lunes, 30 de noviembre de 2020

Cantina El Congreso

     En las postrimerías del siglo XX, funcionó en el antiguo inmueble de Sociedad de Beneficencia de Cobán contiguo al Estadio Verapaz, una cantina llamada El Congreso. Obviamente el giro del negocio del antro en mención era la comercialización de toda clase de bebidas alcohólicas, el celestinaje y toda actividad libertina.

Al lugar en cuestión, llegaba toda clase de gente, desde bebedores sociales que llegaban, degustaban las diferentes boquitas y bebidas alcohólicas que ahí se preparaban, platicaban de mil y una cosa y se iban, pasando casi siempre desapercibidos. Mientras que, los bebedores asiduos, llegaban y se quedaban hasta que borrachos en extremo, se brutalizaban, unos doblados de bruces se dormían sobre sus orines hasta que les pasaba la borrachera que se habían puesto si bien tenían suerte o dinero para seguir gastando, de lo contrario eran echados a la calle sin mayor miramiento.

En el interior y después de algunas horas de estar imitando a los filibusteros unos lloraban sus perfidias, otros cantaban al amor, algunos eran aplaudidos, otros maltratados, según el estado de ánimo de los bebedores y el talento de quienes hacían de bufón causal del antro en mención.

Para los hipócritas que practicaban alguna religión pero que no querían ser vistos, o para los que llevaban a la amante de turno o para quienes no querían ser importunados por el murmullo de los comensales y la música a todo volumen, había un lugar privado en donde se podía platicar con más tranquilidad, obviamente tenía un costo adicional.

El Congreso, como toda cantina o prostíbulo era un punto de conexión con toda clase de vándalos en aquella época, toda actividad comercial, orgiástica y pirática era lícita y permitida, aunque sus formas no fueran para nada ortodoxas, ahí se podía transar todo lo que el dinero pudiera comprar, incluyendo personas junto a sus voluntades y dignidades y, platicar de todo y de nada.

     Pues bien, recapitulando sobre todo lo que acontecía en esa cantina de poca monta llamada El Congreso, resulta fácil hacer un símil con otro antro ubicado en la zona 1 de la Ciudad de Guatemala, llamado también Congreso de la República de Guatemala, en virtud que, las cualidades, calidades y las competencias de los inquilinos temporales de ese palacio legislativo, son muy similares a los viciosos epocales que en el Congreso cobanero hacían su morada.

Es más, podría aseverar que aquellos bolitos consuetudinarios de antaño y las mujeres dedicadas a la más antigua de las profesiones que visitaban el lugar y, que, dicho sea de paso, en aquel tiempo cobraban diez quetzales, tenían más fundamentos de valor -principios axiológicos- por los cuales regían su vida, algo que es casi nulo en esa caterva de diputados que se autodenominan padres de la patria.

En aquel tiempo los drogodependientes en la sociedad cobanera ochentera eran contados con los dedos de la mano, no así quienes comercializaban con toda clase de estupefacientes. Un negocio que es redondo y que tiene muchos exponentes en el hemiciclo, según las reiteradas investigaciones de periodistas que no son de alquiler y que no han podido comprar los miembros del denominado pacto de corruptos.     

     En el Congreso cobanero era más fácil escuchar a borrachines oradores virtuosos de la palabra, mientras que en el “honorable pleno” de continuo escuchamos durante sus sesiones parlamentarias a timadores, lenguaraces y manipuladores que conjugan el placer con el tener sin importar su forma y su fondo.

Muchos de los enfrentamientos tanto físicos como verbales que vi en el “parlamento” cobanero, son normales, usuales y acostumbrados en este Congreso de la República de Guatemala: mujeres con el mismo comportamiento de aquellas que se venden en la 17 calle entre cuarta y quinta avenida de la zona 1 de la Ciudad de Guatemala, tirando bebidas alcohólicas, agua pura o gaseosas en la cara de sus homólogos del partido político contrario y con quien disienten, hombres contra ombres intentando darse a los golpes en una sesión parlamentaria, palabras soeces que se entrecruzan y, que ponen en evidencia un bajo coeficiente intelectual, poca competencia conversacional, fuga de una retórica deliberativa parlamentaria y una cultura muy pobre de quienes se dicen legisladores.

Escuché más retorica aristotélica, es decir más arte en el bien decir en el Congreso cobanero que en el Congreso de la zona 1 capitalina; en aquel, hasta los bolitos más empedernidos en sus discursos convencían, conmovían los sentimientos, apelaban a emociones más nobles y a muchos persuadían, en tanto que estos cada día con lo que dicen y hacen se esfuerzan por ser más serviles, abyectos, vulgares y plebeyos. En virtud de sus costumbres una inmensa mayoría de ellos son voraces, ambiciosos, sediciosos y extremistas …

      A mi modo de ver las cosas, es incuestionable lo que decía Mr. Ronald Reagan cuando era el presidente de los EE. UU. “Al ser la política la segunda profesión más antigua del mundo se parece mucho a la primera”.

En ambas, todos tienen un precio, se pervierten y subvierten en menoscabo de su dignidad.

 

Jlriveirof, OP

    

domingo, 22 de noviembre de 2020

“Tu poder radica en mi miedo” …


     En la primavera del año 64 de la era cristiana el tirano y extravagante emperador Nerón Claudio César Augusto Germánico, que accedió al trono tras la muerte de su tío Claudio, motivado por el deseo de poder, pasión por mandar y deseos insanos propios de una mente desquiciada, mandó quemar la Ciudad de Roma para inculpar a los cristianos y justificar su persecución, aprehensión y posterior ejecución, iniciándose así la primera revuelta en contra de los seguidores de Cristo.

El incendio arrasó cuatro de los catorce distritos que había en la ciudad eterna y dañó según se cree otros siete. La tradición oral cuenta que, mientras Roma ardía el maniático de Nerón tocaba la lira.

Posteriormente y aprovechando la coyuntura Nerón se mando a construir un nuevo y extravagante palacio al que se conoció como Domus Aurea (casa de oro). Tomando en consideración que el lujo y el tamaño del palacio era descomunal, Nerón impuso nuevos impuestos a todos los pueblos subyugados por el imperio para su construcción.

Según Tácito, Nerón para evitar ser inculpado de la quema de la Ciudad, rápido busco culpables y por eso condenó a los cristianos y los arrojó a las bestias, a otros crucificó y quemó para sentar un precedente.

En los anales de la historia a Nerón no se le recuerda con benevolencia, sino por las ejecuciones extrajudiciales que llevó a la práctica incluyendo la de su propia madre y la de su hermanastro Británico, en adición a eso, por haber sido un asiduo perseguidor de los seguidores de Cristo.

     En circunstancias similares el día de ayer 21 de noviembre, alguien en Guatemala pretendió seguir el ejemplo de Nerón, mandando a quemar el Congreso de la República, un incidente que apunta hacía los despachos gubernamentales en donde presuntamente surgió la idea con tal de deslegitimar las manifestaciones societales que pacíficamente se estaban llevando a cabo en la plaza central de la Ciudad capital con motivo de los desmadres y desmanes  con que se lleva la cosa pública, en donde los robos, atracos a mansalva, corrupción institucional, pago de favores políticos y toda clase de piratería política, son el santo y seña de todos los actores políticos, presuntamente liderados por el presidente de la nación en contubernio con el presidente del Organismo Legislativo y el Judicial; con la mirada benevolente de las maras oligárquicas, militares y evangélicas, que en Guatemala son más letales que la pandemia que azota al mundo entero y las tormentas tropicales Eta e Iota que acaban de castigar inmisericordemente el solar patrio.

     Como Nerón, el aprendiz de dictador que desgobierna Guatemala rápido encontró culpables: hombres, mujeres y niños que se encontraban en la Plaza de la Constitución repudiando el presupuesto desfinanciado y carente de todo análisis técnico recién aprobado por una inmensa mayoría de diputados corruptos, que según se sabe, recibieron coimas para su aprobación.

Eh ahí, el azaroso resultado del quehacer parlamentario que pretende como casi siempre servirse del pueblo y no servir al pueblo que los colocó en ese lugar. Bien dice el dicho popular de que mal paga el diablo a quien bien le sirve. Con la aprobación de esa ley le terminaron vendiendo el alma …

     Como megalómano y mitómano que es, rápido le echó las bestias a los manifestantes; después de la criminalización de que fueran objetos por la quema de una fracción del parlamento de parte de las huestes gubernamentales como según se sabe; las hordas oligofrénicas policíacas rápido hicieron su asqueroso trabajo: sin distingos de ninguna naturaleza bombardearon con gases lacrimógenos a los manifestantes, apalearon con bates de aluminio y garrotes a hombres y mujeres de todas las edades, se ensañaron en contra de transeúntes que no estaban participando de la manifestación y a puntapiés y manotazos fueron llevados a las carceletas de la torre de tribunales.

Lo anterior denota que, dentro de las variadas dramaturgias del poder, el inquilino temporal de la casa presidencial solamente es capaz de sacar su lado oscuro, así como lo hizo cuando fungía como director del sistema penitenciario cuando participó junto con las fuerzas de seguridad en la “Operación Pavo Real”, que dejó un saldo de siete ejecuciones extrajudiciales.

Con esos antecedentes en su contra, no debe extrañar a la opinión pública tanto nacional como extranjera, que él haya desnaturalizado la gesta cívica del sábado 21 de noviembre del año en curso, contra la corrupción institucional y el abusivo endeudamiento de parte de los congresistas, entre otras cosas, todas nobles …

     Ya quiero escuchar el discurso del dictador matizado de imposturas cuando de la cara, sin duda lo hará acuerpado por quienes dirigen las malditas castas de uniformados para sentirse omnipotente.

En el ínterin ha acudido hoy, a la Organización de Estados Americanos para invocar la Carta Democrática Interamericana por temor a un golpe de estado ante la crisis que él y sus achichincles en el Congreso de la República dieron vida y, que hoy obnubilan su razón. Con este proceder lanza la piedra y esconde la mano como bien reza el refrán popular.

Sin duda alguna, por personas como él, el fraile dominico Felicísimo Martínez Diez dijo que, “la prepotencia y las actitudes dictatoriales son el disfraz que utiliza el miedo cuando no se atreve a presentarse con el pecho descubierto”.

 Parafraseado a Lord Acton, al lord de la posverdad el escaso poder temporal lo ha corrompido siempre.

¿Cuántos años pasó el falso Lord anhelando el poder? Y una vez alcanzado necesitó únicamente diez meses para convertirse en un sujeto abyecto, vulgar, nefasto, impopular, etc. Lejos de utilizar el poder para perfeccionar sus competencias personales y servir a sus conciudadanos axiológica y deontológicamente correcto, se equivocó con la motivación de poder que tiene por meta utilizar terceras personas para sus proyectos. Entendiendo el término proyecto como un eufemismo para no describir su verdadero cometido.

     La gesta cívica de ayer sábado a pesar de los pesares se extendió hoy domingo, cuando una vez más los manifestantes altamente indignados y sin temor alguno, gritaron al unísono todas sus felonías y, como una inclinación natural de los guatemaltecos disconformes con el tirano, hacemos nuestras las palabras externadas por Séneca a Nerón: “Tu poder radica en mi miedo; ya no tengo miedo, tú ya no tienes poder”.

Jlriveirof, OP

domingo, 18 de octubre de 2020

COVID-19 y yo


 


Jlriveirof, OP

     Mientras escribo estas letras a “corazón abierto” varios parientes, amigos y conocidos luchan contra los embates de la pandemia. Algunos han traspasado ya el umbral que delimita el más acá con el más allá, y se encuentran durmiendo el sueño de los justos.

En virtud de mi fe católica postulo que su tránsito hacía la casa del Padre no es entre abrojos y espinos como  la suerte de los familiares que se quedaron entre llantos y quebrantos, sino entre nubes y alfombras enmarañadas y amalgamadas por la misma naturaleza con todas aquellas flores estacionales y epocales que guardan su frescor, merced al “chipi chipi” cobanero que todos los amaneceres y atardeceres humedece los jardines de las casas y las viejas callejas de mi ciudad natal vitalizando el verdor de su manto a perpetuidad …

     Al comienzo de la pandemia el miedo instaló de fijo su residencia en las mentes y en los corazones de muchos connacionales, causó crisis y lisis. A unos paralizó y a otros encausó por otros derroteros en búsqueda de otras realidades, de nuevos mundos, de otras posibilidades. A unos ese miedo debilitó su sistema inmune, a otros les causo ansiedad y ésta los obligó a comer demás, a unos enflaqueció a otros engordó y a no pocos mató.

Quienes quedamos con vida tenemos que tomar una difícil decisión, o nos enclaustramos en nuestras casas por temor a contagiarnos del mortal virus o sorteamos la suerte y nos arriesgamos a salir para trabajar, crear y cumplir con Dios, consigo mismo y con los demás.

Quienes decidimos salir, el miedo lo convertimos en una oportunidad de mejoramiento continuo, de enmienda, de empezar de nuevo, innovando, transformando, desarrollando y afrontando la pandemia con los brazos abiertos y el pecho erguido pero descubierto, con temor y temblor, pero ahí estamos avanzando, regulando, moderando, disolviendo y resolviendo el impacto que esto podría ocasionar.

     En lo más crítico de la pandemia, decidí escribir una reflexión filosófica, teológica y política de las lecturas que la Santa Madre y Maestra Iglesia Católica sugiere para cada día, lo he hecho casi todos los días, sin interrumpir mis más elementales  ocupaciones de dirección, planeación, reclutamiento, selección, capacitación, integración y desarrollo de personal claro está, el pan mío de cada día; así como dedicarme a la lectura asidua en horas de la noche en donde cambie ver la televisión para entregarme a la lectura y a la reflexión. Eso desde hace muchos años.

En adición a lo anterior decidí ocupar más y mejor el recurso más valioso con que contamos los humanos, el tiempo. Decidí hacer una certificación internacional en coaching en People & Business School, una escuela de personas y negocios cuyas capacitaciones están avaladas por la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la prestigiosa y cuatricentenaria Universidad Nacional de Córdova, Argentina.

Esa certificación internacional universitaria es un sueño que venía acariciando desde que concreté en la Ciudad de Guatemala un diplomado en la misma disciplina. Al fin veo luz al final de ese túnel en donde me imbuí hace mucho tiempo.

     Pues bien, volviendo al ruedo con el tema del COVID; me permití entrar en un proceso de reflexión a través del autocoaching con las siguientes preguntas poderosas: ¿Contra qué gigantes lucho en medio de esta pandemia?

Me percaté que es contra el miedo, la ira, el amor y el deber, los cuatro gigantes del alma descritos así por el doctor Emilio Mira y López en su libro “Los cuatro gigantes del alma”, la inanición, la falta de acción, la falta de voluntad política para hacer que sucedan cosas y no ver simplemente como pasan las cosas, entre otros tantos gigantes que no nos permite observar e interpretar con atención e intención el mundo y todo lo que en él acontece con suficiente claridad.

     Tomando en consideración que mediante el lenguaje transformacional las palabras tienen el poder de modificar nuestros entornos, nuestros pensamientos y sentimientos con un prisma diferente que nos permita ver las cosas de una forma muy personal y especial, he llegado a preguntarme: ¿Quién quiero ser en estos tiempos de pandemia y en pandemia?

Concluí que, quiero ser el actor principal en la historia de mi propia vida, asumiendo los riesgos que esto conlleva, a tomar decisiones individuales y colectivas de importancia, aunque estas muchas veces molesten a no pocas personas, a no temer a los cambios de función y localización que se pudieran dictar en el futuro, entre tantas otras cosas más. Ese poder de elegir lo tengo en las palmas de las manos segundo a segundo; en consecuencia, he decidido liberarme de tanta y cuanta atadura física, psíquica y espiritual que muchas veces me paraliza, embarga y enajena evitando actuar, a seguir luchando contra el pecado social que afecta a millones de compatriotas a lo largo y ancho del territorio nacional.

     Solo mediante tales consideraciones se puede lograr ser un hombre nuevo para cooperar en la construcción de un mundo nuevo, un mundo más humano, más fraterno, trabajándonos y transformándonos para ir rompiendo sin prisa, pero sin pausa con las situaciones de servidumbre a los que están sometidos no pocas personas.

Pues entonces, he decidido asumir mi rol en la historia y para ello he de forjarme a mí mismo con asiduidad, a partir de un domingo cualquiera, como el de hoy que está por terminar …


lunes, 8 de junio de 2020

El Emilio y algunos divertimentos…



Jlriveirof, OP
     Aunque de forma tardía me uno a las mil y una felicitación que egresados de todos los tiempos del glorioso Instituto Normal Mixto del Norte “Emilio Rosales Ponce”, en su 75 aniversario celebrado en fechas recientes, y que mejor manera de hacerlo a través de las letras que ahí aprendí a hilvanar y amar.
Rindo pues merecido homenaje a mi loable establecimiento, cuna de todos los saberes, por todas las vivencias y las ciencias acrisoladas tanto en mi formación básica como diversificada, hasta mi egreso en 1979, con el título de Maestro de Educación Primaria Urbana, bajo el brazo.
El Emilio, como le llamábamos los de mi generación, aquella generación fortificada en las costumbres bien arraigadas de los nacidos durante el baby boom; y que, en consecuencia, nos hacen parecer en mucho al Emilio de Juan Jacobo Rousseau, por la independencia de criterios que nos enseñaron a exponer y defender nuestros mentores, con claridad y con vigor.
    Agazapado en ese pensamiento, y dividiendo el tiempo que estuvimos en el   Emilio, como Rousseau, dividió su Emilio en partes, dedicados a la infancia de su protagonista, se puede aseverar que las grandes mayorías de estudiantes nos transformamos ahí, pasando de la niñez a la adolescencia, hasta que muchos nos convertirnos en hombres y mujeres de buena voluntad y aprendimos a ser humanos, que, según Rousseau, es la primera obligación de todo estudiante.
    En esa enseñanza-aprendizaje, llegamos a contemplar la naturaleza en todo su esplendor, en virtud que el campus en donde me toco compartir esa experiencia, tenía amplios jardines, arboleda, un cerro que dicho sea de paso era el lugar de las escapatorias o alguna que otra cita para cortejar a más de alguna amada, o para que los más “machitos” se dieran de golpes por algún problema que no se pudo conciliar con el diálogo.  
     Pues bien, en ese frío y verde entorno muchos “endurecimos” nuestras enclenques osamentas, según la propuesta de Locke de “endurecer los cuerpos contra los rigores del clima”, un clima que, en los años 70, eran fríos y tendidos sus inviernos, de ahí que en ese tiempo se decía que, en Cobán llovían trece meses al año.
De esa suerte, y fusionando el pensamiento con el de Rousseau, nuestros catedráticos intervinieron para crear las circunstancias favorables que mejor respondieran a nuestras muy particulares actividades como alumnos de ese templo del saber, que muchas décadas después, aún le llamamos cariñosamente, el Emilio.
     De nuestras clases,  la de moral y ética profesional siempre es motivo  para recordar a quien “sentaba cátedra” sobre el tema en cuestión, alguien que jamás pudo ser mesurado. Que para justificar su causa nos decía “no hagan lo que yo hago, sino lo que digo”. Quizás por ello, su arte de enseñar no era libre, estaba atado a unas duras y pesadas cadenas que no le permitían la libertad de su cátedra. Como el avestruz, siempre agachapa la cabeza, a pesar de tenerla bien amueblada de saberes.
Parafraseando a Château, podría decir hoy, que la vida de nuestro maestro de moral, como sujeto de estudio es hasta el día de hoy un material didáctico muy ilustrativo y útil para aprender a ser y hacer en todos los tiempos. Para saber lo que es bueno y malo, agradable y perfecto…
     De nuestra clase de filosofía, los incorregibles, aquellos que aprovechábamos cualquier manifestación o asueto obligatorio para “abrir la puerta a los vicios” y darnos cita ya no donde doña Cotorra, como lo hicieron las primeras generaciones de estudiantes, sino a la Tienda del estudiante, adyacente al Emilio, ahí, al calor de los espirituosos, nos dábamos a la tarea de filosofar sobre temas coyunturales,  corregíamos el rumbo del mundo a diestra y siniestra,  visualizábamos  los porvenires, y así de cerveza en cerveza con un huevo de gallina criolla hasta el fondo del vaso, casi siempre robados,  sacábamos textos filosóficos de su contexto y empinábamos el codo “hasta ver a Cristo” o hasta que Valerio o el abuelo Rossi llegaban a tocarnos la retirada, amenazándonos con ir a quejarse con el director.
En cada libación, levantábamos un acta, para recordar cada una de nuestras reuniones del seminario, en donde teníamos que elaborar una para dejar constancia de todo lo realizado. Iniciábamos en el mismo lugar y fecha relacionada al principio de la misma, pero en más de los casos la concluíamos en otro lugar, de cuyo nombre no debo acordarme, parafraseando a don Quijote, y muchas horas después de su inicio. 
Como el ser humano es bueno por naturaleza, afirmaba Rousseau, esos pasajes de la tienda del estudiante no viciaron nuestra vida, y al egresar de ese egregio establecimiento, esa puerta quedó cerrada de una vez y para siempre.
     En el Emilio nos dejaron ser y hacer. Nos enseñaron a seguir el orden de las cosas, aprendimos a hacer, obedeciendo. Las cátedras no eran un monólogo, siempre el mentor forzó para que la inteligencia saliera de “la caverna”, como bien nos decía el catedrático de filosofía, como condición sine qua non para alcanzar la edad de la razón, según él.
     De nuestra clase de Literatura Universal, de mi catedrático aprendí a amar las letras, a conjugarlas, a preciarlas, a encontrarles un lugar en el mundo, para que hilvanadas una tras otra, no tuvieran límite. El único límite decía, es aquel que uno le pone a su mente. Con el conocí a Tolstoi, Sarmiento, Cervantes, Boccaccio, Homero, Guiraldes, Virgilio, Hesse, etc. Aprendí que al leerlos era como estar platicando con los hombres más sabios que me antecedieron, tal y como lo acuñó Descartes.
     Del Emilio Salí, pero él jamás salió de mí, aun recuerdo con cariño a todos mis amigos y compañeros de estudio, a mis catedráticos con especial afecto por todas las cosas buenas que me enseñaron, tanta vivencia compartida, tantos divertimentos juntos.
     El Emilio fue partera de otros pensamientos, ideas y creencias, una nodriza que me educó, el ayo que me custodió, y el maestro que me enseñó

    

viernes, 5 de junio de 2020

Cuando la peste pase...


Jlriveirof, OP 

     ¿Ha escuchado usted alguna vez la frase cuando la peste pase?
Yo casi siempre. Casi todos los días oigo a alguien decir cuando la peste pase… cuando la peste pase estaré más tiempo con mi familia, visitaré más seguido a mis padres, abuelos, hijos y amigos.
Cuando la peste pase..., trabajaré más y mejor, buscaré un nuevo empleo, brillaré en todo lo que haga, destacaré, triunfaré, haré, viajaré, ascenderé, transmontaré, etc.  Todo, cuando la peste pase...
     Pero, para que esperar que la peste pase, si tardará mucho en pasar. Y dable es recordar que el futuro no está escrito. Está por hacerse, y en tiempos de pandemia a todos nos toca hacer que pasen cosas, y no esperar a que la cosa pase, escribir otra historia personal, mejor que la que hemos escrito hasta ahora. No podemos ni debemos caer en la tentación del determinismo de la futurología y de la bola de cristal, para “viriguar” como diría Pancho Villa, qué acontecerá, que nos traerá el porvenir. No hay nada mejor que estar preparados, prestos y dispuestos frente a 4 actitudes tipo, para ver con cual nos identificamos:
a) la del avestruz, que según dicen entierra la cabeza cuando ve problemas, y en consecuencia es pasivo,
b)  la del bombero apagafuegos, que es reactivo,
c)  la del asesor de seguros que prevé riesgos, y en consecuencia es pre activo,
d)  y la del conspirador que es pro activo.
     Si usted que lee este mensaje en este preciso momento, se encuentra frente a un futuro que es incierto, pero prevé inseguridades en pro de su familia y está conspirando en contra de todas las circunstancias desfavorables que trajo consigo esta pandemia, como:  haber perdido la salud, la paz, la tranquilidad, su ocupación u oficio,  la pobreza que sin prisa pero sin pausa ya se avizora a la vuelta de la esquina, la falta de oportunidades, de un empleo digno, entre tantas otras cosas.
En ese sentido, para evitar esos grandes riesgos lo invito a echar una mirada al negocio de los seguros y a convertirse en el mediano plazo en un hombre o una mujer de negocios de seguros, bajo el cobijo de la mejor compañía de seguros, y bajo la dirección de Seguros GyT Cobán, en donde le daremos más información al respecto.
Para ese efecto, puede enviar su hoja de vida al Email: agenciacobangyt@yahoo.com
Posteriormente, nosotros lo estaremos contactando para una entrevista, que podría ser personalizada o vía web.
     Recuerde que su futuro es la razón de ser de su presente y que en lugar de sobrevivir hay que darse a la tarea de sobresalir.
Esa es una obligación que solo a usted le pertenece...



domingo, 31 de mayo de 2020

La biodiversidad…



Jlriveirof, OP
     En el marco de la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente, que todos los años se festeja el cinco de junio, justo y necesario es que todos los habitantes del mundo en su conjunto nos tomemos unos minutos para “contemplar y dar a los demás lo contemplado”, a efecto de crear conciencia y circunstancias propicias para salvar nuestra casa común.
Una casa común que nos fue dada en heredad como el primer don de parte de Dios hacia la humanidad y que no hemos sabido agradecer y beneficiar, creando…, sino maleficiar, destruyendo…
     Hundiendo una mirada crítica en las profundidades de la Torá, especialmente en el mítico y simbólico libro del Génesis, encontramos que, en los comienzos de la vida, todo era abstracto: “caos, confusión y oscuridad”. No obstante, ahí, Dios dijo e hizo, llegando a existir todo cuanto en la tierra hay. Después de crear al hombre a su imagen y semejanza -macho y hembra, para que vivan en concordancia, enarbolando la bandera de la libertad no la de colores- les bendijo y les dijo: “Sean fecundos y multiplíquense, y llenen la tierra y sométanla”.
La expresión empleada por el mismo Dios, según el texto veterotestamentario fue “sométanla”, teniendo como sinónimo los términos dominar, subyugar y sojuzgar.
En contraposición, las grandes mayorías poblacionales, especialmente las capitalistas, que en virtud a esa forma de vida son avaros, voraces y rapaces, han cambiado el término empleado “someter” por el de somatar, que según el diccionario es lo mismo que golpear y casi matar.
En ese sentido, podemos afirmar que estamos somatando y casi matando la tierra y todo cuanto en ella existe, atentando contra la biodiversidad, que dicho sea de paso es el lema escogido por la Organización de las Naciones Unidas para la celebración que tendrá ocasión este cinco de junio próximo y que reunirá entre sus principales a gobiernos, empresas, celebridades y ciudadanos de a pie, comprometidos con el tema ese que hoy, nos embarga y nos enajena: el medio ambiente a nivel del mundo.
     Cuando se habla y se escribe sobre biodiversidad, se hace sobre los muchos seres vivientes que habitan sobre la faz de la tierra, entre los que encontramos: microorganismos, hongos, animales, plantas y el mismo ser humano.  Aquel que según las Sagradas Escrituras fue hecho a la imagen y semejanza del Creador, pero que hoy, en virtud de un liberalismo totalitario, está somatando y casi matando esa biodiversidad. 
Al actuar así transgrede las leyes de Dios, porque las leyes de la naturaleza, son también leyes de Dios. Quizás por ello, al actuar con esa autonomía que le ha sido dada, la naturaleza ya empezó a hacer estragos y a vengarse y pasarle la factura al máximo depredador que existe en el mundo, y que es el hombre mismo. Para él nada esta prohibido. "¡El liberalismo lo obliga!" …
     Lo ha obligado desde que muchos que se han enamorado de la forma y estilo de vida de los países occidentales, constituidos en un referente y en la vitrina misma del capitalismo, desde donde se puede contemplar aquella tierra de la promisión, de la previsión y la explotación del hombre por el hombre y sus recursos,   en cuyos patios "mana la leche, la miel" y el petróleo a borbollones, convirtiendo a los países pobres del tercero y cuarto mundo en su patio trasero, y a sus habitantes en conejillos de indias para experimentar en pellejo ajeno, cualquier cosa  que a ellos se les antoje. Algo así como lo experimentado por el gobierno de los EEUU entre los años de 1946 y 1948, cuando en Guatemala, inocularon enfermedades venéreas a 1,500 conciudadanos guatemaltecos entre los que figuraban prostitutas, presidiarios, niños con enfermedades mentales y soldados rasos que no cuestionaban órdenes y, a quienes siempre les han vedado el derecho de pensar y hablar por cuenta propia.
Todos ellos fueron utilizados por los malditos imperialistas yanquis, para averiguar si la penicilina daba buenos resultados y curaba enfermedades venéreas, tales como la sífilis y la blenorragia, entre otras. “This is good for you", recuerdan algunos sobrevivientes que era lo único que decían los desnaturalizados gringos, previo a inyectar los virus.
     Volviendo al tema en cuestión, referente a la depauperación que causa el liberalismo,  no se puede pasar por alto que, desde que tuvo lugar la industrialización y la explotación a mansalva del proletariado, ha desaparecido la figura del pequeño campesino, aquel que tenía su tierra en heredad de parte de sus ancestros y en donde podían vivir con relativa paz, haciendo sus sembradíos de acuerdo a su cultura y a sus costumbres y que hoy, se han visto amenazados por las grandes empresas agrícolas  de palma africana y narco ganaderas que no solo roban sus afluentes hídricos y los contaminan, sino matan a los campesinos que se oponen a la venta forzada de sus pequeñas extensiones de tierra, y cuando las compran, lo hacen con precios muy por debajo de los reales en el mercado.
     Tampoco podemos soslayar la falta de una silvicultura real, aquella que tiene por objeto el aumento de la calidad de vida de los bosques, así como la protección de afluentes de agua, entre los que cuentan pequeños riachuelos, quebradas, que al ir bajando por las laderas de los montes forman ríos, hasta desembocar en lagunas, lagos y los mares, que a su paso nutren pastos y dan otras formas de vida a otras especies de flora y fauna.
Hoy, lo que tenemos son grandes depredadores y rateros de bosques maderables, y lo peor de todo ello es que muchos son avalados inclusive por los gobiernos de los pueblos. En Brasil tenemos un claro ejemplo con su gobernante de turno, un cuasi loco y fanático religioso y político de extrema derecha que está destruyendo gran parte de la amazonia, con incendios forestales provocados, en detrimento de los nativos que habitan en esos lares y el resto de biodiversidad, y todo por beneficiar a oligarcas que pretender beneficiarse de toda clase de madera, animales exóticos  y hacerse de las propiedades de todos esos nativos, quienes están siendo un objetivo militar y objeto de muerte o desaparición forzada.
     En Guatemala también vemos grupos antagónicos, casi todos relacionados con el hampa, causando incendios forestales en gran parte del territorio petenero, un pulmón para el mundo como sin duda lo es la amazonia. Toda esa explotación trae consigo, graves problemas societales, desempleo, destrucción y muerte. Sin que al liberalismo voraz y carroñero le importe un comino.
 Hecha la ley, hecha la trampa, como muchos de ellos sostienen.
     Sumados todos esos problemas al tema del nuevo coronavirus que vino para quedarse, nos da otro aviso entre tantos otros, que las forma en que estamos explotando la tierra, nunca han sido las adecuadas, y nos está enviando otras señales más drásticas de que tenemos que cambiar, no solo como entes pensantes que presuntamente es lo que somos, sino la formas de cómo la explotamos.  
 En caso contrario, nos recuerda el teólogo Leonardo Boff, ella se encargará de nosotros desapareciéndonos de su faz. ¿Acaso no nos ha demostrado el rigor con que actúa, a través de las grandes catástrofes naturales?
Sin ir tan lejos, la tormenta tropical Amanda, que hace unas pocas horas perdió su fuerza y se convirtió en depresión tropical, ha dejado por su paso, inundaciones de pueblos enteros, caídas de árboles y casas de habitación, muerte, destrucción, angustia, pérdida de sembradíos, etc.,   y eso que no fueron muchas horas las que nos azotó, castigandonos. Pero con algo tan sencillo nos ha dicho que está enferma y que necesita le prestemos atención, y pronto. de lo contrario ella nos atacará con todo el rigor que la naturaleza le ofrece, y se defenderá de nosotros a quien nos considera su mayor enemigo, quienes nos hemos  ensañado con ella desde sus comienzos y que, en nuestra rebeldía, orgullo propio y afán de mucho tener, no acatamos las órdenes precisas  de Dios de cuidarla, amarla, respetarla, someterla y multiplicar sus recursos. En lugar de todo eso la seguimos somatando y la seguimos matando.
     Como si lo externado en párrafos anteriores fuera poco, muchos partidarios del liberalismo, haciendo un aprovechamiento a su favor en su afán de amalgamar más riquezas, están reduciendo los salarios y las cargas sociales o despidiendo a millones de trabajadores a lo largo y ancho del mundo, lo que traerá consigo más hambre, pobreza extrema, explotación y muerte. Se están preocupando más por la sanidad de sus finanzas que de la vida de esas personas y, precisamente por eso, están haciendo apología del máximo referente del liberalismo en el mundo: el imperio del mal, muy bien representado por los Estados Unidos de Norte América, aquellos que tienen por lema oficial la frase “In God we trust” -En Dios confiamos-, pero no explican en que dios es en quien confían.
¿Será acaso el dios de los cananeos Moloch o el dios de las finanzas especulativas Mammón, el dios de esos hijos de la Gran… Bretaña?
 ¡Vaya usted a saber!   Pero de algo estoy seguro, que el Dios de Jesucristo, evidentemente no lo es…
     Así como están las cosas, podemos colegir que al COVID-19 no lo vamos a destruir, al liberalismo tampoco, ya Karl Marx se equivocó en El Capital, cuando vaticinó que le quedaba poco tiempo de vida. Después de la pandemia los países del primer mundo serán más ricos y los del tercer y cuarto mundo más pobres...
Lo que sí podemos destronar y destruir en nuestro propio beneficio es al diablo que muchos llevamos dentro, con el entendido de que, si no lo hacemos, seguiremos en esa carrera vertiginosa destruyendo nuestra casa común, somatando y rematando el primer don que Dios nos regaló y que es la madre tierra…
    
    

    

Fuentes bibliográficas:


    

domingo, 24 de mayo de 2020

El liderazgo en los tiempos de la plaga …



Jlriveirof, OP
     Después de haber comercializado seguros de vida durante diez años, sufrí una transfiguración y pase a ser gerente de distrito en una compañía aseguradora, después gerente de agencia en otra, y por último, mediante una importante adquisición accionaria que hizo Seguros GyT, S.A. al adquirir un lote mayoritario de acciones de Seguros CASA, me quede como  gerente corporativo, atendiendo las dos agencias de seguros, en la Ciudad de Cobán, tanto de Seguros GyT como la de CASA. Ambas coexistieron en el mercado hasta que fue fusionada la segunda compañía a la primera en mención. Actualmente, dicha agencia sigue bajo mi dirección y procuración.  
De eso hace veintitrés años y nueve meses para ser precisos.
     Durante el tiempo de andar por la llanura, como mis compañeros del camino y yo, le llamábamos a la venta de seguros de vida, siempre me apoye en alguna máxima que me infundiera aliento, que me diera esperanza, que me ayudara a no desfallecer, sobre todo cuando mi camino era siempre cuesta arriba, en un negocio duro en aquel tiempo, dada la poca cultura previsional que muchos guatemaltecos tenían en aquellos días.
     El modelo de liderazgo que asumí desde entonces, fue el del Josué bíblico, aquel que tuvo que terminar la tarea encomendada a Moisés, de pasar a un pueblo de cabeza dura del otro lado del Jordán y conquistar la tierra que Dios les había prometido en heredad.
Hasta el día de hoy lo sigue siendo, tomando en consideración que Josué es un líder por antonomasia, y que todos los que sabemos lo que hizo, quisiéramos imitar, igualar y porqué no decirlo, superar. En contextos diferentes, por supuesto.
     En la comercialización de seguros,   tuve que “cruzar mi Jordán” y “atravesar mi desierto”. Lo hice a mi entera satisfacción. En el ámbito gerencial lo sigo haciendo, en virtud que sin detenerme, sigo el curso.
Dichas frases, pueden ser muy útiles en estos precisos momentos, las dos invitan a no quedarse estancado, sino pasar a otro nivel, ascender, conquistar, domeñar y bregar en otros derroteros. 
     Al igual que Josué en su tiempo, en el mío debo también liderar a otros para que salgan de sus propios desiertos, dirigirlos a que pasen su propio caudal e instalarlos en un lugar de promisión, de abundancia plena, de satisfacción cumplida, de garbo abundante. Eso significa forcejear venciendo la adversidad, conquistar la tierra y habitarla, por supuesto escribiendo de forma metafórica.
     En ese tránsito, penoso es reconocer que entre  la gente que debo acompañar en su tránsito, también hay gente de “dura cerviz”, hay gente que quisiera quedarse en el desierto, ahí donde hay precariedades, y todo porque atravesar su jordán conlleva entre otras cosas: salir de la zona de confort, levantarse, ponerse en marcha, levantar la tienda, equiparse, prepararse para el futuro, forcejear con el destino, tropezar, subir, bajar, caer, rodar entre mil y una acción que nos invita a desinstalarse…
     Para liderar como Josué entonces, es preciso analizar su estilo de liderazgo en dos direcciones: retrospectivamente, para constatar que él como persona fue un estratega adjunto a Moisés, para sacar a su pueblo de la tierra de la esclavitud, de la dura servidumbre. Y de forma prospectiva, en virtud que fue él quien inauguró otras formas de vida del otro lado del Jordán, allá en la tierra prometida.
Pero por sobre todas las cosas, es importante recalcar que éste líder en cuestión, recibió un planteamiento concreto para ponerse en acción y fue motivado por las siguientes palabras de parte del mismo Dios, según las Escrituras…
     “¡Yo te lo mando! ¡Ánimo, sé valiente! No te asustes ni te acobardes, que el Señor, tu Dios, estará contigo en todas tus empresas” (Josué 1, 9).
Pero antes de externar ese párrafo, Dios ya le había demandado: no te desvíes ni a derecha ni a la izquierda. Acá habla de la ley que le había dado a Moisés a fin de tener éxito a donde quiera que fuera.
Analicemos ese mandamiento en cuestión, ordenando las ideas.
En el decir ese de no desviarse ni a la derecha ni a la izquierda de la ley, Dios le traza a Josué el camino en una sola dirección. Lo que lo llevó a esbozar una visión del futuro, incierto en ese momento, porque solo se le dijo “levántate y pasa el Jordán con todo ese pueblo, para ir hacia el país que voy a darles”. No se puso a exponerle todas las problemáticas que tenían que sortean en ese tránsito, simplemente se concretó a vislumbrar el porvenir. ¡Levántate y pasa! ¿Acaso no es lo mismo que debemos seguir haciendo todos los días de nuestras vidas? ...
     En consecuencia, Josué tuvo que crear las circunstancias adecuadas, para que la visión del futuro que tenía por delante, se cumpliera en un tiempo y en un espacio concreto.
A eso, en este tiempo, lo concebimos como un objetivo inteligente, que tiene por condición enfocarse en el cometido. Ver hacia la izquierda o hacia la derecha es ocuparse de otras cosas que poco o nada tienen que ver para el cumplimiento estricto del deber, de algo previamente establecido.
     En ese fiel y estricto cumplimiento de lo ordenado, viene una promesa: tendrás éxito en todas tus empresas, a donde quiera que vayas.
 Esa es una promesa de parte de Dios que siempre se cumple, Él es fiel, no fallará en cumplir con su ofrecimiento. De forma experiencial, doy fe de que sí cumple.
Como agente de seguros, eminentemente de vida y como líder de un grupo, he tenido victorias adquiridas en grado superlativo, que hoy siguen iluminando el bregar del día al día. También me han precedido fracasos en grado superlativo, y todo, por desviarme a la izquierda o a la derecha, olvidándome de cumplir con códigos deontológicos, axiológicos, la ley natural y las leyes de Dios, por no entrar en diálogo con la ética, la moral, las buenas costumbres y la cultura. …, en consecuencia, ha habido fracasos fortuitos y duros…
     Sin embargo, la promesa es fiel y si se cae por los caminos polvorientos y azarosos de la vida,  hay que estar prestos para levantarse y seguir el curso, y tener en cuenta que para que la cosecha sea abundante, debe existir un cómo y un por qué. Un poder ser y un poder hacer, entre otras cosas que destacaría más adelante. No existe nada por menos.  
Sobre ese argumento en cuestión, vale destacar los enunciados del entonces profesor de la Escuela de Negocios de Harvard, John Kotter, referentes a los deberes de un verdadero líder. Debemos asumir que todos somos líderes.
1).- Trazar el rumbo, exponiendo la visión del futuro.
2).- Alinear a la gente cuya cooperación se requiere, comunicando ese rumbo, a efecto de que comprendan perfectamente bien la visión, y las estrategias a implementar, de tal suerte que la acepten y las hagan suyas.
3).- Motivar e inspirar, con el propósito de que venzan todos los obstáculos que se pudiesen encontrar en el camino, y satisfacer las necesidades inherentes al ser humano.
A lo anterior le añadiría un cuarto deber, que consiste en darle un segundo ver a las tres primeras y extremar su diligencia, así de sencillo.
     De ahí en adelante Josué determinó por donde tenían que ir, lideró el camino y convenció a ese pueblo de cabeza muy dura, por qué era necesario transitar por ahí, por valles de sombra, de muerte, sorteando toda clase de obstáculos, hasta llegar a la tierra prometida.
     En la frase “Yo te lo mando”, no hay tema de discusión. Es imprescindible obedecer al pie de la letra para dar continuidad a la obra de la liberación, que debe cumplirse de forma irrestricta, que cuando se parentaliza y conyugaliza con la siguiente frase que le precede: ¡Ánimo,  valiente!, coadyuva al control emocional de la persona que lidera, así como a los que son liderados, da fuerzas y evita el nacimiento de emociones negativas como el miedo, la ira, la ansiedad, la incomprensión, el intenso estrés, crisis existenciales, etc.
 Esa tentativa, es un poderoso paliativo para evitar las tendencias naturales al abandono de la misión.  En el caso de Josué y el pueblo naciente: “atravesar su desierto” y “pasar su jordán”. En el caso nuestro, por consiguiente.
     En la última frase con promesa Dios nos dice: “No te asustes, ni te acobardes, que el Señor tu Dios estará contigo en todas tus empresas”. Una constatación que siglos después el apóstol Pablo le recuerda a Timoteo: “porque el espíritu que Dios nos ha dado no es un espíritu de cobardía, sino de fortaleza, amor y templanza” (2ª Timoteo 1, 7).
     A guisa de colofón es preciso asumir que, si Dios estará conmigo “todo será pan comido”, como reza el dicho popular, y así como en el libro de Josué, se nos narran los acontecimientos que tuvieron lugar, desde que salieron de la tierra de Egipto, hasta que se asentaron en la tierra de Canaán, podemos confirmar como Dios estuvo con ellos, unidos en  una misma fe y un solo proyecto socioeconómico y político, que les permitió ponerse en movimiento, forcejear, dominar y conquistar, hasta repartirse la tierra que Dios les dio en heredad.
     ¿Acaso no es lo mismo que nos concierne en este tiempo presente, con el fin de lograr el éxito, en la tentativa de nuestra empresa? ¿Acaso no debemos ponernos en movimiento todos los días, forcejear a diario, dominar la ciencia y la técnica para conquistar el mercado?
Es condición sine qua non para repartirse el botín previo al festín que Dios nos tiene preparado por delante, pero nos demanda mucha acción, anticipación y preparación. Sobre todo en estos tiempos de pandemia.
     ¡Ánimo, seamos valientes! …