     ¿Por qué no dar mantenimiento a la psique de los trabajadores, es decir a su “alma humana”? ¿Por qué no dar mantenimiento al ethos de los trabajadores, es decir a sus costumbres, conductas, caracteres y personalidades? …
Sabemos de antemano que, si el cuidado de la psique y el ethos, se pusiera muy por encima de todas las cosas, se obtendría la excelencia en grado superlativo.
     En ese orden de ideas, el desempeño de las personas y en consecuencia el de la organización, sería pronto y cumplido. Veamos porqué ...
     El compromiso de los trabajadores sería más grande. Derivaría en menos rotación, menos ausentismo, menos tiempo perdido, menos paralización del trabajo. Ello redundaría en más satisfacción laboral, más desempeño, más esfuerzo, más desarrollo, menos costos y más utilidades, etc.
     La fidelidad, la competencia y la motivación de los trabajadores, sería totalmente superior.
     La satisfacción en el puesto de trabajo sería sana, atrayendo y reteniendo el talento y conquistando su compromiso.
     El empoderamiento a los trabajadores se lograría si y solo si, se les otorga una ciudadanía organizacional. Ese concepto expresa que los comportamientos individuales de cada trabajador, van más allá de los deberes y exigencias que requiere de continuo la organización. Eso vendría a constituir una ventaja competitiva para la empresa y un desempeño superior, si se compara con sus pares…
     Ese sería el ideal, pero de la concepción de la idea a su ejecución hay un océano de por medio. La pregunta en esta época de crisis es ¿quién se animará a concebirla, desarrollarla y ejecutarla?
     He ahí la cuestión, diría Shakespeare …

Fuentes bibliográficas:
Idalverto Chiavenato, Comportamiento Organizacional, la dinámica del éxito en las organizaciones, segunda edición.
    

lunes, 4 de mayo de 2020

“A sus órdenes mi capital”



Jlriveirof, OP
     Inmersos en la especulación, la desinformación, el pánico, la desilusión, la desesperanza, los bulos respecto a datos de la pandemia, presunta corrupción institucional en los préstamos solicitados por el estado de Guatemala para paliar la crisis originada por el corona virus, chismes, rumores, , cambios radicales a nuestras costumbres, estilos de vida, otros modos de hacer las cosas, ambiguedad en las medidas gubernamentales, nuevos estilos de trabajar, flagrantes violaciones a los derechos humanos, de parte del aparato policiaco contra personas que no están cumpliendo al pie de la letra, con las disposiciones gubernamentales, sembradores de terror en los medios modernos de comunicación,  periodistas de alquiler, que han plegado su actividad y vendido su pluma al gobierno de turno entre muchas cosas más, se están dando, mientras se siguen disparando los números de infectados de forma exponencial, aunque el mandatario diga lo contrario, en virtud que la mentira más grande que se usa en estos momentos de crisis, son las mismas estadísticas, según lo dicen a menudo y con denuedo los expertos en la materia.
     El rigor ha llegado a tal extremo que, algunos alcaldes municipales se han anticipado a la acción y han mandado a construir cientos de agujeros en los cementerios locales, para dar, no precisamente una cristiana sepultura a los que se vayan muriendo por la infestación. Mientras que otros, de forma ilegal, han coartado la libertad de locomoción y asociación a miles de ciudadanos, al cerrar las entradas principales de sus localidades, en donde nadie entra y nadie sale.
 Como si lo anterior fuera poco, también es constatable como todos los días, gente inescrupulosa y sin la menor conciencia, hace aglomeraciones en los mercados locales, calles y avenidas, por donde deambulan sin extremar las medidas de salubridad pertinentes en este tiempo, descuidando su salud y a la vez poniendo en peligro a todas aquellas buenas personas que no pueden sospechar de los demás.
Es inimaginable que esas reacciones sean fruto de la relajación de las medidas presidenciales, y comentarios estúpidos, como los que hizo el mandatario estadounidense, que, en fechas recientes, disparó con esa boca que tiene desconectada del cerebro, poderosos bulos médicos a la población estadounidense. Según él, para frenar la peste. Lamentablemente, la voz del imperialista, es considerada como palabra de Dios por muchos ignorantes en todo el continente americano, sobre todo por el espectro político de extrema derecha, practicantes en su mayoría, de un lameculismo imperial.
    Enquistados en ese acontecer, y sin tener plena conciencia de sus actos, los dueños de Doña Chonita, S.A. retuercen los brazos del mandatario, para que eche a andar todo el andamiaje de la economía, a efecto de que se deje de perder el dinero, como lo están haciendo, según ellos, en estos momentos. Una lógica que permite constatar que, están más preocupados por el dinero que se pierde todos los días, que las vidas de aquellos, que son los que producen ese dinero con la prestación de sus bienes, servicios y fuerza de trabajo.
     En su calidad de ventrílocuos (a diferencia de los verdaderos estos hablan con el hígado, no con el vientre), esos burgueses envaselinados, siempre han sabido meter muy bien las manos en donde corresponde, y que es en la parte baja de la espalda del “dummy” sentado en la silla presidencial cada cuatro años, para que hable y baile al compás de sus particulares, anti éticos y perversos fines, que los hace abyectos.
 Lo anterior ha traído consigo, que el muñeco cada cuatrienio, se doblegue ante ellos, para proteger sus capitales. 
Esos victimarios que se victimizan por sus pérdidas, dentro de sus peticiones repetidas e impertinentes “ordenan” que se habrán y pronto, los centros comerciales y se eche a andar el transporte urbano y extraurbano, entre otras cosas. Muy a pesar que la Organización Mundial de la Salud, advierte que hacerlo en estos precisos momentos, supondría un riesgo muy grave para Guatemala.
     Con ese proceder, han puesto de manifiesto que “ahí en donde está su tesoro, está su corazón” (si es que lo tienen). En esos corazones solo anidan deseos ardientes, violentos, mezquinos y repugnantes respecto al mucho tener, lo que lleva a preguntarnos ¿Qué tendrán de humano estos inhumanos?
En adición a los intentos por proteger su capital, también han llevado a cabo, una lucha ofensiva de clases sociales, sumiendo a los trabajadores en la intranquilidad social, inseguridad en sus empleos, desempleo,  persecución y encarcelamiento de defensores de derechos humanos y la naturaleza, pavor económico, falta de certeza jurídica, pobreza y enfrentamientos con las clases trabajadoras.
     Así como también, han hecho de los presidentes de turno, sus títeres y lacayos: Es por eso que, desde antiguo, nuestros presidentes no representan al pueblo, son una antifaz de la oligarquía y las muletas que los sostienen en pie, son el instituto armado, a quien compran, satisfaciendo todos sus desmanes.
     ¡Ojalá! y ellos, puedan hacer lo mismo con la pandemia, que puedan chantajear y sobornar a la santa muerte, o comprar una pizca de salud, cuando la peste los visite en sus mansiones o en sus corporaciones.
     ¡Ojalá! y la puedan recibir con los brazos abiertos, así como lo hacen miles de hombres, mujeres y niños, que mueren en la Guatemala profunda, de hambre y de frío, de enfermedades gastrointestinales, tisis, tifus, dengue hemorrágico, malaria y quien sabe de qué más males, muchas veces sin saber por qué. Explotados y marginados por el sistema, del cual ellos son sus principales sepultureros.  
     ¡Ojalá! y puedan sortear la peste y la muerte que le acompaña, un dúo mortal que jamás ha hecho concesiones con nadie, y que tampoco lo hará con ellos.        
    ¡Ojalá! y le puedan decir “segui il tuo corso, e lascia dir le genti”, así como le dicen a su lacayo cuando éste intenta rebuznar…
     Con la relajación de las medidas, llamar acarreados a los necesitados que piden ayuda blandiendo banderas blancas, la falta de ayuda hacia los más necesitados y la sumisión ante los burgueses manifiestas de forma tácita, más el acompañamiento de algunos de ellos, en su conferencia dominical, el presidente hace evidente que ganó la dictadura de la burguesía, el estado sigue supeditado a intereses espurios, mientras los otros poderes del estado legislativo y judicial, presuntamente doblegados también en insensato maridaje con el ejecutivo, brillan en estos momentos por su ausencia.
      Es lamentable constatar a traves de los anales de la historia, que la presidencia de las repúblicas que conforman el triángulo norte, siempre se han doblegado ante las huestes del gran capital y al imperialismo yanqui, y han actuado desde antiguo, a imitación del entonces presidente salvadoreño Arturo Armando Molina, cuando a mediados de los años setenta del siglo pasado, con insidiosas y muy elaboradas genuflexiones se subordinó a los burgueses.
Y hoy, se vuelve a repetir el injusto, escandaloso, ofensivo y descarado "a sus órdenes mi capital" ...
    

domingo, 19 de abril de 2020

El valle de los neoleprosos …



Jlriveirof, OP
     En los medios modernos de comunicación; han corrido las noticias de como gente sin escrúpulos, timorata e ignorante en extremo, ha intentado linchar a las familias y aquellas personas que han resultado infectadas por el fantasma de la peste que hoy recorre el mundo y; que, dicho sea de paso, amenaza con contagiar a mucha gente. Lo anterior se da; muy a pesar que el gobernante de turno ha empleado una psicopolítica enmaridada con el biopoder en la gestión de la peste. No obstante; esas masas, según se dice, liderados por bípedos implumes despotrican contra los presuntos contagiados y las instalaciones en donde han sido albergados temporalmente; generando un clima violento y convulso que raya en la anarquía.
Lo anterior permea en el pensamiento sectario; que sostiene que, la peste es castigo de Dios y por eso hace de ella, su Seol y su Hades…
¿Cuándo enfermarse debe ser visto como una maldición que deba contenderse con la lapidación?
     En su exacerbación han hecho suyo el dicho popular que reza: muerto el perro acabada la rabia.
Pareciera ser que con este proceder; esos malhechores buscan una válvula de escape para esconder sus propios miedos, paliar sus propias crisis; o peor aún, ofrecer un holocausto al diablo que llevan dentro.
      Más inadmisible resulta que todo el poder del estado no se utilice para frenar esas flagrantes violaciones a los derechos de los demás; al gobernante de turno se le va en esgrimir amenazas con la lengua y a pelear con la prensa televisada, hablada y escrita; creyéndose el dueño de la verdad absoluta, cuando la única verdad absoluta, como decía Einstein es que la misma es relativa.
Según él; no se le puede contrariar, mucho menos contradecir; como si de un siniestro personaje inquisitorial de la ignorante edad media se tratara.
Mientras tanto; la fiscal general brilla por su ausencia; desde que la peste hizo acto de presencia.
¿Tendrá acaso temor que la peste haga de su cuerpo su morada?
Como ha sido su inveterada costumbre; no esquivara esos actos vandálicos que atentan contra la justicia y la paz, en este valle de sombras, de lágrimas y de muerte, que es en lo que se está convirtiendo toda Guatemala, con tanta desinformación y engaño…
     Esos conatos de lapidaciones me permiten retrotraer la mirada a los tiempos de la Biblia; concretamente al valle de los leprosos, adonde eran enviados todos los enfermos de esa fealdad. No sin antes acotar que, en ese tiempo, con el nombre de leproso se estigmatizaba y satanizaba a cualquier persona que padeciera alguna enfermedad cutánea.
En consecuencia; lepra era el nombre genérico que se le asignaba a cualquier mancha, erupción en la piel, vitíligo, sarna, tiña, piodermitis, o dermatosis en general…
Pues entonces; cualquier persona que tuviera a la vista algún problema dermatológico, era echada del pueblo inmediatamente, y se les apercibía que debían utilizar una campanita colgada al cuello, para dar aviso de su paso por alguna comarca, para que la gente sana tomara sus precauciones y se resguardara de ellos.
Sin embargo; si por cualquier causa o motivo, se les volvía a ver transitando por las calles de los pueblos, aldeas o caseríos, eran apedreados sin misericordia alguna, por el asco que les causaba, y el temor a contagiarse por la presunta enfermedad.
Era tan temida la dolencia, que, los diagnosticados de padecerla, fueron confinados en las afueras de los pueblos, en lugares muy apartados, a donde nadie, en su sano juicio, intentaría acercarse.
     Con ese proceder; la libertad de locomoción, de relación, de participación, amén del bienestar psicofísico y social de quien era considerado leproso fueron coartados en su totalidad. La injusticia; salta a la vista per se.
     Al traer a colación estos datos y contextualizarlos en nuestro tiempo; podemos constatar que en este tiempo presente; todos los días, se transgreden los derechos fundamentales y privativos de esos seres humanos que están padeciendo la pandemia. Inclusive; antes de que la misma se hiciera presente en nuestro solar patrio; lo ha estado haciendo el estado desde tiempos inmemorables. Si los gobiernos anteriores no hubieran privilegiado la corrupción y el pago de favores a las maras políticas, religiosas, económicas y militares; como lo han hecho desde antiguo, nuestro destino sería otro.
     Si los recursos derrochados en pertrechos de guerra se hubieran utilizado en los hospitales públicos; hoy, estarían dotados con encamamiento, medicamentos, materiales quirúrgicos y personal médico y paramédico, entre tantas necesidades. Entonces; la suerte estaría echada, en beneficio de aquellos que tarde o temprano se verán envueltos en la putrefacción de la peste. Y; el estado no tendría necesidad de caer en la mendicidad ante potencias extranjeras en su intento por paliar la crisis; mucho menos la tendría para mendigar la caridad ante la burguesía y bajarse los pantalones hasta las rodillas con tal de recibir sus favores. Ante todo; que esa burguesía, en su mayoría, está más preocupada por la sanidad de sus finanzas que de aquellos que explotan, y que en última instancia son los que verdaderamente producen sus riquezas.   
     El gobernante y sus achichincles no se da cuenta; o si lo hacen lo soslayan; que después el precio político por subordinarse al capital será muy grande. Recordemos que, desde los tiempos pretéritos, mal a pagado el diablo a quien bien le sirve.
     Mientras le doy un segundo y hasta un tercer ver; al escrito éste, el gobernante aparece en pantalla. Como un predicador apocalíptico del final de los tiempos y con grave voz anuncia que la peste sigue avanzando, informa más de treinta nuevos casos, ilógicamente amplia el horario para andar en la calle en dos horas más, pero siempre, sin poder salir de nuestras comarcas.
     Sin gozar del recurso de la futurología y de la bola de cristal; esas malas noticias traen a mi mente algunas frases escritas por Albert Camus en La peste. Durante los próximos meses (lo que queda de abril y mayo en nuestro caso) toda la ciudad vivirá doblegada a la peste. Centenares de miles de hombres, mujeres y niños darán vueltas sobre el mismo lugar, sin avanzar un paso, durante semanas interminables…, a principios de octubre, grandes aguaceros barrerán las calles. Y durante este tiempo no se produjo nada que no fuese ese continuo dar vueltas sin avanzar…

sábado, 4 de abril de 2020

¡Ay de ustedes, diputados y lacayos hipócritas!




Jlriveirof, OP

      Haciendo una contemplación  de los acontecimientos que en los últimos meses; ha tenido en ascuas a la población guatemalteca;  mientras se ahoga en sus penas, una inmensa mayoría de diputados están en la pepena...  
En consecuencia; este artículo; tantea la agenda previamente negociada,  perversa e inmoral de los autodenominados padres de la patria, con la que intentan dar el tiro de gracia a toda una sociedad, que forcejea entre el bien y el mal; para salir incólume.  
     A tenor de lo planteado;  intentaré, grandes esfuerzos para no perder objetividad, en virtud que, es difícil ser sereno al escribir acerca de esta <<raza de víboras.>>  Una caterva de malhechores que cada día nos sorprenden con su hipocresía e iniquidad.  
Un parlamento convertido en célula huésped; en donde funcionan y se reproducen cada cuatro años, los virus más virulentos de la historia patria. Da la impresión que llegando casi al pico de la pandemia; ellos, forcejean con la peste, para ver quién es más letal...
     La frase con que titulo este post; fue inspirado de los célebres “ayes” de Jesús en contra de los escribas y fariseos de su tiempo, a quienes trató con toda clase de improperios, como serpientes, raza de víboras, hipócritas y los comparaba con panteones bien pintados y adornados por fuera, pero podridos por dentro. Encontró en esos mequetrefes una profunda inadecuación entre lo que decían y lo que hacían, al extremo que su práctica de la justicia, la misericordia, la humildad, la fidelidad y la comprensión eran nulas.  Lisa y llanamente no eran ecuánimes; y, al ser la ecuanimidad la síntesis de todos los valores, ellos no practicaron ni uno solo…
     Trasladándose a pleno siglo XXI; podemos constatar que tales prácticas en muchos ámbitos de la vida, siguen siendo similares.
Muchos somos falaces. Un ejemplo ilustre lo tenemos en el epicentro de todos los males en Guatemala, el corrupto Congreso de la República, cuyo nivel de gangsterismo es bastante pronunciado. Notables son todas  las actividades y métodos legislativos delictivos de estos sujetos; en donde casi todos tienden  a un mismo fin: "hacerse del oro y del moro", sin importar las formas. El  profundo amor al dinero es notable; así como su estrecha vinculación con las mafias…
     Parafrasear esas expresiones de Jesús entonces; tiene como intención particular,  hacer una purga a  manera de  catarsis, para no caer en la tentación de cumplir con las recomendaciones que casi siempre circulan en las redes sociales; en donde se aconseja, hacer manifiesta  nuestra animadversión en contra de esa denigrada ralea parasitaria,  saliendo como comunidad a buscarlos a sus casas de habitación, negocios u oficinas, enfrentarlos, decirles cuán abyectos son, pegar rótulos ofensivos en las entradas de sus casas u oficinas, tratarlos de “corruptos y ladrones”  en lugares públicos y privados y; echar toda clase de basura y heces fecales en el lobby de sus casas de habitación de forma reiterativa.
Debo confesar que la voluntad; y el valor, que nacen  de la ofuscación por causa de las faltas gravísimas cometidas por esos "señores esperpentos";  hacia el estado de derecho y la democracia en el país; no faltan, al contrario, abundan.
     Por lo antes explicado; he ahí, el manifiesto de los  siete ayes en contra de esos adefesios...
     ¡Ay de ustedes, dipugánsteres y lacayos hipócritas! que sangran en tal alto el presupuesto nacional; con toda clase de desmadres, en menoscabo de una inmensa mayoría de guatemaltecos,  carentes de techo mínimo, canasta alimentaria mínima, salud, seguridad, confort, instrucción, oportunidad de desarrollo, progreso y trabajo entre tantas cosas elementales. El pecado estructural que ustedes cometen; es tan grande, que llora sangre y clama al cielo...  
Cómo va a ser posible partida de zurrones;  que se gasten casi un millón de quetzales en papel higiénico y agua pura, cuando en sus casas de habitación,  muchos quizá,  utilizan periódicos viejos o las papeletas que les sobraron de la campaña, y agua de lluvia retenida en un tonel.
¿Por qué el pueblo de Guatemala tiene que pagar con sus impuestos el servicio de telefonía móvil para ustedes malhechores, gasolina, automoviles y cuanto articulo de lujo se recetan? 
Se sirven con la cuchara grande; y en agradecimiento al pueblo que los mantiene, lo crucifican todos los días con su proceder… 
     ¡Ay de ustedes, dipugánsteres y lacayos, hipócritas! Ustedes que recorren cielo y tierra durante sus campañas políticas en búsqueda de votos; y cuando los consiguen y se sientan en su curul, rápido se olvidan de sus promesas de campaña, engañando y robándole a ese pueblo que delegó en ustedes una representación temporal. Bien reza el dicho popular de que "mal paga el diablo a quien bien le sirve"; y por eso rápido lo traicionan con toda clase de artimañas y triquiñuelas, muy propia de ustedes  que pagan el bien que recibieron con toda clase de males. Que rápido olvidan que ese mismo pueblo que los colocó en ese lupanar que ustedes llaman parlamento, también los puede defenestrar, sacándolos de ahí, "con un garrote, a puros morongazos", como una vez dijo el extinto alcalde de la Ciudad de Guatemala; don "mono de oro"...
     ¡Ay de ustedes, dipugánsteres y lacayos hipócritas! Fabricantes de leyes espurias e inútiles; lacayos de las oligarquías. Cuando el pueblo despierte; y ustedes  sientan el peligro de ser linchados políticamente; no les alcanzarán todas las coimas que hasta el día de hoy han recibido, para reparar todos los males que han ocasionado.
     ¿Qué es más importante, dignos acólitos de las huestes del mal,  servir al pueblo que los eligió o servirse de ellos?
     ¡Ay de ustedes, dipugánsteres y lacayos hipócritas! Que se olvidan que una de sus funciones primordiales es concebir leyes que privilegien el bien común, y en contraste hacen leyes para proteger a toda clase de vándalos y a ustedes mismos.
¿Acaso no saben pseudo legisladores; que su poder es temporal y su miserable inmunidad pronto llegará a su término? entonces podrán ser perseguidos penalmente y encarcelados por ese pacto de impunidad que los tiene a todos en común unión.
Mequetrefes y lacayos de la corrupción y la impunidad; inicuos mercaderes de la política, que, a imitación de Judas Iscariote el traidor, se afanan por echarse plata al bolso, sin importar si su procedencia es lícita o ilícita. ¿Acaso no es eso lo que los tiene trabajando las últimas noches? en cuyo afán se desvelan para hipotecar el futuro de los guatemaltecos, inclusive los no nacidos, con el cuento de que es para paliar la crisis del coronavirus, mientras sus espurios intereses, van por otros derroteros...
     ¡Ay de ustedes, dipugánsteres y lacayos hipócritas! “Psicópatas de cuello blanco,” acaso no se dan cuenta que con su proceder demuestran ser “depredadores que encandilan, manipulan y se abren camino en la vida sin piedad, dejando una larga estela de corazones rotos, expectativas arruinadas y billeteras vacías.” –Robert D. Hare, Sin conciencia-
     ¡Ay de ustedes, dipugánsteres y lacayos hipócritas! Que “con una total carencia de conciencia y sentimientos por los demás, toman lo que les apetece de la forma que les viene en gana, sin respeto por las normas sociales y sin el menor rastro de arrepentimiento o piedad.” –Robert D. Hare, Sin conciencia- 
     ¡Ay de ustedes, dipugánsteres y lacayos hipócritas! “Ustedes también aparentan como que fueran personas muy correctas, pero en su interior están llenos de falsedad y de maldad” (Mateo 23, 28).  Ven  la tormenta que se avecina; pero no se arrodillan, de lo contrario, a estas alturas de la semana, no estarían con sus adláteres,  discutiendo leyes espurias; que a ojos vistas atentan contra todo un pueblo; en detrimento de los guatemaltecos más pobres y desposeídos.
Pero no se puede pedir peras al olmo. Así han procedido desde antiguo; esa a sido su inveterada costumbre.
El pueblo que no olvida, recuerda claramente aquella ley para favorecer a los ganaderos, un sector que según denunció el entonces titular de los publicanos;  abriga a muchos cuatreros y es un sector “altamente evasor”. Amén de sus intentos de interpelación al magistrado de conciencia y a todos aquellos ministros de estado; que ética, política, intelectual y moralmente están muy por encima de todos ustedes;  lacayos de las oligarquías...
     A guisa de colofón; quiero hacerles una proposición. Si es que aún les queda un poquito de dignidad y sangre en la cara; si es que aún no le han hipotecado a las oligarquías hasta la última gota de sangre. Les propongo que conciban  una ley para las futuras generaciones de diputados, que permita la abolición legal de la mediocridad, el servilismo, el analfabetismo político, la ignorancia y el lameculismo institucional.
Solo así; se podrá disminuir, la cohorte de dipugánsteres lacayos y parasitarios a su imagen y semejanza…




lunes, 30 de marzo de 2020

Ahí viene la peste…



Jlriveirof, OP
     En estas o parecidas palabras cuenta una historia que; en cierta ocasión, la peste iba en tránsito hacia la Ciudad de Calcuta. En su camino se encontró con un transeúnte quien le pregunto:  ¿A dónde vas? Ella le contestó -a Calcuta ¿a qué vas? -a matar a mil ciudadanos… cuando la peste venía de regreso cumplida su misión se encontró de nuevo con  el caminante, quien le increpó: - ¿no que solo mil? -Andan diciendo por ahí que fueron cien mil, - ¡ah no! contestó la peste-, -yo cumplí con mi palabra, -solo maté a mil, el resto se murió del miedo…
    ¿Miedo? … Dicen los biólogos que el miedo acontece cuando el ser humano se ve sometido a fuertes tensiones o emociones; trayendo consigo fenómenos de parálisis y detención del curso vital. Es posible que el miedo a contaminarse de coronavirus; muchas personas hoy día, están sufriendo más de lo necesario; y es razonable que tengan miedo. Sobre todo, aquellas personas con mayor riesgo a perder la vida; como las que han pasado el umbral de la tercera edad y que, en adición a sus años, tengan algún padecimiento preexistente que eleve las posibilidades de un deceso.
     Como bien sabemos; nada ocurre de la nada, y en el caso particular de esta peste que amenaza con diezmar a los más vulnerables; se puede presuponer una relación de causa y efecto; lo que en filosofía se conoce como el principio de causalidad. Ya los científicos de la medicina nos han explicado hasta la saciedad las causas de la peste y sus efectos adversos en detrimento de nuestra humanidad; así como también los economistas, los efectos devastadores de la economía y el fenómeno de escasez que puede ocurrir después…
     Inmersos en el mundo ético, estético y el de la vida ordinaria; podemos contemplar dos escenarios: personas individuales y jurídicas que sacan lo mejor de sí; y lo ponen al servicio de la humanidad; y, las que sacan lo más nefasto de su pobre inhumanidad y se sirven de los demás.
“¡Ve tu a saber!” …
      Hemos visto como personal médico y paramédico; bomberos, miembros de las fuerzas de seguridad (buenos y malos), mal remunerados, por cierto, sacan las castañas al fuego, y se entregan con aplomo y gallardía a servir a los pacientes. Mientras tanto; algunos eclesiásticos en los países más afectados por la pandemia; el pánico los ha paralizado, y por eso, solo se ofrecen para orar por los demás.
Ante esa realidad; “las manos que ayudan son más nobles que los labios que rezan” como sabiamente dijo Robert Ingersoll.
     En tiempos de crisis; es en donde demostramos de que madera estamos hechos; en consecuencia, es exigente que toda esa clerecía siga el ejemplo de Su Santidad, el Papa Francisco; que no se ha concretado únicamente en orar, sino también a salido a las calles, a visitar a los enfermos a los hospitales y ha beneficiado al pueblo romano, uno de los más afectados por la pandemia. Según lo explicita La Vanguardia, (EFE) el 26 de los corrientes; cuando informaron que, el Sumo Pontífice donó treinta respiradores a hospitales italianos y españoles, para paliar la crisis del COVID-19. Cada respirador; según se dijo; tiene un costo entre 21,000 y 51,000 euros. En quetzales, ese valor representa aproximadamente, de doscientos mil a quinientos mil por unidad.
     Lo que si ya no se ve; ni en esta ni en otras latitudes es; a hombres como el fraile dominico Martín de Porres, que, en su tiempo, no solo ofreció su pan al hambriento sino también abrigo. Se sabe desde antiguo que abrió su convento para dar posada al enfermo, al pobre, al necesitado, al desvalido; a quienes cuido con suma diligencia en la medida de sus posibilidades.
 No digamos del santo cura Brochero, que, en 1867, durante la epidemia de cólera que azotó la Ciudad de Córdova y que segó la vida de más de cuatro mil personas, se entregó en cuerpo y alma a atender a todos los enfermos; sin temor a contagiarse. Sin embargo; ante su insistencia y fogosidad por el evangelio, recorrió caminos distintos y distantes en las serranías cordobesas y al final de sus días; la lepra lo infecto, porque siempre estuvo al lado de los perecientes por esa dura y fea enfermedad.
La peste en ambos casos; no lo paralizó; por el contrario, forcejeo con ellas con “brazo fuerte y mano extendida.” Solo así; supo aligerar la carga y aliviar las penas de los infectados.
     Ambas realidades; constituyen un ejemplo insigne; para todas aquellas personas que son médicos de cuerpos y almas; clérigos y pastores, para que en medio de la crisis que hoy nos amenaza; no cesen en sus esfuerzos por cumplir con el ejercicio de su profesión. Sin temor a contagiarse; como lo han hecho muchos héroes de bata blanca; en todas las partes del mundo infectado por la peste, y que ya han traspasado el punto sin retorno.
  En contraposición; hemos sido testigos oculares de como hienas rapaces, autodenominadas pastores, apóstoles o siervos de Dios; sangran en tan alto el presupuesto de sus feligreses; atracandolos con la exigencia del 10% de sus ingresos, ya sea en efectivo o en especie.
Es increíble; como en tiempo de crisis; y apelando el nombre de Dios, ellos, amantes del diezmo, del engaño y de la fanfarria espiritual, hagan negocio con la fe de los incautos.
Algunos han llegado al extremo de anticipar que la peste ya está escrita y viene representada en uno de los jinetes del apocalipsis; en cuya cabalgadura, vienen también las alforjas que desean llenar.
En su afán insoslayable de hacerse de mucho dinero, ofrecen una gracia barata a cielo raso, agüita mágica para la desinfección de la peste, certificados para que no les de la enfermedad y, hacer oración y ayuno por cuenta de terceros. Eso sí; siempre y cuando, los cándidos borregos pongan a la vista, el depósito monetario en donde consta que la ofrenda ha sido depositada.
     Que parangón el que se puede hacer con la experiencia apostólica de los verdaderos discípulos de Cristo. Aquellos que “no trafican con la palabra de Dios y hablan con sinceridad, como enviados de Dios, en presencia de Dios, y como miembros de Cristo” (2ª Corintios 2, 17); con ellos que ofrecen a Cristo, por un puñado de pisto.
 Ya Pablo lo hizo; cuando los “evangélicos” de su tiempo, intentaron estafar a los corintios con espectáculos triunfalistas de milagros, éxtasis y visiones inenarrables.  Muy afines a aquellas campañas de sanación, en donde los cabreros showman invitan a los hermanos legos para que paren de sufrir, corriendo por su milagro a esas noches de gloria, para que vivan después otra realidad.
Antes de que baje el telón; las diversas galimatías y trabalenguas evidencian que todos están bajo la cobertura del Espíritu Santo; entonces; el ciego ve, el cojo camina, el paralítico levanta su camilla y anda y el sisiflís del gay se crispa, ¡ja! … el fraude, está consumado.
     Mientras todo eso ocurre debajo del sol; que lento pero seguro le da paso a la negra noche; las esperpénticas declaraciones en cadena por radio y televisión, de parte del capataz de este feudo, infieren que ya son treinta y ocho personas las infectadas por la peste; mientras tanto; la peste "sin prisa pero sin pausa" sigue su andadura en la búsqueda de algún “pelón de hospicio” en virtud que; al señor feudal, sus adláteres y achichincles de turno; el dinero propio y el ajeno, según ellos los hace inmunes…