Jlriveirof
Resulta verosímil que el 28 de diciembre de cada año sea un mal
recuerdo por la matanza de los niños inocentes,
asesinados por sus hordas de asesinos al darse cuenta que los sabios de Oriente
lo engañaron y tomaron otro camino para
regresar a sus destinos, según narra San Mateo en su evangelio: “Cuando ellos
se retiraron, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo:
“Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; y quédate allí
hasta que yo te diga. Porque Herodes va a buscar al niño para matarlo.”
-2,13-18- Él se levantó,
tomo de noche al niño y a su madre, y se retiró a Egipto: y se quedó allí hasta
la muerte de Herodes; para que se cumpliera lo dicho por el Señor por medio del
profeta: “De Egipto llame a mi hijo”.
Entonces Herodes al verse burlado
por los magos, se enfureció terriblemente y envió a matar a todos los niños
menores de dos años nacidos en Belén, cumpliéndose así; lo dicho por el profeta Jeremías:
Un clamor se ha oído en Ramá,
Mucho llanto y lamento:
Es Raquel que llora a sus hijos,
Y no quiere consolarse,
Porque ya no existen.
Una vez más la historia pone en relieve el temor de muchos mortales por perder lo que tienen y que vienen a
constituirse en sus ídolos, a saber: poder, tener, placer y parecer.
En el caso concreto de Herodes, temía que otro rey viniese y pudiera poner en
peligro su reinado, por eso emplea todo el poder temporal que desplegaba para cometer ilícitos.
Y, el odio, la intriga, la envidia, la
traición, y los convencionalismos sociales, entre tantos otros anti valores confabulan en aquel tiempo como en
este, y han sido, son y serán causa de
grandes derramamientos de sangre, división y confrontación en el concierto de
las naciones.
Con la matanza de los mártires de Belén a
Herodes ya lo juzgo la historia y sin duda alguna Dios, pero en este tiempo
presente han habido y habrán otros Herodes, que por su índice de maldad e
iniquidad, han superado y superarán al primero.
Tal es el caso de un pseudo estadista
guatemalteco, que violentó la constitución política de la República y por medio
de un golpe de estado se entronó en el poder y se auto proclamó Presidente de
la República, después fue Presidente del “honorable” Congreso de la República
de Guatemala durante cuatro largos y tenebrosos años, violentó nuevamente el
estado de derecho para poder participar como candidato a la Presidencia de la
República, -gracias a la población pensante no gano las elecciones- con el
favor de sus achichincles tanto del Organismo Judicial y de la Corte de
Constitucionalidad; y según se sabe tanto a nivel nacional como internacional,
fue el autor intelectual de unas estrategias político-militares con
facultades criminales, concebidas con
nombre de mujer, y que dejaron gran cantidad de muertes y desapariciones
forzosas…
En aquel tiempo Herodes centró su odio en
la comarca de Belén y la matanza fue
dirigida solo a los niños menores de dos años de edad. Este Herodes moderno
quien en sus discursos moralizantes que dirigió a la población por medio de la
radio y la televisión de “usted papá y usted mamá”, dijo que “Dios lo había puesto en el poder y
que solo Dios lo podía quitar de ahí.” Semejante delirio encuentra cabida en lo
que expresa San Juan: “Si decimos que estamos en comunión con él, y caminamos en tinieblas, mentimos y no
obramos la verdad”. (1ª. Jn 1,6).-
Como podría haber sido puesto por Dios semejante adefesio,
una hiena carroñera disfrazada de pastor de borregos en su cuasi iglesia, si
mientras engañaba a la población con su discurso falaz de doble moral, hombres,
mujeres y niños de todas las edades morían desangrados en manos de sus achichincles, según se puede constatar en el Plan Victoria
82 u Operación Ceniza, concebida por la mente criminal de la junta militar de
gobierno de 1982 y la bitácora de la
Operación Sofía, ambas; perpetradas por
ese falso reyezuelo a lo largo y ancho
del territorio de la República de Guatemala.
En adición a las matanzas y
no conformes con las mismas, documentos oficiales divulgados por el
National Security archive, detallan la destrucción de viviendas, cultivos y
animales, sin olvidar el bombardeo aéreo indiscriminado a refugiados.
Según se puede constatar, todos los acólitos
de Herodes <<el Grande” lo han
superado por sus métodos de exterminio y número de muertes, así lo detallan los
estudios llevados a cabo. En aquel
tiempo en la comarca de Belén habría muy pocos niños menores de dos años de
edad, la masacre no fue cuantiosa como muchos se imaginan, se cree que no
fueron más de treinta. El historiador y
escritor epocal Flavio Josefo restó importancia a la matanza bíblica perpetrada
por las hordas criminales del reyezuelo idumeo. Mientras tanto, el Herodes
guatemalteco, dejó más de 200,000 civiles asesinados entre 1978 y 1983. Murió sin gloria y sin paz haciéndose el loco
mientras enfrentaba a la justicia. Valiente fue detrás de su ejército de
adláteres, pero cobarde ante el imperio de la ley.
En
el mismo contexto y a consecuencia de las intrigas de Herodes, en aquel tiempo
Jesús se convirtió en el primer inmigrante ilegal que registra la historia, como consecuencia de la situación política y
socio económica de su pueblo, y regresó a su país hasta la muerte de Herodes. Hoy
muchos expatriados por el enfrentamiento armado interno, y con la muerte del
otro Herodes muchos de ellos están regresando a la tierra que los vio
nacer.
Otros, como los dos niños
detenidos de forma inhumana por la patrulla imperialista en los Estados Unidos
de Norte América, regresaron dentro de
un cajón a su lugar de origen, la primera ya fue enterrada en el municipio de
Raxruhá, Alta Verapaz; y por el mismo camino viene otro niño altaverapacence menor
de ocho años, fallecido en similares circunstancias…
Haciendo una sucinta paráfrasis del
Profeta Jeremías y a guisa de colofón podría decirse:
Un clamor se ha oído
en Guatemala,
Mucho sollozo y lloriqueo,
Es Huehuetenango, El
Quiché, El Petén, Las Verapaces y Chimaltenango,
Que lloran a sus familiares
Y no quieren confortarse,
Porque ya no viven…
Fuente bibliográfica:
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